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Las últimas fronteras de las tierras salvajes

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PRESENTACIÓN DE “LAS ÚLTIMAS FRONTERAS DE LAS TIERRAS SALVAJES

El siguiente artículo tiene como peculiaridad el hecho de que toma como parámetro de estudio científico el carácter salvaje de los ecosistemas (“intactness”, en el vocabulario de los autores). Parece ser que algunos científicos van dándose cuenta de que cosas como la biodiversidad o los servicios ecosistémicos no son suficientes por sí solos para evaluar el estado de la Naturaleza ni mucho menos para tratar de protegerla. Como mucho estos parámetros secundarios son sólo efectos concretos de un rasgo principal mucho menos tenido en consideración por los estudios científicos hasta hace poco: el carácter salvaje de los ecosistemas; su grado de ausencia de modificación y de influencia por parte de los seres humanos. Ahora sólo falta que estos científicos,

(1)  Reconozcan que el carácter salvaje de los ecosistemas es un rasgo importante por sí mismo, aparte de por ser útil a la hora de evaluar y favorecer servicios ecosistémicos como la mitigación del calentamiento global o la conservación de la biodiversidad. 

(2)  Reconozcan la causa última del problema de la paulatina desaparición de los paisajes “intactos” (léase salvajes), que no es otra que la existencia y desarrollo de la civilización en general y de la sociedad tecnoindustrial en particular.

Pero, probablemente, tardarán mucho en hacerlo. Si es que alguna vez llega a suceder.

Más en concreto, el artículo es una buena fuente de datos acerca del estado y evolución de los grandes ecosistemas salvajes forestales en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Sin embargo, hay que señalar que por mucho que los autores incidan en que la protección legal ha ayudado a evitar en gran medida la reducción del área de los paisajes forestales “intactos”, en realidad, el artículo muestra que no ha sido así en todos los casos (p. ej., en Australia, Madagascar o la República Democrática del Congo) y que la protección legal no evita realmente la reducción de la superficie de tierras salvajes, sino que como mucho la ralentiza y entorpece. A largo plazo, es más que dudoso que la protección legal de más áreas salvajes vaya a salvar eficazmente lo que queda de Naturaleza salvaje sobre la faz de la Tierra (aun en el caso de que sea adecuadamente diseñada y aplicada para proteger lo salvaje). La minería, la extracción maderera, la extracción petrolífera, los embalses, las líneas eléctricas, las carreteras, etc. en tierras salvajes no se realizan porque sí, sino para alimentar a la sociedad tecnoindustrial y su creciente población con la materia, el espacio y la energía que inevitablemente necesitan para mantenerse y seguir creciendo. Y esta necesidad no la van a evitar las leyes de protección de la Naturaleza ni la declaración de áreas protegidas. Sólo la desaparición de la sociedad tecnoindustrial podrá frenar eficazmente dicho asalto a lo salvaje.

Hasta entonces, estudios como éste no serán más que crónicas precisas y detalladas de la progresiva desaparición de los ecosistemas salvajes y de la paulatina expansión de la civilización industrial hasta los últimos confines del planeta.

 

LAS ÚLTIMAS FRONTERAS DE LAS TIERRAS SALVAJES: siguiendo la pérdida de paisajes forestales intactos desde el 2000 al 2013

Por Peter Potapov, Matthew C. Hansen, Lars Laestadius, Svetlana Turubanova, Alexey Yaroshenko, Christoph Thies, Wynet Smith, Ilona Zhuravleva,  Anna Komarova, Susan Minnemeyer y Elena Esipova[a]

 

INTRODUCCIÓN

La modificación de los ecosistemas terrestres por parte de los seres humanos tiene una serie de impactos, desde la transformación completa a escala local hasta efectos remotos tales como el impacto del clima global en las funciones y dinámicas de los ecosistemas (1, 2). Ningún ecosistema puede ya considerarse verdaderamente intacto, ya que en todas partes se halla presente cierto grado de impacto causado por los seres humanos (3). La alteración y la fragmentación de los paisajes forestales pone en peligro sus funciones ecosistémicas e implica la pérdida de diversidad biológica y la reducción del almacenamiento de carbono (4, 5).

Las tierras forestales salvajes[b], aquellos bosques que se hallan menos afectados por la actividad humana, tienen el valor de conservación más alto en cuanto al conjunto de servicios ecosistémicos que ofrecen (610). Estas zonas son a menudo irreemplazables a la hora de albergar diversidad biológica, estabilizar el almacenamiento terrestre de carbono, regular los regímenes hidrológicos y realizar otras funciones ecosistémicas (11). Su capacidad para llevar a cabo las funciones ecosistémicas y su resiliencia frente a las perturbaciones naturales y al cambio climático son función de su tamaño. Muchas especies “paraguas”[c] de mamíferos y aves, cuya conservación también podría favorecer la protección de otras especies a su alrededor, requieren grandes hábitats naturales para sobrevivir (12). Las grandes tierras forestales salvajes[d] son los mayores almacenes terrestres de carbono, una función en peligro debido a la conversión (deforestación) y degradación de los bosques (10). Las pequeñas áreas forestales, incluso si son vírgenes, tienen menos potencial a la hora de preservar poblaciones de las especies de amplia distribución y tienen menor resiliencia frente a las perturbaciones naturales y a los efectos del cambio climático (4). En consecuencia, el tamaño de las tierras salvajes[e] importa: cuanto mayor sea su tamaño, mayor será el valor de conservación de un territorio.

La preservación de las tierras salvajes forestales[f] requiere unos sistemas de  cartografía y seguimiento sólidos que puedan ser implementados a escalas tanto locales como globales. En los últimos 30 años, se han creado varios mapas de los grados de conservación del carácter salvaje[g] de los ecosistemas globales, así como de su grado de  modificación[h] (3, 13 y 14). La mayoría se han basado en datos que estaban obsoletos, tenían una tosca resolución espacial y mostraban unos aportes estáticos, lo cual puede impedir la delimitación precisa de la pérdida de tierras salvajes[i] a lo largo del tiempo (15).

La delimitación de las tierras salvajes forestales[j] consta de dos componentes: la evaluación directa de la alteración estructural del bosque (incluidos la conversión forestal, la extracción de madera y efectos indirectos tales como los incendios provocados por los seres humanos) y la evaluación de la consiguiente fragmentación de los paisajes forestales restantes debida a dichos cambios. Los datos de satélite ofrecen la solución más viable a la hora de realizar una cartografía y un seguimiento globales recurrentes de la alteración y fragmentación causadas por el ser humano (16).

Definimos el paisaje forestal intacto (PFI) como un mosaico ininterrumpido de bosques y de ecosistemas no arbolados asociados a ellos que no exhiben ninguna señal observable mediante teledetección de actividad humana o de fragmentación de hábitats y que son lo suficientemente grandes como para mantener toda la diversidad biológica autóctona, incluidas poblaciones viables de especies con un territorio amplio (15). La cartografía global del PFI se basa en un conjunto de criterios claros y sencillos, diseñados para permitir el mapeo mediante satélites (véase Materiales y métodos). La expresión “paisaje forestal intacto” no es equivalente a la expresión “bosque primario” según lo define la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (17), y ambas no deben confundirse. Los bosques primarios forman parte de los PFIs, los cuales también incluyen ecosistemas no arbolados intactos allá donde las condiciones climáticas, edáficas o hidrológicas impiden el crecimiento de los árboles, zonas temporalmente sin árboles después de una perturbación natural (por ejemplo, un incendio forestal de origen no humano) y masas de agua. Los PFIs también pueden incluir zonas afectadas por influencias humanas históricas de baja intensidad, tales como la caza, el cultivo itinerante disperso y a pequeña escala y la tala selectiva preindustrial. Los PFIs están constituidos por grandes extensiones de bosque primario con una superficie mínima de 500km2, aunque se pueden encontrar fragmentos más pequeños de bosque primario fuera de los PFIs. 

Aquí, usamos el archivo de imágenes del satélite Landsat para cartografiar la extensión global de PFIs en los años 2000 y 2013, con el fin de localizar cambios debidos a la alteración y la fragmentación e identificar las causas de los cambios.

