El ocaso del mundo integral

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EL OCASO DEL MUNDO INTEGRAL: la Teoría Integral y la desintegración de la Civilización Industrial[a]

Por Tomislav Markus

 

En el anterior artículo “Dos caminos divergentes” expliqué lo inadecuado de la Teoría Integral como enfoque teórico, debido a su incompatibilidad con la ciencia moderna. Aquí trataré de mostrar que la Teoría Integral tampoco puede hacer un buen trabajo a nivel práctico –como terapia espiritual. Sin embargo, primero, he de decir algo sobre la profundidad de la crisis de la civilización industrial en un contexto histórico, un problema poco mencionado en las páginas de Integral World hasta la fecha.

Las sociedades cazadoras-recolectoras son la única sociedad realmente sostenible a largo plazo, no a causa de ningún tipo de “bondad”, sino debido a una adaptación genética a esta forma de organización social. Los cazadores-recolectores intervenían en el mundo natural –principalmente mediante la caza y el uso del fuego- pero siguió siendo siempre el mundo natural salvaje o nuestro contexto natural evolutivo. En los peores casos, algunos grupos de cazadores-recolectores –como en Australia hace alrededor de 50.000 años o en Norteamérica hace unos 12.000 años- puede que extinguiesen varias especies de megafauna. No lo sabemos con seguridad debido a la escasez de de pruebas arqueológicas, pero, aun si fuese cierto, no habría tenido una gran importancia ecológica en un contexto de varios millones de años (de 20 a 30 especies desaparecen hoy en día sólo cada pocas horas).

Con la domesticación neolítica comenzó la destrucción continua de los hábitats (sobre todo bosques y humedales) y de las especies salvajes, la erosión de los suelos y una constantemente creciente simplificación de la biodiversidad. El aumento demográfico fue la causa principal de la destrucción ecológica en las civilizaciones agrícolas y, en ciertos casos (mayas clásicos, sumerios, Imperio Romano, etc.), causó o contribuyó significativamente al declive y el colapso de estas sociedades complejas. La alternancia periódica de expansión demográfica y colapso, fue una característica típica de las sociedades agrícolas complejas.1

La madera y el trabajo realizado por seres vivos (humanos y animales domésticos) eran las fuentes principales de energía en las civilizaciones agrícolas. De modo que, la inmensa mayoría de la población tenía que vivir como campesinos y sólo entre un 5% y un 10% d la población vivía en un entorno urbanizado –ciudades y grandes pueblos. Las sociedades industriales, con la urbanización y la mecanización masivas, han sido creadas en los últimos 200 años mediante el descubrimiento y la explotación de nuevos recursos energéticos: carbón como motor fundamental de la primera revolución industrial y petróleo y gas como motores de la segunda revolución industrial. Los combustibles fósiles fueron el principal factor en la creación de la civilización industrial en los siglos XIX y XX.2 La fe en el “progreso histórico” –la metanarrativa fundamental de todas las ideologías seculares modernas (y también típica de la Teoría Integral)– fue creada debido al descubrimiento del Nuevo Mundo, pero se generalizó debido a las nuevas fuentes de energía. Toda la megaestructura industrial fue construida sobre los combustibles fósiles. 

La energía –y en la sociedad industrial esto significa combustibles fósiles. No es, como los economistas creen, un aspecto de la economía o un recurso cualquiera entre otros muchos, sino la base de toda la economía y el recurso fundamental para obtener todos los demás. El petróleo y otros combustibles fósiles son la savia vital de la economía industrial y de todas las actividades importantes: fabricación, transporte, agricultura,3 producción industrial y en masa, turismo, ejército, minería, producción de electricidad, etc. Sin ellos nada puede funcionar. La edad dorada de la globalización neoliberal, desde los años 80 y 90 del siglo XX hasta hace poco, fue posible sólo a causa del flujo constante de energía en el comercio mundial.

