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De cómo la tierra dejó de ser lo primero

DE CÓMO LA TIERRA DEJÓ DE SER LO PRIMERO. ‘Earth First!’ (1980-1990), algunas lecciones a extraer.

Por B. R.1


No amo menos al hombre, sino más a la naturaleza

Lord Byron

 

1. Introducción

El movimiento Earth First! (¡La Tierra Primero!, EF! en adelante) es muy poco conocido en España. No es fácil encontrar fuentes en castellano donde se hable de él y, en la mayor parte de las pocas ocasiones que se le menciona, suele ser para criticarlo por su radicalismo, su presunta misantropía o por el carácter violento de sus acciones. Una excepción a lo anterior se da en ciertos sectores de la izquierda, sobre todo entre los ecologistas “radicales” y los defensores de la llamada liberación animal pero, incluso en esos entornos, lo que se conoce de EF! se reduce básicamente a su utilización del sabotaje y la acción directa.

La intención de este texto es mostrar la ideología inicial de EF!, repasar brevemente sus primeros diez años de historia, señalar algunos de los errores que cometió, y tratar de extraer de todo ello algunas lecciones de utilidad para quienes nos oponemos a la sociedad tecnoindustrial (S.T.I. en adelante) y defendemos una naturaleza indómita no controlada ni gestionada por las sociedades humanas.

¿Por qué EF!? Porque su historia es un buen ejemplo de cómo, en un periodo de tiempo relativamente corto, un movimiento con unos valores y objetivos no-izquierdistas se transformó en un movimiento excesivamente preocupado por problemas sociales como la opresión sobre las mujeres, el reparto de la riqueza, etc.

2. Orígenes y fundación

Más adelante trataré con algo más de detalle la ideología y la estrategia de EF!, por el momento sólo señalaré sus dos objetivos principales. Por un lado, ayudar a que los grupos conservacionistas2 convencionales fueran más eficaces al hacerles parecer, en comparación, más razonables y moderados.3 Por otro, utilizar todos los medios necesarios para proteger la naturaleza, independientemente de la estrategia de los grupos conservacionistas mayoritarios, los intereses políticos o las limitaciones legales.

Estados Unidos reúne dos características importantes que favorecen la aparición de un movimiento como EF!. En primer lugar, aún conserva territorios salvajes relativamente grandes y, en segundo lugar, existe una tradición cultural que percibe la importancia y el valor de la naturaleza salvaje.

La primera característica implica que existe algo que defender, una “causa” próxima. Los fundadores de EF! valoraban los territorios salvajes, los habían experimentado de primera mano y eran conscientes de cómo, poco a poco, iban desapareciendo frente al desarrollo de la S.T.I.4 Sin embargo, en un país en el que no existen territorios salvajes, es más difícil que surja un movimiento centrado en la defensa de éstos, no porque algunas personas de ese país no puedan valorar los ecosistemas poco o nada humanizados, sino porque no tendrán una causa tangible y próxima que defender y que atraiga a nuevos miembros.

La segunda característica sienta las bases sobre las que afianzar una ideología. Los fundadores de EF! no tuvieron que desarrollar sus ideas y valores desde cero. La importancia de la naturaleza salvaje está presente en la tradición cultural estadounidense desde sus inicios.5 Y ya a partir del siglo XIX, diversos autores estadounidenses, inspirados por dicha tradición, habían desarrollado y profundizado en las ideas que defienden la importancia de la naturaleza,6 por ejemplo, John Muir en la segunda mitad del siglo XIX o Aldo Leopold a mediados del siglo XX, sus ideas eran conocidas, habían sido publicadas y estaban disponibles para aquellos a quienes les interesasen. Además, algunos de esos autores, u otras personas inspiradas por sus ideas, fundaron diversas organizaciones conservacionistas que siguen existiendo y que, en la actualidad, son grandes e influyentes. Es en esas organizaciones en las que se formaron políticamente la mayoría de los fundadores de EF!

De los cinco fundadores de EF!,7 cuatro provenían de organizaciones conservacionistas: Dave Foreman y Bart Koehler habían formado parte de la Wilderness Society, Ron Kezar del Sierra Club y Howie Wolke de Friends of the Earth. Mike Roselle era el único que no provenía del movimiento conservacionista, sino de diversos grupos de izquierdas como los Yippies y los Zippies.8

¿Qué es lo que les llevó a abandonar esas organizaciones y fundar un nuevo grupo? Parece que hubo dos elementos importantes: la novela The Monkey Wrench Gang9 y el proceso RARE II.

The Monkey Wrench Gang es una novela de Edward Abbey, publicada en 1975, que cuenta la historia de un pequeño grupo de “ecoguerreros” que deciden defender los ecosistemas salvajes del suroeste americano utilizando todos los medios necesarios a su alcance, incluido el sabotaje. En la década de los setenta, la utilización del sabotaje con fines conservacionistas ya estaba presente en los EE.UU.,10 aunque se reducía a pequeños grupos e individuos dispersos como, por ejemplo, los Bolt Weevils, la Black Mesa Defense Fund, el Eco-Commando Force ’70 o el grupo en el que se inspiró parcialmente Abbey, los Eco-Raiders. Es probable que los fundadores de EF! conocieran la existencia de algunos de esos grupos,11 sin embargo, parece que la novela de Abbey les sirvió, en parte, de referente para plantearse una estrategia diferente a la de los grupos conservacionistas convencionales.

Es verdad que The Monkey Wrench Gang tuvo cierta influencia pero, de acuerdo con Wolke, no tanta como se suele decir.12 Lo que, en cambio, sí fue decisivo fue el RARE II.13

El RARE II (acrónimo de ‘Roadless Area Review and Evaluation II’) fue la segunda parte de un estudio sobre los territorios sin carreteras llevado a cabo por el servicio forestal de los EE.UU., se inició en 1977 y concluyó en 1979. Su objetivo era examinar y evaluar los territorios sin carreteras que estaban bajo su jurisdicción para decidir cuáles debían ser protegidos y cuáles podían abrirse al desarrollo industrial (minería, explotación forestal, carreteras, etc.). Se examinaron algo más de 25 millones de hectáreas, de las que sólo 6 millones fueron protegidas (salvo algunas excepciones, la mayor parte de ellas se correspondían con zonas montañosas ecológicamente poco productivas14). Además, Dave Foreman y Howie Wolke “pensaban que en el Oeste había otros [7 millones de hectáreas] de territorios sin carreteras que ni siquiera se habían incluido en el estudio, bien por un mal trabajo cartográfico, bien por trampas burocráticas. Esos territorios también quedarían abiertos al desarrollo”.15

Conviene tener dos cosas presentes: en primer lugar, la escala. Lo que estaba en juego era una superficie de territorios salvajes equivalente a media España y supone más de la mitad de la superficie integrada actualmente en el National Wilderness Preservation System estadounidense (que abarca un 5% del territorio de los EE.UU.). En segundo lugar, esos territorios no eran pequeños espacios rodeados de carreteras, sino que eran, por lo general, áreas bastante grandes con una escasa influencia humana.

Para Foreman las consecuencias del RARE II sobre los territorios salvajes “fueron devastadoras; simbolizaban la incapacidad del sistema político tradicional para hacer frente a la crisis ecológica”.16 El RARE II confirmó sus impresiones acerca de las grandes organizaciones conservacionistas. Bajo su perspectiva, esas grandes organizaciones estaban demasiado preocupadas por parecer moderadas, por demostrar que “la conservación de los territorios salvajes no está reñida con el producto nacional bruto y que el aire limpio, en realidad, ayuda a la economía”;17 estaban demasiado dispuestas a hacer concesiones a cambio de conseguir algún avance, por pequeño que fuera. Además, desde mediados de los años setenta, se estaba haciendo cada vez más patente el problema de la profesionalización de los grupos conservacionistas. Muchos de quienes trabajaban en ellos no eran personas a quienes les importara la naturaleza, sino técnicos, “la gente que buscaba trabajo en los grupos conservacionistas estaba buscando una carrera profesional, tenían importantes títulos universitarios (...), para ellos trabajar para los grupos conservacionistas era como trabajar para el gobierno o la industria”,18 la consecuencia “de esa tendencia fue hacer a la conservación (...) más antropocéntrica”.19 Convencidos de su ineficacia, Foreman, Wolke, Koehler y Kezar abandonaron sus respectivos grupos y, en abril de 1980, junto con Roselle fundaron su propio movimiento.

Decidieron llamarlo Earth First! porque resumía “(...) sucintamente lo único en lo que todos podríamos estar de acuerdo: que en cualquier decisión, lo primero a tener en cuenta debe ser la salud de la Tierra o, como dijo Aldo Leopold, ‘algo es correcto cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es incorrecto cuando tiende a lo contrario’.”20 Además adoptaron como consigna: “No compromise in defense of mother Earth” (Sin concesiones en defensa de la madre Tierra), que declaraba cuál era su postura con respecto a la estrategia.

3. Ideología

En septiembre de 1980, Foreman redactó la “Declaración de Principios” del nuevo movimiento:

La naturaleza salvaje tiene derecho a existir por sí misma

Todas las formas de vida, desde los virus hasta las grandes ballenas, tienen el mismo derecho inherente a existir

La humanidad no es más importante que el resto de formas de vida y no tiene ningún derecho legítimo de dominar la Tierra

La humanidad, a través de la superpoblación, el antropocentrismo, la industrialización, el excesivo consumo de energía/extracción de recursos, el capitalismo estatal, las jerarquías paternas, el imperialismo, la contaminación y la destrucción de áreas naturales, amenaza los procesos básicos de la vida en la TIERRA

Todas las decisiones humanas deberían considerar primero a la Tierra y luego a la humanidad

La única prueba verdadera de moralidad es si una acción, individual, social o política, beneficia o no a la Tierra

La humanidad será más feliz, más saludable, estará más segura y más cómoda en una sociedad que reconozca la verdadera naturaleza humana y que esté en armonía dinámica con el conjunto de la biosfera

Las concesiones políticas no tienen cabida en la defensa de la Tierra

La Tierra es la Diosa y el verdadero objeto de adoración humana21

Esta declaración deja bastante clara la base de su ideología.22 Para la mayoría de los miembros23 iniciales de EF!, la naturaleza (entendida principalmente como la biosfera, es decir, el conjunto de ecosistemas interdependientes e interrelacionados de la Tierra) era lo más importante y le otorgaban un valor intrínseco –es decir, un valor independiente de cualquier percepción, interés o reconocimiento del mismo por parte de un ser consciente. Según ellos, la mejor manera de defenderla era conservar la mayor cantidad de territorios salvajes en los cuales la evolución pudiera seguir su curso de forma autónoma. En palabras de Foreman, los territorios salvajes “son el mundo real, el flujo de la vida, el proceso de la evolución, los depositarios de tres mil millones y medio de años de viaje compartido”,24 “son la esencia de todo lo que perseguimos (...). No somos un grupo ecologista. Los grupos ecologistas se preocupan por los riesgos ambientales para la salud de los seres humanos, se preocupan por el agua y el aire limpios para el beneficio de las personas y nos preguntan por qué estamos tan centrados en algo tan irrelevante, tangencial y elitista como los territorios salvajes. Bueno, puedo decir que un lobo, un bosque de secuoyas o un oso gris no piensan que los territorios salvajes sean algo elitista”.25

La mayoría de ellos compartían la idea de que la actual civilización iba a colapsar inevitablemente (más pronto que tarde) y de que era necesario conservar la mayor cantidad de territorios salvajes para que la naturaleza y el flujo evolutivo pudieran conservar su integridad y recuperarse lo antes posible. En 1986, Foreman escribía: “mantengo la idea de que la civilización es irreformable, que nuestra tarea es mantenernos firmes, proteger la naturaleza autóctona, hasta que la Madre Tierra regrese (…) y nos elimine con la próxima Edad de Hielo (…)”.26

De ese esperado colapso sólo les importaba, inicialmente, lo relacionado con la naturaleza. No planteaban ningún tipo de modelo social ni económico alternativo. “Es absolutamente esencial comprender que EF! no surgió del movimiento anarquista ni de la izquierda. (...) EF! surgió directamente del movimiento por la conservación de las tierras públicas –de The Wilderness Society, del Sierra Club, de Friends of the Earth y de la National Audubon Society”.27 En 1982, Wolke recordaba que “[EF! fue fundado para] luchar por las acciones y programas necesarios para preservar la salud y la diversidad de nuestra biosfera. No necesitamos preocuparnos por cómo reestructurar la sociedad para que se adapte a nuestras propuestas. (...) No estamos implicados en intentar salvar la civilización”.28

En cuanto a las causas de la destrucción de la naturaleza, los miembros iniciales de EF! no llegaron a aclararlas completamente. La destrucción de la naturaleza salvaje estaba causada, según ellos, por diversos factores: la “plaga humana”, la superpoblación, el antropocentrismo y/o la civilización. Para algunos el problema eran los propios humanos, por sí mismos, la especie humana era incompatible con la naturaleza.29 Otros creían que el problema no eran los Homo sapiens, sino su cantidad: “no creo que exagere si digo que todos los problemas de la especie humana están causados o agravados por la superpoblación y su rápido crecimiento. La contaminación, la sobreexplotación y agotamiento de ‘recursos’, la guerra, la tiranía, la pérdida de libertad (la libertad es inversamente proporcional a la densidad de población) y, más importante, la destrucción de la diversidad natural y de los sistemas que soportan la vida de la Tierra son resultado de la superpoblación humana”.30 En otras ocasiones se responsabilizaba al antropocentrismo, la idea que defiende que los humanos son superiores al resto de animales y a la naturaleza, e incluso se llegaba a decir que el abandono del antropocentrismo en favor de una ética biocéntrica31 supondría un cambio en las relaciones entre las sociedades humanas y la naturaleza. Y, por último, muchos textos situaban a la civilización industrial como causante de los problemas que afectan a la naturaleza. Estos factores actuaban por separado o en conjunto, dependiendo de los autores e incluso de los textos.