RESULTADOS

Hemos evaluado la distribución y dinámicas de los PFIs dentro de la extensión actual de los ecosistemas forestales. Hemos definido “paisajes forestales”[k] como aquellas tierras con una cobertura del dosel arbóreo mayor del 20% en el año 2000, usando un conjunto de datos acerca de la cobertura global del dosel arbóreo (18) como referencia. La extensión actual de paisajes forestales (mosaicos de bosques, ecosistemas naturalmente carentes de árboles y áreas deforestadas) es denominada la “zona forestal”[l].

La zona forestal se extiende a lo largo de más de 58 millones de km2, o el 44% de la superficie terrestre emergida desprovista de hielo. La extensión de PFIs en el año 2000 sumaba 12,8 millones de km2, o un 22% de la superficie de la zona forestal.

Los PFIs forman agrupaciones regionales distintivas (Fig. 1 y Tabla 1), cada una con una historia única de alteración y fragmentación. En los trópicos húmedos, los PFIs se encuentran en las cuencas de los ríos Amazonas y Congo, las islas de Borneo y Nueva Guinea y las tierras altas del Sudeste Asiático. Las regiones tropicales contienen el 48% del total de la superficie global del PFI. En las regiones tropical y subtropical secas, los PFIs son escasos o están ausentes debido a las extensas conversiones a la agricultura,  algunas de las cuales se produjeron hace ya muchos siglos. Dentro de los bosques templados y de la zona surboreal de Norteamérica y Eurasia, sólo quedan PFIs en pequeñas áreas que han escapado de  la tala comercial y de la agricultura. Los PFIs son abundantes en los bosques de la zona norboreal, interrumpidos principalmente por la minería, la extracción de combustibles fósiles y los incendios forestales artificialmente causados que van asociados a las pistas y carreteras. Los PFIs de la zona norboreal constituyen el 36% del total de la superficie global del PFI. En el año 2000 había PFIs en 65 países (Tabla 2).

Tres países (Rusia, Brasil y Canadá) contienen casi dos tercios de la superficie global del PFI. A estos países les siguen la República Democrática del Congo, Perú, los Estados Unidos (principalmente Alaska), Indonesia, Colombia y Venezuela, cada uno de los cuales contribuye con más de un 2% a la superficie global del PFI. La Guayana Francesa tiene el menor grado de alteración[m] de todos los países, con PFIs ocupando el 79% de la zona forestal. A este país le siguen Surinam, Guyana, Perú, Canadá, Gabón y la República Democrática del Congo, conservando cada uno de ellos como PFIs más de un 40% de sus respectivas zonas forestales en el año 2000.

A nivel global, el 30% de la superficie forestal (tierras con una cobertura del dosel arbóreo del 20% o más) del mundo estaba dentro de los PFIs en el año 2000. La mayoría de la superficie del PFI (el 82,3%) está cubierta de bosque. El resto está cubierto por ecosistemas intactos no arbolados (pastos montanos, humedales sin árboles y zonas quemadas a consecuencia de incendios forestales de origen natural) y por una pequeña fracción de zonas sin vegetación (agua, rocas y hielo). Entre el 2000 y el 2013, la superficie global del PFI decreció un 7,2%, una reducción de 919.000 km2 (Tabla 1). Las regiones tropicales son responsables del 60% de la reducción total de la superficie del PFI. En concreto, la zona tropical de Sudamérica perdió 322.000 km2 de la superficie de su PFI, mientras que África perdió 101.000 km2. Las regiones templadas y surboreales contribuyeron con un 21% de la pérdida global de la superficie del PFI. Sólo el Norte de Eurasia perdió 112.000 km2 de su superficie de PFI. El 19% restante de la reducción de la superficie del PFI se produjo en los bosques de la zona norboreal de Eurasia y Norteamérica. Comparada con la extensión del PFI del año 2000, la menor proporción de la reducción de la superficie del PFI se produjo en las regiones norboreales y en los bosques templados de Sudamérica y la mayor en Australia, el Sudeste Asiático, África y las regiones templadas de Norteamérica y Eurasia (Fig. 2). Tres países llevaron a cabo el 52% de la reducción total de la superficie del PFI: Rusia (perdió 179.000 km2 de su superficie de PFI), Brasil (157.000 km2) y Canadá (142.000 km2). En proporción a la superficie del PFI en el año 2000, los mayores porcentajes de reducción de la superficie del PFI se dieron en Rumanía, que perdió todos sus PFIs, y Paraguay, donde se perdió el 79% de su superficie de PFI; Laos, Guinea Ecuatorial, Camboya, y Nicaragua perdieron cada uno más del 35% de su superficie de PFI (Fig. 3 y Tabla 2). Si asumimos que la pérdida de PFIs continuará al mismo ritmo medio que en el periodo 2000-2013, Paraguay, Laos, Camboya y Guinea Ecuatorial perderán toda su superficie de PFI a lo largo de los próximos 20 años. Otros 15 países perderán todos sus PFIs en menos de 60 años, incluyendo naciones tan ricas en PFI como la República del Congo, Gabón, Camerún, Bolivia y Birmania.         

          

Fig. 1. Los PFIs del mundo. La extensión del PFI en el año 2013, la reducción de la superficie del PFI entre el 2000 y el 2013 y los límites de las regiones geográficas usadas para el análisis.

 

Hemos usado el muestreo para identificar las causas principales de la reducción de la superficie del PFI. A nivel global, los agentes principales de la fragmentación y alteración han sido la extracción maderera (un 37% de la reducción global de la superficie del PFI), la expansión agrícola (un 27,7%) y la expansión de los incendios forestales desde las infraestructuras y las instalaciones madereras (un 21,2%). Otras causas incluyen la fragmentación debida a las pistas para la extracción minera y petrolera/gasística, los oleoductos/gaseoductos y las líneas eléctricas (un 12,1%) y la expansión de la red de carreteras para el transporte (un 2,0%). A nivel regional, hemos observado multitud de causas principales de la reducción de la superficie del PFI (Fig. 4 y Tabla 3), mientras que para cada región particular una sola causa es la responsable de más del 50% de la reducción de la superficie del PFI.

Usando análisis basados en muestras y en el conjunto de datos acerca de la pérdida anual de bosque (18), hemos encontrado que el 14% del total de la reducción de la superficie del PFI fue debido a la alteración directa causada por la tala, el aclarado y los incendios. El 86% restante se debió a la fragmentación causada por dichas perturbaciones y a la construcción de infraestructuras. La pérdida anual de bosque dentro de los PFIs puede ser usada como una aproximación para entender las dinámicas temporales de la reducción de la superficie del PFI. En las regiones tropicales, la pérdida anual de bosque dentro de los PFIs ha crecido durante los últimos 13 años (Fig. 5). La pérdida media de bosque dentro del área de reducción del PFI en el periodo 2011–2013 ha sido el triple que la media en el periodo 2001–2003 para cada una de las regiones tropicales, con el aumento más alto en África central.

 

Tabla 1. Extensión del PFI y reducción de su superficie en cada región geográfica.

Región geográfica

Superficie de la zona forestal (km2 × 106)

 

Superficie del PFI en el 2000 (km2 × 106)

 

Proporción de PFI de la zona forestal en el 2000 (%)

Proporción de paisaje forestal* dentro del PFI 2000 (%)

 

Proporción de PFI de la superficie global del PFI en el 2000 (%)

Superficie del PFI en el 2013 (km2 × 106)

 

Reducción de la superficie del PFI, 2000-2013 (%)

Reducción de la superficie del PFI, 2000-2013, no atribuida a incendios  (%)

África

9.08

1,00

11,0

99,8

7,8

0,90

10,1

10,1

Australia

1,01

0,13

12,4

55,6

1,0

0,10

21,9

15,3

Sudamérica, zona templada

0,41

0,16

38,2

43,4

1,2

0,15

1,3

0,9

Sudamérica, zona tropical

14,70

4,43

30,1

98,9

34,6

4,11

7,3

7,1

Norteamérica, zonas templada y surboreal

5,85

0,54

9,2

66,5

4,2

0,46

15,5

11,2

 

Norteamérica, zona norboreal

3,89

3,04

78,2

63,8

23,7

2,94

3,3

0,3

 

Norte de Eurasia, zonas templada y surboreal

11,96

 

1,23

10,3

69,8

9,6

1,12

9,1

7,4

Norte de Eurasia, zona norboreal

3,33

 

1,57

47,0

75,7

12,2

1,50

4,4

1,8

Sudeste Asiático

7,38

0,72

9,8

93,7

5,6

0,62

13,9

13,9

Total  mundial

57,60

12,81

22,2

82,3

100,0

11,89

7,2

5,7

*Paisaje forestal[n] es definido aquí como tierra con una cobertura del dosel arbóreo por encima del 25%, según es descrito por el producto global de la cobertura arbórea (18).

