El gran punto de inflexión

Nota: dado que algunos de los textos son bastante largos y, por tanto, su lectura directa en esta web podría resultar complicada, hemos añadido un enlace en cada uno de ellos para que los lectores puedan leerlos en formato pdf. Basta con hacer "click" en el título del artículo.


PRESENTACIÓN DE “EL GRAN PUNTO DE INFLEXIÓN

 

En Naturaleza Indómita ya hemos publicado anteriormente textos de Tomislav Markus ya que muchas de sus ideas son muy acertadas pero, como también hemos señalado previamente, a veces se equivocaba. El siguiente texto data del año 2010 y quizá su principal interés radique en que es un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas. En concreto, en este artículo Markus ahonda en los mismos temas (y errores) que en “El ocaso del mundo integral” (Véanse: http://www.naturalezaindomita.com/los-lmites-de-la-iluminacin-espiritual-dos-caminos-divergentes-el-ocaso-del-mundo-integral y http://www.naturalezaindomita.com/el-ocaso-del-mundo-integral).

Los principales errores de este artículo son tres: (1) fiarse de los cálculos, análisis y estimaciones  hechos acerca de la cantidad de combustibles fósiles existente y extraíble, tanto por parte las fuentes oficiales y las empresas petroleras y del sector de la energía como de los creyentes en el pico del petróleo (movimiento de moda en aquella época). (2) fiarse de los pronósticos concretos, con fechas precisas y acerca de acontecimientos exactos, de esas mismas fuentes acerca de la extracción y disponibilidad “futura” (a partir de 2010) de petróleo y combustibles fósiles en general, así como acerca de las consecuencias que el supuesto declive de éstas acarreará a la sociedad tecnoindustrial. Y (3) simpatizar con el llamado Movimiento de las Ciudades de la Transición y tomarlo como referencia significativa, cuando éste es un movimiento claramente reformista, e incluso izquierdista y jipi, a pesar de que el autor trate desesperadamente en este texto de salvarle la cara.

Y lo más lamentable es que Markus podría fácil y elegantemente haber evitado estos errores siendo un poco más astuto y cuidadoso a la hora de expresarse. Porque en general muchas de las cosas que dice en el artículo son importantes e incluso probablemente puedan llegar a ser ciertas. Sin embargo, como suelen decir los angloparlantes, el demonio está en los detalles, y parece ser que éste logró engañar a Markus (y a muchos de aquellos en los que el autor se basó: los creyentes en el pico del petróleo).

Comentemos estos errores más en detalle:

1.  Fiabilidad de los datos manejados en el texto: los datos sobre la producción de energía sólo pueden proceder de dos fuentes: las oficiales (empresas del sector energético, gobiernos, agencias internacionales, etc.) o los creyentes en el pico del petróleo y gente similar (gente preocupada por una posible escasez de energía y sus consecuencias para la civilización industrial). Si uno quiere manejar datos concretos, no le queda otra que fiarse de estas fuentes. Pero la pregunta es: ¿son realmente fiables? Para empezar, ninguna de dichas fuentes es totalmente imparcial e independiente. Ambas partes tienen interés en manipular los datos en un sentido u otro. Además, independientemente de la parcialidad de las fuentes, los propios datos acerca de la producción de energía y de sus reservas son intrínsecamente poco fiables. Aunque realmente se quisiese saber a ciencia cierta cuánto petróleo, gas natural o carbón aprovechable queda, y se contase con los medios adecuados para investigarlo, es realmente muy difícil o imposible lograr saberlo en realidad y, en consecuencia, determinar la fecha del pico de su extracción.[a]

Así que, si para hacernos una idea general de la situación energética global partimos de datos que son en gran medida especulativos, sesgados, dudosos y poco fiables, las conclusiones que extraigamos no podrán ser muy precisas y fiables a su vez. Y si nos empeñamos en que éstas sean precisas, como es el caso del autor (y de aquellos a quienes toma como referencia), aferrándonos a dichos datos y basándonos en ellos, lo más probable es que erremos. Y mucho.

