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¿Hacia dónde se dirige Earth First!?

PRESENTACIÓN DE ¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE EARTH FIRST!?”


En la reseña del libro Earth First! Environmental Apocalypse hecha por George Sessions, se repasó y presentó una breve historia de Earth First! (EF!) en sus inicios. Esta vez incluimos un artículo de uno de sus fundadores, Dave Foreman, escrito en un momento crucial para aquel grupo ecologista radical. Esto nos puede ayudar a comprender mejor tanto la filosofía inicial de Earth First! como los planteamientos de funcionamiento que facilitaron que las ideas y el objetivo principales y originales de este grupo fueran reemplazados por discursos y objetivos izquierdistas. De hecho, este artículo es, en el fondo, una amable invitación a que muchos izquierdistas que se habían involucrado en Earth First! abandonasen este grupo. No debió de servir para gran cosa, puesto que fue el propio autor, junto a bastantes personas afines a él, quien abandonó EF! tres años después de escribirlo.

Dejaremos para otro artículo el análisis del proceso que llevó a EF! a ser fagocitado por el izquierdismo. Algunas de las claves, no obstante, ya se pueden encontrar en el artículo de Foreman. El EF! inicial sufrió un empacho de diversidad y tolerancia en sus filas. Cuando miembros fundadores como Foreman se percataron de ello, resultó ser demasiado tarde. El rechazo a mantener una organización bien estructurada y definida, la preponderancia dada al activismo radical en forma de ecosabotajes, los coqueteos con el neopaganismo o el asumir que la diversidad era de utilidad dieron como resultado la erosión y sustitución de los principios de este grupo resumidos en el lema “¡La Tierra Primero!” (o “¡La Tierra es lo Primero!”, precisamente eso significa Earth First! en inglés). En la reseña de George Sessions, vimos que la facción de la justicia social había conseguido hacer prevalecer sus metas “medioambientalistas”, dejando de lado la protección de las zonas salvajes y la defensa de la integridad ecológica de la Tierra (lo que era el meollo de la filosofía de EF! al principio). EF! tuvo desde el principio su propio periódico en el que estas ideas eran reivindicadas y explicadas y eso no fue suficiente para conservarlas. Esta lección hay que tenerla bien presente.

En cuanto a la filosofía y los posicionamientos expuestos por Foreman, desgranados en los 15 puntos del artículo, mucho se podría decir. ¿Cuáles fueron sus aciertos? ¿Cuáles sus fallos? Lo profundo de la Ecología Profunda, ¿es su confusión, como escribía A. Q. en su crítica a “Lugares Íntimos”? ¿Se ha de insistir en los posicionamientos éticos de los estilos de vida y el activismo para lograr una oposición eficaz al desarrollo de esta civilización? ¿Cuál es la prioridad: conservar la naturaleza salvaje o destruir la sociedad tecnoindustrial?

 

¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE EARTH FIRST!? 

Por Dave Foreman[1]

 

Un sello distintivo de Earth First! desde sus inicios ha sido la aceptación de la diversidad dentro de nuestro movimiento. Así como un ecosistema diverso es más estable, muchos de nosotros hemos argumentado que un movimiento social diverso es más fuerte. Sin embargo, aunque la diversidad puede fortalecer y estabilizar nuestra tribu, un exceso de diversidad puede fracturarla e inmovilizarla. Como en cualquier grupo orientado a la acción, en ella es necesario que haya un acuerdo básico sobre ciertos temas de ideología, estrategia, táctica y estilo, si no cualquier intento de hacer algo degenera en desacuerdos sobre los fundamentos. Por ejemplo, no creo que nadie argumente que los defensores de la tala de los bosques maduros[2] o de la eliminación de los osos grises de Yellowstone[3] deberían ser aceptados en Earth First!. Esos asuntos han sido decididos dentro de nuestra tribu. Podríamos discutir cómo preservar la madurez de los bosques o los osos grises, pero no si deberíamos hacerlo. 

Después de siete años, estoy orgulloso de nuestra tribu diversa y valiente. Hemos logrado mucho (aunque mucho más queda por conseguir). Hemos hecho de los bosques maduros y las pluviselvas tropicales asuntos de interés nacional, y hemos ayudado significativamente a crear las cuestiones de la Biodiversidad y de la Recuperación de la Naturaleza salvaje[4], así como a promover la filosofía de la Ecología Profunda[5]. Hemos introducido con eficacia la desobediencia civil no-violenta en el repertorio de la preservación de las tierras salvajes. Y hemos reestructurado el espectro conservacionista. Nuestra diversidad en habilidades, estilos de vida, talentos, personalidades e incluso en ideas, explica mucho de lo que hemos logrado. No obstante, estoy preocupado porque, dado el aumento de nuestra visibilidad, dado el hecho de ser un grupo “de moda”, dado que atraemos a mucha gente nueva, quizás Earth First! se ha hecho demasiado diversa, tanto que existen desacuerdos sobre cuestiones de filosofía y estilo que amenazan con comprometer los principios de Earth First! o hacernos impotentes. Hay intentos muy poderosos, tanto dentro como fuera de Earth First!, de moderarnos, suavizarnos y hacer inofensivos nuestros puntos de vista. Se está dirigiendo mucha presión hacia nuestra filosofía biocéntrica, con peticiones de que nos hagamos más humanistas.