 

De la superficie total del PFI en el año 2000, el 12,4% se hallaba dentro de áreas protegidas (APs), sometidas a un régimen de gestión compatible con las categorías I a III de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (19). Australia y la zona templada de Sudamérica tienen la mayor proporción de PFIs sujetos a protección legal (un 47,4 y un 43,7%, respectivamente), mientras que las zonas templada y surboreal del norte de Eurasia (un 7,7%) y las zonas norboreales (un 7,7% en Norteamérica y un 5,2% en Eurasia) tienen la menor. Cuarenta de los 65 países en los cuales se hallaban presentes PFIs en el año 2000, tenían al menos un 10% de la superficie de PFI sujeta a protección legal. Uganda, la República Dominicana, Tailandia y Cuba tenían protegido más del 90% de su superficie de PFI. Algunos países no incluían ningún PFI en APs de las categorías I a III, incluidos muchos países del Sudeste Asiático (República Popular Democrática de Laos, Vietnam, Camboya y Filipinas), Papua Nueva Guinea, Etiopía, Angola y Nicaragua.

 


Fig. 2. Distribución de la superficie del PIF en el año 2000 y reducción de la superficie del PFI en el periodo 2000-2013 en cada región geográfica. El eje y representa la proporción inicial del PFI en la zona forestal en el año 2000. El eje x representa la reducción en la superficie del PFI del 2000 al 2013 expresada como proporción de la superficie del PFI en el 2000. El área de cada círculo indica la superficie del PFI en km2 × 106. Los valores dentro de cada círculo representan la superficie regional del PFI en el año 2000 como un porcentaje del valor global total.

 

Usando el análisis de correspondencia de muestras, hemos descubierto que la reducción de la superficie del PFI por razones diferentes de los incendios fue 3,4 veces mayor fuera de las APs (6,2%) que dentro de ellas (1,8%). En la mayoría de las regiones hemos hallado una gran diferencia entre las áreas protegidas y las no protegidas en lo referente a la reducción de la superficie del PFI (Tabla 4). En África, Norteamérica y Eurasia, la reducción de la superficie del PFI fue más de 4 veces superior fuera de las APs que dentro de ellas, mientras que fue 2,6 veces mayor en el Sudeste Asiático y casi el doble en la zona tropical de Sudamérica.

Para estudiar el efecto de la protección legal y de la certificación voluntaria de la gestión forestal en la reducción de la superficie del PFI debida a la extracción maderera, analizamos las APs y las concesiones madereras en los tres países de África central de los que existe información actualizada acerca de su gestión forestal: Camerún, Gabón, y la República del Congo. Algunas de las concesiones fueron certificadas según los estándares del Consejo de Administración Forestal[o] (FSC).

Las concesiones certificadas tuvieron la misma o mayor proporción de reducción de la superficie del PFI que las no certificadas, mientras que la pérdida de superficie del PFI fue al menos cuatro veces menor en las APs que en las concesiones madereras (Tabla 5).

 


Tabla 2. Cantidad de PFI y reducción de su superficie en cada país.

Nombre del país

 

Código del país (para Fig. 3)

 

Superficie del PFI en el 2000 (km2 × 103)

 

Proporción del PFI en la zona forestal en el 2000 (%)

Proporción de PFI de la superficie global del PFI en el 2000 (%)

Reducción de la superficie del PFI, 2000-2013 (%)

 

Reducción de la superficie del PFI, 2000-2013, no atribuida a incendios (%)

Angola

AGO

2,9

0,3

0,02

13,7

13,7

Argentina

ARG

39,9

6,5

0,3

2,0

1,8

Australia

AUS

82,2

9,8

0,6

32,7

22,8

Belice

BLZ

4,3

19,7

0,03

4,8

4,8

Bután

BTN

6,4

19,3

0,05

15,5

15,5

Bolivia

BOL

233,3

28,9

1,8

19,6

18,3

Brasil

BRA

2476,1

31,7

19,3

6,3

6,2

Brunei

BRN 

2,0

35,1

0,02

17,0

17,0

Camboya

KHM

1,1

0,9

0,01

38,2

38,2

Camerún

CMR

52,8

13,4

0,4

25,2

25,2

Canadá

CAN

3040,3

51,0

23,7

4,7

2,3

República Centroafricana

CAF

8,7

1,5

0,1

34,4

34,4

Chile

CHL

131,4

36,9

1,0

1,3

0,9

China

CHN

45,0

1,6

0,4

11,5

11,2

Colombia

COL

349,2

31,0

2,7

1,3

1,3

Costa Rica

CRI

3,2

6,2

0,02

3,0

3,0

Costa de Marfil

CIV

4,6

1,7

0,04

17,5

17,5

Cuba

CUB

0,5

0,5

0,004

0

0

República Dominicana

DOM

0,8

1,7

0,01

29,0

1,6

Ecuador

ECU

53,3

22,3

0,4

5,3

5,3

Guinea Ecuatorial

GNQ

4,2

15,8

0,03

45,2

45,2

Etiopía

ETH

3,7

1,4

0,03

9,6

9,6

Finlandia

FIN

9,7

3,1

0,1

0,2

0,2

Guayana Francesa

GUF

65,4

79,1

0,5

5,7

5,7

Gabón

GAB

108,8

41,2

0,8

22,9

22,9

Georgia

GEO

9,0

18,3

0,1

0,7

0,7

Guatemala

GTM

5,7

5,2

0,04

13,3

13,3

Guyana

GUY

144,1

69,6

1,1

11,3

11,3

Honduras

HND

6,7

6,0

0,1

28,6

28,6

India

IND

33,7

5,6

0,3

1,6

1,6

Indonesia

IDN

359,2

20,1

2,8

10,8

10,8

Japón

JPN

1,2

0,4

0,01

0,01

0,01

Kazajstán

KAZ

4,4

16,6

0,03

2,3

2,3

Laos

LAO

8,5

3,8

0,1

47,9

47,9

Liberia

LBR

4,7

5,0

0,04

32,2

32,2

Madagascar

MDG

17,2

7,2

0,1

19,0

18,5

Malasia

MYS

21,1

6,5

0,2

25,1

25,1

México

MEX

15,0

1,8

0,1

2,8

2,6

Mongolia

MNG

11,7

12,6

0,1

12,5

0,4

Birmania

MMR

52,9

10,1

0,4

30,9

30,9

Nepal

NPL

0,6

0,6

0,004

0

0

Nueva Zelanda

NZL

43,1

25,4

0,3

1,3

1,2

Nicaragua

NIC

10,3

8,0

0,1

38,1

38,1

Nigeria

NGA

3,0

1,3

0,02

5,3

5,3

Noruega

NOR

1,8

1,4

0,01

1,0

1,0

Panamá

PAN

14,5

19,6

0,1

19,8

19,8

Paraguay

PRY

44,5

11,1

0,3

79,3

79,3

Perú

PER

567,2

68,5

4,4

6,1

6,1

Filipinas

PHL

4,0

1,6

0,03

9,5

9,5

República del Congo

COG

138,7

40,7

1,1

17,7

17,7

Rumanía

ROU

1,0

0,6

0,01

100,0

100,0

Rusia

RUS

2744,3

28,3

21,4

6,5

4,3

Samoa

WSM

0,7

23,8

0,01

0,6

0,6

Islas Salomón

SLB

7,8

32,3

0,1

52,9

52,9

Surinam

SUR

107,4

73,8

0,8

5,7

5,7

Suecia

SWE

11,6

3,0

0,1

0,8

0,8

Tanzania

TZA

4,1

0,8

0,03

2,3

2,3

Tailandia

THA

19,4

7,0

0,2

7,8

7,8

Uganda

UGA

1,0

0,7

0,01

0,9

0,9

Estados Unidos

USA

539,3

14,2

4,2

7,9

0,2

Vanuatu

VUT

0,7

7,5

0,01

1,1

1,1

Venezuela

VEN

312,8

35,7

2,4

1,5

1,5

Vietnam

VNM

4,1

1,7

0,03

25,5

25,5


  