2.  Fiabilidad de los pronósticos hechos en el texto: si ya los datos y la imagen general de la situación energética global obtenida a partir de ellos son poco fiables, los pronósticos basados en esa imagen y datos dudosos no pueden ser muy precisos y dignos de confianza a su vez. Pero es que hay más, en general e independientemente de la fiabilidad de los datos manejados, los textos que realizan pronósticos precisos o/y con fechas más o menos concretas, se arriesgan demasiado a no acertar. El desarrollo de los procesos y dinámicas de sistemas complejos, como la sociedad tecnoindustrial, dependen de tantos factores (algunos de ellos totalmente imponderables) que son en gran medida intrínsecamente impredecibles y, más allá de ciertas nociones muy generales, es imposible decir exactamente qué va a suceder en ellos, cuándo y cómo. Sin embargo, el autor se aventuró a dar fechas demasiado exactas para acontecimientos demasiado concretos y a explicar dichos acontecimientos con excesivo detalle… y falló, claro. Así, según él, el sistema económico debería haber comenzado a declinar a partir de 2008; los estados tendrían que haber entrado en quiebra en 2011 ó 2012[b]; desde antes de 2013 ó 2014 tendría que haber habido escasez de petróleo[c]; etc. Lamentablemente, la realidad a día de hoy (2020) es que se ha seguido extrayendo petróleo (incluso, según ciertas fuentes, aumentando la cantidad extraída[d]), la economía no ha colapsado (ni siquiera con la grave crisis económica causada por la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2; y, desde luego, no por una crisis energética), los estados siguen ahí, etc. Así que podemos hacernos una idea de la fiabilidad de otras de las predicciones del autor a más largo plazo, como que en 2025 se producirá un colapso demográfico y social[e]; que la producción de petróleo en 2030 será la mitad que en 2008[f]; que la población caerá a partir de que se alcancen los 7.500 millones de personas[g]; etc.

Otro aspecto flojo de las predicciones de los creyentes en el pico del petróleo es que no han sabido tener en cuenta suficientemente el efecto del desarrollo tecnológico en el desarrollo del sistema social tecnoindustrial. Para ellos la tecnología depende de la energía, pero nunca al revés. Sin embargo, la relación entre ambas es más compleja y, aunque ciertamente la energía es la variable principal (sin energía ni materia disponibles, no puede existir tecnología, obviamente), en cierta medida se da en ambos sentidos. En concreto las mejoras tecnológicas, no sólo en lo referente a la capacidad de extracción de combustibles fósiles o a la eficiencia en el consumo de combustible por parte de las máquinas, sino a la eficiencia en el uso de energía y materiales en general, suponen un aprovechamiento mayor de los recursos disponibles, prolongando la capacidad del sistema tecnoindustrial para seguir adelante y crecer, incluso sin un aumento de  la extracción energética.

¡Ojo! Que no estamos diciendo que no pueda llegar a producirse un colapso “espontáneo” del sistema tecnoindustrial, el agotamiento de ciertos recursos, un descenso de la población, o cualquier otra de las cosas que Markus vaticina en el artículo. De hecho, es bastante probable (aunque no seguro) que muchas de ellas sucedan antes o después. Lo que ponemos en duda son las fechas, las causas y los detalles que este autor da, o dicho de otro modo, la seguridad que muestra respecto a que desarrollarán esos acontecimientos en el futuro y a cómo, por qué y cuándo se producirán. Eso no lo sabe con exactitud ni Dios, y si por casualidad Markus llegase a acertar en alguno de sus pronósticos, sería solamente eso: pura casualidad. Esto es como aquél que todos los años dice que se va a morir ese mismo año. Al final inevitablemente llega un año en que acaba acertando, pero lo más probable es que, hasta que eso suceda, haya muchos años en los que sus predicciones fallen y quede en ridículo.

Esto de los pronósticos precisos (y generalmente fallidos) acerca del futuro del sistema tecnoindustrial tiene además otras consecuencias negativas a nivel estratégico. En realidad es un ejemplo de la fábula del pastor y el lobo: al final la gente se harta de ser asustada y engañada con pronósticos fallidos y deja de tomar en serio y prestar atención a quienes los realizan e incluso a los temas a que éstos se refieren, a pesar de su gravedad.

