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Aproximándonos a un cambio de estado en la biosfera terrestre

APPROACHING A STATE SHIFT IN EARTH’S BIOSPHERE

(Artículo de Anthony D. Barnosky et al.)1,2

 

La sociedad tecnoindustrial puede estar en una encrucijada debido a las alteraciones que está provocando en la Tierra. Esta idea, expresada de otro modo, es la que se transmite en el artículo. Según este grupo de científicos, nos encontramos cerca de, si no ya en, un proceso de transición crítica hacia un cambio de estado planetario. Esto significa que las condiciones medioambientales que conocemos hasta ahora podrían cambiar drásticamente (distribución y abundancia de especies, modificaciones en las redes tróficas, cambios en los climas...) en un breve periodo de tiempo, quizás unas pocas generaciones humanas. La característica principal en este escenario es que, por primera vez en la historia del planeta, las fuerzas conductoras de esta transición, que estarían forzando los límites hacia un cambio de estado planetario, son las propias actividades humanas.

Los cambios de estado planetario, algo que ya ha ocurrido muchas otras veces a lo largo de la historia de la Tierra, son fenómenos relativamente abruptos y, una vez ocurren, es extremadamente difícil volver a las condiciones previas a ellos. El último cambio de este estilo fue la transición de un estado glacial a uno interglacial (el actual) hace unos 14.000 años. En esta transición, que duró unos 3.300 años, el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubría. Por comparación, desde hace milenios y de forma acumulativa hasta llegar a hoy en día, una gran porción de la superficie terrestre se ha transformado en variedad de formas: tierras urbanas y agrícolas, redes de carreteras y vías de comunicación, pastizales, ecosistemas de los que se extraen recursos (minas, bosques maderables...), etc. En el artículo defienden la teoría de que existen umbrales de transformación/perturbación de los ecosistemas que al ser superados originan cambios irreversibles en los sistemas ecológicos, incluso a escala planetaria, y advierten que posiblemente estemos muy cerca de superar el umbral que origine un cambio drástico en las condiciones de la biosfera. Aunque a la hora de dar datos, se desconoce dónde está concretamente ese umbral y en qué punto estamos respecto a él. Hay que recordar que la Revolución Industrial no hizo más que acelerar exponencialmente estos procesos hasta llegar al nivel actual.

Los mecanismos que actúan como fuerzas globales hoy son: el crecimiento de la población humana asociado a un mayor consumo de recursos, la transformación y fragmentación del hábitat, la producción y el consumo energético y el cambio climático (producto de la sociedad tecnoindustrial).

Esto supone una importante alteración de las condiciones atmosféricas (mayores concentraciones de CO2), oceánicas (acidificación) y terrestres (contaminación de los suelos), que a la vez pone en peligro la supervivencia de la biodiversidad, tanto en zonas controladas por humanos como en zonas remotas.

El artículo recalca la necesidad de tener en cuenta estas situaciones si lo que se quiere es evitar que la especie humana sufra una catástrofe de gran magnitud en pocas décadas, pero en ningún momento se habla específicamente sobre la catástrofe que supone para la naturaleza la existencia de una humanidad de siete mil millones de personas. Así pues, para estos científicos, los ecosistemas son algo a tener en cuenta en tanto que sustentadores de la civilización humana y no de otro modo.

Las propuestas, para evitar un desastre, que se sugieren desde el artículo son típicas: mejoras en los métodos de predicciones de los cambios biológicos, sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables, aumentar la eficiencia en la producción de alimentos, reducir la tasa de crecimiento anual de la población y su consumo de recursos asociado y mejorar la gestión de la biodiversidad, en especial de las zonas aún no dominadas totalmente por los humanos. Como también es típico en este tipo de estudios, no se detalla cómo se debería hacer todo esto, asumiendo por lo tanto lo imposible de sus propuestas. Aunque siempre es mejor proponer algo y lavarte la conciencia, aun sabiendo que tus propuestas no van a ser puestas en práctica. La complejidad de la sociedad actual y sus tendencias e inercias hacen muy difícil que cambios de funcionamiento a nivel mundial sean puestos en marcha de un día para otro, ya que la voluntad individual no es suficiente frente a la propia inercia de esta sociedad. Al final, sólo cuando esta sociedad necesite estos cambios va a promoverlos, aunque quizás ya sea demasiado tarde.