DISCUSIÓN

Causas de la reducción de la superficie del PFI

La extracción industrial de madera, que da como resultado la alteración y fragmentación del paisaje forestal, fue la principal causa global de la reducción de la superficie del PFI. En África y el Sudeste Asiático, la tala selectiva fue la causa predominante de pérdida del PFI (un 77% y un 75% de la pérdida total de superficie del PFI, respectivamente), mientras que las matarrasas fueron la principal causa de pérdida del PFI en las regiones templadas y surboreales de Norteamérica y Eurasia (un 68% y un 54%, respectivamente). La proporción relativa de pérdida y fragmentación forestal dentro de las zonas de reducción del PFI depende del método de tala y de la intensidad de la extracción maderera. Las matarrasas causaron una mayor proporción de alteración forestal (un 15% del total de la reducción de la superficie del PFI) comparadas con la tala selectiva (el 1,2%), con la restante reducción del PFI debida a la fragmentación causada por las instalaciones y pistas madereras. El Sudeste Asiático tuvo una mayor proporción de aclarado dentro de las zonas taladas selectivamente que las regiones tropicales de África y Sudamérica (un 1,4% frente a un 0,3% para cada una de éstas últimas).

La expansión de la tala en las áreas de bosque intacto tiene muchos efectos directos en las funciones de los ecosistemas, incluidos la reducción del almacenamiento de carbono (20), la disminución de la idoneidad de los hábitats (6, 21) y el aumento de la vulnerabilidad frente a los incendios forestales producidos por los seres humanos (22, 23). La fragmentación del paisaje forestal producida por la tala y las pistas madereras causa pérdida directa del hábitat (24) e incrementa la incidencia del furtivismo (25), dando como resultado la pérdida de especies. Incluso dentro de las áreas designadas para la gestión forestal sostenible, como es el caso de algunas concesiones madereras tropicales, la construcción de nuevas pistas madereras inicia una cascada de cambios en el uso de la tierra y la consiguiente reducción del valor de conservación del paisaje. El ejemplo de la República del Congo (Fig. 6) muestra cómo la expansión de las infraestructuras madereras y un nuevo proyecto hidroeléctrico han reducido notablemente la superficie de su PFI. La expansión agrícola, los incendios forestales y el incremento potencial de la caza no regulada (26) coinciden con la ampliación de la red de pistas madereras.

 

Fig. 3. Distribución de los PFIs por países en el año 200 y reducción de la superficie de PFI en el periodo 2000-2013. El eje y representa la superficie del PFI en el año 2000. El eje x representa la reducción de la superficie del PFI del 2000 al 2013 expresada como proporción de la superficie del PFI en el 2000. Los códigos de los países se muestran en la Tabla 2.

 

La expansión agrícola fue la segunda causa más importante de la reducción de la superficie de PFI. En la zona tropical de Sudamérica, la expansión de la agricultura en general y de los pastos en particular contribuyó con un 65% y un 53% de la pérdida total de superficie del PFI, respectivamente. La expansión de cultivos industriales (por ejemplo, la soja) no fue detectada como causa de la reducción de la superficie del PFI usando nuestro análisis basado en muestras. Los PFI no se vieron directamente afectados por la expansión de cultivos industriales en Sudamérica porque ésta se produjo principalmente en áreas que habían sido previamente convertidas en pastos (27). En las zonas tropicales de África y del Sudeste Asiático, la expansión de la agricultura de tala y quema en pequeñas explotaciones contribuyó con un 23% y un 15%, respectivamente, a la reducción total de la superficie del PFI.

El establecimiento de plantaciones de palma de aceite contribuyó con un 0,2% de la reducción total de la superficie del PFI. En todas las regiones tropicales encontramos nuevas plantaciones de palmas de aceite que afectaban a los PFIs (Fig. 7). Las plantaciones normalmente siguen a la expansión de la tala selectiva y representan un ejemplo de cómo las operaciones madereras industriales pueden desencadenar una cascada de intervenciones que resultan finalmente en la conversión última de bosques naturales en plantaciones de monocultivos industriales (28).

 

Fig. 4. Reducción regional de la superficie de PFI (km2 × 103) y causas del cambio.

 

Los incendios forestales asociados a las infraestructuras, y que por consiguiente asumimos que son provocados por los seres humanos, contribuyeron al 21% de la reducción total de la superficie del PFI. Se encontró degradación relacionada con los incendios en todas las regiones excepto en el Sudeste Asiático. La ausencia de incendios que causasen degradación del PFI en Indonesia se explica por el hecho de que los  PFIs que quedan allí se hallan situados en zonas montañosas remotas, mientras que los incendios son mucho más frecuentes en los bosques fragmentados y degradados de las tierras bajas. El fuego fue la principal causa de la reducción de la superficie del PFI en las regiones norboreales (un 91% en Norteamérica y un 56% en el norte de Eurasia) y causó más 20% de la reducción del PFI en las zonas templadas de Norteamérica y Eurasia, así como en Australia. Excluir los incendios como causa de la degradación del PFI cambiaría la reducción global de la superficie del PFI, pasando de un 7,2% a un 5,7% (Tabla 1) pero no acarrearía cambios notables en el ranking de regiones basado en la proporción de superficie del PFI perdida.

Tabla 3. Análisis basado en muestras de las causas de la reducción del PFI.

 

Reducción total de la superficie del PFI (km2 x 103)

Número de muestras (1 km2 cada una)

Reducción de la superficie del PFI debida a causas próximas, km2 x 103 (error estándar, km2 x 103)

Incendios forestales

Extracción de madera

Expansión de las tierras de cultivo y de los pastos 

Minería, petróleo y gas, hidroeléctricas

Otros transportes, turismo

África

101,3

100

0

77,5 (0,4)

22,8 (0,4)

0

1,0 (0,1)

Australia

27,4

50

6,6 (0,2)

0

0,5 (0,1)

17,6 (0,2)

2,7 (0,1)

Sudamérica, zona templada

2,1

50

0,5 (0,01)

0,9 (0,01)

0

0

0,7 (0,01)

Sudamérica, zona tropical

321,5

300

7,5 (0,3)

68,1 (0,8)

209,0 (0,9)

28,4 (0,5)

8,6 (0,3)

Norteamérica, zonas templada y surboreal

83,3

84

24,8 (0,4)

56,6 (0,4)

0

1,0 (0,1)

1,0 (0,1)

Norteamérica, zona norboreal

101,2

 

116

92,5 (0,3)

0

0

8,7 (0,3)

0

Norte de Eurasia, zonas templada y surboreal

112,1

113

23,8 (0,4)

60,0 (0,5)

0

26,3 (0,4)

2,0 (0,1)

Norte de  Eurasia, zona norboreal

69,5

87

39,2

(0,4)

1,6 (0,1)

0

28,8 (0,4)

0

Sudeste Asiático

100,2

100

75,6 (0,4)

22,6 (0,4)

0

2,0 (0,1)

 

La producción de energía (la extracción de petróleo y gas y la energía hidroeléctrica) y las operaciones mineras son importantes causas de reducción de la superficie del PFI a nivel global debido al efecto de fragmentación provocado por sus infraestructuras de transporte. La extracción de petróleo y gas fue la principal causa de fragmentación en el norte de Eurasia (sobre todo en la Federación Rusa), con un 41% de la reducción del PFI en la zona norboreal y un 23% en las zonas surboreal y templada. Rusia es el mayor productor de crudo y el segundo mayor productor de gas natural del mundo. La reciente expansión de la prospección y extracción petroleras y gasísticas en el este de Siberia ha causado fragmentación de las tierras salvajes forestales[p] mediante la instalación de nuevos oleoductos y gaseoductos e infraestructuras para la extracción, normalmente acompañada de talas y de incendios artificialmente provocados. La minería y la prospección minera (mayoritariamente de oro) jugaron un papel muy importante en Australia (un 64% de la reducción total del PFI) y en la zona tropical de Sudamérica (un 9%).