Con el tiempo, aún antes de comenzar a tener una fuerte influencia de las ideas relacionadas con la justicia social, EF! siguió desarrollando y profundizando sus valores e ideas fundamentales.32 En ese desarrollo tuvo mucha influencia la difusión de la ecología profunda33 en EE.UU. En realidad, parece ser que pocos miembros originales de EF! Conocían en profundidad la filosofía de la ecología profunda, a pesar de ello, se identificaron con su crítica del antropocentrismo y su ética de respeto y defensa de la biosfera. Pronto EF! pasaría a considerarse, y a ser considerado, parte del movimiento de la ecología profunda.34

4. Programa

Su programa fue publicado en el número uno de Earth First (que por aquel entonces sólo era un boletín fotocopiado) en noviembre de 1980. Dicho programa consistía en un sistema de grandes reservas ecológicas –extensiones de tierras salvajes lo suficientemente grandes para que los procesos naturales continúen sin perturbaciones.35 Al menos una reserva en cada una de las regiones ecológicas más importantes de los Estados Unidos, es decir, cuarenta y cuatro territorios salvajes que sumaban una superficie de más de 55,5 millones de hectáreas. Además, exigía la paralización del desarrollo en Alaska y la designación como territorios salvajes protegidos de todos los terrenos sin carreteras pertenecientes al Bureau of Land Management y al Forest Service.

El programa también “incluía propuestas razonables como la prohibición de la tala de árboles, el crecimiento negativo de la población humana y algunas más controvertidas como la declaración de la Luna como territorio salvaje protegido”.36 Y concluía con una lista de demandas para una “gestión correcta del territorio”: “no a las centrales nucleares, desmantelar todas las existentes; no a las minas de uranio; no más minas a cielo abierto; no más centrales energéticas (térmicas, nucleares, hidroeléctricas); no más presas; no más carreteras en tierras públicas; prohibición completa del uso recreativo de vehículos todoterreno”.37

Por otra parte, EF! no quería limitarse a proteger y detener el desarrollo en los territorios salvajes, quería regenerar otros ecosistemas degradados: “Es el momento de volver a crear territorios salvajes; identificar las zonas clave, cerrar carreteras, eliminar infraestructuras de desarrollo y reintroducir la vida salvaje extirpada”.38

Como ya se ha dicho, el fin último de EF! era conservar la diversidad biológica necesaria para que, pasara lo que pasara, hubiese una variedad genética suficiente para que la vida salvaje pudiera recuperarse y la evolución siguiera su curso.

5. Organización

Los miembros fundadores de EF! decidieron que éste “fuera un movimiento no organizado: sin directivos, sin reglamento ni estatutos, sin cuotas, sólo un grupo de mujeres y hombres comprometidos con la Tierra.”39 Por lo que percibían de los resultados del modo de organización de la sociedad y, posiblemente, por lo que habían experimentado durante su participación en grupos conservacionistas mayoritarios, querían evitar las estructuras jerárquicas y autoritarias y crear un movimiento con la menor estructura posible: “[C]uando se asume la estructura del estado corporativo, se desarrolla la ideología y la esencia del estado corporativo. Entonces, ¿cuál es el tipo de organización humana que realmente funciona? La tribu cazadora-recolectora, de modo que intentamos imitar la estructura de ese tipo de organización”40. Aunque es cierto que no tenían directivos, como en todo movimiento, e incluso como en todo grupo humano, existían líderes, personas que destacaban sobre el resto y eran más influyentes y cuyas opiniones eran más respetadas. Un ejemplo muy claro es Dave Foreman que fue, hasta 1990, el principal y más influyente organizador e ideólogo del movimiento y su representante público más destacado.

En sus inicios, EF! se dotó de dos órganos internos: el Circle of Darkness (Círculo de la Oscuridad) y La Manta Mojada.41 El Circle of Darkness era “el órgano dirigente de EF! y al principio decidimos que iba a tener un control verdaderamente firme”,42 su “función era determinar la política, autorizar nuevos miembros y nuevos grupos estatales y locales, elegir nuevos miembros del Circle y, en general, ‘dirigir el equipo’. Los miembros del Circle tenían que estar dispuestos a ser públicamente identificados con EF! y no podrían trabajar en o ser directivos de grupos conservacionistas ‘convencionales’. Doce individuos fueron elegidos como miembros; entre ellos estaban el ‘grupo de cinco’ original y Susan Morgan”.43 En cuanto a La Manta Mojada, era “un grupo oficial y secreto de asesores del Circle”,44 “compuesto por ocho personas que forman[ban] parte de grupos conservacionistas moderados”,45 cuya función era “evitar que el Circle se pasara de la raya”.46

Parece ser que ninguno de estos dos órganos internos tuvo demasiada influencia en el desarrollo de EF! Según Foreman, La Manta Mojada tuvo una existencia “breve” e “ineficaz”.47 El Circle of Darkness nunca fue formalmente disuelto pero, según parece, su última actuación oficial tuvo lugar en 1982 y su último encuentro en 1986.

En realidad, a largo plazo, da la impresión de que la organización del movimiento giró en torno a elementos mucho menos formales y rígidos: el Earth First! Journal (EF!J en adelante), la publicación del movimiento, y los Round River Rendezvous (RRR en adelante), sus encuentros anuales.

Los RRR se celebraban casi siempre coincidiendo con el 4 de julio (la fiesta nacional de Estados Unidos). Tenían lugar en o cerca de territorios salvajes, a menudo en zonas amenazadas por carreteras, talas, etc. “Foreman quiso llamarlo ‘rendezvous’, como las reuniones que solían tener los indios y la gente de las montañas en el lejano Oeste; Koehler añadió ‘round river’ (río circular) del río alegórico que fluye sobre sí mismo, simbolizando el flujo constante de la vida del que Aldo Leopold escribió con elocuencia”.48 En ellos había charlas, talleres, debates, conciertos, etc., y cumplían la función49 de atraer a potenciales miembros, de que los miembros se conocieran personalmente, de debatir sobre ideología y estrategia, de mantener un fuerte sentimiento de pertenencia y, habitualmente, también de aprovechar la concentración de activistas para organizar acciones de sabotaje y protesta contra las amenazas que se cernían sobre el lugar donde se celebraban. La participación fue aumentando desde las aproximadamente 60 personas que acudieron a los primeros encuentros en 1980,50 pasando por las aproximadamente 200 y 300 personas de los de 1982-85,51 hasta llegar a las 500 de los de 1986-1988.52 En algunos encuentros, sobre todo en los primeros, participaron miembros de los grupos conservacionistas mayoritarios, del National Park Service, del National Forest Service e incluso del Bureau of Land Management.53

Pero el verdadero “corazón” del movimiento era el EF!J. Su origen está en un boletín titulado Nature More que Foreman publicó después del primer RRR y que envió a casi quinientos conservacionistas54. En Nature More, Foreman explicaba los puntos básicos de la ideología, estrategia y estructura de EF! Aún en 1980, cambió el nombre por el de Earth First, que fue editado y publicado por Susan Morgan y Pete Dustrud en formato boletín hasta que en 1982 pasó a llamarse Earth First! Journal y adoptó el formato de periódico.

Tanto cuando tenía un formato de boletín, como cuando comenzó a publicarse en formato periódico, se editaban ocho números al año (siguiendo los meses del antiguo calendario pagano europeo). La publicación, que comenzó siendo gratuita, pasó a costar dos dólares en 1986 y, más tarde, alcanzó los tres.

En el primer número como EF!J, Foreman explicaba “el papel que consideraba que debía cumplir el periódico”:

Proponía tres áreas en las que centrarse:

1. Ofrecer un foro para el debate interno dentro del movimiento conservacionista, sobre estrategia, organización y cosas por el estilo, y para criticar, cuando fuera necesario, a grupos ecologistas concretos por sus concesiones o su ‘recuperación’;

2. Ofrecer un foro para el debate, no técnico, sobre filosofía biocéntrica –Ecología Profunda- entre los activistas de base; y

3. Presentar propuestas ambiciosas y ecológicas sobre los territorios salvajes y debates acerca de cuestiones relacionadas con la conservación desde un punto de vista firme.

Derivada de la tercera, pronto se desarrolló una cuarta área, a medida que el movimiento EF! intervenía en la defensa física del mundo natural.A menudo, la cobertura informativa sobre la acción directa ecologista ocupaba nuestra portada.55

Además del trabajo de formación, profundización y debate teórico, el EF!J proporcionaba información práctica sobre técnicas de sabotaje, informaba sobre las actividades y convocatorias de los distintos grupos locales y publicaba una lista con todos los contactos nacionales e internacionales de EF! Es decir, el EF!J mantenía al movimiento unido, en contacto, marcaba unas pautas ideológicas y estratégicas comunes y, además, constituía la imagen pública de EF!

A medida que las suscripciones crecieron, “pronto fue obvio que era necesaria cierta organización formal para cobrar cheques, obtener un permiso para el envío postal de grandes volúmenes y llevar a cabo el resto de actividades comerciales asociadas a una publicación regular”.56 “Debido a que, legalmente, EF! no es una organización formal, para cumplir los requerimientos legales esta publicación es un negocio privado. (...) Dejemos que EF! sea un movimiento, una no-organización. Pero dentro del movimiento existe la publicación EF!J, una entidad independiente que sirve al movimiento como medio de comunicación”.57

Que el periódico fuera, legalmente, propiedad del editor (primero Pete Dustrud, más tarde Dave Foreman y John Davis) conllevó muchos problemas internos que trataré más adelante. Parece ser que no sólo se trataba de cuestiones legales, como Foreman escribió más tarde: “Para algunos, la separación entre el EF!J y el movimiento EF! era difícil de comprender. Sin embargo, yo siempre sentí que era vital mantener dicha separación (...). Es más, sentía que EF! se mantendría más centrado en sus objetivos iniciales de conservar los territorios salvajes si el control editorial estaba en manos de un pequeño grupo de personas que compartieran una visión común de lo que significaba EF! y que estuvieran comprometidos con un intercambio imparcial de ideas dentro de esos parámetros, que si dicha supervisión editorial se difuminara entre una comunidad más amplia pero menos responsable”.58

Pero el EF!J no sólo era el “corazón” ideológico y organizativo, también era “la base financiera de todo el movimiento”.59 Unido a las donaciones y la venta de camisetas, pegatinas y calendarios, el EF!J permitió que el movimiento fuera económicamente estable y autosuficiente. En 1986 el presupuesto de EF! fue de más de 100.000 dólares60 y en 1988 alcanzó más de 250.000 dólares.61

6. Estrategia

EF! fue el primer movimiento en defender, elaborar una reflexión teórica y poner en práctica a gran escala el sabotaje y la acción directa por motivaciones ecológicas. De hecho la defensa del sabotaje es, sin duda, uno de sus aspectos característicos como movimiento. Dentro del periódico se le daba una amplia cobertura a la información práctica, la defensa teórica y la propaganda del ecosabotaje. De hecho existía una columna, llamada primero “Eco-tactics” (Eco-tácticas) y más tarde “Dear Ned Ludd” (Estimado Ned Ludd), dedicada a publicar diferentes métodos de ecosabotaje.62 La imagen del “eco-guerrero” que realiza sabotajes en la noche, salida directamente de las páginas de The Monkey Wrench Gang, adquirió un énfasis desmedido en la “mitología” de EF!