Los combustibles fósiles no son fuentes de energía renovables y, desde los años 20 del siglo XX, siempre ha habido quienes advirtieron de que al final se iban a agotar, sobre todo el petróleo. Sin embargo, el descubrimiento de nuevos campos petrolíferos creció de forma continua, con un gran descubrimiento primero en Norteamérica en los años 20 y 30 y luego en Oriente Medio después de los años 50. El pico de los descubrimientos fue en la década de los 60, y, aunque hubo algunos grandes descubrimientos posteriores, como el del Mar del Norte en los años 70, el ritmo de descubrimiento se ha ido ralentizando de manera continua. El geólogo estadounidense King M. Hubbert predijo en 1956 que el pico del petróleo4  para los Estados Unidos (para los 48 estados contiguos) se produciría en 1970 –tal como sucedió. Hubbert predijo el pico de la producción mundial de petróleo para el año 2000, pero nadie le escuchó y murió en 1989, en el olvido. La primera (1973) y segunda (1979) crisis del petróleo mostraron claramente la gran vulnerabilidad de la sociedad industrial “avanzada” en lo referente a las importaciones de petróleo, procedente sobre todo de Oriente medio, y que la dependencia estaba creciendo de forma ininterrumpida. Los EE.UU. importaban cerca del 30% de su petróleo en los años 70, y hoy en día importan cerca del 70%.5

La primera y la segunda crisis del petróleo causaron grandes problemas e interrupciones en el funcionamiento normal de las economías occidentales, pero su efecto no duró mucho porque fueron causadas por factores políticos –el embargo árabe y la revolución iraní- que cambiaron rápidamente. El descubrimiento y explotación de dos grandes campos petrolíferos en el Mar del Norte y en Alaska a partir de los años 70 también alivió la situación y ayudó a superar la crisis energética. Sin embargo, fue un primer aviso de lo que estaba por venir. A partir de 1985 y hasta el 2002, el precio medio del petróleo fue de entre 15 y 20 dólares/barril (d/b): fue la base para que se produjese la llamada revolución informática. Después del 2002, el precio fue aumentando continuamente, con pequeñas fluctuaciones, hasta el verano del 2008. En ese periodo el precio medio del petróleo fue de 70 d/b e incluso mayor si tenemos en cuenta sólo el periodo 2006-2008. La gran subida del petróleo de 2007-2008, con un precio de 148 d/b a principios del verano del 2008, fue causada en parte por la especulación en el mercado de valores, pero sólo debido a las expectativas de que se produciría una demanda cada vez mayor.

En los últimos 15 ó 20 años se ha producido una última revolución industrial en China, la India y algunos otros países “en vías de desarrollo”. La demanda creció rápidamente pero el suministro lo hizo mucho más lentamente, sobre todo después del 2004. A finales del 2004, la producción mundial de todos los combustibles líquidos (petróleo, gas natural y metanol) era de cerca de 87,2 millones de barriles. Esta es la llamada meseta del pico[b], cuando la producción mundial se mantiene más o menos constante y no puede aumentarse significativamente, por muy altos que sean los precios. A diferencia de la primera y segunda crisis del petróleo, que fueron causadas por una escasez artificial, la tercera fue causada por límites geológicos objetivos. La OPEP[c]  estuvo controlando los precios del petróleo desde los años 70 hasta cerca del 2002 y Arabia Saudita era uno de los productores llamados determinantes (cruciales), sin embargo en los últimos años esto ha dejado de ser así.

La principal causa de la crisis económica actual fue un gran aumento del precio del petróleo –la economía no puede funcionar de forma normal sin energía barata y abundante- y la única duda es cuál fue la causa de dicho aumento. Los hechos nos dicen que la principal razón fue una relación cada vez más desfavorable entre una demanda creciente y un suministro estancado. Algunas autoridades, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE)[d], piensan que  la principal razón de la tercera crisis del petróleo fue la falta de inversión (en buques petroleros, tecnologías de perforación, refinerías, etc.) en el periodo que va de 1985 a 2002 debido a los bajos precios del petróleo. Ésta es la opinión de muchos analistas, sobre todo de aquellos que trabajan dentro de la industria petrolera o en ciertas agencias progubernamentales, como la AIE o la CERA[e] (Mills 2008, Yergin 2008). No obstante, esto no explica la falta de inversión después del 2002, cuando los precios del petróleo estaban subiendo. Las compañías petroleras saben que las reservas de petróleo disponibles (es decir, adecuadas para una extracción cuya relación entre “energía producida y energía invertida” o TRE[f] sea favorable) son mucho más pequeñas de lo que oficialmente se afirma y que las grandes inversiones no merecerán la pena. En la industria del petróleo las inversiones pueden empezar a ser rentables después de diez años o más, pero dentro de diez años habrá (mucho) menos petróleo que hoy en día, de modo que no se producen grandes inversiones.

