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Primitivistas románticos

PRIMITIVISTAS ROMÁNTICOS[1]

Por Harold Barclay.

 

Al redactor de Anarchy:

   Me gustaría comentar algo acerca del debate sobre la antropología, el primitivismo, etc.

   Primero, si en él hay romanticismo dudo que provenga de los antropólogos. Más bien proviene de aquéllos primitivistas que se han puesto unas gafas románticas especiales para leer etnografías. Tras haber leído innumerables etnografías, he visto que contienen multitud de feroces ataques, asesinatos y disturbios, que los datos muestran que los sexos no eran considerados totalmente iguales, que las sociedades matrilineales aún siguen siendo gobernadas por los varones (aunque no sean los padres sino los hermanos de las madres), que los cazadores recolectores no son tan apasionados conservacionistas de la naturaleza, que los cazadores recolectores han practicado la esclavitud (Costa Noroccidental [de Norteamérica]), etc.

   Otro punto que necesita ser remarcado es que los cazadores recolectores del presente -los pocos que sobreviven- no son de ningún modo idénticos a los cazadores recolectores de hace mil o diez mil años. Los antropólogos sólo pueden basarse en estos ejemplos contemporáneos y en los limitados datos arqueológicos (lo cual viene a ser como leer un libro al que le hayan arrancado tres cuartas partes de las páginas). Las sociedades cazadoras recolectoras, al igual que todas las sociedades, han cambiado a lo largo del tiempo y resulta notable que hoy en día sólo habiten en aquellas regiones del mundo donde nadie más quiere vivir. Viven en áreas remotas, no muy benignas, que les sirven de refugio mientras que hace diez mil años tenían para ellas prácticamente toda la tierra. Los cazadores modernos se han visto fuertemente influidos por el mundo exterior. Por ejemplo, los indios canadienses y los indígenas siberianos han estado cazando para proveer de pieles al mercado elitista internacional durante 300 y 400 años respectivamente. Todo tipo de tecnología moderna ha estado al alcance de estos pueblos desde hace tiempo. Los inuit [esquimales] están muy contentos con sus potentes rifles, lanchas a motor, etc.

   En mi libro, People without Government: An Anthropology of Anarchy, intenté presentar sociedades más o menos anárquicas, con sus defectos incluidos. A pesar de que afirmé algo en referencia a que hace 10.000 años todos los humanos eran anarquistas, mis palabras deben ser entendidas dentro del contexto de a lo que yo me refería cuando hablaba de anarquía en esa investigación, a saber, la ausencia de estado y gobierno. Yo no quería sugerir que dichas sociedades fuesen ningún tipo de orden social utópico. Ni mucho menos. Supongo que casi ningún anarquista querría vivir en esas sociedades, aunque sólo sea porque su libertad se vería muy limitada a pesar de la ausencia de gobierno.

   En ese libro señalé que ninguna sociedad puede existir sin tener alguna forma de aparato sancionador y que todos ellos tienen inconvenientes. Las sanciones legales conllevan la opresión del estado. Las sanciones difusas entrañan ostracismo, habladurías, vigilancia. Las sanciones religiosas pueden implicar un poder opresivo por parte de los chamanes (como en el caso de los inuit) o, por ejemplo, el poder de señalar con un hueso[2] entre los aborígenes australianos.

   La mayoría de  los anarquistas dicen no aceptar “líderes” a pesar de que la historia del anarquismo está llena de ellos. Todas las sociedades cazadoras recolectoras, horticulturas y pastoras tienen también sus líderes. Pueden ser los ancianos (australianos), los grandes cazadores (dene[3], inuit, etc.), los Grandes Hombres (melanesios, bereberes, etc.), los Videntes (lugbara[4], dinka[5], etc.). Aunque sean líderes no necesariamente han de ser tiranos. La mayoría no se imponen por la fuerza y la violencia; son hombres influyentes.

   Las sociedades cazadoras recolectoras y muchas sociedades horticultoras han sido denominadas igualitarias, pero esto resulta engañoso. Aunque las mujeres puedan tener gran igualdad la balanza aún se inclina a favor de los varones y se da preferencia a los ancianos, a los especialistas religiosos y a los técnicos.

   La guerra verdadera no es una característica de las sociedades cazadoras recolectoras, pero los ataques, la enemistad y el asesinato sí que lo son. Los dene llevaban a cabo incursiones contra las bandas vecinas para robar mujeres, entre otras cosas.