Para Foreman y el resto de fundadores “el sabotaje ecológico no es revolucionario. Su objetivo no es derrocar un sistema social, político o económico. Es meramente la autodefensa no violenta de lo salvaje. Su objetivo es mantener a la ‘civilización’ industrial fuera de los espacios naturales y hacerla retroceder de aquellos espacios que deberían ser salvajes”.63 El sabotaje, para ellos, “no sólo puede estar moralmente justificado, sino que es moralmente necesario. Cuando se observa el nefasto asalto que el estado industrial está llevando a cabo contra las tierras salvajes públicas, contra la diversidad natural –la guerra declarada y llevada a cabo por todos los medios contra los ecosistemas de todo el mundo- uno se ve obligado a tener en cuenta todos los medios de hacer frente a esa destrucción”.64 Aún defendiéndolo, eran conscientes de los posibles peligros del sabotaje en un movimiento tan descentralizado y Foreman y Wolke se esforzaron en teorizar en profundidad sobre las causas y motivaciones del sabotaje y en criticar el uso irreflexivo y no estratégico del mismo, así como el mero vandalismo.65

Mediante el uso habitual del sabotaje y la acción directa, EF! Consiguió avanzar en uno de sus objetivos: “expandir el espectro ecologista hasta un punto en que el Sierra Club y otros grupos sean considerados moderados”.66

De todas formas, aunque la imagen de EF! está asociada fundamentalmente con el sabotaje y la acción directa, lo cierto es que los miembros fundadores no rechazaban ninguna opción táctica, siempre que no se hicieran concesiones. En palabras de Howie Wolke: “En defensa de los territorios salvajes, la libertad y la diversidad de la vida, debemos utilizar todas las herramientas y tácticas disponibles: intelectuales, legales, ilegales, pasivas y –cuando sea necesario- violentas”.67 En 1983, Foreman escribía: “Muchos miembros de EF! trabajan desde el interior del sistema para proteger la diversidad natural desde la perspectiva de la Ecología Profunda. Encuentran su papel en diseñar límites para los territorios salvajes sin hacer concesiones, identificar los territorios que pueden ser rehabilitados (cerrar carreteras, derribar presas, revegetar zonas taladas, reintroducir la vida salvaje extirpada), testificar en juicios desde una postura intransigente, presionar a los burócratas y los políticos, educar al público y redactar estrictas demandas. Luchan en el mismo campo que el Sierra Club y la Audubon Society pero sin aceptar las reglas del juego creadas por los agentes del poder industrial. Puede que eso sea menos glamoroso que la acción directa pero es extremadamente importante.”68 Merece la pena señalar como ejemplo que una de las mayores “victorias” de EF!, la paralización de la carretera de Bald Mountain, se consiguiera mediante una demanda presentada por Ric Bailey del grupo de EF! de Oregon.

Otro punto muy importante de la estrategia adoptada por EF!, derivado de su ética biocéntrica y en el que fueron pioneros es la utilización de argumentos basados en la biología evolutiva y la, entonces aún incipiente, biología de la conservación. La mayor parte de los grupos conservacionistas de la época defendían los territorios salvajes con argumentos recreativos, estéticos y/o por la presencia en ellos de ciertos animales emblemáticos y amenazados (lobos, osos, etc.). EF!, sin embargo, defendía argumentos basados en la biología evolutiva,69 en la necesidad de conservar grandes ecosistemas interconectados en los que la evolución pudiera seguir su curso de forma autónoma, por y para sí misma. “No estamos hablando del paisaje. No estamos hablando de estética. No estamos hablando de oportunidades recreativas primitivas y no motorizadas. Estamos hablando de la vida. Estamos hablando de tres mil millones y medio de años de vida en este planeta. La totalidad del flujo, la plenitud y el florecimiento de la evolución en este planeta durante mucho más tiempo del que nos podamos imaginar. Las actividades de esta generación podrían truncar toda esa plenitud, todo ese florecimiento (...) Estamos envueltos en la cruzada más sagrada jamás librada en la tierra.”70 Además, al mostrar la gravedad y profundidad de la crisis ecológica, conseguían potenciar la sensación de que no se podía esperar, de que la urgencia era tal que había que actuar ya.

7. Evolución71

Tras fundar EF!, los miembros iniciales enviaron sus boletines e invitaron al RRR a sus contactos (colegas, antiguos compañeros de grupos conservacionistas, etc.), de ahí fue surgiendo un pequeño núcleo a partir del cual EF! fue creciendo lentamente hasta llegar a la primavera de 1981. En esa época EF! realizó su primera gran acción pública, setenta y cinco miembros de EF! se reunieron en el puente del Colorado, cerca de la presa de Glen Canyon. Mientras la mayor parte de ellos se manifestaban y gritaban “¡Liberad al Río Colorado!”, un pequeño grupo de cinco personas se subió a la presa y desplegó una enorme lona de plástico negro de más de 90 metros en forma de grieta que hacía parecer que la presa se había roto. Eligieron esa presa por dos motivos; primero y más importante, “la presa de Glen Canyon es el símbolo de la destrucción de los territorios salvajes, de la violación del Oeste por parte de la tecnología”72 y, segundo, la presa de Glen Canyon era el objetivo que soñaban con destruir los personajes de The Monkey Wrench Gang. La acción tuvo bastante repercusión en los medios de comunicación, unos meses más tarde, The Progressive, una revista de tirada nacional, publicó un artículo de Foreman en el que se exponía la postura e ideología del movimiento. “Tras la publicación [del artículo], el boletín de EF! se vio inundado por más de trescientas cartas y peticiones de información de personas interesadas en el movimiento.”73

También en 1981, EF! comenzó a preparar su primer Roadshow, una gira por diferentes lugares del país cuya intención era “difundir la conciencia pública sobre EF!, ayudar a organizarse a los miembros de EF! De todo el país, reclutar nuevos miembros y, especialmente, reunir a los miembros de EF! y recoger sus ideas.”74 El primer Roadshow se inició en 1982, duró tres meses y pasó por 40 ciudades, incluía charlas de Dave Foreman, canciones de Johnny Sagebrush (pseudónimo de Bart Koehler) y la proyección de una filmación de la acción de la presa de Glen Canyon. Los Roadshow se repitieron durante años y parece que fueron eficaces a la hora de reclutar nuevos miembros; según Manes, “más tarde, muchos miembros de EF! dirían que se involucraron en el movimiento por la capacidad de Foreman como agitador a favor de la naturaleza”.75

Un año después de la fundación de EF!, el número de suscriptores a la publicación del movimiento aumentó hasta los 1.500 y siguió creciendo hasta alcanzar los 10.000 en 1989.76 Los grupos locales fueron multiplicándose por todo el país, llevando a cabo acciones de manera independiente y organizando sus propios encuentros regionales. El crecimiento cuantitativo de EF! fue impresionante, sin embargo dicho crecimiento tuvo consecuencias negativas que se fueron agravando cada vez más.

Ya en 1982, surgió el primer problema interno cuando Pete Dustrud dimitió de su puesto como editor del boletín. El motivo fueron las diferencias en lo relativo a la defensa y difusión del ecosabotaje. En su último número como editor, Dustrud explicaba los motivos de su abandono: “Un aspecto de este boletín que siempre me ha generado problemas han sido las eco-tácticas o la columna de Ned Ludd. En muchas ocasiones he expresado mis preocupaciones al Circle de EF! acerca de las implicaciones legales y éticas de presentar una columna dirigida a publicar tales tácticas. Durante ese periodo, las pocas propuestas de ‘eco-tácticas’ que recibí pasaron de ser travesuras relativamente inofensivas y cómicas a propuestas que me parece que están muy cerca de lo rotundamente violento. Además, la mayor parte de las pocas respuestas de los lectores sobre esta cuestión parecen reforzar mis preocupaciones. A la luz de esto, fui estando cada vez más incómodo con la noción de que tal columna fuera productiva. Ahora pienso que una columna sobre eco-tácticas,¡ como la de Ned Ludd, es, en el mejor de los casos, absurda y, en el peor de ellos, suicida.”77

Los problemas relacionados con el rápido crecimiento de EF! y, en consecuencia, con las diferencias ideológicas y estratégicas dentro del movimiento no pararon de aumentar. Los miembros iniciales de EF! nunca dejaron de hacer apología de la diversidad. Según ellos, todo valía mientras que la Tierra fuera lo primero. Por ejemplo, en su famoso artículo publicado en The Progressive, Foreman escribía que “la diversidad no sólo es lo que le da sabor a la vida, sino también lo que le da solidez. Decidimos que lo único necesario para formar parte de EF! era la creencia de que la Tierra es lo primero. Aparte de eso, EF! sería lo suficientemente grande para juntar a poetas callejeros y vaqueros pendencieros asiduos a los bares, a agnósticos y paganos, a vegetarianos y devoradores de filetes crudos, a pacifistas y a quienes piensan que poner la otra mejilla es una buena manera de que te partan la cara.”78 Por su parte, Howie Wolke escribía: “(...) en EF! a menudo hemos abogado por la tolerancia hacia una amplia serie de creencias y valores dentro de nuestras filas. Nos gusta decir que lo único que realmente importa es nuestra creencia común en que la Tierra es lo primero. Esta diversidad humana dentro de nuestro movimiento es, de hecho, algo positivo”.79 Además, a la fe en la diversidad se unía la fe en la acción, una famosa y repetida frase de Foreman era: “La clave es la acción. La acción es más importante que los comecocos filosóficos o el refinamiento infinito de un dogma (por el que los radicales son tan conocidos). Dejemos que nuestras acciones establezcan los puntos más sutiles de nuestra filosofía”.80 En 1988, Foreman escribía: “En los inicios de EF!, decidimos que no había motivo para prever con antelación problemas relacionados con el crecimiento o para prepararse para ellos.”81 De modo que, ante un rápido crecimiento de nuevos miembros, EF! No tenía ni una ideología firme y sólida, ni una verdadera organización. Lo que ocurrió (a toro pasado es más fácil decirlo) era de esperar.

EF! continuó implicándose en cientos de campañas contra carreteras, talas, centros de investigación en biotecnología, etc. en diversos estados como California, Oregon, Colorado, Washington, Utah o Idaho, algunas con éxito y muchas otras sin él. Con una intensa actividad por todo el país, el movimiento adquirió cierta notoriedad pública y aparecía con cada vez mayor frecuencia en la prensa, la radio y la televisión. EF! era el grupo de moda. Alguno de los miembros fundadores, por ejemplo Barth Koehler, comenzó a darse cuenta de que “la falta de estructura de EF!, (...) estaba bien cuando sólo éramos unos pocos, cuando sólo éramos una pequeña tribu. Pero muy pronto se fue totalmente de las manos. No existía responsabilidad y se volvió una locura”.82

Como ya he dicho más arriba, en sus inicios, la mayoría de los miembros de EF! eran conservacionistas centrados en la defensa de los territorios salvajes. Pero, sobre todo a partir de 1984, el movimiento atrajo a muchas personas interesadas tanto o más en el paganismo, la justicia social o los derechos de los animales como en los territorios salvajes. Además es probable que, como ocurre en todos los movimientos, mucha gente sólo participara en EF! porque así conseguía satisfacer su necesidad de pertenencia a un grupo o una comunidad. Véase, por ejemplo, lo dicho por un tal “Bob” acerca de un RRR: “(...) te das cuenta de que hay otras personas que se sienten igual que tú y te sientes libre para decir lo que pasa por tu cabeza. Para mí, el RRR es la única oportunidad de conocer a gente con la que poder estar”.83

EF! siempre había flirteado con el paganismo y otras de las llamadas “religiones de la Tierra”, véase por ejemplo el último punto de la “Declaración de Principios”. El propio EF!J utilizaba en su cabecera las fechas del calendario pagano y sus páginas “expresaban entusiasmo (...) por el paganismo, las religiones indígenas y, a veces, las religiones originadas en Asia, especialmente el taoísmo y el budismo”.84 En su primera editorial en formato periódico, el EF!J declaraba que proporcionaría “un espacio para el debate sobre los distintos tipos de religiones de la Tierra –neo-pagana, panteísta, cristiana, budista, agnóstica...”.85 Cada vez más personas interesadas por la religión, sobre todo de California y de los estados del noroeste, en la costa del Pacífico, se unieron al movimiento, trayendo consigo rituales religiosos, aportando textos y cartas al periódico, etc. Un par de años antes de abandonar EF!, Howie Wolke se lamentaba, seguramente con razón, de que “a muchos potenciales seguidores les echa para atrás la aparente defensa del paganismo del periódico”.86

También de California, Oregon y Washington llegaron la mayoría de los miembros interesados en que EF! ampliara sus objetivos para defender diversas cuestiones relacionadas con la justicia social. Parece ser que “el noroeste de la costa del Pacífico estaba lleno de antiguos activistas contrarios a la guerra entrenados en la desobediencia civil no-violenta.” Muchos de ellos provenían también del movimiento por los derechos civiles, del antinuclear, del feminista o del anarquista. Esas personas, “desde el principio”, según Foreman, “se han sentido atraídas por EF! debido a que, para ellas, representaba una reencarnación del estilo y la intensidad de la Nueva Izquierda. Muy pronto, comenzamos a recibir cartas reprendiéndonos cada vez que nos desviábamos de la línea izquierdista ‘políticamente correcta’ y pidiéndonos que desarrolláramos ‘una crítica del capitalismo más sofisticada.’ La cuestión de la superpoblación, en particular, representa una pesadilla para la izquierda y, cualquier artículo del EF!J que tratara sobre ese enmarañado asunto, ha estado destinado a recibir una inmediata, aunque pequeña, lluvia de dardos. Coincidiendo con esta creciente denuncia por parte de la izquierda ha habido una implicación cada vez mayor en EF! de hombres y mujeres, generalmente jóvenes, que mantenían unas ideas y estilos de vida vagamente ‘anarquistas’.”87 Y con ellos llegaron los debates internos sobre el anticapitalismo, el feminismo, los derechos de los animales, la solidaridad con el tercer mundo, etc.