Creo que es el momento de reevaluar de dónde hemos venido, dónde estamos y adónde vamos. ¿Cuáles son las características definitorias de Earth First!? ¿Qué es lo que en esencia nos hace ser Earth First!?

En los siguientes párrafos voy a expresar enérgica y claramente (al menos así lo espero) mi respuesta a las preguntas anteriores. Como fundador de Earth First!, como editor de este periódico, obviamente tengo unos puntos de vista muy definidos sobre estas cuestiones. Pero, antes de presentar mi punto de vista, permítaseme explicar que lo siguiente no es la posición “oficial” de Earth First! (sea lo que sea eso). No está grabada en roca. Creo –y enfatizo el creo- que lo que voy a exponer representa el consenso predominante de la tribu de Earth First!.

Si éste es el caso, si las características definitorias de Earth First! que enuncio son en efecto ésas, entonces sugiero que aquellos que enérgicamente las han desaprobado encuentren un lugar para su activismo en otra parte. Comenzad vuestro propio grupo ecologista radical. Este periódico se alegrará de anunciar la formación de tales grupos y facilitar la comunicación inicial entre la gente interesada. Si algunas personas se separan de esta tribu para formar su propia tribu, no hay necesidad de malos sentimientos. Hay espacio más que suficiente ahí fuera para una docena de grupos ecologistas militantes además de Earth First!. Y los problemas que afrontamos en común son tan profundos que deberíamos cooperar con un espíritu de camaradería dondequiera que podamos hacerlo.

Por otro lado, si yo no estoy en la corriente principal de lo que hoy día es el movimiento Earth First!, quiero saberlo. Puedo aseguraros a todos que seré feliz al marcharme junto con algunos otros “eco-brutalistas” (por utilizar el inestimable término que acuñó Murray Bookchin[6]) y no guardaré ningún rencor. Simplemente no quiero ir al encuentro anual de mi tribu y escuchar debates en los talleres sobre si hay o no un problema con la superpoblación, u oír que se acusa desaforadamente a Ed Abbey[7] de “racista” y “fascista”. Puedo tolerar y respetar otros puntos de vista. Puedo cooperar en ciertos puntos con quienes mantienen posturas divergentes de la mía en otros asuntos. Simplemente espero esa misma tolerancia y respeto.

Antes de ofrecer mis ideas sobre los parámetros que unen a Earth First!, creo que es útil considerar brevemente su génesis y nuestra relación con otros movimientos alternativos en la sociedad moderna.

Ni Earth First!, ni nosotros, somos parte del movimiento ecologista reformista, del movimiento por los derechos de los animales, del movimiento anarquista, del movimiento pacifista, del movimiento por la justicia social, del movimiento antinuclear, del movimiento por la no violencia, de la Tribu del Arco Iris[8], del movimiento neopagano, del movimiento por los derechos de los indígenas, del movimiento Verde o de la Izquierda. Tenemos grados variables de afinidad y coincidimos en parte con todos ellos, pero ni estamos contenidos por entero en ninguno de ellos ni nosotros contenemos a ninguno. Somos el movimiento Earth First!. Como tal, ni siquiera somos todo el movimiento ecologista radical ni todo el movimiento de la Ecología Profunda. Hay mucho espacio para el ala radical del Sierra Club[9] dentro de la causa conservacionista, mucho más del que pueden ocupar Greenpeace, Sea Shepherd[10] y Earth First!. Si Earth First! trata de extenderse demasiado en el “movimiento ecologista radical”, fracasaremos a nuestro pesar.

Nosotros no emergimos del movimiento anarquista ni de la Izquierda. Earth First! salió directamente del movimiento por la conservación de las tierras públicas –del Sierra Club, de Amigos de la Tierra[11] y de The Wilderness Society[12]. Son las cuestiones de los dominios públicos y las áreas salvajes[13] las que han sido centrales para nosotros desde nuestra formación. Ciertamente la gente ha venido a Earth First! desde otros movimientos, algunos miembros de Earth First! tienen conexiones primarias con esos movimientos, y EF! coopera con ellos en muchas cuestiones, pero debemos recordar nuestro origen y cuál ha sido nuestra tendencia principal.

Al trazar el curso futuro del movimiento de Earth First!, al responder a la pregunta “¿hacia dónde se dirige Earth First!?”, permítaseme elaborar algunos parámetros generales, aunque básicos, que creo  que establece Earth First! y que nos diferencian de otros movimientos con los que compartimos algunas cosas. Aunque ya he expresado estas generalidades en “Around the Campfire”[14] y en los Encuentros de Round River[15] de 1987, es necesario discutirlos con más detalle para hacer mi exposición inteligible e inequívoca. Esta es una discusión saludable, pero es una discusión que agota y distrae. Resolvámosla y sigamos con el trabajo auténtico y cercano.