 

Tabla 4. Reducción de la superficie del PFI dentro y fuera de las categorías I a III de  APs de la UICN. Las estimaciones basadas en la superficie representan el área calculada a partir del mapa. Las estimaciones basadas en muestras se basan en combinar análisis llevados a cabo sólo dentro de las partes de los PFIs susceptibles de degradación. Este análisis sólo considera la reducción de la superficie del PFI que no fue atribuida a incendios en el periodo 2000-2013.

 

Estimaciones basadas en la superficie

 

Estimaciones basadas en muestras y error estándar (ES)

Región

 

PFI incluido en las categorías de APs I-III de la UICN en el 2000 (%)

Reducción de la superficie de PFI dentro de las APs (%)

Reducción de la superficie de PFI fuera de las APs (%)

Reducción de la superficie de PFI dentro de las APs, % (ES, %)

Reducción de la superficie de PFI fuera de las APs, % (ES, %)

África

10,8

1,6

11,2

5,5 (0,72)

25 (1,37)

Australia y Nueva Zelanda

47,4

9,6

20,5

54,6 (1,57)

44,1 (1,57)

Sudamérica, zona templada

43,7

0,4

1,3

1,6 (0,40)

1,1 (0,33)

Sudamérica, zona tropical

15,1

2,0

8,0

8,0 (0,86)

14,6 (1,12)

Norteamérica, zona templada

34,0

1,1

16,4

5,2 (0,70)

24,6 (1,36)

Norte de Eurasia, zona templada

7,7

1,4

7,9

3,2 (0,56)

17,5 (1,20)

Sudeste Asiático

12,7

4,6

15,2

6,8 (0,80)

17,9 (1,21)

 

La fragmentación generalmente predomina sobre el aclarado del bosque como factor de reducción de la superficie del PFI. Su contribución relativa depende del tipo de perturbación. El mayor porcentaje de aclarado forestal se ha observado para las plantaciones de palmas de aceite (un 43% de la reducción total de la superficie del PFI) y para los incendios forestales (un 41%), seguidos por las matarrasas (un 15%), los pastos (un 15%) y otras formas de expansión agrícola (8%). No obstante, las zonas núcleo de PFI también experimentan episodios de pérdida natural de bosque. Los paisajes intactos no son estáticos en lo que respecta al cambio de cobertura terrestre. Los incendios forestales a gran escala, los ataques de plagas y los daños provocados por el viento suceden de forma natural en muchos bosques templados y boreales, donde son seguidos de una regeneración natural. Según los resultados acerca de la pérdida de cobertura forestal (18), la pérdida total de superficie forestal dentro de los PFIs desde el 2001 al 2013 fue de 314.000 km2, o un 2,5% de la superficie del PFI. Esto incluye tanto las perturbaciones antrópicas como las naturales.

El conjunto de datos sobre el cambio en el PFI en el periodo 2000-2013 muestra que un 55% de la pérdida total de superficie forestal se produjo dentro de zonas estables del PFI y, por consiguiente, se asumió que respondía a las dinámicas naturales de los ecosistemas. Sin embargo, para las regiones tropicales, la proporción de perturbaciones naturales dentro de los PFIs fue pequeña (8,6% de la pérdida total de superficie forestal en los PFIs del año 2000).

Protección legal de los PFIs

En todas las regiones, la proporción de la reducción de la superficie del PFI fue menor dentro de las APs que fuera de ellas (Tabla 4), lo cual sugiere que la protección legal fue eficaz a la hora de evitar la pérdida del PFI. Sin embargo, esta conclusión podría no ser válida debido a la distribución no aleatoria de las APs dentro de las zonas de PFI (29). Con objeto de hacer explicar la vulnerabilidad variable del PFI frente a la alteración y fragmentación causadas por el ser humano, llevamos a cabo un método de correspondencia de muestras para dar cuenta de la distribución no aleatoria de las APs. Los resultados confirmaron que la protección legal ha sido eficaz a la hora de disminuir la reducción  de la superficie del PFI en todas las regiones salvo en Australia (donde se han construido carreteras cerca de los límites de APs) y en la zona templada de Sudamérica (donde se han desarrollado nuevas infraestructuras turísticas en un parque nacional). Sin embargo, cuando analizamos las causas de la reducción de la superficie del PFI, notamos que la protección legal no siempre había sido un modo eficaz de limitar la expansión de la agricultura. De las 10 APs en África, clasificadas dentro de las categorías I y II de la UICN que experimentaron más del 1% de pérdida de la superficie de PFI, 7 estaban sometidas a la expansión de pequeñas explotaciones agrícolas.

 


Fig. 5. Proporción anual del total de pérdida de bosque en selvas tropicales que perdieron el estatus de PFI entre el 2000 y el 2013.

 

Dos de estas APs estaban en el Parque Nacional Andasibe-Mantadia[q] (donde desaparecieron todos los PFIs) y en la Reserva Natural Estricta Tsaratanana[r] (donde se perdió el 28% de la superficie del PFI). En ambos casos, la agricultura de rozas se expandió hacia el interior de los límites de los parques. El mismo proceso fue observado en el Parque Nacional de Virunga (República Democrática del Congo), que perdió el 3,3% de su superficie de PFI debido a la expansión agrícola.

Otra causa de la reducción de la superficie del PFI dentro de las APs es el desarrollo de nuevas infraestructuras. En algunos casos, las nuevas infraestructuras de  transporte causan fragmentación, como en el Parque Nacional Domogled-Valea Cernei (Rumanía). En otros casos, el desarrollo de las infraestructuras para el turismo y el recreo causan reducción de la superficie del PFI, por ejemplo, la expansión de la red de carreteras en el Parque Nacional Puyehue (Chile) y la construcción de una estación de esquí dentro del Parque Nacional Sochinsky (Rusia). Aunque algunos de estos proyectos de infraestructuras fueron desarrollados para aumentar los ingresos de las APs y estimular la consciencia pública acerca de la importancia de la conservación de la naturaleza, tuvieron sin embargo el efecto de reducir la extensión de las tierras salvajes forestales a causa de la fragmentación.

Muchos PFIs contienen recursos madereros de gran valor y la tala y la fragmentación asociada a ésta debido a las pistas son las causas principales de la reducción de la superficie del PFI en todo el mundo. Los estándares para una gestión forestal responsable, incluyendo los del FSC, buscan compatibilizar el desarrollo económico basado en la explotación forestal con la conservación. El FSC considera los PFIs como un tipo de paisaje de alto valor de conservación y el estándar del FSC declara que su degradación debería ser evitada. En el 2014, la Asamblea General del FSC adoptó una moción (Moción 65) que exhorta al FSC a hacer lo siguiente: “asegurarse de que los Titulares del Certificado ponen en práctica medidas de protección dentro de los núcleos de PFI (por ejemplo, establecer zonas que queden sin explotar, áreas legalmente protegidas, reservas para la conservación, moratorias, reservas comunales, áreas indígenas protegidas, etc.) asegurando una gestión que preserve su carácter de paisaje intacto[s]” (30). Si la Moción 65 se pusiese en práctica, deberíamos en el futuro esperar al menos que la fragmentación del PFI se produjese más lentamente dentro de las concesiones certificadas que en las no certificadas. Nuestros resultados para el periodo 2000–2013 sugieren que el ritmo de la fragmentación del PFI debida a la tala selectiva en África central es mayor dentro de las concesiones certificadas por el FSC que fuera de ellas, debido a la tala selectiva y a la fragmentación causada por la construcción de pistas madereras (Tabla 5). Por definición, la tala selectiva y el establecimiento de las infraestructuras asociadas a ella en un PFI reduce su superficie. Aunque no sabemos hasta qué grado la fragmentación del PFI es activamente evitada por las operaciones madereras, es evidente que la tala selectiva dentro de las concesiones certificadas por el FSC es un significativo factor causante de la reducción de la superficie del PFI en África central. Para otras regiones, no hay disponible información lo suficientemente detallada acerca de las concesiones madereras y su certificación, impidiendo un análisis similar.