Para los economistas convencionales –intelectuales meramente académicos con cierto grado de influencia política- la base de la economía es el dinero, no la energía. De modo que su consejo a los gobiernos suele ser: inyecten ustedes dinero en el sistema bancario, ofrezcan paquetes de estímulos y rescates financieros, implanten políticas fiscales fuertes y la economía se recuperará. Esto es, creen ellos, sólo otro “ciclo recesivo” más, quizá un poquito más fuerte y largo que de costumbre. Estas medidas pueden producir algunos efectos a corto plazo, como el reavivamiento muy limitado de la actividad económica durante unos meses, pero a largo plazo no llevan a ninguna parte. Sólo generan nuevos problemas, como las grandes amenazas del colapso del dólar y de la burbuja del déficit que puede fácilmente explotar y generar un rápido agravamiento de la crisis económica.

En este momento, estamos en medio de la primera fase (introductoria) de una megacrisis, en la que la producción mundial de petróleo se mantiene estable. En los próximos años podemos esperar el agravamiento de la crisis con un aumento aún mayor del desempleo y un descenso de la demanda debido al alto precio del petróleo (cerca de 70 d/b es el mínimo precio aceptable para la OPEP). La segunda fase comenzará cuando la producción empiece a caer al final de la meseta del pico, al principio lentamente, después más rápido, probablemente después del 2012, quizá incluso antes, dependiendo de la demanda y de la capacidad de la OPEP para compensar la continua caída de la producción de países ajenos a la OPEP. Esto será el principio de una crisis real con un incremento masivo del desempleo, la inflación y los precios, independientemente de la demanda. El descontento de las masas, las huelgas y el malestar en las calles son una posibilidad muy real en los próximos dos años, ya que, sin el constante suministro de energía barata (o no demasiado cara, como ahora), las grandes ciudades son barriles de pólvora. 

En un futuro más lejano, después del 2020, podemos esperar una desintegración real de las sociedades industriales y procesos de colapso demográfico (descenso de la población) y social (descenso de la complejidad política, tecnológica y económica). En el 2030 la producción mundial de petróleo será la mitad de la del 2008, con unos 8.500 millones de seres humanos, un panorama no muy halagüeño de todos modos. Esto no es un pensamiento apocalíptico ni una creencia en el día del juicio final, sino otro caso más de colapso de una sociedad compleja, uno entre los muchos acontecidos a lo largo de la historia reciente de la humanidad y que son tema de estudio científico frecuente.6 El pico del petróleo significa también el pico de la población, que crecerá durante los próximos años hasta un poco más de 7.000 millones, y después comenzará a caer. La reciente caída de los precios del petróleo se pagará con un descenso en los suministros futuros (escasez de petróleo dentro de 3 ó 4 años) ya que muchos proyectos de descubrimiento de campos petrolíferos e inversiones están siendo cancelados. La actividad económica puede remontar un poco a corto plazo (durante el verano del 2009) debido a las políticas fiscales de los gobiernos (rescates, paquetes de estímulos, etc.) pero no podrá lograrse una recuperación real a largo plazo sin un retorno a la era de la energía abundante y barata. Sin embargo, ¿de dónde procederá dicha energía?

La mayoría de la gente –público, medios de comunicación de masas, élites políticas y económicas- no es consciente de lo seria que es la situación de la humanidad. Hay una fe generalizada, o bien en que las reservas de petróleo son enormes o bien en que podremos desarrollar fuentes de energía alternativas justo a tiempo para “abandonar el petróleo antes de que el petróleo nos abandone a nosotros”. El programa del nuevo presidente estadounidense Barack Obama para una “energía limpia” y unas “tecnologías limpias” goza de un apoyo y una popularidad muy amplios, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. Las llamadas ciudades de la transición en Nueva Zelanda, Estados Unidos y varios otros países son parte de estos deseos y planes. Sin embargo, todo esto constituye un enorme espejismo y un síntoma de la fe en los milagros tecnológicos, un fenómeno muy frecuente en la sociedad industrial. Desafortunadamente, no existen “alternativas”.

Las llamadas energías alternativas –energía nuclear, solar, eólica geotérmica, etc.- son sólo tecnologías de producción eléctrica. La tecnología no es energía y las energías “alternativas” no son más que derivados de los combustibles fósiles. Esto significa que debemos tener inmensas cantidades de petróleo y gas natural baratos para desarrollar tecnologías alternativas, pero, debido al pico del petróleo, no las tenemos. Hace falta “energía del petróleo” para producir “energía alternativa”. En el mundo posterior al pico del petróleo el desarrollo de las “alternativas” supondrá un gran incremento de la demanda de petróleo y gas, el precio subirá y la economía o bien se desplomará o bien se hundirá en una recesión aún mayor. El desarrollo de energías “alternativas” es posible sólo mediante un crecimiento económico constante, pero la precondición fundamental para ello es la energía barata –y así volvemos al principio. Las formas “alternativas” de energía simplemente no pueden reemplazar los 30 millones anuales de barriles de petróleo (el problema de la “energía neta”).