Creo que los siguientes puntos definen “Earth First!”:

·         El situar a la Tierra en primer lugar en todas las decisiones, incluso por delante del bienestar humano si es necesario. Nuestro movimiento se denomina “¡La Tierra Primero!”, no “¡La Gente Primero!”. A veces lo que parece formar parte de los intereses a corto plazo de los seres humanos en su conjunto, o de un grupo selecto de humanos o de individuos, es perjudicial a corto o largo plazo para la salud de la biosfera (y a menudo incluso para el bienestar real de los seres humanos a largo plazo). Esto no quiere decir que deberíamos preservar la diversidad natural sólo si podemos hacerlo de tal manera que no tenga un impacto negativo en el “nivel de vida” material de un grupo de seres humanos. Sencillamente quiere decir que deberíamos preservar la diversidad natural. Los seres humanos se han de adaptar al planeta; es una arrogancia suprema esperar que el planeta y todo lo que contiene se adapten a las triviales demandas de los humanos. En todo lo que hagamos, la consideración fundamental debería ser la salud y la diversidad natural de la Tierra a largo plazo. Hecho esto, podemos considerar el bienestar de los humanos. Deberíamos ser bondadosos, compasivos y preocuparnos de otras personas, pero la Tierra es lo primero.

·         El rechazo a usar a los seres humanos como la medida por la que valorar a otros seres. La vida humana individual no es lo más importante del mundo. Una vida humana individual no tiene mayor valor intrínseco que la de un oso gris (de hecho, algunos de nosotros argumentaríamos que la vida individual de un oso gris es más importante que una vida individual humana porque hay muchos menos osos grises). El sufrimiento humano resultante del hambre y la sequía en Etiopía es lamentable, sí; pero la destrucción de otras criaturas y del hábitat allí es aún más lamentable. Esto conduce directamente al siguiente punto.

·         La adopción entusiasta de la filosofía de la Ecología Profunda o del Biocentrismo. Esto significa simple y esencialmente que todos los seres poseen un valor intrínseco o una valía inherente. Los seres tienen valor y viven por sí mismos. Otros seres (tanto animales como plantas) e incluso los llamados objetos “inanimados” tales como ríos y montañas no existen para la conveniencia de los seres humanos. Todo el concepto de “recursos” es negado por esta filosofía. Estamos en franca oposición a la filosofía dominante de nuestro tiempo (que incluye al judaísmo, al cristianismo, al Islam, al capitalismo, al marxismo, al cientifismo, al humanismo laico, etc.) y que queda expresada en el comentario de Gifford Pinchot[16] de que en el mundo sólo hay dos cosas –seres humanos y recursos naturales. El nuestro, en cambio, es un punto de vista ecológico que ve la Tierra como una comunidad, y reconoce verdades heréticas como que la “enfermedad” (malaria) y las “plagas” (mosquitos) no son manifestaciones malvadas a derrotar y destruir sino que son componentes vitales y necesarios de una biosfera compleja y exuberante.

·         La comprensión de que la Naturaleza salvaje[17] es el mundo real. La preservación de la naturaleza salvaje es la cuestión fundamental. “Naturaleza salvaje” no se refiere meramente a los parques a los que se va de excursión o al paisaje. Es el mundo natural, el campo para la evolución, el caldero del cual emergieron los humanos, el hogar de los otros con quienes compartimos este planeta. La naturaleza salvaje es el mundo real; son nuestras ciudades, nuestros ordenadores, nuestros aviones… nuestra civilización del comercio global los que son artificiales y transitorios. La preservación de lo salvaje y de la diversidad natural es la cuestión más importante. Los problemas que sólo afectan a los humanos palidecen en la insignificancia. Por supuesto, la ecología nos enseña que todas las cosas están conectadas, y por lo que a esto se refiere, todos los demás asuntos se convierten en subconjuntos de la preservación de la naturaleza salvaje –por ejemplo, la prevención de la guerra nuclear.

·         El reconocimiento de que hay demasiados seres humanos en la Tierra. Somos demasiados en todas partes –en Estados Unidos, en Nigeria, en las ciudades, en las zonas rurales; con azadas y con tractores. Aunque obviamente hay una distribución mala y sin escrúpulos de la riqueza y de los recursos necesarios para atender las necesidades básicas de los humanos, ya somos demasiados (y nuestras cifras continúan creciendo astronómicamente). Incluso si la distribución no equitativa se pudiera resolver, 5.000 millones, 7.000 millones, 11.000 millones de seres humanos convirtiendo el mundo natural en bienes materiales y alimento humano, devastarían la diversidad natural erigida en tres mil quinientos millones de años.

    Considero que el asunto de la población es una prueba absolutamente decisiva para Earth First!. Es tan fundamental para la preservación de la naturaleza salvaje[18], para la práctica del biocentrismo, que una negativa a reconocer la necesidad de disminuir la población humana de cara al futuro le define claramente a uno como un humanista y le coloca fuera de los límites de Earth First!. Estoy tan convencido de este punto como indicador de si alguien es antropocéntrico o biocéntrico, de si su lealtad es hacia la Tierra o hacia la humanidad, que preferiría ver al movimiento Earth First! desgarrado en pedazos a verlo perdiendo el tiempo en discutir esto. Esto no significa que no podamos criticar la acumulación de riqueza en cada vez menos manos, la mala distribución de los recursos y la corrupción de las corporaciones multinacionales e igualmente de las juntas militares del Tercer Mundo, pero debemos darnos cuenta de que los osos grises, los tigres, los elefantes y las pluviselvas no son compatibles con una población humana disparada.