Enfoques regionales del seguimiento del PFI

Los proyectos nacionales centrados en caracterizar “bosques primarios”, “bosques con alto valor de conservación” o “zonas salvajes[t]” son complementarios de la iniciativa para la cartografía del PFI. Tales mapas a menudo ofrecen información acerca de fragmentos más pequeños de bosque con alto valor de conservación localizados fuera de áreas salvajes[u] mayores. El trabajo de Global Forest Watch Canada (GFWC) constituye un ejemplo de cartografía regional del PFI que utiliza criterios diferentes de los usados en nuestro método global. Los criterios del GFWC tienen en cuenta todas las áreas quemadas dentro de los PFIs, independientemente de la causa del incendio, y requieren una superficie mínima menor para que un trozo de terreno sea considerado un PFI (31, 32). El mapa del PFI del GFWC ha sido actualizado para el año 2013 (33), permitiendo una comparación de los mapas del PFI regionales y globales. El mapa del GFWC para el 2013 mostraba que Canadá tenía una superficie total de PFI 1,4 veces mayor que la mostrada en nuestro mapa global. Sin embargo, el 98,6% de la superficie intacta de nuestro mapa global está incluido en el mapa del GFWC, coincidiendo en lo referente a la localización y extensión de las áreas salvajes núcleo.

 

Tabla 5. Extensión del PFI y reducción de su superficie dentro de las concesiones madereras en tres países de África Central. La base de datos espaciales de las concesiones madereras en Camerún (2013), República del Congo (2013), y Gabón (2012) se obtuvo del Instituto de Recursos Mundiales[v] (www.wri.org/our-work/project/congo-basin-forest-atlases).

País

Proporción de superficie total  de PFI concedida en el 2000 (%)

Proporción de superficie de PFI concedida con certificado FSC en el  2000 (%)

Reducción de la superficie de PFI en el periodo 2000-2013 en el país (%)

Reducción de la superficie de PFI en el periodo 2000-2013 en todas las concesiones (%)

Reducción de la superficie de PFI en el periodo 2000-2013 en las concesiones con certificado FSC (%)

Reducción de la superficie de PFI en el periodo 2000-2013 en APs (categorías I–III de la UICN) (%)

Camerún

40.5

38.4

25.2

41.1

84.5

0.3

República del Congo

42.4

61.6

17.7

37.1

41.9

4.8

Gabón

48.4

29.7

22.9

37.9

37.0

9.0

 

El método estándar presentado en este artículo es capaz de ofrecer una caracterización globalmente coherente de la extensión de los PFIs y de su cambio a lo largo del tiempo. Sin embargo, para las iniciativas de cartografías regionales, la relevancia regional puede ser una prioridad mayor que la consistencia global. Los estudios regionales pueden desear desviarse del método global estándar usando criterios adaptados al contexto regional, como sucede en el caso del GFWC. Es importante dejar claras las diferencias en los criterios ya que pueden explicar gran parte de las aparentes discrepancias entre un mapa regional y otro global

Una diferencia importante entre la evaluación global del PFI aquí presentada y las evaluaciones regionales del PFI realizadas por el GFWC es el tratamiento dado a las perturbaciones relacionadas con los incendios. Por lo general, no es posible determinar si un incendio tuvo un origen natural o si fue causado por la gente. En el estudio global, se asumió que las áreas quemadas en las inmediaciones de infraestructuras de transporte, zonas agrícolas e instalaciones madereras fueron causadas por los seres humanos y, por tanto, fueron tratadas como un factor de reducción del PFI. Aunque los impactos de rayos pueden iniciar incendios forestales, varios estudios han descubierto que la mayoría de los incendios en las inmediaciones de las infraestructuras y de las instalaciones madereras son de origen humano, tanto en los bosques boreales  (22, 34) como en los templados (35, 36) y en los tropicales (37). No obstante, algunos grandes incendios forestales pueden ser de origen natural incluso si se producen al lado de infraestructuras (38, 39). Nuestro enfoque ha sido crear un conjunto de normas cartográficas que puedan ser aplicadas de manera coherente a escala global. Para las áreas quemadas, nuestra norma asume que los fuegos en las inmediaciones de áreas con acceso humano muy probablemente hayan sido provocados por el ser humano. Los especialistas en conservación regionales (40) han puesto en duda la utilidad de aplicar criterios globalmente coherentes a escalas regionales, sobre todo a la hora de interpretar las causas de los incendios en la zona boreal de Canadá. En respuesta a estas objeciones, nuestro análisis global diferencia entre la reducción del PFI debida al fuego y la debida a otras causas.

 


Fig. 6. Etapas y causas de la reducción de la superficie y la transformación paisajística del PFI en la República del Congo (centro del mapa en 16°0’E 1°12’N). La infraestructura y la extensión de PFI dentro del área se muestran tal y como aparecían en Septiembre del 2016. El mapa muestra la expansión de los asentamientos y de las carreteras regionales para el transporte y la extracción de madera desde el año 2000 hasta el 2016. Nuevos asentamientos y zonas agrícolas aparecen a lo largo de las carreteras existentes y establecidas. La expansión maderera provocó incendios forestales que se iniciaban desde las carreteras y las zonas aclaradas en la selva. En Septiembre del 2016, se construyó un embalse en lo que quedaba de la zona de PFI,  lo cual provocó la fragmentación y transformación permanentes del paisaje circundante.

 

El concepto de PFI se define para cartografiar las grandes extensiones de bosques primarios no fragmentados. Se necesitaría un conjunto diferente de criterios, que utilizase un umbral más bajo para el tamaño mínimo de cada trozo de terreno, para cartografiar pequeñas extensiones de bosque primario. Nuestro anterior trabajo en África central y en el Sudeste Asiático insular mostró que existen áreas sustanciales de bosques primarios fuera de los PFIs. Descubrimos que el 38,6% de la superficie de bosque primario del la República Democrática del Congo (41) está situado fuera de los PFIs, mientras que en la isla de Sumatra, en Indonesia, la proporción es del 73,2% (28). El método presentado aquí puede ser usado para identificar zonas de prioridad para la conservación en los niveles regional y nacional si se ajustan para ese propósito los criterios del grado de alteración y tamaño mínimos a la hora de elegir una extensión. 

Exactitud del mapa global del PFI

Con el fin de evaluar la exactitud del mapa de cambio del PFI para el periodo 2000–2013, usamos las mismas 1000 muestras tomadas al azar que usamos para evaluar las causas de la reducción de la superficie del PFI. Las muestras fueron interpretadas separadamente de la creación del mapa. El diseño del muestreo hizo posible estimar errores por comisión (es decir, el cambio que había sido falsamente atribuido a causas humanas) pero no errores por omisión (el cambio causado por los seres humanos que fue pasado por alto, es decir, que no quedó reflejado en el mapa de cambio). La interpretación visual de las imágenes del Landsat y de las imágenes de alta resolución disponibles en Google Earth confirmó que el 92% de la reducción de la superficie del PFI muestreada había sido clasificado correctamente. No fue posible confirmar, basándose en las imágenes del Landsat o en imágenes de satélite de alta resolución espacial, si las alteraciones de la superficie muestreada restante (un 8%) fueron causadas por los seres humanos.

 


 Fig. 7. Ejemplos de la continua expansión de las plantaciones de palma de aceite dentro de los PFIs en las regiones tropicales. Cada ejemplo muestra la degradación del PFI recogida en imágenes sin nubes por el satélite Landsat-8 en los años 2015 ó 2016. Todos los mapas tienen la misma escala. El límite del PFI en el 2013 está marcado con una línea amarilla y el límite del PFI en el año 2000 viene marcado por una línea roja. Las plantaciones de palmas de aceite establecidas antes del año 2013 se denominan “A” y las plantaciones establecidas después del 2013 se denominan “B”.  (1) Gabón; imagen centrada en 11°47’E 2°7’N; fecha de la imagen, 12 de enero del 2015. (2) Indonesia; foto centrada en 139°4’E 7°21’S; fecha de la imagen, 10 de mayo del 2016. (3) Perú; imagen centrada en  75°7’O 8°15’S; fecha de la imagen, 24 de junio del 2016.[w]

 

Una verificación parcial del mapa del PFI del 2000 llevada a cabo por Greenpeace Rusia y el GFWC (42, 43) confirmó que las zonas intactas dentro de los bosques boreales y templados de la Rusia europea y Canadá habían sido correctamente clasificadas. Un enfoque alternativo para la verificación se centraba en la estructura de los bosques para diferenciar los bosques intactos de los bosques situados en paisajes degradados o alterados. Los estudios de Margono et al. (28) y Zhuravleva et al. (41) usaron datos del Sistema Geocientífico de Altímetros Laser[x] para examinar la estructura del dosel arbóreo dentro y fuera de los PFIs de Sumatra (Indonesia) y de la República Democrática del Congo. Sus resultados revelaron una diferencia estadística significativa entre los bosques intactos y otros bosques (fragmentados y alterados) en lo que respecta a la altura media del bosque.