Hay además otros problemas asociados a las energías “alternativas”. Para empezar, su difícil captura, ya que el sol, el viento o el agua simplemente no están en el subsuelo como sucede con el petróleo, el gas natural o el carbón, no siempre están disponibles y  dependen mucho del clima (que está cambiando rápidamente). Y la energía nuclear, que sólo puede producir mayores cantidades de electricidad, es demasiado cara y peligrosa (terrorismo, armas, residuos). Segundo, simplemente, no hay tiempo para dicha transición energética masiva. La primera crisis del petróleo (1973) fue una buena oportunidad (desaprovechada) para haber empezado una transición energética, ya que ésta duraría entre 30 y 50 años aproximadamente. La creciente brecha entre el suministro y la demanda durante más o menos los 20 años posteriores no podrá ser cerrada mediante la combinación de todas las demás fuentes de energía. Invertir en energías “alternativas” supone malgastar el dinero.7 Así que la era de la energía barata no volverá y sin ella no habrá recuperación a largo plazo. Los economistas convencionales simplemente no son capaces de entender esto porque para ellos la escasez de recursos no es posible. Si los precios suben o bien la producción aumentará o bien rápidamente se encontrarán alternativas. Sin embargo, ninguna de ambas opciones es posible hoy en día.

La actual crisis de la civilización industrial y el proceso de desintegración gradual de la misma tienen implicaciones muy graves para la Teoría Integral. Básicamente, la Teoría Integral puede ser entendida como la defensa de una versión “iluminada” o “espiritual” de la globalización neoliberal y de la civilización industrial global. Es decir, en realidad los teóricos integrales no son apologetas de la sociedad de consumo de masas,8 del capitalismo rampante y del fundamentalismo del libre mercado, de las aventuras militares, de las ideologías fanáticas (religiosas o laicas), de la intolerancia hacia otras naciones o razas, ni de ninguna otra patología colectiva semejante.

La Teoría Integral tiene mucho que decir acerca de estos y otros comportamientos problemáticos de las sociedades industriales actuales. El ideal de la Teoría Integral es una “nueva civilización” o una “aldea global integral” sin guerra, destrucción ecológica ni grandes desigualdades y con paz, estabilidad, prosperidad e igualdad entre las naciones y dentro de ellas. En esta nueva civilización, la prosperidad y el bienestar no se entenderán como consumo irreflexivo sino como alcanzar algún tipo de “iluminación[g] espiritual” y un “nivel de consciencia superior”. Un modernismo “moderado” que debería conservar los “aspectos positivos” de la “modernidad” junto a los valores “ilustrados” del “Nuevo Paradigma”. Parece que existe en la actualidad cierta esperanza de que estemos entrando en una nueva era (¿de la información?).9 Esta es la principal razón por la que la Teoría Integral de Wilber, y la  Teoría Integral en general, es capaz de atraer a tantos seguidores: les ofrece críticas de muchos fenómenos malos de la sociedad actual (no es una apología del “fin de la historia” como la de Fukuyama), pero mantiene la fe en la narrativa fundamental moderna: la historia tiene un significado a pesar de todo, no es sólo una lucha sin sentido de seres humanos civilizados con problemas antrópicos. 

Progreso histórico, social y tecnológico + iluminación espiritual personal: ¿quién podría estar en contra de esto? Sin embargo, por desgracia, la ciencia no acepta las ilusiones ni los deseos personales.

Aquí podemos obviar las preguntas: “¿Es la Teoría Integral una opción realista?” y “¿Hay alguna esperanza de que los miembros de la clase media de la sociedad urbano-industrial alcancen la ‘iluminación espiritual’?” El problema fundamental es otro. En un artículo previo (Markus 2009) escribí acerca de “Los Limites de la iluminación espiritual”, y en él daba por sentado que la sociedad industrial seguiría existiendo. Sin embargo, ¿qué pasaría si esta sociedad no tuviese ningún futuro? Los teóricos integrales dan por hecha la continuidad de la sociedad industrial10 y promueven un “progreso de la consciencia” entre sus ciudadanos (principalmente entre los miembros de la clase media urbana). La satisfacción de las necesidades materiales de la mayoría de los miembros de las sociedades “avanzadas” se da por sentada. Si los escenarios mencionados más arriba –acerca del colapso de las megaestructuras industriales en un futuro cercano- resultan ser correctos, la Teoría Integral carece de sentido y sus fines no llevan a ninguna parte. Si la falta de conexión con las ciencias naturales y sociales supone el fracaso de la Teoría Integral como proyecto científico, el colapso de la sociedad industrial supone su fracaso como proyecto práctico. La Teoría Integral es, en este sentido, sólo otro intento idealista de corregir problemas que están basados en circunstancias materiales (ecológicas y geológicas, pero también biológicas –falta de adaptación genética, véase mi anterior artículo, “Dos caminos divergentes”-).11