Y no sólo eso, a nivel psicológico, la estrategia de aquellos creyentes en el inminente pico del petróleo que a la vez rechazan la sociedad tecnoindustrial es muy cómoda porque les evita tener que preocuparse en esforzarse por echarla abajo: “Total, se va a hundir ella sola debido al pico del petróleo un día de estos; ¿para qué molestarse en tratar de combatirla?”, es lo que parecen pensar. El problema, como hemos visto es que puede que no se hunda ella sola tan fácilmente ni tan pronto como a ellos les gusta creer.[h]

3.  El Movimiento de la Transición: Markus en este texto hace una publicidad, a nuestro juicio muy equivocada, del Movimiento de Transición (llamado "Ciudades de la Transición” –“Transition Towns”- en un principio; en la época en que escribió ese texto). Lo de la “Transición” es ecorreformismo puro y duro. El movimiento se llamaba así porque buscaba formas de lograr que la transición a un estado de escasez de petróleo fuese lo menos traumática posible para la sociedad tecnoindustrial. Defendían las energías alternativas, el ahorro energético y un montón de propuestas clásicas del ecologismo (muchos de los modos de vida, organización y producción “alternativos” defendidos desde siempre por los ecologistas más jipis). Y daban mucha importancia a la “comunidad” (lo cual dice mucho, y poco bueno, acerca de ellos; huele demasiado a colectivismo, socialismo, etc.). Pero, por mucho que Markus diga que algunos de sus líderes estaban en contra de la sociedad industrial (¡a saber qué entendían ellos por “sociedad industrial” y por estar en contra de ella!) o incluso de la civilización, en la propaganda del movimiento no se ve que busquen acabar con ellas, sino más bien su supervivencia (previa reforma a un estado de mayor independencia energética respecto de los combustibles fósiles y otras típicas paparruchas “verdes” –desarrollo sostenible, permacultura como panacea, “antiglobalismo”, “justicia medioambiental”, etc.-).[i]  Y por algo les apoyaron y se interesaron (y siguen interesándose) por ellos los grandes grupos ecologistas, o incluso la administración en muchos casos.[j] En el fondo, los valores básicos flojos de Markus (paz, igualdad, comunidad, etc.) le traicionaron, llevándole a apoyar dicho movimiento con el ánimo de mitigar el impacto del supuesto colapso de la civilización industrial en la gente. Al final, pesó más su humanismo compasivo que su perspicaz y acertado desdén por la civilización. Sin embargo, el único objetivo ha de ser el colapso de la sociedad tecnoindustrial, no mitigar sus efectos sociales, ni crear nuevas comunidades “sostenibles” tras él.

Estos son los tres principales errores de Markus en este artículo, aunque no son los únicos.

Por ejemplo, confundir el fin de la civilización industrial con el fin de toda civilización es también un error serio, que parece ser más una proyección emotiva de sus deseos subjetivos que una conclusión racional. Por desgracia, la civilización en general (las “civilizaciones agrícolas”, como las llamaba Markus) no va a desaparecer de ningún modo, a no ser que desaparezcan los seres humanos (cosa mucho menos probable que el mero colapso de la sociedad tecnoindustrial). Siempre quedarán zonas en las que la agricultura a gran escala mediante el empleo de la fuerza humana y animal sea posible y permita la concentración de altas densidades poblacionales en torno a núcleos urbanos. Una cosa es lo que nos gustaría que pasase (vuelta a la caza-recolección nómada) y otra lo que realmente sucedería en caso de colapso de la civilización tecnoindustrial (una mera vuelta a sociedades no industriales; algunas de ellas de seguro civilizadas).

También queda por ver qué sucederá antes: el colapso climático, el colapso energético u otro tipo de colapso (debido a otras causas); si es que llega a suceder alguno de ellos.

A pesar de todo, el artículo plantea muchos temas importantes y dignos de reflexión y también hay que reconocerle dicho valor.

 

EL GRAN PUNTO DE INFLEXIÓN: EL PICO DEL PETRÓLEO Y LA DESINTEGRACIÓN DE LA CIVILIZACIÓN INDUSTRIAL1[k]

Por Tomislav Markus

                                                                              