Y en este momento es cuando empieza a tener mayor presencia uno de los fundadores de EF!, Mike Roselle. Como ya he dicho, Roselle era el único de los miembros fundadores que no provenía del movimiento conservacionista sino de la izquierda (los Yippies y los Zippies). Hasta mediados de los ochenta, Roselle “era el disidente solitario. Quería hacer de EF! un movimiento de masas, un deseo que lo apartaba del resto de miembros fundadores”.88 Con el tiempo, las diferencias entre Roselle y el resto de miembros fundadores se hicieron más evidentes y cabe preguntarse: ¿por qué entonces Wolke, Koehler, Foreman y Kezar se unieron con Roselle? Quizás no lo conocían lo suficiente o quizás les importaban poco las diferencias existentes si les unía la defensa de la Tierra, pero el propio Roselle aporta otra posible opción: “Creo que se dieron cuenta de que tenía mucha experiencia y que ésta podría ser necesaria si iniciáramos un nuevo grupo ecologista radical (...), debido a que tenía mucha experiencia en grupos radicales y conocía la política de la confrontación, cómo trabajar con los medios de comunicación y cómo organizar técnicas para ayudar a la gente a desarrollar un programa de confrontación. Los ecologistas de la época no sabían cómo hacer ninguna de esas cosas”.89

Mike Roselle siempre había sido un miembro muy activo de EF! y, a diferencia de la mayoría de sus compañeros iniciales, sus intereses no sólo se centraban en lo relacionado directamente con la preservación de los territorios salvajes. Él creía que era necesario entender la relación entre la crisis ecológica y la actual distribución de la riqueza y el poder, también creía que mediante la educación y la propaganda se podía cambiar el rumbo de las sociedades humanas, confiaba en que si EF! se convertía en un movimiento de masas podría conseguir un cambio hacia una sociedad que viviera de un modo más armónico con la naturaleza. Mientras que el resto de fundadores eran firmes defensores del ecosabojate, Roselle era más partidario de la acción directa90 y la desobediencia civil. Además, Roselle era el único miembro fundador que no vivía en el suroeste del país sino en el norte de California, estado en el que también vivían la mitad de los suscriptores del EF!J.91

A finales de 1983 Roselle había tenido un papel muy importante en la primera gran campaña realizada en California, la defensa del bosque de Sinkyone, y en la primavera de 1984 había sido el principal impulsor de una campaña de boicot y desobediencia civil a nivel nacional contra Burger King por su responsabilidad en la deforestación de Sudamérica. Un tiempo después fundó el “Nomadic Action Group”92 (Grupo de Acción Nómada), Greenpeace le nombró Coordinador Nacional para la Acción Directa y comenzó a actuar también como coordinador entre EF! y otro grupo involucrado en la conservación internacional de las selvas tropicales, el Rainforest Action Network (Red de Acción por las Pluviselvas). Los miembros de EF! más preocupados por la justicia social comenzaron a ver en Roselle un líder más afín a sus preocupaciones y así, en cierto modo, Roselle actuó como un vórtice alrededor del que se fueron uniendo tales miembros.

Las cosas iban cambiando en EF! pero Foreman, en 1985, seguía celebrando “el tamaño del movimiento y el hecho de que éste hubiera sido ‘arrancado de las manos de sus fundadores’ para convertirse en una ‘tribu’.”93 Un porcentaje cada vez mayor de esa tribu eran jóvenes que llegaban al movimiento con unos intereses y una trayectoria muy distinta a la de la mayoría de los miembros fundadores. Un ejemplo de este nuevo tipo de miembros era Mike Jakubal, “sin ninguna formación previa en el movimiento conservacionista convencional, al contrario que los fundadores de EF!, [Jakubal] y una segunda generación de miembros de EF! querían que el ecologismo radical defendiera una oposición más amplia al capitalismo y su cultura consumista, en la línea de la crítica anarquista presente en publicaciones como el periódico Fifth Estate.94 Según Jakubal, limitar el ecologismo radical a las cuestiones relacionadas con los territorios salvajes ‘sólo puede llevar a soluciones parciales y temporales. Y lo que sería peor, a minar y retrasar la verdadera transformación radical –que únicamente se puede calificar de revolucionaria- necesaria para salvar los ecosistemas salvajes y todo lo demás’”.95 Jakubal adquirió cierta fama dentro de EF! al ser el primero en iniciar una nueva técnica de desobediencia civil que acabaría siendo una especie de “marca de la casa” del movimiento: el tree-sitting.96

En las páginas del EF!J, se fue haciendo habitual la publicación de artículos y cartas que poco tenían que ver con la conservación de los territorios salvajes, además, comenzó a debatirse frecuentemente acerca de la idoneidad del sabotaje; en los RRR, se comenzaron a programar talleres y debates sobre género, derechos de los animales, etc. Las tensiones internas se iban agudizando en el movimiento y, a partir de 1987-1988, se verían precipitadas por dos nuevos factores: los artículos de Miss Ann Thropy y la llegada a EF! de Judi Bari.

Judi Bari vivía en California y toda su trayectoria política había girado en torno al feminismo y el obrerismo. Cuando oyó hablar de EF! por primera vez, “estaba horrorizada por su imagen de machotes y su actitud antiobrera. Pensaba que era vergonzosa”.97 Sin embargo, le “atrajo EF! porque eran los únicos que estaban dispuestos a colocar su cuerpo frente a los buldózer y las motosierras para salvar los árboles. También eran graciosos, irreverentes y tocaban música. Pero lo que definitivamente [la] conquistó fue su filosofía. Esa filosofía, conocida como biocentrismo o ecología profunda,98 dice que la Tierra no está aquí únicamente para el consumo humano. Todas las especies tienen el derecho de existir por sí mismas y los humanos, en lugar de intentar moldear la naturaleza para cubrir sus necesidades, deben aprender a vivir en equilibrio con las necesidades de ésta.”99 Para Bari, la naturaleza era una víctima más a sumar en la larga lista de “víctimas” del capitalismo: las mujeres, los obreros, las minorías raciales, los países del tercer mundo, etc.

Bari se unió a EF! en 1988 y lo primero que hizo fue realizar una charla sobre la historia del sindicato socialista Industrial Workers of the World (IWW)100 en el RRR.101 “Rápidamente, Bari se hizo conocida en los círculos de EF! de California. Era enérgica y directa –y firme en su creencia de que los problemas ecológicos estaban inextricablemente unidos a las cuestiones relacionadas con la justicia social. No sólo insistía en extender el mensaje de EF! a otros grupos activistas, sino también en traer los mensajes de aquellos a EF! Bari estaba particularmente empeñada en que EF! y sus miembros debían adoptar el feminismo”.102 Bari creía que para salvar los bosques de secuoyas del noroeste del Pacífico, que se encontraban mayoritariamente en terrenos de propiedad privada, era necesario unir a los trabajadores de la industria maderera y a los ecologistas, de modo que empezó a organizar alianzas con IWW para formar un “sindicato radical de trabajadores forestales organizados junto a los miembros de EF! para salvar tanto los puestos de trabajo como los ecosistemas. La idea pronto se hizo realidad como el ‘IWW-Earth First! Local 1’ que unía bajo el mismo techo el ecologismo radical y el sindicalismo revolucionario, formando un inverosímil ‘sindicalismo verde’.”103

En 1986, un par de años antes de la entrada de Bari en EF!, apareció en el EF!J el primero de una serie de tres artículos firmados por “Miss Ann Thropy”,104 pseudónimo utilizado por Christopher Manes, titulado “Technology and mortality” (Tecnología y mortalidad), le siguieron, en 1987, “Overpopulation and industrialism” (Superpoblación e industrialismo) y “Population and AIDS” (Población y SIDA). Estos artículos generaron una intensa polémica en EF! y en el resto del conservacionismo y el ecologismo. En ellos se trataba el problema de la superpoblación desde una perspectiva muy alejada de lo “políticamente correcto”. En “Technology and mortality”, Manes aportaba una definición biocéntrica de “superpoblación”: “cualquier sociedad humana está superpoblada cuando interfiere en los ciclos de la naturaleza amenazando así con reducir permanentemente la diversidad global”.105 A continuación planteaba que la “principal causa de la superpoblación no es una alta fertilidad (...) sino la baja mortalidad infantil debida a la intervención tecnológica”, de modo que, según Manes, el único modo eficaz de solventar el problema de la superpoblación era “desmantelar la red tecnológica en la que se apoya la ciencia médica”106 y “dejar que los procesos naturales se encarguen [de controlar la población]”.107 En “Overpopulation and industrialism” volvía sobre la idea de que la superpoblación estaba íntimamente unida al industrialismo y, teniendo en cuenta las consecuencias de este último sobre la naturaleza, afirmaba que el descenso de la población era deseable ya que afectaría a todos los aspectos de la sociedad industrial. De nuevo Manes concluía que “cualquier esfuerzo práctico por reducir la población, necesita basarse en socavar el industrialismo”.108 En su último artículo Manes comenzaba diciendo que “si los ecologistas radicales tuvieran que inventar una enfermedad que volviera a introducir a la población humana en la sensatez ecológica, dicha enfermedad probablemente fuera parecida al SIDA”.109 Para llevar “un modo de vida cazador-recolector, la única economía compatible con una tierra saludable”, es necesario un enorme descenso de la población humana. Según Manes, tal descenso será inevitable, ya sea por una guerra nuclear, por hambrunas debidas a la desertificación o por otros cataclismos ambientales pero, si éste llegara a ser el caso, los supervivientes heredarían un mundo estéril y devastado. Sin embargo, el SIDA tiene la virtud (entre otras) de afectar únicamente a los humanos y, por tanto, podría reducir significativamente la población humana sin dañar al resto de seres vivos. Para Manes, “el SIDA tiene el potencial de acabar con el industrialismo, que es la principal causa de la crisis ecológica”,110 de modo que “si la epidemia de SIDA no existiera, los ecologistas radicales tendrían que inventarla”.111

Los artículos de Manes pusieron el dedo en la llaga y las profundas incompatibilidades existentes entre el biocentrismo y la justicia social se hicieron tan patentes que muchos miembros de EF! se vieron obligados a tomar partido. Y así, sobre todo a partir de 1988, el movimiento se dividió en dos facciones. En palabras de Wolke: “(...) EF! estaba claramente dividido en dos campos, la vieja guardia contra la nueva. Leones contra osos (de peluche). Conservacionistas contra activistas sociales. Cazadores contra saboteadores de la caza. Misántropos defensores de los territorios salvajes contra izquierdistas defensores de causas perdidas”.112

Una de las facciones (me referiré a ella como Facción Conservacionista, FC), estaba formada mayoritaria, aunque no exclusivamente, por muchos de los miembros que se habían unido al movimiento en la primera mitad de los 80, se concentraban en los estados del suroeste y muchos de ellos provenían de organizaciones conservacionistas. En la FC se encontraban, por ejemplo, Dave Foreman, Howie Wolke, Bart Koehler, Susan Morgan, Christopher Manes o John Davis. Esta facción mantenía la ideología inicial del movimiento: el objetivo de EF! era defender los territorios salvajes, no debía desviar la atención de éstos hacia la transformación de la sociedad ni hacia otras causas como el feminismo, los derechos de los animales, etc. Para ellos, las causas últimas de la destrucción de la Tierra eran la superpoblación, la civilización industrial y el antropocentrismo. En cuanto a las tácticas, eran más favorables al sabotaje que a la desobediencia civil.

La otra facción (me referiré a ella como Facción por la Justicia Social, 113 FJS), estaba compuesta, en su mayoría, por miembros más jóvenes que se habían unido a EF! en la segunda mitad de los 80 llegados, sobre todo, de la costa noroeste.114 Provenían de diversos movimientos políticos de izquierdas, desde el sindicalismo hasta el movimiento por la paz. Incluía, entre otros, a Mike Roselle, Judi Bari, Darryl Cherney,115 Mike Jakubal y Pam Davis. Para la FJS, el movimiento debía ampliar sus objetivos más allá de los territorios salvajes, para incluir las críticas al capitalismo, al militarismo, al patriarcado, etc. EF! debía convertirse en un movimiento de masas con el fin de transformar la sociedad y avanzar hacia un modo de vida más respetuoso con la naturaleza. En general, la FJS confiaba más en la desobediencia civil masiva que en los sabotajes ya que, según Bari, “no hay forma de que unos pocos individuos aislados, no importa lo valientes que sean, puedan provocar el enorme cambio social necesario para salvar el planeta”.116

Los conflictos internos más intensos giraron alrededor de tres cuestiones: la línea editorial y la propiedad del EF!J, la financiación del movimiento y el sabotaje.