En otras palabras, no importa demasiado lo elevado de pueda llegar a ser el “nivel de consciencia” o de “iluminación espiritual” de los miembros de las sociedades industriales si su modo de vida no es sostenible. Por muy “ilustrados” y “racionales” que sean, los hombres y las mujeres siguen siendo miembros de una megaestructura urbano-industrial desfasada, dependiente de una economía basada en los combustibles fósiles. El mensaje de la Teoría Integral puede ser atractivo para los miembros educados de la sociedad industrial mientras –y sólo mientras- esta sociedad sea aún relativamente estable y segura, con una economía interna continuamente creciente y un aporte constante de recursos vitales desde el exterior. Sin embargo, esta era está más o menos llegando a su fin. Por supuesto, los teóricos integrales pueden pensar que la tesis del colapso de la sociedad industrial simplemente es “pensamiento apocalíptico” e “histeria” y que es errónea –aunque, de hecho, incluso si estuviese equivocada, sería un problema científico legítimo-, pero no pueden ignorar la literatura problemática y relevante al respecto.

No hay un solo artículo en el Journal of Integral Theory and Practice (14 números hasta la fecha) acerca de la crisis energética y el pico del petróleo. En general, es sorprendente lo poco que la mayoría de los teóricos integrales -M. Zimmerman y S. Esbjoern-Hargens serían honrosas excepciones- tienen que decir acerca de la llamada crisis ecológica, desde el cambio climático hasta la sexta gran extinción. Tampoco, al menos de momento, dicen nada del suceso y el proceso más importantes de nuestra época (del pico del petróleo y el final de la era de los combustibles fósiles baratos, y del final de la era de los combustibles fósiles y la desintegración de la civilización industrial, respectivamente). Son totalmente ajenos a la cuestión de la energía. Un gran libro, Integral Ecology, que ha sido publicado en la primavera 2009, no tiene ninguna entrada en absoluto para “energía”, “combustibles fósiles” o “pico del petróleo” en su índice (Esbjoern-Hargens y Zimmerman 2009). Obviamente, estos no son temas importantes para la “ecología integral”.

Probablemente, los teóricos integrales piensen que la principal causa de nuestra megacrisis es la “ambición” o la “falta de iluminación”, pero éstas no pueden explicar por qué un sistema está en perfectas condiciones un día y en grandes problemas al siguiente (la ambición está siempre ahí, y los bancos y los mercados de valores están siempre tratando de obtener beneficios, pero, en los momentos buenos, a esto se le llama “éxito”). Algunos teóricos integrales pueden mencionar la vulnerabilidad y fragilidad de las economías de mercado, pero sin mencionar el pico del petróleo ni ninguna otra restricción energética (McIntosh 2007).12 Los teóricos integrales probablemente sean entusiastas de las energías “alternativas”, sobre todo de las renovables, pero, como ya hemos visto, no es una opción realista. Normalmente piensan que la tecnología es neutral y que su uso correcto depende de las capacidades morales y espirituales o del “nivel de consciencia” humanos.13

En un futuro cercano, hay un hueco para los teóricos integrales pero sólo si abandonan sus ideas progresistas[h] e idealistas, cada vez más obsoletas, acerca de una civilización industrial “ilustrada/iluminada”, un gobierno mundial, una “evolución progresista”, etc. En el mundo de después del pico del petróleo –o en la segunda fase de la era de los combustibles fósiles- la verdadera iluminación sólo puede significar el reconocimiento de la “tormenta perfecta” (el fin de la era de los combustibles + el cambio climático, la escasez de agua y otros problemas relativamente menos importantes) en la que desaparecerá la civilización industrial.