El papel del PFI en la mitigación del cambio climático

Los bosques primarios que quedan dentro de los PFIs representan el almacén de carbono más importante del bioma tropical (44). Utilizando como referencia un mapa del carbono de los bosques tropicales realizado en los primeros años del siglo XXI (45), estimamos que el total de carbono almacenado en la biomasa de la zona de selva tropical era de 243 Gt C alrededor del año 2000, de las cuales los PFIs almacenaban 97 Gt C (el 40%). La densidad media de carbono en los PFIs es mayor que en el resto de la zona de selva tropical: 3,7 veces mayor en África, 3,4 veces mayor en Sudamérica y 1,7 veces mayor en el Sudeste Asiático.

Los PFIs en las regiones boreales y templadas difieren de los de los trópicos en que tienen menos biomasa por unidad de superficie y menor productividad que los bosques gestionados. En el año 2000, el crecimiento medio del volumen de masa[y] en Norteamérica y Eurasia fue 1,4 veces mayor en bosques fuera de los PFIs (145,5 m3/ha) que dentro de ellos (103,1 m3/ha) (46). Esto tiene unos motivos históricos. En el pasado, los bosques templados y surboreales han sido aclarados, convertidos en bosques gestionados o fragmentados a causa de las infraestructuras, dejando mayoritariamente como PFIs los bosques con menos productividad (sobre todo los situados en las zonas de turberas y en las montañas) (42). No obstante, las vastas áreas de PFIs boreales constituyen un almacén de carbono grande y relativamente estable, tanto sobre la superficie del terreno como por debajo de ella, que juega un papel importante en el sistema climático global. Aunque el reciente aumento de la frecuencia e intensidad de los incendios forestales boreales (39) amenaza el almacenamiento de carbono sobre la superficie del terreno a largo plazo en los bosques del norte, se ha visto que los PFIs tienen una menor frecuencia de incendios comparados con las zonas fragmentadas y explotadas (22). La protección del permafrost es otra importante función del PFI. La construcción de carreteras y oleoductos/gaseoductos tiene múltiples efectos directos e indirectos en el permafrost, aumentando su vulnerabilidad al deshielo (47). Casi el 52% (2,6 millones de km2) de la superficie total, tanto continua como discontinua, de permafrost dentro de la zona forestal de Norteamérica y Eurasia se encuentra dentro de los PFIs que quedan (48).

CONCLUSIONES

El grado de ausencia de alteración[z] es un buen indicador del valor general de conservación de un paisaje forestal (7, 8). Está relacionado con valores ecosistémicos concretos, tales como la integridad de los ecosistemas y su resiliencia a las perturbaciones naturales y al cambio climático en curso. Está también relacionado con otras funciones ecosistémicas, tales como la biodiversidad (49). Puede verse reducido de forma muy rápida, en cuestión de meses o años, mediante la fragmentación y el acceso, incluso sin cambios en la cobertura del dosel arbóreo. Por otro lado, la ausencia de alteración[aa] es difícil que se recupere, al menos en un periodo de tiempo corto. Ésta es la razón por la que los paisajes intactos deberían ser tratados como si tuviesen un alto (o incluso el más alto) valor de conservación. El valor de conservación de una zona intacta es dependiente de su tamaño ya que muchas especies paraguas de mamíferos y aves requieren grandes hábitats naturales para sobrevivir (12, 50). Este es el motivo por el que el tamaño de las zonas intactas siempre debería ser tenido en consideración a la hora de evaluar el valor de conservación de las tierras salvajes[bb]. El Congreso de la UICN celebrado en Hawái en el 2016 adoptó una moción (Moción 048) que “alienta a los estados, al sector privado y a las instituciones financieras a: a. evitar la pérdida y degradación de los bosques primarios, incluidos los paisajes forestales intactos; b. promover la conservación de los bosques primarios, incluidos los paisajes forestales intactos” (51). Los intentos nacionales de proteger los PFIs incluyen la ampliación de la red de APs y el establecimiento de un sistema de gestión de áreas salvajes[cc] similar al de los Estados Unidos (52). Las tierras salvajes boscosas extensas[dd] a menudo sobrepasan las fronteras internacionales, resaltando la necesidad de estrategias internacionales de conservación efectivas (10). Los PFIs ofrecen un marco para mantener bloques de tierras salvajes forestales[ee] grandes, ininterrumpidos y a menudo transnacionales. Los grandes acúmulos de carbono que se hallan dentro los PFIs ilustran su potencial para beneficiar a las estrategias de mitigación del cambio climático. Este estudio ha demostrado que la protección legal es una política eficaz para reducir la degradación de los PFIs. Sugerimos que los PFIs deberían ser tenidos en cuenta a la hora de revisar y ampliar las redes de APs. Asimismo sugerimos que el seguimiento del carácter intacto[ff] de los bosques debería ser tratado como un aspecto importante en las evaluaciones de los bosques, tanto a nivel nacional como global.

MATERIALES Y MÉTODOS

La extensión de la zona forestal fue cartografiada usando el conjunto de datos de cobertura del dosel arbóreo para el año 2000 (18), con un umbral de cobertura del dosel arbóreo del 20%. Las masas de agua continentales y los ecosistemas que de forma natural carecen de árboles fueron incluidos en la zona forestal. Las extensiones de tierra situadas en la zona forestal pero con una superficie continua de menos de 500 km2 no fueron tenidas en cuenta. Las regiones geográficas dentro de la zona forestal (Fig. 1) fueron delimitadas usando los límites naturales existentes entre las zonas boscosas. El límite entre las regiones norboreal y surboreal/templada en Norteamérica y el norte de Eurasia se basó en el análisis de los datos del Landsat y constituye de facto la línea divisoria entre las tierras que se habían visto sometidas a la extracción maderera industrial hasta el año 2013 y las que no.

Un PFI se define como un mosaico ininterrumpido compuesto por bosques y por los ecosistemas no arbolados asociados a ellos que no muestra ninguna señal observable mediante teledetección de actividad humana ni de fragmentación de hábitats y que es lo bastante grande como para mantener toda la biodiversidad autóctona, incluidas poblaciones viables de especies con territorios amplios (15). Un PFI incluye tanto ecosistemas boscosos como ecosistemas que carecen de árboles de forma natural. Se utilizaron dos criterios principales para diferenciar un PFI de otros paisajes circundantes: (i) la alteración de los ecosistemas (ii) la fragmentación del paisaje mediante infraestructuras y perturbaciones. Las zonas que habían sido alteradas o explotadas (mediante la agricultura, la tala o la minería) fueron excluidas, junto con una zona de amortiguación aledaña de 1 km de ancho (53) a cada lado de los elementos de las infraestructuras (carreteras y pistas, oleoductos/gaseoductos, líneas eléctricas y ríos navegables). Las perturbaciones ocurridas en el pasado, hace entre 30 y 70 años o más, los cultivos itinerantes de pequeña escala y dispersos, la extracción maderera no industrial por parte de los habitantes nativos de los bosques y las perturbaciones de baja intensidad no directamente observables en los datos obtenidos mediante teledetección (caza y pastoreo forestal) no fueron consideradas factores de alteración o fragmentación del PFI. Una extensión de PFI debía tener (i) un tamaño mínimo de 500 km2, (ii) una anchura mínima de 10 km y (iii) una zona corredor/apéndice circundante con una anchura mínima de 2 km. Cualquier extensión que estuviese por debajo de estos umbrales, por ejemplo, debido a la fragmentación, la tala o los incendios, fue desechada en su totalidad.