Una de las técnicas más utilizadas por los saboteadores de EF! contra las talas fue la del tree-spiking, que consiste en introducir clavos de metal o cerámica en los troncos de los árboles. Dichos clavos no son detectados a simple vista, de modo que, al intentar talar el árbol o una vez que los troncos son llevados a los aserraderos, provocan importantes averías en las máquinas de corte y mecanizado de la madera y dificultan y encarecen el proceso. Su objetivo es conseguir que los costes en averías o en localizar y extraer los clavos sean lo suficientemente altos como para que la tala deje de ser rentable. Sin embargo su utilización generaba muchas críticas tanto desde las empresas madereras y los medios de comunicación (que la calificaban de ecoterrorismo) como desde el propio EF! La FJS pensaba que el tree-spiking era ineficaz, ponía en peligro a los trabajadores de la industria maderera117 y era contraproducente por el rechazo que generaba en la opinión pública,118 de modo que empezó a criticar y condenar el tree-spiking hasta que, “a mediados de abril [de 1990], siete miembros de EF! del norte de California, incluido Mike Roselle, hicieron pública una declaración [renunciando al tree-spiking] donde decían que su decisión había sido motivada por el diálogo emergente entre los trabajadores del sector forestal y los ecologistas radicales. Los miembros de EF! de Oregon hicieron lo mismo”.119 Dentro de la FC tampoco todos defendían el tree-spiking, ya he mencionado como ejemplo el caso de Pete Dustrud, pero tampoco se criticaba su utilización. En el fondo de la cuestión lo que ocurría es que existía una diferencia en lo estratégico, mientras que la FJS quería formar un movimiento de masas que transformara la sociedad y pensaba que el mejor medio para ello era la desobediencia civil, la FC sólo quería defender los territorios salvajes existentes (lo importante para ellos era detener las agresiones directas contra éstos) y era más partidaria del sabotaje. El tree-spiking sólo fue la parte más visible de una diferencia mucho más amplia acerca del papel del movimiento.

En 1983 se había creado la “Earth First! Foundation” (Fundación Earth First!) con el fin de recibir y administrar, bajo una figura legal, independiente y libre de impuestos, las donaciones recibidas por el movimiento.120 A través de la fundación se recibían fondos que luego se destinaban a financiar los proyectos y publicaciones de EF! En 1986, “sus ingresos anuales fueron de más de veinte mil dólares”,121 en 1987, de “más de cincuenta mil dólares”.122 El dinero proveniente tanto de la fundación como del EF!J era administrado por miembros de la FC. Roselle sospechaba que la FC estaba utilizando el dinero para financiar selectivamente aquellas actividades con las que tenía mayor afinidad123 y dejando en un segundo lugar las actividades realizadas por la FJS. De este modo, según las sospechas de Roselle, Foreman y sus compañeros más afines estarían reforzando a través de ese dinero su posición de poder sobre el movimiento. En una carta a Lee,124 Foreman, sin embargo, insistía en que el dinero recaudado a través del EF!J se destinaba directamente a la financiación del mismo. Lo cierto es que las sospechas de Roselle no parecen descabelladas. Sea como fuere, en 1987 Roselle creo el “Direct Action Fund” (Fondo para la Acción Directa) como medio con el que financiar las actividades de la FJS. Ese mismo año, en sólo tres meses, consiguió recaudar “más de 18.000 dólares” y, en 1989, “el informe anual del ‘Direct Action Fund’ registraba que se habían distribuido más de treinta mil dólares entre diversas campañas.”125 A pesar del éxito de la “Direct Action Fund” el debate acerca de la financiación del movimiento siguió originando enfrentamientos entre ambas facciones.

Como ya he dicho más arriba, el EF!J, además de uno de los pilares de su financiación, era el “corazón” del movimiento y, por supuesto, fue la causa y el escenario de muchas de las disputas entre los conservacionistas y los defensores de la justicia social. Para la FC el periódico debía tratar cuestiones directamente relacionadas con los territorios salvajes y su defensa. En su discurso del RRR de 1988, Howie Wolke dijo que “el periódico debía centrarse en lo relacionado con los territorios salvajes y eliminar todo aquello a lo que denominaba un ‘exceso de equipaje’. Bajo su perspectiva, ‘los artículos sobre cuestiones más relevantes para la reforma social, la liberación animal, el paganismo, el movimiento por la paz [y]/o el feminismo (...) no tienen cabida en el periódico’”.126 John Davis, en esa época editor del EF!J, escribió después de ese RRR que “que estaba de acuerdo con lo dicho por Wolke pero que no ‘rechazaría sumariamente’ dichos artículos si estaban ‘claramente relacionados con la conservación de la vida y los territorios salvajes’.127 Bajo la dirección de Davis, el periódico se centró en debates acerca de la ecología profunda y artículos acerca de la biología de la conservación. Para la FJS los contenidos del periódico, además de tediosos, no representaban a la mayoría del movimiento. Según ellos, el EF!J debía dedicar más espacio a informar de las acciones de desobediencia civil desarrolladas por EF! y a publicar artículos de otras temáticas importantes. Según Scarce, “[los anarquistas] se quejaban de que (...) el EF!J no ha publicado artículos representativos de todo el espectro de opiniones y actividades presentes en el movimiento, y muchos creen que una parte de los ancianos de la tribu ha impuesto qué es y qué no es aceptable”.128 En una entrevista publicada por The Nation y por Anderson Valley Advertiser en 1990, Roselle decía que “en estos momentos hay mucha amargura en EF! debida a la total falta de control sobre el periódico y a cómo, quienes organizamos el movimiento de base, no podemos tratar en él las cuestiones más importantes”.129 Poco a poco, la FC comenzó a darse cuenta de que el movimiento estaba escapándosele de las manos y publicó regularmente en el EF!J artículos donde trataba de restablecer y afianzar la ideología inicial de EF!,130 por otro lado, “con el fin de tener espacio para publicar extensos artículos acerca de la biodiversidad, creó tres nuevas columnas en las últimas páginas que condensarían la información relacionada con las acciones directas de EF!”.131 Según Bari, sus artículos “se corregían hasta ser irreconocibles y los de Cherney ni siquiera se publicaban”.132

A las enormes tensiones internas derivadas de la incompatibilidad entre ambas facciones se sumaron diversos factores externos. Uno de ellos fue la muerte de Edward Abbey en marzo de 1989. Abbey, además de participar en EF!,133 era amigo de varios de sus fundadores y, en cierto modo, había actuado como referente ideológico para el movimiento. Para Foreman, “la muerte de Abbey cambió las cosas”, se paró a reflexionar y llegó a la conclusión de que EF! ya no era su movimiento. A partir de mayo de ese año rompió “toda relación formal con EF!, entregando la propiedad del EF!J a una organización sin ánimo de lucro compuesta por los miembros de la redacción del periódico. (...) su único lazo visible con EF! eran sus charlas públicas”.134

También en 1989, a la muerte de Abbey se sumó una investigación del FBI sobre varios sabotajes cometidos contra torres de alta tensión, lo que llevó a la detención y encarcelamiento de cuatro miembros de EF! (entre ellos Foreman). No era la primera vez que miembros de EF! eran arrestados o encarcelados. Por ejemplo, en 1985, Howie Wolke había estado preso durante seis meses135 por eliminar todas las marcas topográficas para la construcción de una carretera. Sin embargo, en esta ocasión las acusaciones eran mucho más graves y además se confirmó la presencia de infiltrados del FBI dentro del movimiento ya que las detenciones se produjeron gracias a uno de ellos.136 La presión mediática se multiplicó y los debates y las noticias acerca de EF! y el ecoterrorismo tomaron cada vez más fuerza en todos los medios de comunicación.

Por fin, en 1990, la suma de todos los factores antes mencionados llevó al movimiento al límite y motivó el abandono de la mayor parte de los miembros de la FC que se unieron a otras organizaciones conservacionistas o fundaron organizaciones nuevas. Por ejemplo, Foreman, Davis y otros fundaron una nueva organización, The Wildlands Project137 (El Proyecto Tierras Salvajes), y comenzaron a publicar un periódico llamado Wild Earth (Tierra Salvaje) “centrado exclusivamente en los territorios y la vida salvaje, el hábitat y la biodiversidad”.138 A finales de ese año, la FJS se hizo con el movimiento y el periódico, que siguieron llamándose Earth First! y que continúan existiendo hoy en día. Sin embargo, a partir de 1991, en EF! la Tierra dejó definitivamente de ser lo primero.

En septiembre de 1990, Bari escribía: “No veo la partida de Dave como una ruptura en EF!, sino como una evolución. No nos estamos alejando de sus ideas, sino expandiéndolas”.139 Y parece ser que esa era la apreciación de la mayoría de los miembros de la FJS, para ellos la ruptura llevaba tiempo esperándose y era, en parte, inevitable, pero el movimiento no se había convertido en un nuevo EF!, sólo había “evolucionado”.140 Por supuesto, el análisis que hacían muchos de los miembros de la FC era completamente distinto, para ellos, “al movimiento Earth First! le está ocurriendo lo mismo que les ocurrió a Los Verdes en Alemania Occidental –un intento de transformar un grupo ecológico en un grupo izquierdista. También vemos una transformación hacia un estilo abiertamente contracultural/anti-sistema y el abandono del biocentrismo a favor del humanismo”.141

8. Errores

A continuación trataré de enumerar y explicar los que pienso que son los errores más graves cometidos por aquellos miembros de EF! centrados en la defensa de lo salvaje. No es de extrañar que en muchos de ellos, sino todos, las dos facciones, tanto la conservacionista como la defensora de la justicia social, estuvieran de acuerdo.

8.1 Carencias y errores ideológicos

La FC nunca se esforzó lo suficiente por desarrollar una ideología sólida y coherente basada en la defensa de la naturaleza salvaje. Como he citado más arriba, Foreman no se cansaba de repetir que eran las acciones las que debían establecer los puntos más sutiles de la filosofía de EF! Es cierto que a partir de la segunda mitad de los ochenta, los editores del EF!J trataron de publicar textos que profundizaran en sus ideas y valores básicos, pero comenzaron esa labor cuando ya era demasiado tarde.142

Muchos de los miembros iniciales de EF! eran conscientes, al menos de un modo intuitivo, de la profunda e irreconciliable incompatibilidad entre la naturaleza salvaje y la S.T.I. pero no consiguieron profundizar en las causas de dicha incompatibilidad. Como ya he dicho, EF! nunca dejó claros los porqués de la profunda crisis ecológica, éstos variaban entre las características propias de la especie humana, el antropocentrismo o humanismo, la civilización industrial y la superpoblación. De entre ellos, el factor que más destacaba en sus escritos era este último, para muchos de los miembros de EF! centrados en la conservación de los territorios salvajes “la superpoblación humana es el principal problema. Si comenzamos a resolverlo, muchos otros problemas desaparecerán”.143 Sin embargo, la mayor parte de sus propuestas para acabar con dicho problema pasaban por “soluciones” completamente dependientes de sociedades de masas tecnológicamente muy avanzadas144 y, por ello, en el fondo, incompatibles con la defensa de la integridad de la biosfera salvaje.

Es posible que los miembros de EF! no trataran de profundizar en las causas de la destrucción de la Tierra porque inicialmente su objetivo no pasaba por transformar o acabar con la S.T.I., sino simplemente por proteger y conservar la mayor cantidad posible de territorios salvajes. Esto les hizo obviar, salvo casos excepcionales, el problema de la tecnología, que es el principal causante de la destrucción de la naturaleza salvaje y, entre otras cosas, también de la superpoblación humana. Una de esas excepciones fue Christopher Manes. En varios de sus textos publicados en el EF!J, Manes trataba de señalar como “los efectos positivos de la tecnología son inseparables de los negativos”145 y afirmaba que “encontrar maneras prácticas de desmantelar la tecnología industrial es la tarea más importante de la ecología profunda”.146

A la falta de interés en la profundización ideológica se sumaba la carga emocional y la exaltación de la parte irracional de la psicología humana en muchos de los artículos y las charlas de EF!. En 1986, Foreman en una de sus charlas decía: “(...) ¡soy impulsivo! Soy apasionado. Estoy enfadado. Siento cosas. No soy un autómata de la Nueva Era, ni un maldito ordenador, ni una calculadora de bolsillo. No tengo chips de silicio aquí arriba. Soy de carne y sangre. El viento llena mis pulmones, las montañas forman mis huesos, los océanos corren por mis venas. Soy un animal y nunca seré otra cosa. Cuando una motosierra corta una secuoya de dos mil años, está cortando mis entrañas. Cuando un buldózer arrasa una ladera virgen, está arrasando mi costado y cuando una bala derriba a un oso gris o a un lobo, está atravesando mi corazón...”.147 O, por ejemplo, John Seed escribía en un artículo titulado “Thinking like a rainforest” (Pensando como una pluviselva): “Estamos compuestos por las cenizas de antiguas estrellas entrelazadas en una complejidad cada vez más brillante, entrelazadas para formar selvas, para formarnos a nosotros. ¡Eso es lo que soy! Sí, nuestra propia psique es un producto de las pluviselvas. Evolucionamos durante millones de años en el interior de este útero verde y húmedo antes de surgir hace cinco millones de años escasos, pestañeando, hacia la luz”.148 EF! hacía bien al tratar de enfatizar que los humanos somos sólo otra especie animal surgida, como todas, de la evolución por selección natural, pero se equivocó al hacerlo utilizando un estilo tan poco racional. Con ese tipo de estilo tan habitual en el movimiento no es de extrañar que muchos “iluminados” y “flipados” en busca de una religión o una espiritualidad más “cercana a la Tierra” se sintieran enormemente atraídos por EF!