La verdadera iluminación puede que signifique ayudar a la gente a prepararse para un colapso demográfico y social en los próximos 20 ó 40 años y contribuir a una transición social menos dolorosa hacia una sociedad postindustrial. Esto no es algo ni pequeño ni insignificante. Los teóricos integrales –y otros pensadores independientes críticos- pueden criticar la ideología oficial de la sociedad industrial que identifica consumismo con bienestar, innovación tecnológica con progreso, medicina con salud, nivel de vida con calidad de vida, etc. De este modo, a la gente el colapso de la sociedad industrial no le parecerá una gran tragedia ni una catástrofe, sino sólo la desaparición de un orden antinatural[i] y una oportunidad para construir, no una utopía sino una sociedad más natural, más en línea con la evolución de la naturaleza humana y con sus necesidades fundamentales. 

NOTAS

1.      Existe una enorme bibliografía acerca de la historia ecológica (o medioambiental). Véanse: Hughes 1975, 2001, 2006, Redman 1999, McNeill 2000, Chew 2001, 2006, Diamond 2008 y Ponting 2007. Ya escribí sobre la historia ecológica de las sociedades humanas en un extenso artículo en croata (www.isp.hr/~tmarkus/). Wilber y otros teóricos integrales no saben  nada acerca de esta importante problemática. Wilber ha sugerido a menudo que la llamada crisis ecológica es algo moderno, una consecuencia de la “ontología industrial” o del dominio de “planilandia”[j]. Sin embargo, ¿qué  pasa con el terrible estado ecológico (y los demás innumerables problemas antrópicos) de las civilizaciones agrícolas en las que no existía una “planilandia” ni una “ciencia moderna”? En estas sociedades el enfoque dominante en su “elevada cultura” era  la tradición perenne[k], algo completamente diferente de la ciencia moderna, pero los problemas antrópicos fundamentales eran más o menos los mismos. Esto no nos debería sorprender si tenemos en cuenta la teoría de la discontinuidad biosocial. Los problemas ecológicos y otros problemas antrópicos son el rasgo principal de todas las sociedades complejas, ya que la civilización es un orden antinatural, sin raíces en nuestro pasado evolutivo.

2.      A nivel mundial, la principal fuente de energía en el siglo XIX era aún la leña y en el siglo XX el carbón.

3.      En esencia, la llamada revolución verde –la causa principal de la explosión demográfica a lo largo de los últimos 100 años- no ha consistido en otra cosa que la invención de un modo de transformar el petróleo y el gas natural en alimento. La agricultura ecológica tradicional solamente puede alimentar a entre 1.000 y 1.500 millones de personas como mucho; y probablemente, en un futuro cercano, a muchas menos debido al cambio climático, la escasez de agua, la erosión del suelo, la desertificación y otros problemas.

4.      El Pico del petróleo significa la máxima cantidad de petróleo jamás extraída o aproximadamente el 50% de todo el petróleo existente, en una región o país determinado o a nivel mundial. Por ejemplo, el pico del petróleo para el Mar del Norte se alcanzó en 1999, para Rusia en el 2007 y para Arabia Saudita en el 2005 –éstos últimos son dos de los mayores países exportadores del mundo-. Todos los datos concretos pueden encontrarse en páginas relevates de Internet, sobre todo en Wikipedia.org y en Energybulletin.net y en algunos libros que ofrecen buenas visiones generales (Heinberg 2005, Catton 2009, Rubin 2009). La primera mitad del petróleo extraído era la de mejor calidad y la más fácil de extraer. El pico del petróleo supone el fin de de la primera fase (ascendente) de la era de los combustibles fósiles y ahora estamos al principio de la segunda fase (descendente). El pico del petróleo es simplemente el suceso más importante de nuestra época y el final de la era de los combustibles fósiles es el proceso más importante de la misma.  Aquí no puedo hablar acerca de muchos de los otros grandes problemas de la civilización actual, tales como el cambio climático (un efecto mucho más lento y con muchas incertidumbres), la escasez de agua dulce, la erosión de los suelos, la sexta gran extinción, las nuevas enfermedades, etc. (el tan publicitado “terrorismo” constituye sólo una pequeña perturbación, no muy importante). Richard Heinberg (2007, 2009b), dice que el pico del petróleo es “la primera línea de avance del Pico de Todo”[l].

5.      En lo que respecta a la historia energética de las sociedades humanas y a la utilización moderna de combustibles fósiles, véanse: Price 1995, Heinberg 2004, 2005, Crosby 2006, Kunstler 2006, Homer y  Dixon 2006, Dekaniæ 2007, Greer 2008 y Engdahl 2008.