·         El cuestionamiento explícito de, e incluso la antipatía hacia, el “progreso” y la “tecnología”. Al mirar la historia humana, podemos ver que en nuestra “ascensión” a la civilización hemos perdido más de lo que hemos ganado. Podemos ver que la vida en una sociedad cazadora-recolectora era en general más saludable, feliz y más segura que nuestra vida actual como campesinos, trabajadores industriales o ejecutivos. Por cada “logro” material del progreso, hay una docena de cosas perdidas de un valor profundo y un significado inefable. Podemos aceptar con orgullo los adjetivos peyorativos de “luddita” y “neandertal”. (Esto no significa que debamos evitar todas las facetas de la civilización tecnológica. Somos parte de ella, sí, la usamos; esto no significa que no podamos criticarla.)

·         El rechazo a aceptar la racionalidad como la única forma de pensar. En materias espirituales, hay espacio para una gran diversidad dentro de Earth First!, y en ningún lugar la tolerancia a la diversidad es más necesaria. Pero todos nosotros podemos reconocer que el pensamiento lineal, racional del hemisferio lógico izquierdo del cerebro[19] representa sólo una parte de nuestro cerebro, de nuestro proceso pensante y de nuestra consciencia. La racionalidad es una herramienta excelente y útil, pero sólo es eso –una herramienta, una manera de analizar las cosas. Igualmente válido, quizás más válido en última instancia, es el conocimiento intuitivo e instintivo. Podemos hacernos más conocedores de las verdades fundamentales sentándonos tranquilamente en un lugar salvaje que leyendo libros. Leer libros, tomar parte en discursos lógicos, recoger hechos y cifras son actividades necesarias e importantes, pero no son las únicas maneras de comprender el mundo y nuestras vidas.

·         La ausencia del deseo de ganar credibilidad o “legitimidad” ante la pandilla de matones que dirigen la civilización humana. Querer ser aceptado por el ambiente social en el que te encuentras es una parte básica de la naturaleza humana. Duele ser descalificado por los árbitros de la opinión como “chiflados”, “terroristas”, “locos” o “extremistas”. Sin embargo, no estamos locos, da la casualidad de que somos humanos sanos en una sociedad humana insana en un mundo natural sano. Nosotros no tenemos “credibilidad” para el senador James A. McClure o para el secretario del interior Donald Hodel o para el presidente de MAXXAM[20] Charles Hurwitz –¡pero ellos tampoco tienen credibilidad para nosotros! (Tenemos su atención, no obstante). Son locos destruyendo todo lo puro y bello. ¿Por qué deberíamos tener algún deseo de “razonar” con ellos? No compartimos la misma visión del mundo ni los mismos valores.

   El sistema estadounidense es muy eficaz recuperando[21] y moderando a los disidentes prestándoles atención y luego animándoles a ser “razonables” de modo que sus ideas sean tomadas más en serio. Aparecer en las noticias de la tarde, en la portada del periódico, en una revista de tirada nacional –todos ellos son métodos utilizados por los poderosos para atraerle a uno a compartir su visión del mundo y sentarse en la mesa de negociación para buscar algún acuerdo. Las acciones de Earth First! –tanto las audaces como las cómicas– han conseguido atención. Si han de obtener resultados, debemos resistir los cantos de sirena de credibilidad, legitimidad y participación en la toma de decisiones de esta sociedad. Estamos haciendo fracasar al sistema, no reformándolo.

·         El esfuerzo de ir más allá de los trillados y agotados dogmas de la izquierda, la derecha y el centro. Estas doctrinas, tanto si culpan de todos los problemas del mundo al capitalismo, al comunismo o al diablo, sólo representan riñas mutuamente destructivas entre diferentes facciones del humanismo. Sí, las multinacionales cometen grandes maldades (La Unión Soviética también es una multinacional); hay una gran injusticia en el mundo; los ricos se están haciendo más ricos y los pobres más pobres –pero no todos los problemas pueden ser atribuidos de manera simplista a los malvados capitalistas de los Estados Unidos, Europa y Japón. Los miembros de Earth First! no son izquierda o derecha, ni siquiera estamos enfrente. Earth First! no debería estar en la lucha política entre sectas humanistas. Estamos involucrados en un juego totalmente distinto.  

·         El no estar dispuestos a colocar a ningún grupo político, étnico o de clase en un pedestal y hacerlo inmune al cuestionamiento. Es fácil, por supuesto, reconocer que los hombres blancos de Norteamérica y del norte de Europa tienen una desproporcionada parte de responsabilidad en el desastre en el que estamos; que los consumidores de las clases medias y altas del Primer Mundo toman una porción excesiva de los “recursos” mundiales y por lo tanto causan una destrucción per cápita mayor que otras personas. Pero de esto no se deduce que todos los demás sean inocentes.

   El movimiento Earth First!, por ejemplo, tiene gran afinidad con grupos indígenas por todo el mundo. Claramente tienen una relación más directa y respetuosa con el mundo natural. Earth First! debería respaldar a tales grupos en la lucha común cuando podamos hacerlo. La mayoría de los miembros de Earth First!, por ejemplo, apoyan a los dine (navajos) de Big Mountain[22] contra la relocalización, pero esto no significa que deberíamos fingir que las ovejas no provocan un grave sobrepastoreo en la Reserva Navajo. Podríamos apoyar los estilos vitales de subsistencia de los nativos de Alaska, pero ¿deberíamos callarnos sobre la tala de los bosques maduros en el sudeste de Alaska realizada por corporaciones indígenas, sobre los esfuerzos de la Corporación Doyon[23] de los esquimales de proyectar la exploración y el desarrollo petroleros en el Refugio Nacional para la Vida Salvaje del Ártico[24], o sobre el trampeo comercial nativo para abastecer el mercado de pieles de Nueva York? Me parece que es racista condenar o perdonar a alguien basándose en sus antecedentes étnicos.