Artículos como éste pueden ser un peligro al servir de justificación para la puesta en práctica de soluciones tecnológicas a los problemas causados o agravados por la sociedad tecnoindustrial. Aunque el artículo no propone ninguna solución clara y concreta a muchos de los problemas actuales de los que habla, no es difícil encontrar ejemplos de esto. Por ejemplo, en la edición del 19 de julio de 2012 del periódico El País, se puede leer una noticia que dice, “Mosquitos transgénicos para combatir la epidemia de dengue”. Se trata de una iniciativa que se está llevando a cabo en Brasil, donde insectos modificados genéticamente producen larvas incapaces de llegar a la edad adulta. Con artículos como el de esta reseña y con todos los problemas que amenazan la biodiversidad y la estabilidad de la Biosfera no va a ser raro que cada vez más “soluciones” como las de este ejemplo aparezcan, amenazando aún más la autonomía de lo salvaje. De hecho es lo que demandan los autores del trabajo: “dirigir la biosfera hacia condiciones que deseamos”.

Esto nos recuerda lo que podemos esperar de los científicos generalmente. Primero, una perspectiva antropocéntrica en las cuestiones que tratan; segundo, sesgos en sus informaciones, que se centran en cuestiones secundarias y nunca reconocen que el problema principal es la existencia de la sociedad tecnoindustrial; tercero, motivos no reconocidos en sus actividades (búsqueda de prestigio social, promoción de su rama de estudio específica, etc.); y cuarto, que actúen, consciente o inconscientemente, como mecanismo de alerta, automantenimiento y autorreparación para esta sociedad, avisando de las amenazas a las que se enfrenta.

Sobre esto último, no sorprende que el artículo se publicara justo dos semanas antes de la Cumbre Rio+20 sobre desarrollo sostenible. Esto no quita que artículos como el de esta reseña nos sean útiles para conocer y demostrar el daño que la sociedad actual está causando al planeta. De todos modos, dar a conocer estos datos al gran público no es prudente para las élites sociales y mucho menos para nosotros. Si la mayoría de la población se entera de cómo está el mundo realmente, lo más probable es que reclamen ansiosamente soluciones tecnológicas que salven a esta sociedad, dejando como siempre a la naturaleza aparte.

Finalmente, lo que me interesa de un articulo como éste, (y no es el único3), o por ejemplo de los datos sobre la llegada al pico del petróleo4, es tener en cuenta que quizás la sociedad actual realmente se encuentre en un punto crítico. Aun aceptando que los pronósticos científicos no siempre son fiables al cien por cien y que los científicos siempre dicen que necesitan investigar más para luego tampoco llegar a conclusiones definitivas, las señales que el planeta nos está dando no son desdeñables (el cambio climático es algo innegable hoy en día). El colapso social puede que esté próximo, aunque sea imposible decir exactamente cuándo se producirá. Pero esta posibilidad, nos obliga a los que tenemos la naturaleza salvaje como valor central a trabajar tenazmente para organizar un grupo de gente que tenga un sólo objetivo: destruir completamente la sociedad actual. El único problema es que el colapso que llegue primero sea el de la Biosfera (tal y como apunta el artículo) y que la vida compleja ya no sea posible después. A nosotros sólo nos interesa el colapso de esta sociedad y no lo anterior. Conseguir el colapso social sería evitar -quizás- el colapso de la Biosfera, un motivo más para trabajar en la organización de este grupo de gente contraria a la sociedad actual.

 

Notas

 

1. Publicado en Nature, Vol. 486, 7 de junio de 2012. El artículo original (en inglés) se puede conseguir fácilmente en la página web de Jordi Bascompte, uno de los dos investigadores españoles que ha participado en la redacción del trabajo.

2. Reseña a cargo de P.

3. Leer el precedente “Human domination of Earth's ecosystems”, Science, Vol. 277, 25 de julio de 1997.

4. Sobre este tema se puede consultar el blog http://crashoil.blogspot.com o www.crisisenergetica.org, con abundante información al respecto.

Ċ
Nat Ind,
4 jun. 2017 6:07