Pero si hay una cuestión en la que los miembros de EF! centrados en la conservación de los territorios salvajes pecaron de una ceguera absoluta fue en la del izquierdismo. Curiosamente, a excepción de Roselle, los miembros iniciales de EF! tenían poco en común con la izquierda y sus valores. De hecho, varios de ellos provenían de una cultura política más bien conservadora: no eran políticamente correctos, mostraban poco o ningún interés por las injusticias sociales, criticaban la inmigración por motivos ecológicos, se sentían, al menos hasta cierto punto, orgullosos de su país (que la celebración de los RRR coincidiera con la fiesta del 4 de julio no era algo casual), practicaban la caza, etc. Sin embargo no hicieron ningún esfuerzo por mantener alejados a los izquierdistas y jipis, tal vez pensaron que sus valores generarían rechazo en éstos o simplemente ni siquiera pensaron que podrían ser un problema. Como trataré un poco más adelante, los izquierdistas, por supuesto, no se sintieron atraídos e identificados con EF! por los valores iniciales del movimiento, pero al no haber definido claramente su ideología y no haber mantenido desde el principio claras sus diferencias con los valores contraculturales y de izquierdas, los miembros de EF! centrados en la conservación de los territorios salvajes dejaron las puertas abiertas para que miles de izquierdistas y jipis, con los que supuestamente compartían que la Tierra era lo primero, se les unieran y les acabaran superando en número, modificando la ideología y los objetivos del movimiento. Años después, Howie Wolke se lamentaba de que “inintencionadamente, habíamos creado un vehículo para la contracultura. EF! se convirtió en un vehículo para izquierdistas, anarquistas, anarcoizquierdistas, ecofeministas contrarios a la caza por la justicia gay y social e iluminados de la Nueva Era conductores de energía cósmica”.149

8.2 Rechazo de la organización y apología de la diversidad

Además de la ausencia de una ideología sólida, EF! carecía intencionadamente de una organización que mantuviera al movimiento unido. Los fundadores de EF! querían huir de las estructuras y burocracias inútiles y, por ello, desde sus inicios, se esforzaron por “ser abiertos y no-jerárquicos”, por intentar “ser tan anárquicos como sea posible”.150 Esta falta de organización fue muy útil para crecer cuantitativamente muy rápido ya que, básicamente, cualquiera que afirmara estar de acuerdo con que la Tierra es lo primero y que quisiera actuar en su defensa pasaba a formar parte del movimiento (o de la tribu, como también les gustaba llamarlo). EF! actuaba como una red de grupos más o menos coordinados a través del EF!J, los RRR y las campañas y acciones concretas. Foreman confiaba en que “tenemos el autocontrol suficiente como para dejar que EF! se desarrolle por sí mismo. Es duro marcharse y confiar en otras personas, decirles: ‘vale, comenzad un movimiento local de EF!. Ánimo. Aquí tenéis algunas ideas, pero usad vuestra creatividad.’ A otros grupos ecologistas les aterroriza hacer algo así”.151 Es irónico, pero los miembros de EF! centrados en la conservación de los territorios salvajes, a pesar de su imagen de misántropos, pecaron de un exceso de confianza en las personas. Bari y otros izquierdistas aprovecharon esa debilidad, “(...) la estructura de EF! era descentralizada y no jerárquica, de modo que tuvimos margen para desarrollar nuestro grupo local del Norte de California como nosotros quisimos”.152

Pero los miembros de EF! centrados en la conservación de los territorios salvajes no sólo generaron un movimiento poco organizado que permitía demasiada autonomía a los grupos locales, además hicieron una constante apología de la diversidad. La FC estaba convencida de que la diversidad era algo positivo que fortalecía al movimiento. Foreman decía que en EF! “hay sitio para todo el mundo, desde ‘vegetarianos defensores de los derechos de los animales153 hasta guías de caza por los territorios salvajes, desde saboteadores hasta seguidores de Gandhi (...), desde misántropos amargados hasta verdaderos humanitarios’.”154 Y no debe sorprendernos que Bari opinara algo muy parecido: “uno de los puntos fuertes de EF! siempre ha sido nuestra diversidad. Paletos sureños defensores de los territorios salvajes y jipis iluminados pueden coexistir en EF! debido a que todos estamos luchando por salvar este planeta”.155

8.3 Énfasis en la acción directa

Otro de los factores decisivos que provocó que EF! se viera inundado por izquierdistas fue su énfasis en el sabotaje y la acción directa. No sólo a Bari le “atrajo EF! porque eran los únicos que estaban dispuestos a colocar su cuerpo frente a los buldózer y las motosierras para salvar los árboles”, lo mismo pensó el grupo anarquista “Alien-Nation”: “estábamos entusiasmados por (...) el énfasis en la acción directa descentralizada surgida de grupos locales”;156 y también Chris Laughton (uno de los fundadores de EF! en Inglaterra): “Lo encontré muy inspirador (...) era acción directa con ‘D’ mayúscula, era ecosabotaje”.157 A muchos izquierdistas les atrae casi todo lo que suponga un enfrentamiento con el sistema; no les importan demasiado los motivos, siempre y cuando no sean abiertamente incompatibles con los valores izquierdistas. Lo que les gusta es la acción, cuanto más impactante, agresiva o espectacular mejor; sentir que están luchando contra algo y desfogar así su ira. Así que EF! al darle tanta importancia a esa parte del movimiento, al cultivar esa imagen de “guerreros” y saboteadores estaba animando a que se le unieran a todas aquellas personas (ya fueran o no de izquierdas) a quienes les atraen por sí mismos la acción llamativa y/o el antagonismo abierto y hostil. Y éstas, por supuesto, lo hicieron.

8.4 Objetivo equivocado: preservación de los territorios salvajes

Otro punto en el que pienso que EF! se equivocó es en su objetivo central. Un movimiento que valore la naturaleza salvaje por encima de todo se enfrentará a la siguiente cuestión: trabajar para conservar la mayor cantidad posible de territorios salvajes o para acabar con la principal causante de su destrucción, la S.T.I. EF! optó por lo primero. Es posible que, a corto plazo, un movimiento que se organice para conservar la naturaleza pueda tener algún éxito al conseguir la protección legal de ciertas regiones. Ahora bien, esto genera dos problemas. En primer lugar, hace parecer que la S.T.I. y la naturaleza salvaje pueden ser compatibles, que es posible la existencia de territorios con un funcionamiento autónomo y autorregulado en un mundo cada vez más artificial. Y, de ese modo, refuerza al sistema al favorecer una imagen falsa que hace creer a la gente que la S.T.I. puede existir sin que ello suponga necesariamente la destrucción de la autonomía de la naturaleza salvaje. En segundo lugar, ¿qué ocurrirá con dichas zonas protegidas cuando la S.T.I. no pueda permitirse seguir funcionando sin explotar los recursos que existen en ellas?,158 ¿o si el sistema colapsa (tal y como esperaban los miembros de EF!) y dejan de existir las grandes organizaciones que se encargan de su protección? En ambos casos, lo más probable es que bien la S.T.I., bien las sociedades que sobrevivan a su colapso, exploten dichas zonas sin ningún remilgo acerca de su protección legal o su valor intrínseco. Por ello, un movimiento cuyo valor fundamental sea la autonomía de lo salvaje no debe centrarse en proteger la mayor cantidad posible de territorios salvajes, sino en destruir la S.T.I. Ciertamente, si un movimiento tal lograse su objetivo, es muy probable que se formasen sociedades que tuvieran un impacto negativo sobre los ecosistemas salvajes, pero ninguna tendrá (al menos a corto y medio plazo) la capacidad de destrucción alcanzada por la S.T.I. de modo que, cuanto antes desaparezca ésta, menor será el daño provocado a la naturaleza salvaje y mayores las posibilidades de que ésta pueda recuperarse.

Son pocas las valoraciones que he podido encontrar acerca de la eficacia de EF! a la hora de conservar y proteger los territorios salvajes. Pero por lo que parece sus éxitos fueron muy limitados; en la mayoría de los casos lo único que consiguieron es posponer o ralentizar la destrucción de los mismos. Donde sí parece que tuvieron un mayor éxito es en otro de sus objetivos: ayudar a que los grupos conservacionistas convencionales fueran más eficaces. Según Taylor, “aunque es difícil valorar si la presencia de un frente ecologista radical aumentó la efectividad de los grupos convencionales, tras la formación de EF! algunos de esos grupos desarrollaron unas posturas más firmes, al menos en parte como respuesta a EF! Varios de ellos también adoptaron la protección de la biodiversidad como una prioridad central, algo que no había sido corriente antes del énfasis de EF! en ella. Algunos líderes de los grupos convencionales que criticaron públicamente las tácticas ilegales del movimiento, reconocían en privado que, políticamente, los radicales habían jugado un papel positivo”.159 De modo que EF! actuó, en parte, como un mecanismo de reparación y mejora del sistema al aumentar la eficacia de grupos que no cuestionan en absoluto la existencia de la S.T.I. y que se encargan de mejorar la gestión de la actual crisis ecológica.

9. Algunas lecciones

En el desarrollo de todo movimiento político hay aspectos que se van aprendiendo mediante el ensayo y error, sin embargo no es necesario experimentarlo todo directamente, hay cosas que se pueden aprender estudiando y analizando críticamente las experiencias de otros movimientos. El caso de EF! es especialmente valioso porque, además de bastante reciente, la mayoría de quienes lo fundaron y de quienes se involucraron inicialmente en él partían de algunos valores similares a los que se defienden desde esta página.

Un movimiento cuyo valor fundamental sea la autonomía de la naturaleza salvaje, que se plantee seriamente como objetivo la destrucción completa de la S.T.I. debe esforzarse por desarrollar una ideología racional, sólida y coherente que deje claros los valores que lo impulsan a actuar y su modelo de entender y explicar la realidad. De ese modo se minimizan los aspectos que permanecen a la libre interpretación de quienes se puedan sentir atraídos por el movimiento. EF! obvió completamente este punto, bastaba con compartir algo tan vago como: “¡La Tierra Primero!” Y, de ese modo, se fue sumando gente para quien la Tierra era “lo primero” sólo en sus rituales, para quien la Tierra era “lo primero” sólo en su camiseta, para quien la Tierra era “lo primero” siempre que antes se acabara con el patriarcado, el capitalismo, etc.

En cuanto a la organización, un movimiento pequeño puede permitirse funcionar y ser, hasta cierto punto, eficaz con una estructura muy informal y descentralizada, sin embargo, dicha estructura puede suponer un grave problema en el momento que dicho movimiento crezca. Lo “anárquico”, “horizontal” y “difuso” tiene sus límites y es importante conocerlos y tenerlos presentes desde el principio.

Un posible error en el que es fácil caer al conocer la historia de EF! es pensar que el movimiento se desvió de sus objetivos e ideología iniciales porque sufrió una invasión izquierdista. Sin embargo, como he intentado explicar, eso no es del todo cierto. EF! no sufrió una invasión, sus miembros iniciales abrieron las puertas de par en par y animaron a entrar a todo aquel que creyese (o dijese creer) que la Tierra es lo primero.

Lo ocurrido en EF! proporciona un ejemplo perfecto de una de las funciones que cumple el izquierdismo en la S.T.I.: neutralizar a movimientos potencialmente contrarios al sistema y transformarlos para que promuevan un tipo de rebeldía y unos valores inocuos, o incluso útiles, para el mismo. No basta con dejar claros los valores propios confiando en que eso mantendrá alejados a los izquierdistas, es necesario criticar sus valores y esforzarse activamente en mostrar las profundas diferencias e incompatibilidades que nos separan de ellos. Ahora bien, debemos tener claro que el objetivo no es acabar con el izquierdismo o con los izquierdistas, sino con la S.T.I. Hacia su destrucción es hacia donde se deben dirigir la mayoría de las fuerzas de quienes valoran por encima de todo la naturaleza, autónoma e indómita.

10. Notas

1. Agradezco a A. Q., U. R. y J. H. sus comentarios, sugerencias y críticas al borrador de este texto, me han sido de gran ayuda.

2. El conservacionismo es un movimiento muy heterogéneo, originado en los EE.UU. en las décadas finales del siglo XIX, cuyo objetivo es la preservación de los espacios poco o nada humanizados existentes en el mundo frente al avance de la S.T.I. Los valores y motivaciones de las diferentes personas y grupos que lo componen varían enormemente, la intención de conservar tales espacios puede partir, entre otros, del interés estético, educativo y recreativo que puedan tener para los humanos, de la conservación de lugares potencialmente ricos en recursos (agua, madera, gas, etc.), de la conservación de determinadas especies emblemáticas (osos, elefantes, leones, etc.) o, como en el caso de EF! en sus inicios, de la necesidad de mantener grandes ecosistemas salvajes donde la evolución pueda seguir su curso al margen de la interferencia de las sociedades humanas. Con bastante frecuencia, el conservacionismo se confunde con el ecologismo, sin embargo, mientras que el primero se preocupa por las consecuencias negativas de la S.T.I. sobre los ecosistemas salvajes o menos humanizados (por ejemplo, la destrucción del hábitat del oso pardo), el segundo lo hace fundamentalmente por las consecuencias negativas de la S.T.I. que afectan al en torno en el que viven los humanos (por ejemplo, la contaminación del aire en las ciudades). Los propios miembros de EF! utilizaban con bastante frecuencia los términos “ecologista” y “conservacionista” como si fueran sinónimos, aunque con el paso del tiempo aquellos más interesados por los territorios salvajes fueron siendo más cuidadosos a la hora de diferenciarlos.