   De modo similar, no tenemos problema en castigar a Charles Hurwitz por destruir el último bosque salvaje de secuoyas[25] y, sin embargo, algunas veces sentir simpatía hacia los esclavizados leñadores. Por supuesto, Hitler merece la mayor condena, pero el tipo que empujaba a los judíos al interior de las duchas también estaba cometiendo un mal. En términos generales, los trabajadores industriales comparten la culpa por la destrucción del mundo natural. Es posible que sean esclavos de grandes magnates, pero, en general, son felices, alegres esclavos que comparten la visión del mundo de sus amos: que la Tierra es un buffet[26] de recursos listos para tomar. De hecho, algunas veces es el hombre rudo, el tenaz campesino procedente del proletariado rural, quien mantiene las actitudes más violentas y destructivas hacia el mundo natural (y hacia aquellos que lo defiendan). Son víctimas de un sistema económico injusto, sí, pero eso no debería absolverles de lo que hacen. (Esto no impide que algunos trabajadores madereros se opongan a la destrucción de los bosques maduros, que incluso sea posible que algunos sean de Earth First!, pero simplemente no es válido disculpar a alguien por el peldaño que ocupe en la escala económica).

·         Una voluntad favorable a dejar que nuestras acciones establezcan los puntos más sutiles de nuestra filosofía y el reconocimiento de que verdaderamente debemos actuar. Es posible debatir indefinidamente los puntos más sutiles de un dogma, percibir que se tiene que comprender cada matiz antes de poder actuar. De hecho, muchos movimientos políticos se convierten en simples grupos de debate donde los participantes se sientan a hacerse pajas mentales y nunca empiezan a trabajar en las cuestiones fundamentales que tienen cerca. Otros argumentan que no tienes derecho a estar preocupado por el entorno o a hacer lo que sea para preservarlo hasta que no lleves un estilo de vida puro e inocuo. Nunca lo entenderemos todo, nunca seremos capaces de planificar cualquier campaña hasta el último detalle, ninguno de nosotros trascenderá alguna vez un estilo de vida contaminante –pero podemos actuar. Podemos actuar con coraje, con determinación, con todas las deliberaciones que podamos alcanzar, con amor por las cosas salvajes y libres. No podemos ser perfectos, pero podemos actuar. Earth First! no es una tribu de salón, pasiva y secundaria. Somos guerreros. Somos un grupo de guerreros. Tenemos un trabajo que hacer.

·         El reconocimiento de que debemos cambiar nuestros estilos de vida personales por unos más armoniosos con la diversidad natural. Sí, debemos evitar la era del exceso. Debemos intentar practicar lo que predicamos. Pero, hasta un punto u otro, todos somos cautivos de nuestro sistema económico y no podemos liberarnos por completo. Arne Naess[27] señala que no podemos alcanzar un verdadero estilo de vida de ecología profunda, pero es responsabilidad de cada uno de nosotros comenzar a movernos en esa dirección. Existen contradicciones –volar en un avión a reacción para ayudar a colgar una pancarta en el Banco Mundial en Washington DC, con objeto de atraer la atención mundial hacia la difícil situación de las pluviselvas tropicales; utilizar un ordenador para producir copias para un periódico impreso en pulpa de árbol[28] que empuje a la gente a actuar; conducir una camioneta por una pista forestal para acceder a una zona de la que van a sacar madera, para protegerla. Necesitamos ser conscientes de estas contradicciones, y hacer el mayor esfuerzo posible por limitar nuestro impacto.

·         El compromiso de mantener el sentido del humor y la alegría en la vida. La mayoría de los activistas radicales son gentes hoscas, santurronas y sin humor. Los miembros de Earth First! son diferentes. No nos rebelamos contra el sistema porque seamos perdedores o infelices. Estamos luchando por la belleza, por la vida, por la alegría. Disfrutamos con deleite de un día en territorio salvaje[29], sonreímos a una flor, a un colibrí. Nos reímos. Nos reímos de nuestros oponentes –y nos reímos de nosotros mismos.

·         La conciencia de que somos animales. Los seres humanos son primates, son mamíferos, son vertebrados, son animales. Los miembros de Earth First! reconocen su animalidad; no somos devotos de algún eco-soñador teilhardiano[30] de la Nueva Era que dice que debemos trascender nuestra ruin naturaleza animal y hacernos cargo de nuestra evolución para convertirnos en seres morales más elevados. En cambio, creemos que debemos recuperar el contacto con nuestra animalidad, para enorgullecernos de nuestro sudor, nuestras hormonas, nuestras lágrimas y nuestra sangre. Estamos en lucha contra la coacción moderna que trata de convertirnos en androides apagados y sin pasión. No vivimos vidas asépticas y lógicas; olemos, saboreamos, vemos, oímos y sentimos la Tierra; vivimos con entusiasmo. Somos animales.