Los datos usados como fuentes para la cartografía y el seguimiento del PFI fueron tomados del archivo global de imágenes de resolución espacial media del satélite Landsat. Usamos una colección de imágenes del Landsat de una misma fecha (15) para cartografiar los PFIs del año 2000. Se usaron imágenes del Landsat de alrededor del año 1990 para las perturbaciones forestales en los trópicos que pueden resultar invisibles en las imágenes del año 2000 si no se conocen de antemano. Para la actualización del PFI del año 2013, usamos composiciones de datos ininterrumpidas y sin nubes del Landsat y de los resultados de un estudio acerca de la pérdida anual de bosque basado en el Landsat (18). La cartografía del PFI para el 2000 y el 2013 fue realizada usando la interpretación visual de las imágenes del PFI del Landsat. Algunas fuentes auxiliares de datos fueron utilizadas para ayudar en la interpretación, incluidos mapas nacionales de transporte, resultados de estudios acerca del cambio en la cobertura forestal y datos de alta resolución obtenidos por teledetección a partir de Google Earth. Usamos un enfoque de “lógica inversa” para delimitar PFIs. En principio consideramos toda la zona forestal como candidata  al estatus de PFI, después fuimos identificando y eliminando sistemáticamente las áreas alteradas y fragmentadas hasta que agotamos toda evidencia disponible. Luego, consideramos como PFI la porción restante no fragmentada de la zona forestal que cumplía nuestros criterios de tamaño. Cuando estimamos la reducción de la superficie de PFI entre el 2000 y el 2013, rechazamos todas las extensiones que quedaban por debajo del umbral del grado de ausencia de alteración[gg] durante ese periodo, aun cuando sólo fuese por un pequeño margen. Por tanto, una extensión de 800 km2 que era partida a la mitad por una carretera en dos trozos de 400 km2 cada uno sería registrada como una reducción de la superficie de PFI de 800 km2.

Para identificar las causas de la reducción de la superficie del PFI, usamos un método de muestreo basado en un diseño aleatorio estratificado. Asignamos un total de 1000 muestras de reducción de superficie del PFI, cada una con un tamaño de 1 km2, entre todas las regiones con PFI  (Fig. 1), en proporción a la reducción de la superficie del PFI para cada región en términos absolutos (Tabla 1). Para cada muestra, examinamos las causas, tanto de la reducción del PFI como de la pérdida de bosque, usando todos los datos disponibles obtenidos mediante teledetección (composiciones anuales de datos del Landsat, datos procedentes de Google Earth).

Con objeto de estimar la efectividad de la protección legal como medio para reducir la pérdida de superficie del PFI, usamos un método de correspondencia de muestreo para incluir la distribución no aleatoria de las APs. Para englobar los factores que influyen en la probabilidad de la reducción de la superficie del PFI, usamos las siguientes dimensiones: (i) elevación (54), (ii) pendiente, (iii) distancia a los límites del PFI, (iv) cobertura del dosel arbóreo en el año 2000 y (v) el índice de huella humana (3). En cada país y ecozona, evaluamos la distribución de estas dimensiones en áreas que habían perdido su estatus de PFI durante el periodo comprendido entre el 2000 y el 2013,  permitiendo que las parcelas de muestreo fuesen seleccionadas sólo donde el valor de cada variable estaba dentro de una desviación estándar de ±1 respecto de la media, es decir, en áreas con una alta probabilidad de cambio. En cada región geográfica, asignamos aleatoriamente un conjunto de 1000 muestras de 1 ha cada una dentro de la parte protegida de los PFIs (en las categorías I a III de la UICN) (19). Entonces, seleccionamos la muestra que mostraba una correspondencia más estrecha procedente de la parte no protegida de los PFIs en el mismo país (Base de Datos Global de Áreas Administrativas[hh], http://gadm.org) y en la misma ecozona (55) usando la distancia euclídea en el espacio métrico. Como resultado, se obtuvieron dos poblaciones correlativas de muestras (protegidas y no protegidas) para cada región. Las diferencias en la tasa de cambio de la superficie del PFI basada en las muestras entre estas dos poblaciones  fueron utilizadas como medida no sesgada de la reducción del PFI dentro y fuera de las APs.

Para analizar el efecto de la certificación FSC en la reducción de la superficie del PFI en los países centroafricanos seleccionados, utilizamos la base de datos sobre las concesiones para la extracción maderera recolectados por el Instituto de Recursos Mundiales[ii] (www.wri.org/our-work/project/congo-basin-forest-atlases). Se usó la base de datos espacial sobre las concesiones madereras para tres países: Camerún (base de datos para el año 2013), República del Congo (2013) y Gabón (2012).

REFERENCIAS Y NOTAS

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Disponibilidad de datos y materiales

Los mapas de la extensión y cambio del PFI en formato GIS se hallan disponibles en la página web del proyecto (www.intactforests.org/) y a través del portal de datos Global Forest Watch (http://www.globalforestwatch.org/). Todos los datos tabulares necesarios para evaluar nuestras conclusiones se encuentran presentes en el artículo. Los datos adicionales relativos a este artículo pueden ser solicitados a los autores.[kk]

 



[a] Traducción y adaptación a cargo de Último Reducto del artículo “The last frontiers of wilderness: Tracking loss of intact forest landscapes from 2000 to 2013”, publicado en Science Advances 3 (13 de enero de 2017). doi: 10.1126/sciadv.1600821. © 2017, los autores. N. del t.

[b] “Forest wildlands” en el original. N. del t.

[c] “‘Umbrella’ species”, en el original. Las especies paraguas son especies que requieren territorios amplios y cuya protección, por tanto,  ofrecería protección también a otras muchas especies  N. del t.

[d] “Forest wildlands” en el original. N. del t.

[e] “Wildlands” en el original. N. del t.

[f] “Forest wildlands” en el original. N. del t.

[g] “Wilderness” en el original. Wilderness en inglés viene a significar “tierras o ecosistemas nada o apenas humanizados”. De modo que, en este caso, muy probablemente se trate de un error tipográfico, ya que, según el contexto, los autores aquí se estarían refiriendo más bien al “wildness”, es decir, al “carácter salvaje” de los ecosistemas, o más en concreto en este caso al “grado de conservación del carácter salvaje” de los mismos. Se ha corregido en el texto. N. del t.

[h] “Intactness” en el original. N. del t.

[i] “Wilderness” en el original. N. del t.

[j] “Forest wildlands” en el original”. N. del t.

[k] “Forest” en el original. N. del t.

[l] “Forest zone” en el original. N. del t.

[m] “The highest proportion of intactness” en el original. N. del t.

[n] “Forest” en el original. N. del t.

[o] “Forest Stewardship Council” en el original. N. del.t

[p] “Forest wildlands” en el original. N. del t.

[q] Situado en Madagascar. N. del t.

[r] Ídem. N. del t.

[s] “Intacteness” en el original. N. del t.

[t] “Wilderness areas” en el original. N. del t.

[u] “Wilderness areas” en el original. N. del t.

[v] “World Resources Institute” en el original. N. del t.

[w] Para no afectar a la correcta apreciación de las imágenes se han dejado sin traducir los textos sobreimpresos: “IFL 2000” significa “PFI en el 2000” y “IFL 2013” significa “PFI en el 2013”. N. del t.

[x] “Geoscience Laser Altimeter System” en el original. N. del t.

[y] “The average growing stock” en el original. Se refiere a la media del volumen de todos los árboles vivos en una zona de bosque o terreno arbolado que tienen más de un cierto diámetro a la altura del pecho. N. del t.

[z] “Intactness” en el original. N. del t.

[aa] Ídem. N. del t.

[bb] “Wildland” en el original. N. del t.

[cc] “Wilderness áreas” en el original. N. del t.

[dd] “Large forested wildlands” en el original. N. del t.

[ee] “Forest wildlans” en el original. N. del t.

[ff] “Intactness” en el original. N. del .t.

[gg] Ídem. N. del .t.

[hh] “Global Administrative Areas Database” en el original. N. del t.

[ii] “World Resources Institute” en el original. N. del t.

[jj] Existe traducción en español: “La dominación humana de los ecosistemas”: http://www.naturalezaindomita.com/textos/ecologa/la-dominacin-humana-de-los-ecosistemas-de-la-tierra. N. del t.

[kk] Dirección de contacto: potapov@umd.edu. N. del t.