6.      Tainter 1988, Caldararo 2004, Diamond 2008 y McAnany-Yoffee 2009. Sobre escenarios posibles y el futuro de las sociedades industriales, véanse: Heinberg 2004, Kunstler 2006, Greer 2008, Smil 2008, Holmgren 2009, Catton 2009 y Rubin 2009. Una gran ventaja de la teoría del pico del petróleo es que puede ser puesta a prueba y refutada, ya que incluso los escenarios futuros pertenecen a un futuro muy cercano. 

7.      Muchos autores  escriben acerca de los problemas de las energías “alternativas”. Véanse: Heinberg 2005, Kunstler 2006, Burr 2008, Greer 2008, Catton 2009 y muchos artículos de Internet.

8.      La crítica del consumismo, ampliamente extendida entre pensadores con muy diferentes opiniones, siempre ha tenido varios problemas internos, como: ¿qué pasa con los muchos empleos que dependen del consumo de masas? O: ¿qué obtendrá la gente en lugar de un alto nivel de vida? Sin embargo, hoy en día, estos problemas están obsoletos, ya que la sociedad de consumo –un producto más de la era de la energía barata y abundante- no podrá sobrevivir al pico del petróleo por mucho tiempo. La desaparición del consumismo masivo la causará el pico del petróleo –o, visto de forma más amplia, el final de la era de los combustibles fósiles-, no la “iluminación espiritual” o la “sabiduría perenne”.

9.      Wilber 2000, 2006, Hollick 2006, Laszlo 2006, 2008, Reynolds 2006 y McIntosh 2007. De hecho, la “nueva civilización” no sería tan nueva, sería sólo una versión más “iluminada” de la sociedad industrial actual o de la civilización global neoliberal, pero sin los grandes problemas sociales o ecológicos de ésta. En otras palabras, una forma de utopía de la Nueva Era.

10.  Steve McIntosh dice –y ésta es la opinión de la mayoría de los teóricos integrales- que la “consciencia integral” o un “nivel superior de civilización” dependen de unas economías de mercado saludables con seguridad, movilidad y otras comodidades para los acomodados miembros de la clase media (McIntosh 2007). Sin embargo, hoy en día, sólo 1 ó 2 años después, las economías de mercado están en serios apuros sin perspectivas a la vista de que éstos se vayan a solucionar. A los teóricos integrales sólo les queda esperar que esto sea una crisis temporal, pero ésta no es una postura realista. Sabremos la verdad muy pronto.

11.  Por ejemplo, un importante pensador integral dice que el principal problema no son el agotamiento de recursos o la superpoblación, sino “la falta de entendimiento mutuo en la noosfera[m]” (Wilber 2000:285). En otras palabras, todo depende de las decisiones humanas, no hay límites ecológicos objetivos (geología, clima, etc.) a las actividades humanas. Ésta es una forma extrema de voluntarismo humanista y una idealización típica de la democracia liberal actual. Los teóricos integrales piensan que la relativa prosperidad y tranquilidad en estas sociedades son el producto del “desarrollo interior moral/espiritual/intelectual”. Sin embargo, éstas son mucho más el producto de condiciones materiales favorables a corto plazo. Cuando hay energía abundante y barata, poblaciones étnica, racial y religiosamente diversas pueden vivir armoniosamente las unas con las otras y los gobiernos pueden ser relativamente tolerantes. Pero, cuando la energía y los bienes se vuelven escasos y caros las tensiones étnicas afloran, la criminalidad y la violencia aumentan y los gobiernos se vuelven autoritarios. Hemos visto todas estas tendencias en los últimos años en los Estados Unidos, en Gran Bretaña y en otros países “avanzados” (sobre todo en el aumento de las restricciones de las libertades civiles) y las veremos mucho más en los próximos años. El “desarrollo interior” de una ciudadanía “iluminada” no será de mucha ayuda cuando las sociedades industriales comiencen a perder prerrequisitos que son cruciales para que su funcionamiento pueda ser normal. Irónicamente, sobre todo se puede esperar que se produzca mucha violencia en la patria de la mayoría de los pensadores integrales, los EE.UU –debido a que su población es muy heterogénea y al rápido descenso de su alto nivel de vida.

12.  Muchos pensadores -Mumford, P. Ehrlich, Hardin, Heilbroner, Taylor, Ophuls, Bookchin, Shepard, S. Diamond, etc.– ya hablaban de la inestabilidad e insostenibilidad de las sociedades industriales en los años 60 y 70 del siglo XX y  William Catton fue el primero en explicar, en un libro, cuál es el talón de Aquiles de la sociedad industrial: su dependencia insostenible de los combustibles fósiles (Catton 1980). De modo que, no supone un gran logro hablar hoy en día en abstracto acerca de la “fragilidad” y la “vulnerabilidad” de las economías de mercado. Hoy podemos observar procesos concretos de desintegración de la civilización industrial y esto debe ser explicado.