·         La aceptación del ecosabotaje como una herramienta legítima en la preservación de la diversidad natural. No, no todos los miembros de Earth First! hacen ecosabotajes, quizás ni siquiera la mayoría, pero debería haber un rechazo a condenar la idea y la práctica general del ecosabotaje. Fíjate en alguna camiseta de Earth First!. Hay muchas posibilidades de que en ella haya, en algún lugar, una alusión al sabotaje[31]. La mística y la tradición del “trabajo nocturno” impregna a nuestra tribu, y con ello la aceptación general de que el ecosabotaje realizado apropiadamente es una herramienta legítima para la defensa de lo salvaje por parte de algunos individuos. Creo que esto también es una prueba decisiva. Nos separa de otros grupos, y ayuda a definir lo específico de ser un miembro de Earth First!.

 

Estas son las pautas generales. No son la palabra de la diosa, no tienen la intención de ser dogmáticas. Pero todas ellas son fundamentales para Earth First!, creo yo, y han sido fundamentales para nuestra tribu desde su génesis en aquel campo de lava mexicano[32]. Son las que nos distinguen de otros grupos, las que nos definen como entidad. Hay una variedad de opciones en todas ellas y muchas requieren una tolerancia de los extremos. No, no tienes que ser un misántropo que canta “¡Que le jodan a la raza humana!” alrededor de la hoguera del campamento en el Encuentro de Round River, pero toleras ese sentimiento honesto. No tienes que sabotear algo, ni siquiera fomentarlo, pero no condenas que otro miembro de Earth First! destroce una excavadora. Es posible que estés en desacuerdo con un ensayo del Earth First! Journal que critica la noción del “buen salvaje” u otro que alaba la enfermedad[33], pero aceptas sus temáticas como áreas legítimas de investigación y discusión. Creo que se trata de la tolerancia hacia los puntos anteriores, no necesariamente el acuerdo al 100% con ellos, lo que marca las fronteras de Earth First!.

Al estar fuera de la corriente principal del humanismo, estamos expuestos a muchos ataques –tanto esperados como injustos. Estamos muy nerviosos. Estamos andando a tientas. Pero, en mi opinión, los puntos anteriores establecen los parámetros de lo que son los miembros de Earth First!. Dejan espacio a una diversidad considerable, pero dibujan un límite.

 Desde el comienzo, he creído en Earth First! como una tribu de base y descentralizada. Estoy contento de verla desarrollarse como lo ha hecho. Como dije antes, no tengo ningún deseo de dictar lo que es Earth First!, pero creo que estos puntos representan a la corriente principal de Earth First!. Si vehementemente no estás de acuerdo con ellos, te animo a que te involucres en otro grupo verde radical o a que comiences el tuyo propio. Hay espacio considerable para una diversidad de grupos defendiendo la Tierra. Earth First! puede cooperar con otros grupos, incluso cuando no estemos de acuerdo, siempre que haya respeto y tolerancia mutuos.

Por otro lado (y hablo totalmente en serio), si con estas opiniones estoy fuera de la corriente principal de Earth First!, entonces por favor hacédmelo saber y me iré. No tengo ningún deseo de incomodar a buenos activistas por la Tierra si los puntos anteriores no se consideran cruciales o son perjudiciales para lo que ellos intentan hacer. Si Earth First! ya no es lo que imagino que debe ser, entonces lo aceptaré y desearé al nuevo movimiento Earth First! que le vaya bien. Pero no tengo ganas de debatir continuamente los puntos anteriores dentro de mi tribu y buscaré una hoguera junto a la que acampar en otra parte.

Me disculpo si mis comentarios anteriores parecen quisquillosos y malhumorados. Sinceramente me gusta casi todo el mundo que me he encontrado en el movimiento de Earth First!. Pero en mis diecisiete años como activista a tiempo completo por la naturaleza salvaje[34], he visto lo que las presiones de la moderación, de la recuperación[35], de la “suavización” pueden hacerle a un grupo. Si suavizamos nuestro estilo, nuestro enfoque, nuestro mensaje, nuestras tácticas, para no ofender a nadie, para atraer a más y más personas a Earth First!, perderemos lo que nos hace ser “Earth First!”. Si le extraemos el picante, los chiles verdes picantes, a Earth First!, seremos una papilla insulsa y con poco contenido.

Escuchemos a nuestros críticos, crezcamos con esa crítica, pero no nos deshagamos de nuestro biocentrismo, ni perdamos la “Tierra” ni el “Primero” ni el signo “!” de nuestro nombre.[36]



[1] Traducido de “Whither Earth First!?”, Earth First! Journal, vol. 8, nº 1 (1987) por J. H. (Nota del traductor).

[2] En el original “old growth forests”, refiriéndose a bosques de considerable longevidad donde están ausentes las técnicas de manejo forestal utilizadas por las sociedades humanas de hoy día. También se puede traducir como “bosque primario”, o incluso “bosque virgen”, pero se ha optado por la expresión “bosques maduros” para reflejar en este caso la importancia de los procesos naturales de crecimiento que se dan en bosques no gestionados por el ser humano (por ejemplo, árboles vivos viejos, árboles muertos o abundante materia vegetal en descomposición sobre el suelo). (N. del T.).

[3] Parque Nacional de los Estados Unidos creado en 1872, el primero en el mundo. Se encuentra en el noroeste del país, en las Montañas Rocosas, en los Estados de Wyoming, Idaho y Montana. (N. del T.).

