Más allá de la crisis del clima

Nota: dado que algunos de los textos son bastante largos y, por tanto, su lectura directa en esta web podría resultar complicada, aquí meramente aparecen las presentaciones de los mismos o un fragmento inicial de cada texto. Los textos completos pueden leerse en formato pdf haciendo "click" en el título del artículo o en el vínculo "Texto completo versión pdf".

PRESENTACIÓN DE “MÁS ALLÁ DE LA CRISIS DEL CLIMA

El valor que le vemos al siguiente artículo radica en que su autora, partiendo de una crítica al modo en que normalmente se está enfocando el asunto del cambio climático, llega a la conclusión de que el problema fundamental es la sociedad tecnoindustrial (lo que ella llama la “sociedad industrial de consumo”).

No obstante, por desgracia, Crist declara tener como referencia intelectual a la pomposa y engañosamente llamada “Teoría crítica” (también conocida como “Escuela de Frankfurt”), una rama heterodoxa del marxismo que ha tenido una enorme influencia en el izquierdismo postmoderno contemporáneo. Hasta qué punto es cierto que el pensamiento de la autora está realmente influenciado en general por ese grupo de filósofos tardomarxistas, es algo que no está claro. Puede que la autora solamente esté tratando de ganarse a sus editores (la revista Telos en la que fue publicado este texto sí que muestra inequívocas señales de estar muy influida por la “Escuela de Frankfurt”). Ello, entre otras cosas malas, le lleva a complicar innecesariamente la exposición de sus argumentos, adoptando a veces un estilo, una terminología y unas expresiones abstrusos, nada convencionales y poco afortunados (como el uso de la expresión “racionalidad instrumental”, por ejemplo) y a confundir el sistema social o sociedad, en general, con la mera organización y la ideología sociales, en particular (es decir, a confundir el conjunto de una sociedad o cultura con sus meros subsistemas político y económico y/o con su mera cultura no material).

Aun dejando aparte la nefasta e innecesaria referencia a la “Escuela de Frankfurt”, la autora generalmente tiene la tendencia a complicar en exceso la exposición de sus argumentos, quizá buscando así dar una apariencia de mayor “respetabilidad intelectual”, lo que al final resulta en un oscurecimiento de los argumentos que desvía la atención respecto de los mismos y dificulta su comprensión. Un ejemplo claro de esto sería la referencia a la supuesta “relación interna entre idea y contexto” de Peter Winch. ¿Tan difícil es decir simplemente que hay términos que van cargados con un significado o unos valores debido a que convencionalmente se han usado asociados a dichos sentido y valores y que, por tanto, cuando se usan, aunque se pretenda hacerlo con otros significados y valores distintos, normalmente siguen promoviendo ese sentido y esos valores convencionales? ¿Tan difícil es decir simplemente que hay términos y expresiones que suelen ser usados principalmente por cierto tipo de gente y en ciertos contextos y que, por tanto, cuando se usan, aunque sea fuera de dichos entornos, resulta inevitable que el público los asocie con ellos? Por ejemplo, ¿tan difícil es decir que, dado que el término “Antropoceno” ha sido normalmente usado por gente que desea justificar la total domesticación del planeta, es comúnmente asociado a dichos intentos de justificación y que, por tanto, usarlo tiende a reforzarlos, aunque se pretenda hacerlo de forma moralmente neutra y meramente descriptiva? Con tanto esnobismo, la autora acaba cayendo irónicamente en una especie de postmodernismo antipostmoderno, de lo más petulante y ridículo.

Tampoco está muy acertada la autora a la hora de referirse al presunto “fatalismo” de los promotores de la geoingeniería. Como mucha otra gente confunde “fatalismo” (considerar que no se puede hacer nada para cambiar el curso de los acontecimientos futuros) y “determinismo” (considerar que todos los acontecimientos vienen determinados por acontecimientos previos). Lo segundo no siempre implica lo primero.

Por último, la autora, como mucha otra gente radical que llega a darse cuenta de que el problema fundamental es la existencia de la sociedad tecnoindustrial, cae en el error de hablar de “alternativas al orden dominante”, cuando hay buenas razones para pensar que lo realmente eficaz sería tratar de destruir la sociedad actual sin más, y que es inútil o incluso contraproducente dedicarse a planificar, y más aún a tratar de llevar a cabo, modelos sociales alternativos que la sustituyan.

 

Texto completo versión pdf