13.  Muchos pensadores (sobre todo Heidegger y J. Ellul) han criticado la tesis de la neutralidad de la tecnología, pero por razones que no son las correctas (no sabían nada de la teoría de la discontinuidad biosocial). Si la tecnología es neutra, también ha de serlo la sociedad y, entonces, toda sociedad es igualmente buena: no puede haber problemas antrópicos en absoluto. Sin embargo, para la teoría de la discontinuidad biosocial sólo una sociedad es natural y sólo una tecnología muy simple, típica de la sociedad cazadora-recolectora, es óptima para el animal humano. La tecnología compleja industrial forma parte integral de la sociedad industrial e agrava inevitablemente los problemas antrópicos. No importa mucho lo “iluminada” o “moral” que sea la gente, no podrán adaptarse con éxito a la tecnología “avanzada” ya que su psicología y su fisiología son propias de unas condiciones sociales y ecológicas bastante diferentes.

 

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[a] Traducción a cargo de Último Reducto de “Twilight in the Integral World: Integral Theory and the Desintegration of Industrial Civilization”, publicado en Integral World (2009):    http://www.integralworld.net/markus3.html. N. del t.

[b] “Peak plateau” en el original. N. del t.

[c] “OPEC” en el original. “Organization of the Petroleum Exporting Countries”, Organización de Países Exportadores de Petróleo. N. del t.

[d] “International Energy Agency (IEA)” en el original. N. del t.

[e] El autor probablemente se refiera a la “Cambridge Energy Research Associates”. N. del t.

[f] “EROEI, ‘energy returned over energy invested’” en el original. Se refiere a la llamada en español “Tasa de Retorno Energético”. N. del t.

[g] “Enlightment” en el original. Este término puede significar bien “iluminación” o bien “ilustración” según el contexto, y en consecuencia, en este texto, ha sido traducido de un modo u otro dependiendo de la situación. N. del t.

[h] “Progressive” en el original. Este término inglés puede ser traducido bien como “progresivo” o bien como “progresista”. Se ha considerado que “progresista” es la traducción más adecuada en este texto. N. del t.

[i] “Unnatural” en el original. El término inglés “unnatural” puede traducirse bien meramente como “innatural” o “no-natural” o bien como “antinatural” o “contrario a la naturaleza”. La segunda acepción suele ser la más frecuente. En este texto se ha traducido también de este último modo. N. del t.

[j] “Flatland” en el original. En referencia a la novela de Edwin Abbott Abbott, Flatland (1884, Seeley & Co.) que discurre en un mundo ficticio bidimensional. Dicha novela pretende ser una crítica social (los habitantes de Planilandia estarían limitados por la bidimensionalidad de su mundo que les impediría reconocer la existencia de una tercera dimensión). Existe edición en castellano: Planilandia (Olañeta, 1999).  N. del t.

[k] La filosofía perenne es un conjunto de ideas metafísicas que se desarrolla, a partir del siglo XVI y que defiende la existencia de un conjunto universal de verdades y valores comunes a todos los pueblos y culturas, que subyace tras todas las religiones y, en particular, tras las corrientes místicas dentro de ellas. N. del t.

[l] “Leading edge of Peak Everything” en el original. N. del t.

[m] De noos, inteligencia o mente en griego. Ciertos “pensadores” novoeranos utilizan este término para referirse al conjunto formado por los seres inteligentes o sus mentes; sería algo parecido a la biosfera, pero teniendo en cuenta sólo a aquellos seres que son inteligentes. N. del t.

[n] Existe traducción al castellano: Rebasados: las bases ecológicas para un cambio revolucionario, Océano, México D.F., 2010. N. del t.

[o] Existe traducción al castellano: La ecología de las civilizaciones antiguas, Fondo de Cultura económica, España, 1981. N. del t.

[p] Existe traducción al castellano: “Los límites de la iluminación espiritual”: http://www.naturalezaindomita.com/textos/crtica-de-la-civilizacin-y-del-sistema-tecnoindustrial/los-lmites-de-la-iluminacin-espiritual. N. del t.

[q] Existe traducción al castellano: Algo nuevo bajo el sol. Historia medioambiental del mundo en el siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 2011. N. del t.

[r] Existe traducción al castellano: Espiritualidad integral, Kairós, Barcelona, 2016. N. del t.