[4] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[5] “Deep Ecology” en el original. (N. del T.).

[6] Murray Bookchin (1921-2006) intelectual estadounidense, impulsor y defensor de la llamada “ecología social”. Defensor también de alguna forma de progreso humano y de la civilización y enemigo de la Ecología Profunda, protagonizó enconados debates con varios partidarios de esta filosofía. (N. del T.)

[7] Edward P. Abbey (1927-1989) escritor y ensayista estadounidense. Su obra The Monkey Wrench Gang (1975) inspiró al movimiento ecologista radical en EEUU, en especial a Earth First! en sus primeros años. (N. del T.).

[8] La “Rainbow Tribe” o la Familia del Arco Iris de la Luz Viviente es una indefinida organización surgida del hippismo que desde 1972 celebra encuentros anuales. Su credo busca la paz, la igualdad y la espiritualidad. (N. del T.).

[9] El Sierra Club es una organización ecologista de Estados Unidos fundada en 1892. Su primer presidente fue John Muir, conocido conservacionista norteamericano. (N. del T.).

[10] Sea Shepherd Conservation Society es una organización ecologista de Estados Unidos fundada en 1977 por Paul Watson (anterior miembro de Greenpeace). Se dedica a la conservación marítima y se caracteriza por sus tácticas de acción directa. (N. del T.).

[11] Friends of the Earth-Amigos de la Tierra es una red internacional de organizaciones ecologistas. Fue fundada originalmente en 1969 en Estados Unidos por gente que abandonó el Sierra Club. (N. del T.).

[12] The Wilderness Society es una organización conservacionista creada en 1935. Uno de sus miembros fundadores fue Aldo Leopold (1887-1948), conocido conservacionista y escritor estadounidense que popularizó la idea de una ética de la Tierra. (N. del T.).

[13] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[14] “Around the Campfire” era una columna de opinión que aparecía en el periódico de Earth First! Posteriormente ha seguido apareciendo en otros medios como Wild Earth o http://www.rewilding.org. (N. del T.).

[15] A pesar del nombre, Round River no se refiere a un lugar en concreto sino a un mito ojibwa sobre un río de vida que sostiene todas las relaciones. Bajo ese mismo nombre, se publicó una selección póstuma de los diarios de Aldo Leopold, es posible que el nombre de estos encuentros se inspirara en ese libro. (N. del T.).

[16] Giffort Pinchot (1865-1946) fue el primer director del servicio forestal estadounidense y su visión de la conservación de los bosques se basaba en una adecuada planificación y gestión de los recursos naturales, lo que hoy se denominaría una gestión sostenible. (N. del T.).

[17] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[18] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[19] Referido a la teoría de la bilaterización del cerebro, en su versión popular y pseudocientífica, según la cual el razonamiento lineal y la gramática, por ejemplo, sólo operan en el lado izquierdo del cerebro. (N. del T.).

[20] MAXXAM Inc., empresa maderera de Estados Unidos, que se declaró en bancarrota hace pocos años. (N. del T.).

[21] En el original “co-opting”, que, en este caso, significa la táctica que consigue neutralizar o ganar a una minoría asimilándola a la cultura establecida. (N. del T.).

[22] Meseta situada en Arizona (EEUU) también conocida como “Black Mesa”. En ella, se encuentra una reserva india compartida por los navajos y por los hopis. Es una zona rica en carbón y, por ello, se quería trasladar a los navajos. Jerry Mander dedica el capítulo XV (“El imperativo de destruir los gobiernos indios tradicionales. El caso de los hopis y los navajos”) de su libro En ausencia de lo sagrado, a describir los precedentes de extracción petrolera en esa zona. Además, aporta información a todo el contexto del traslado de los navajos hasta el año 1991. Después de esa fecha se abrió una mina de carbón que trasladaba el mineral mediante conductos de agua hasta una especie de central térmica que generaba energía para los Estados de California y Nevada. El agua era extraída del acuífero que también utilizaban los navajos y los hopis. La región tiene un clima semidesértico.  (N. del T.).

[23] Doyon Limited, empresa cuyos accionistas son de ascendencia esquimal y que posee una gran extensión de territorio en el Interior de Alaska con minas de oro y se cree que con grandes reservas de petróleo. (N. del T.).

[24] El Artic National Wildlife Refuge, es el mayor espacio protegido de naturaleza salvaje en Estados Unidos. Se encuentra al noreste de Alaska y linda con Canadá. Desde sus inicios, existió la controversia sobre su posible exploración y explotación petrolera y gasística. Controversia que dura hasta nuestros días. (N. del T.).

[25] En referencia al bosque de Headwaters en California. Adquirido en 1985 por la compañía de Hurwitz, MAXXAM Inc., la explotación maderera aceleró su ritmo en este bosque de secuoyas y otros cercanos con lo que, en los años 90, se convirtió en un foco de conflicto entre esta empresa y ecologistas estadounidenses, muchos de Earth First!. Desde 1999, este bosque es una reserva estatal, aunque puede ser objeto de talas selectivas. (N. del T.).

[26] En el original smorgasbord, del sueco Smörgåsbord, un buffet compuesto de diferentes platos de la gastronomía sueca. (N. del T.).