Soy consciente de que las definiciones anteriores no son completas y de que algunos de sus aspectos pueden ser discutibles, pero una definición más precisa de términos como “conservacionismo”, “ecologismo” o “mediambientalismo” supondría mucho espacio y se desviaría del propósito del presente texto.

3. Véase al respecto Foreman (1982c), Bookchin y Foreman (1991) o Wolke (2006). Foreman (Bookchin y Foreman, 1991), por ejemplo, dice: “(...) al comienzo de la administración Reagan, se decía que el Sierra Club era una pandilla de ecologistas extremistas. (...) [E]xistía un espectro de debate que iba de los farsantes violadores de la tierra en un extremo a las ‘Diez Grandes’ organizaciones ecologistas en el otro. De modo que, en un intento por parecer creíbles, correctos y respetables, los conservacionistas nos teníamos que desplazar hacia el extremo de los farsantes violadores de la tierra incluso antes de haber abierto la boca. El resultado, por supuesto, era una reducción del espectro de debate, una reducción que favorecía a los grandes empresarios desarrollistas. Por tanto, en EF! intentamos crear un espacio para la perspectiva ecologista radical en el extremo del espectro. Y, como resultado de mantener nuestra postura de amantes incondicionales e intransigentes de los territorios salvajes inclinados hacia el sabotaje y la acción directa, creo que hemos permitido que el Sierra Club y otros grupos similares puedan sostener posturas más firmes que antes y, a la vez, incluso parecer más moderados que nunca”.

4. En palabras de Howie Wolke, uno de los fundadores de EF!, “Para mí, y para otros, el desarrollo de una filosofía biocéntrica relativa a los territorios salvajes es el resultado de un intenso contacto con los propios territorios salvajes. Y lo que es más importante, el profundo aprecio por los lugares salvajes genera el deseo de protegerlos”. Wolke (1991), página 103.

5. Véase por ejemplo Nash (1967).

6. Una historia completa acerca de la aparición y el desarrollo del pensamiento conservacionista estadounidense puede leerse en Fox (1981).

7. No todos los autores coinciden en quiénes fueron los fundadores de EF!. Algunos citan a tres: Roselle, Foreman y Wolke (por ejemplo Wolke, 2006), otros citan a cinco, pero incluyen a Susan Morgan, de la Wilderness Society, en lugar de a Roselle (Foreman, 1991). La lista que aparece en el texto es la más frecuente en la bibliografía acerca de la historia de EF!. Según Lee (1995), página 34, Mike Comola de la Montana Wilderness Association; Randall Gloege de Friends of the Earth; Sandy Marvinney, antigua editora del Wilderness Report; y Susan Morgan de la Wilderness Society también influyeron y participaron en la formación de EF!

8. “Yippies” era el nombre con el que se conocía a los miembros de Youth International Party (Partido Internacional de la Juventud). En realidad, a pesar de su nombre, el YIP no era un partido político en el sentido clásico, sino más bien un movimiento más o menos organizado surgido a raíz de la politización y “radicalización” de personas provenientes del movimiento jipi y contracultural. Fundado en EE.UU., en 1967, el YIP era antiautoritario, contrario a la guerra, defensor de la libre expresión, del amor libre, del consumo de drogas, etc., y muchas de sus acciones eran simbólicas o teatrales. Por su parte, los llamados “Zippies” fueron una facción formada por los miembros más jóvenes del partido que se escindió del YIP en 1972.

9. Existe traducción al castellano: La Banda de la Tenaza. Berenice, 2012.

10. Véanse, por ejemplo, Liddick (2006), páginas 17-18; Zakin (1993), páginas 47-70; Manes (1990), páginas 184-5.

11. En una entrevista con Bron Taylor, Roger Featherstone, quien participó en las acciones de los Bolt Weevils, afirma que Foreman y Roselle ya conocían su existencia cuando los conoció por primera vez a principios de los ochenta. Taylor (2008).

12. Wolke (2006).

13. Wolke (1991, página 148) escribe al respecto: “Por encima de cualquier otro factor, lo que provocó la formación de Earth First! fueron las atroces recomendaciones surgidas del RARE II (...)”.

14. Véase Wolke (2006).

15. Zakin (1993), página 95.

16. Lee (1995), página 29.

17. Foreman (1981).

18. Foreman (1981).

19. Foreman (1991).

20. Foreman (1981).

21. Lee (1995), página 39. En una entrevista con Lee, Foreman afirma que el último punto fue resultado de su fascinación temporal con los escritos de la teóloga feminista Starhawk y fue abandonado casi inmediatamente.

22. Algunos de los términos e ideas de esta declaración (por ejemplo, “jerarquías paternas”, “imperialismo” o la diosa Tierra) muestran que, además de Roselle, alguno/s de los fundadores de EF! tenía/n cierta contaminación izquierdista y contracultural (por ejemplo, Foreman). De todos modos, la presencia y el peso de ese tipo de términos y valores en los textos que escribieron posteriormente son escasos o nulos, lo que me llevan a pensar que su uso en la declaración es consecuencia de carencias ideológicas más que de ideas y valores propios.

23. EF! siempre hizo un gran énfasis en que no era una organización, sino un movimiento o una tribu, por lo que desecharon el término “miembro” para referirse a quienes participaban en sus actividades. En su lugar, creían más adecuado utilizar el término “Earth First!er”, que vendría a significar algo así como “el de Earth First!”. En este texto, sin embargo, he decidido utilizar “miembro” en lugar de “Earth First!er”, primero, por lo difícil de la traducción de este último y, segundo, porque creo que su rechazo del término “miembro” no pasaba de ser, básicamente, una cuestión semántica.

24. Foreman (1991), página 3.

25. De un discurso de Foreman en Grand Canyon, Arizona, en julio de 1987. Citado en Manes (1990), página 72.

26. Foreman (1986b).

27. Foreman (1991), página 217.

28. Howie Wolke en la editorial del Earth First! Journal del 20 de marzo de 1982. Citado en Manes (1990), página 132.

29. Una de las contradicciones presentes en EF! era la frecuente misantropía y, al mismo tiempo, la idealización de las sociedades primitivas. Es frecuente encontrar en el Earth First! Journal artículos que retratan a las sociedades primitivas como sociedades que viven en armonía con la naturaleza, sin guerra, sin sexismo, etc. Por ejemplo, Davis (1985) escribía que “en general, los pueblos primitivos parecen haber llevado una vida libre de muchas de las restricciones que hacen desagradable la vida moderna; restricciones como el trabajo tedioso, o las nociones artificiales acerca del bien y el mal”. Foreman (1983a) escribía: “La sociedad humana inicial era igualitaria, no-jerárquica, no-dominante. No había sexismo. No se dominaba a los niños” y, en 1989, en una charla en la Asamblea Internacional del Sierra Club, decía (Zakin, página 398): “En lugar de ser Norteamérica y Europa quienes muestren al resto del mundo cómo vivir, necesitamos a algunos aborígenes australianos, bosquimanos, esquimales, indios kayapó y penan que vengan a enseñarnos cómo vivir.”

30. Foreman (1983b).

31. Muchos conservacionistas, ecologistas y filósofos utilizan el término “biocentrismo” para referirse a las éticas que sitúan la integridad de la biosfera y los ecosistemas salvajes como valor fundamental. Sin embargo, “biocentrismo” también es utilizado habitualmente para referirse a las éticas centradas en la defensa de la vida individual (como, por ejemplo, entre muchos de los llamados antiespecistas). A pesar de la profundas diferencias e incompatibilidades entre ambas acepciones y de que existe otro término más adecuado para referirse a la primera (“ecocentrismo”), EF! siempre utilizaba “biocentrismo” y por ello he utilizado ese término en este texto. Es importante que el lector tenga presente que siempre que utilizo “biocentrismo”, lo hago en referencia a las éticas fundamentadas sobre el valor de la Biosfera y los ecosistemas salvajes y nunca a las éticas basadas en la defensa de la vida individual y el rechazo de la muerte. Cabe señalar que los propios miembros de EF! eran conscientes de alguna de las posibles confusiones con este término, de hecho un miembro de EF! escribió poco después de abandonar el movimiento: “el término ‘biocentrismo’ es inadecuado (...), ya que los ecologistas profundos no sitúan la vida, bios, en el centro de su nueva ética, sino toda la comunidad de entidades vivas y no vivas que forman un ecosistema” (Manes, 1990, página 144).

32. Véase, por ejemplo, Foreman (1987).

33. La ecología profunda es una corriente del pensamiento ecologista fundada por el noruego Arne Naess. Defiende una perspectiva biocéntrica que considera que la naturaleza tiene un valor intrínseco. Por desgracia, la enorme influencia ejercida por Naess ha lastrado el potencial de la ecología profunda, que en la mayor parte de los casos es profundamente idealista, reformista e izquierdista (véase como ejemplo, Devall y Sessions, 1985; para una crítica acertada de algunos aspectos de la ecología profunda, véase A.Q., 2011). Son pocos los textos de ecologistas profundos publicados en castellano, sin embargo, las personas interesadas pueden leer las traducciones de los principios de la ecología profunda elaborados por Arne Naess y George Sessions (Naess, 1986) y del texto “fundacional” escrito por Naess (1973). Para una lectura más completa acerca de la ecología profunda, véase Sessions (1995).

34. En Devall y Session (1985), por ejemplo, se incluye un listado de “grupos de acción de la ecología profunda”, en él, EF! figura como el único “grupo ecologista profundo de acción directa en los Estados Unidos”, página 257.

35. Según Zakin (1993, página 144), cada una de estas reservas sería de aproximadamente 400.000 hectáreas. De los espacios naturales protegidos en aquel momento en los EE.UU., sólo dos tenían, según los criterios de EF!, un tamaño suficiente. En ellos, EF! “sólo proponía cerrar una o dos carreteras”.

36. Wolke (2006).

37. Lee (1995), página 43.

38. Zakin (1993), página 145.

39. Foreman (1991), página 21.

40. Foreman en una entrevista con Martha F. Lee, en Lee (1995), página 35.

41. Curiosamente, los entonces líderes de EF! pusieron a dicho órgano este nombre en castellano.

42. Foreman en una entrevista con Martha F. Lee, en Lee (1995), página 59.

43. Lee (1995), página 35.

44. Dave Foreman en Nature More, vol. 0, nº0 (julio de 1980), citado en Lee (1995), página 36.

45. Dave Foreman en Nature More, vol. 0, nº0 (julio de 1980), citado en Lee (1995), página 36.

46. Zakin (1993), página 146.

47. Lee (1995), página 36.

48. Scarce (1990), página 62.

49. El “flyer” que hicieron como invitación al primer encuentro decía: “POR QUÉ: para revigorizar, entusiasmar e inspirar a los activistas por la defensa de los territorios salvajes del Oeste; para devolver a la causa la pasión, el humor, la alegría y fervor por un objetivo; para forjar amistades, cooperación y alianzas a través del Oeste; para beber juntos, despertar algunos romances y aullar a la luna”. Zakin (1993), página 142.

50. Lee (1995), página 34.

51. Lee (1995), páginas 50, 74 y 89.

52. Lee (1995), páginas 93 y 121.

53. Zakin (1993), página 145.

54. Foreman en el prólogo al libro de Davis (1991), página 7.

55. Foreman en el prólogo al libro de Davis (1991), página 9.

56. Foreman en el prólogo al libro de Davis (1991), página 9.

57. Foreman (1982b).

58. Foreman en el prólogo al libro de Davis (1991), página 10.

59. Foreman (1986b).

60. Lee (1995), página 89.

61. Lee (1995), página 116.

62. En mayo de 1982, EF!, bajo el sello editorial Ned Ludd Books, publicó un manual titulado Ecodefense: A Field Guide to Monkeywrenching (Ecodefensa: una guía de campo para el sabotaje), en el que Dave Foreman y Bill Haywood compilaban y editaban diversos artículos y cartas sobre técnicas de sabotaje. Posteriormente, se publicaron otras dos ediciones revisadas y ampliadas de este manual, la última de ellas en 1993.

63. Foreman (1991), página 115.

64. Petersen (1985).

65. Véanse por ejemplo, Foreman (1989a y 1989b) y Wolke (1983a y 1989).

66. Foreman (1991), página 139.

67. Wolke (1983b).

68. Foreman (1983c).

69. Véase Foreman (2004), páginas 158-160.

70. Foreman en una charla en la Asamblea Internacional del Sierra Club, citado en Zakin (1993), página 399.

71. En lo relativo a la evolución de EF!, creo que es necesario aclarar que apenas he dedicado espacio a hablar sobre la inmensa cantidad de acciones, protestas, campañas, etc. que llevó a cabo entre 1980 y 1990. Por un lado, porque creo que no es necesario detallarlas para poder comprender la evolución interna del movimiento y, por tanto, para la finalidad de este artículo y, por otro lado, porque hacerlo supondría una inversión demasiado grande de tiempo y espacio. Aquellos interesados pueden consultar las fuentes citadas en la bibliografía, especialmente Lee (1995), también Zakin (1993).

72. Foreman (1991), página 21.

73. “Earth First!: The First Three Years” en Earth First Newsletter, vol. 4, nº1, citado en Lee (1995), pagina 56.