   Un comentarista decía en Anarchy que posiblemente las sociedades pastoras ejemplificaban las formas de organización sin estado ni gobierno. Pero tales casos se limitan a ciertas partes del África subsahariana, como por ejemplo los nuer[6], o quizá unos pocos pastores de renos del norte de Eurasia. La gran mayoría de las sociedades pastoras tienen estructuras estatales o casi estatales. Los pastores turcos, afganos e iraníes tienen un modelo tribal en el cual un linaje es el linaje noble del cual surge el khan que gobernará con impunidad. Después de todo, todos hemos oído hablar de Genghis Khan y de Tamerlán. Los pastores bereberes y árabes tienen una estructura social más ambigua, pero caen fácilmente en la tiranía. El reino de Arabia Saudí surgió de la dinámica tribal de Arabia Central, del mismo modo que la dinastía Durrani del reino afgano surgió de la interacción de las tribus pukhtun[7] en el siglo XVIII.

   En el siglo XIV, Ibn Khaldun desarrolló la primera teoría sistemática de la dinámica sociocultural en la cual defendía la existencia de un proceso cíclico entre los pueblos pastores y tribales, por un lado, y el estado urbano civilizado, por el otro. La tribu  funcionaba según la “asabiyya” o solidaridad social basada en el parentesco. Era sana y vigorosa.

   La ciudad estaba dominada por el estado, era rica y tendía a degenerar y a volverse corrupta. Los miembros de las tribus se sentían atraídos por el oro de la ciudad y veían la debilidad y la degeneración de ésta. Así que invadían la ciudad, tomaban el control de la civilización urbana y la revigorizaban con un nuevo gobierno. Sin embargo, ellos también estaban condenados a degenerar y ser vencidos después por una nueva ola de hombres tribales sanos. Los ciclos continuaban y, de hecho, este proceso parece ser una descripción razonable de la vida en el islámico Norte de África, al menos en la época de Ibn Khaldun.

   Algunas sociedades horticultoras, al igual que un número limitado de sociedades pastoras tenían políticas anárquicas pero, como ya he tratado de sugerir aquí, esto también provocaba graves problemas en lo referente a la igualdad, la violencia y otros de los problemas que suelen preocupar a los anarquistas. Por tanto, mi opinión es que la anarquía, definida simplemente como ausencia de estado y de gobierno ha sido algo muy extendido en la historia humana, pero dicha sociedad no es en absoluto la utopía ni el modelo que los primitivistas nos presentan.

   Por supuesto, los primitivistas tienen razón al identificar la ciudad y la agricultura con el estado y el gobierno. Aunque posiblemente puedan existir algunas alternativas viables al gobierno y al estado, no existen alternativas viables para la agricultura en un mundo habitado por seis mil millones de personas. Sin embargo, algunas reformas importantes en la agricultura son viables y necesarias. Podemos cuestionar una serie de prácticas actuales tales como la creciente dependencia en unas pocas variedades de plantas y animales, el monocultivo, los métodos tradicionales de irrigación, la dependencia de los pesticidas, los herbicidas y los fertilizantes artificiales, las técnicas de labranza, los métodos de criar terneros, cerdos y pollos, el sistema de cebado de los animales[8], la administración de antibióticos al ganado, la cantidad de fuentes de energía no renovables usadas para producir cultivos… en un mundo que está transformando la agricultura en agronegocio. Se ha demostrado que los granjeros más eficaces de los Estados Unidos son los amish de la Antigua Orden, que cultivan granjas de aproximadamente 50 acres[9] con caballos y mulas. Las sociedades horticultoras tradicionales y las antiguas sociedades campesinas pueden también enseñarnos muchas cosas.

 

Harol B. Barclay

Vernon, B.C.

Canadá

 

 


[1] Texto original aparecido en Anarchy: A Journal of Desire Armed, primavera/verano del 2000, con el título “Romanticizing primitivists”. Traduce Último Reducto. N. del t.

[2] El autor se refiere a una creencia aborigen consistente, de manera resumida, en que si a un individuo le señalaban ritualmente con un hueso mágico, moriría. Muchos aborígenes creían tanto en ella que morían realmente si les señalaban con el hueso. N. del t..

[3] Los dene son un grupo de indios atapascanos del norte de Canadá. N. del t.

[4] Los lugbara son un pueblo de granjeros (agricultores y ganaderos) de África. N. del t.

[5] Los dinka son un pueblo de granjeros de África. N. del t.

[6] Los nuer son un pueblo pastor del este de África. N. del t.

[7] Los pukhtun, pashtun o patanes, son un grupo etnolingüístico de Afganistán y Pakistán. N. del t.

[8] “Feed lot system” en el original. El “feed lot” es un sistema de cebado intensivo que se aplica a los animales un tiempo antes de su sacrificio. N. del t.

[9]Un acre equivale a unos 4,047 metros cuadrados  (0,4047 hectáreas). La equivalencia es aproximada ya que existen diferentes tipos de acres, con valores ligeramente diferentes. N. del t.

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Nat Ind,
22 may. 2017 13:20