[27] Arne D. E. Naess (1912-2009), filósofo noruego conocido por acuñar el término “Ecología Profunda” (Deep Ecology) y establecer las bases de esa teoría filosófica. (N. del T.).

[28] Refiriéndose a la pasta de papel procedente de árboles como hecho contradictorio con su pensamiento. Al fin y al cabo, el papel también es uno de los productos principales de la industria maderera. (N. del T.).

[29] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[30] En referencia a Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), filósofo y padre jesuita que también se dedicó a la paleontología y que destacó por su peculiar visión de la evolución. Pensaba que ésta tenía una finalidad: se dirigía a una mayor complejidad y, al mismo tiempo, a un nivel superior de consciencia hasta alcanzar el “punto omega”, una especie de superconsciencia en la que participarían todas las consciencias humanas. (N. del T.).

[31] Algunas camisetas de Earth First! suelen ir ilustradas con un símbolo de Earth First!: dos herramientas dispuestas en X, una es un hacha de piedra y la otra es una llave ajustable (monkey wrench), parecida a la grifa de los fontaneros, relacionada desde hace tiempo con la realización de sabotajes. (N. del T.).

[32] En referencia a la Sierra del Pinacate y el Desierto de Altar, región donde el vulcanismo ha modelado el paisaje al noroeste del Estado de Sonora, Norte de México. Este lugar se encuentra muy cerca de la frontera con Estados Unidos, en concreto del Estado de Arizona, y en un viaje a este lugar fue donde se gestó la idea de crear Earth First!. (N. del T.).

[33] En referencia al polémico artículo “Population and AIDS” (Earth First! Journal, vol. 7, nº 5,1987), en el que se analizaban las ventajas de una enfermedad como el SIDA para reducir la población humana a niveles no dañinos para la Tierra. (N. del T.).

[34] “Wilderness” en el original. (N. del T.).

[35] “Co-option” en el original. (N. del T.).

[36] Dave Foreman (1947-) siguió escribiendo algunos artículos en los años siguientes (1988-90) tratando algunos asuntos que afectaban seriamente a Earth First! y que la estaban transformando. Por ejemplo, en “The Question of Growth in Earth First!” (Earth First! Journal, vol. 8, nº6, 1988) reflexionaba sobre el incremento de miembros de Earth First! (según él, se había pasado de unos 2.000 en 1982 a alrededor de 12.000 miembros en 1988); en “Some Thoughts on True Believers, Intolerance, Diversity, and… Ed Abbey” (Earth First! Journal, vol. 9, nº5, 1989) retoma algunos de los puntos tratados en el presente artículo (necesidad de la diversidad y la tolerancia dentro del movimiento, problemas de una excesiva diversidad, etc.); en “The Perils of Illegality” (Earth First! Journal, vol. 10, nº1, 1989) trataba algunos aspectos prácticos a la hora de involucrarse en sabotajes, eligiendo estratégicamente los objetivos, y criticaba la existencia dentro de Earth First! de posturas anarquistas contrarias, por doctrina, al respeto de la ley; y en “Whither Monkeywrenching?” (Earth First! Journal, vol. 10, nº1, 1989) relataba su detención por el FBI y proporcionaba unos cuantos consejos a la hora de realizar sabotajes, consejos en los que implícitamente criticaba algunos actos que no respondían, según él, a necesidades estratégicas sino a otras motivaciones más personales de algunos saboteadores. En 1990, publicaría, junto a Nancy Morton, una carta de despedida de Earth First! (Earth First! Journal, vol. 10, nº8, 1990) en la que anunciaba su marcha del movimiento y volvía a incidir en algún punto, para él, clave. En esa carta escribían: “En resumen, vemos que al movimiento Earth First! le está ocurriendo lo mismo que les ocurrió a Los Verdes en Alemania Occidental –un intento de transformar un grupo ecológico en un grupo izquierdista. También vemos una transformación hacia un estilo abiertamente contracultural/antisistema y el abandono del biocentrismo a favor del humanismo. Presta atención, no nos oponemos a las campañas por la justicia social y económica. Generalmente, apoyamos tales causas. Pero Earth First! ha sido desde el principio un grupo de preservación de la naturaleza salvaje, no un grupo partidario de la lucha de clases. Nosotros todavía creemos que la Tierra es lo primero. Somos intransigentes partidarios del proceso de la evolución y del mundo no-humano. Permanecemos fieles a las pautas que Dave ofreció en 1987 en ‘¿Hacia dónde se dirige Earth First!?’. Además, nosotros somos conservacionistas. No somos anarquistas ni izquierdistas. Somos biocentristas, no humanistas.” Tras su marcha de Earth First! Foreman ha estado trabajando en The Wildlands Project y, desde 2003, en el Rewilding Institute. Participó en lanzar otro periódico, Wild Earth, a principios de los 90 y ha escrito varios libros: Confessions of an Eco-Warrior (1991), una mezcla de autobiografía y de recopilación de artículos, The Lobo Outback Funeral Home, una novela, Rewilding North America: A Vision for Conservation in the 21st Century, The Big Outside: A Descriptive Inventory of the Big Wilderness Areas of the United States junto a Howie Wolke, Defending the Earth: A dialogue between Dave Foreman and Murray Bookchin Man Swarm and the Killing of Wildlife y, hasta ahora (2012), su último libro Take Back Conservation. (N. del T.).

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Nat Ind,
29 may. 2017 6:29