74. “On the Road Again or The Great Earth First! Road Show” en Earth First Newsletter, vol. 1, nº6, citado en Lee (1995), página 48.

75. Manes (1990), página 76.

76. Manes (1990), página 76.

77. Dustrud (1982).

78. Foreman (1982).

79. Wolke (1988).

80. Foreman (1982). Curiosamente, en The Monkey Wrench Gang, uno de sus protagonistas dice algo muy parecido: “Dejemos que nuestra práctica le dé forma a nuestra doctrina, eso nos garantizará coherencia teórica”, Abbey (1975), página 65.

81. Foreman (1988).

82. Zakin (1993), página 221.

83. Willow, “Round River Rendezvous Rare Experience”, citado en Lee (1995), página 51.

84. Taylor (2005), página 519.

85. Foreman (1982d).

86. Wolke (1988).

87. Foreman (1991), página 216.

88. Zakin (1993), página 309.

89. Scarce (1990), página 59.

90. Con “acción directa” me refiero en este texto a aquellas actividades realizadas por EF! como método de difusión, protesta o ataque para avanzar en sus objetivos (generales o concretos) que, generalmente, traspasaban los límites legales pero no suponían la destrucción de maquinaria u otras infraestructuras. Ejemplos de acción directa serían los bloqueos de carreteras, los encadenamientos a maquinaria o el tree-sitting (véase nota 96). Es cierto que los sabotajes, entendidos como aquellas acciones dirigidas directa o indirectamente a la destrucción de maquinaria e infraestructura, también se suelen considerar un tipo de acción directa. Sin embargo, para la finalidad de este artículo, por la importancia que tuvo en la fundación, el crecimiento y la ruptura de EF! he decidido considerarlo como una actividad aparte.

91. Zakin (1993), página 356.

92. De un modo resumido, el “Nomadic Action Group” consistía en un grupo de activistas de EF!, buenos conocedores de las tácticas de desobediencia civil, que estaba permanentemente dispuesto para desplazarse allí donde se le necesitara para organizar y desarrollar campañas de protesta. Digamos que sería una especie de grupo de “activistas profesionales” dedicados a la desobediencia civil.

93. Dave Foreman, “Around the Campfire” en Earth First! Journal, vol. 6, nº1, citado en Lee (1995), página 89.

94. Fifth Estate es una publicación estadounidense de izquierdas fundada en Detroit en 1965. En sus inicios tenía una línea editorial más cercana a la izquierda contracultural pero, a partir de 1975, adoptó una perspectiva anarquista y antiautoritaria. A finales de los años 70 y principios de los 80, Fifth Estate publicó muchos de los ensayos de John Zerzan, David Watson, Bob Brubaker, Peter Werbe, etc., que iniciarían la corriente que, años después, se denominaría anarcoprimitivismo.

95. Manes (1990), página 103.

96. El tree-sitting o sentada en los árboles, es una técnica que consiste en trepar a los árboles y, atado directamente a ellos o mediante la construcción de una plataforma en altura, permanecer subido a ellos para evitar o retrasar su tala.

97. Zakin (1993), página 354.

98. Bari y muchas otras personas a menudo identifican biocentrismo y ecología profunda. Sin embargo, si bien la ecología profunda implica la defensa de una ética biocéntrica, el biocentrismo no siempre implica la defensa de la ecología profunda.

99. Bari (1994), páginas 219-220.

100. El Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo), es un sindicato de izquierdas fundado en Estados Unidos a principios del siglo XX. Es conocido por su énfasis en la acción directa y en la autoorganización de los trabajadores.

101. Scarce (1990), página 82.

102. Lee (1995), página 119. Acerca del papel de las mujeres en EF!, Bari (1994, página 220) decía que “EF! fue fundado por cinco hombres y sus principales portavoces siempre han sido hombres. Como en todos los grupos, siempre ha habido mujeres competentes realizando, entre bastidores, el verdadero trabajo. Pero ellas han sido prácticamente invisibles a la sombra de la imagen pública del ‘gran hombre que se adentra en los territorios salvajes para salvar grandes árboles’.” Desde la perspectiva de Bari las mujeres estaban relegadas a un segundo plano y sufrían cierta discriminación a la hora de participar activamente en el movimiento. Sin embargo, Scarce y Lee aportan dos testimonios que chocan bastante con el punto de vista de Bari. En una entrevista mantenida con Scarce (1990, página 91), Karen Pickett (esposa de Roselle) dijo “que ella no ha percibido opiniones contrarias a las mujeres (...). Incluso en su primera etapa (...), cuando era la única mujer trabajando en una acción junto con un montón de hombres, el grupo se centraba en los asuntos relacionados con dicha acción. Sencillamente, no surgían problemas acerca del sexo o el sexismo”. Por su parte, Helen Wilson, en una entrevista mantenida con Lee (1995, página 120), dijo que “para muchas [mujeres] de la facción defensora de la biodiversidad, las preocupaciones feministas eran irrelevantes para la conservación de los territorios salvajes y era frustrante perder el valioso tiempo de los Rendezvous debatiendo acerca de asuntos de mujeres y/o quejándose de los hombres: ‘Estaba disgustada porque pensaba: estamos aquí para hablar de cuestiones ecológicas. ¡Esto no sólo es una ‘cuestión de mujeres’! Me enteré por mi marido, que estaba con los hombres, de que ellos no hablaron sobre mujeres... Ellos no se bajaron los pantalones. Hablaron sobre los territorios salvajes’.”

103. Shantz (2006), página 45.

104. “Miss Ann Thropy”, es un apodo que aprovecha el significado de la palabra inglesa “miss”, que significa señorita, para hacer un juego de palabras entre “la señorita Ann Thropy” y “misantropía”.

105. Manes (1986).

106. Manes (1986).

107. Manes (1986).

108. Manes (1987a).

109. Manes (1987b).

110. Manes (1987b).

111. Manes (1987b).

112. Wolke (2006).

113. Al contrario que en la FC, dentro de la FJS existían algunas diferencias significativas. Había desde anarquistas (cercanos a lo que hoy llamaríamos anarcoprimitivistas o anarquistas verdes), agrupados alrededor de la publicación Live Wild or Die (Vive salvaje o muere), que no rechazaban el sabotaje y abogaban por una revolución que acabase con el sistema industrial; hasta pacifistas que abogaban por la no-violencia y practicaban religiones centradas en la Tierra como, por ejemplo, el Cathedral Forest Action Group (Grupo de Acción del Bosque Catedral); pasando por obreristas como el IWW-EF! Local 1, empeñado en crear un movimiento de masas ecosocialista. A pesar de estas diferencias, a la FJS la unían sus valores de izquierdas y su oposición a la FC.

114. No quiero dar a entender que el lugar de residencia de cada miembro determinara la facción de la que formaban parte. En la FC, probablemente, había miembros de Oregon o California y en la FJS de Arizona o Tejas. Pero si parece que, mayoritariamente, las dos facciones y, en especial, sus líderes tendieron a agruparse alrededor de estas dos zonas geográficas.

115. Darryl Cherney compartía con Bari ideas y trayectoria política, y trabajaron mano a mano en la organización de muchas de las acciones desarrolladas por los grupos de EF! de California y Oregon. En una entrevista con Lee, Foreman dijo que Cherney había llegado a declarar que estaba en EF! “porque eso le daba un acceso directo a los medios de comunicación”. Lee (1995, página 101).

116. Bari (1994), página 221.

117. Aunque parece ser que, generalmente, tal y como se recomendaba en Ecodefense, los clavos se introducían a una altura suficiente para que no supusieran un riesgo directo para quienes apeaban los árboles y, además, se solía advertir a los propietarios del terreno o las empresas madereras que iban a explotarlo de las zonas de bosque en las que se había realizado el tree-spiking, lo cierto es que, una vez en los aserraderos, los clavos podían hacer saltar en pedazos las sierras, generando un importante riesgo para los trabajadores. De todos modos, hasta donde yo sé, sólo hubo un accidente en el que un trabajador resultó gravemente herido y no está nada claro que los clavos que ocasionaron dicho accidente hubiesen sido introducidos por miembros de EF! (Véase Foreman [1991], páginas 149-152).

118. Bari (1994), páginas 264-282.

119. Scarce (1990), 83.

120. “Earth First! Foundation” en Earth First! Journal, vol. 4, nº4, 1983, citado en Lee (1995), página 70.

121. “Earth First Foundation Works for YOU” en Earth First! Journal, vol. 6, nº8, 1986, citado en Lee (1995), página 85.

122. “Earth First Foundation Fiscal Report – December 31, 1987” en Earth First! Journal, vol. 8, nº4, 1988, citado en Lee (1995), página 116.

123. El dinero recaudado por la fundación era objeto de un control fiscal que evitaba que pudiera ser invertido en actividades ilegales (por ejemplo, en financiar sabotajes), sin embargo no existía un registro que recogiera en qué se invertía el dinero proveniente de la venta del EF!J.

124. Esa carta de Foreman se cita en Lee (1995), página 116.

125. Mike Roselle y Karen Pickett, “Direct Action Fund: The Year in Review” en Earth First! Journal, vol. 9, nº4, 1989, citado en Lee (1995), página 125.

126. John Davis, “A View of the Vortex” en Earth First! Journal, vol. 8, nº7, 1988, citado en Lee (1995), página 122.

127. John Davis, “A View of the Vortex” en Earth First! Journal, vol. 8, nº7, 1988, citado en Lee (1995), página 122.

128. Scarce (1990), página 89.

129. Zakin (1993), página 410.

130. Foreman (1987), publicado en esta misma página es un buen ejemplo de ello.

131. Lee (1995), página 115.

132. Bari (1994), citada en Shantz (2006), página 51.

133. A lo largo de 1987 y 1988, a raíz de algunos de sus artículos contrarios a la inmigración y supuestamente machistas, Edward Abbey había recibido muchas críticas por parte de la FJS.

134. Zakin (1993), página 336.

135. Periodo durante el cual escribió la mayor parte de su libro Wilderness on the Rocks.

136. En realidad, según Zakin (1993), página 329, “a partir de 1982, [el FBI] hizo informes periódicos acerca de EF!”.

137. Más tarde, cambiaron el nombre de esta organización que pasó a llamarse The Wildlands Network (La Red de Tierras Salvajes).

138. John Davis, “The Successors of EF!J” en Earth First! Journal, vol. 11, nº1, 1990, citado en Lee (1995), página 143.

139. Bari (1994), página 59.

140. Véase, por ejemplo, Karen Pickett, “Breaking Up or Breaking Apart?” en Earth First Journal, vol. 11, nº1, 1990, citado en Lee (1995), página 142.

141. Foreman y Morton (1990).

142. En un artículo publicado en 1987, W. J. Lines se lamentaba de que EF!, al igual que la sociedad estadounidense en general, cometía el error de “valorar el activismo por encima del pensamiento y el pragmatismo por encima de la planificación”. Lines (1987).

143. Stoddard (1986).

144. Véase por ejemplo, Foreman (1983b).

145. Manes (1986).

146. Manes (1986).

147. Zakin (1993), página 292.

148. Seed (1985).

149. Wolke (2006).

150. Foreman (1982a).

151. Zakin (1993), página 299.

152. Bari (1994), página 220.

153. El propio Foreman (1986a) había escrito, bajo el pseudónimo de Chim Blea, un artículo en el que afirmaba que “existen diferencias fundamentales entre los movimientos [de la Ecología Profunda y de los Derechos de los Animales]. (...) Con tales diferencias no veo una posibilidad de unir completamente la Ecología Profunda y los Derechos de los Animales. Habrá serias diferencias acerca de diversas cuestiones y de lo que tomamos como prioridades”. Cabe preguntarse por qué, conociendo la existencia de esas diferencias, daba la bienvenida a defensores de los derechos de los animales en EF!

154. Dave Foreman, “Welcome to Earth First!” en Earth First! Journal, vol. 5, nº5, citado en Lee (1995), página 86.

155. Bari (1994), páginas 58-59.

156. Alien-Nation (1987).

157. Wall (1999), página 45.

158. Piénsese, por ejemplo, en el mayor territorio salvaje legalmente protegido de los Estados Unidos, el Artic National Wildlife Refuge (Refugio Nacional de Vida Salvaje del Ártico), que ocupa 7,9 millones de hectáreas. Es probable que en su subsuelo haya grandes cantidades de petróleo y gas, tras haberse superado el cenit de la producción de petróleo y en un contexto de crisis energética, ¿se mantendrá dicho territorio al margen de las actividades humanas?

159. Taylor (2005), página 2562.

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12. Nota Final

Siempre que he podido, he intentando consultar las fuentes directas surgidas del propio movimiento o de sus miembros (artículos, publicaciones, cartas, memorias, etc.), sin embargo, me ha sido imposible consultar la mayor parte de los contenidos originales publicados en el EF!J entre 1980 y 1990. Por ese motivo, es posible que haya algunas cuestiones relevantes que desconozca y, por tanto, no se recojan en el texto. De todos modos, para intentar paliar esa carencia he recurrido a varios libros sobre la historia de EF! escritos por personas que no participaron en el movimiento (principalmente sociólogos, politólogos y periodistas).

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Nat Ind,
12 may. 2017 3:54