I. El surgimiento de la civilización industrial y de los combustibles fósiles.

La leña y el trabajo de seres vivos (seres humanos y animales domésticos) fueron las principales fuentes de energía2 en las civilizaciones agrícolas. El carbón había sido usado en algunas regiones -como en Inglaterra desde el siglo XIV o en la China Song-, pero fueron excepciones. Por consiguiente, la vasta mayoría de la población tenía que vivir como campesinos y en los ambientes urbanos -ciudades y pueblos- vivía sólo entre un y un 10% de la población. En circunstancias favorables la población humana crecía, dependiendo del alimento disponible, y luego se desplomaba por el hambre y diversas enfermedades.  La mayoría de la población en las civilizaciones agrícolas vivía al borde del hambre y a menudo ocurrían crisis demográficas y sociales. Muchas civilizaciones agrícolas -los mayas, el Imperio Romano, los antiguos sumerios- dañaron gravemente las bases ecológicas de su existencia y perecieron o se debilitaron significativamente. Las principales formas ideológicas en la civilización agrícola fueron las religiones axiales -cristianismo, Islam, budismo, confucianismo, etc.- las cuales en su origen fueron una protesta contra la represión social y otros problemas antropogénicos presentes en sus sociedades, aunque rápidamente se volvieron un consuelo para la supuestamente inevitable miseria humana.

La fe en el “progreso histórico” -la metanarrativa fundamental de todas las ideologías seculares modernas3- surgió debido al descubrimiento del Nuevo Mundo, pero se generalizó gracias a las nuevas fuentes energéticas. La economía tradicional, desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, sobre todo la muy influyente teoría sobre la población de Thomas Malthus, solía reconocer los límites naturales. Sin embargo, la urbanización masiva y el uso gradual del petróleo y del gas natural, desde mediados del siglo XIX, promovió la fe en unos recursos naturales ilimitados o, lo que es lo mismo, en el ilimitado poder humano para explotar esos recursos. A partir de ahí, la economía moderna fue construyéndose sobre la negación de los límites naturales y sobre la fe en la capacidad del libre mercado de superar todas las restricciones (temporales). Para la llamada economía científica, la idea del agotamiento de los recursos carece de sentido, ya que el libre mercado siempre encontrará alguna solución, ya sea mediante un incremento de la producción (y la caída de los precios) o hallando alternativas. El liberalismo, el marxismo y otras ideologías seculares modernas también proclaman su fe en el poder ilimitado de la “conquista de la naturaleza” por parte del ser humano. Para ellas, la naturaleza es simplemente un almacén de recursos que existen para la explotación y el consumo humanos.

La explicación más común de la llamada revolución industrial -carencia de madera en Gran Bretaña- sigue siendo la mejor, a pesar de las muchas críticas en su contra. Otros países tuvieron que seguir el ejemplo británico si no querían quedarse atrás en la competencia internacional. La revolución industrial tuvo muchas y profundas consecuencias sociales y ecológicas pero, en el fondo, fue un agravamiento y aceleramiento de las tendencias fundamentales de los últimos miles de años: expansión de la población, de la agricultura y de las ciudades; destrucción ecológica; centralización y burocratización; etc. Las sociedades industriales, con su urbanización y su mecanización masivas, se crearon en los últimos 200 años gracias al hallazgo y explotación de nuevos recursos energéticos: el carbón como causa fundamental de la primera segunda revolución industrial y el petróleo y el gas como causas de la segunda revolución industrial. Las nuevas fuentes energéticas fueron factores cruciales para el enorme incremento de la población humana, desde menos de 1.000 millones alrededor de 1800 hasta unos 7.000 millones alrededor de 2010.4 Los combustibles fósiles -fuentes de energía de alta calidad y densidad y elevado valor de energía neta- son el factor principal de la creación de la civilización industrial en los siglos XIX y XX, incluyendo la urbanización masiva, el transporte masivo y la sociedad de consumo.5 Toda la megaestructura industrial, en los dos últimos siglos, ha sido construida en base a los combustibles fósiles y su consumo ha ido creciendo constantemente en las últimas décadas (véanse gráficos I y II). La dependencia del petróleo no es una “adicción” (según la famosa frase del expresidente estadounidense Bush jr. acerca de que “Estados Unidos es adicto al petróleo”), ya que un drogadicto puede superar su adicción y dejar la droga. Sin embargo, la sociedad industrial no puede “dejar” el petróleo; desde luego no de una manera sencilla. En algunos aspectos vitales, como el transporte o la agricultura industrial, el petróleo es absolutamente crucial. La tecnología no es una especie de fuerza autónoma, sino sólo un transformador de energía. La tecnología nunca crea energía, sino que sólo gasta la energía disponible, que en la sociedad industrial es la energía procedente de los combustibles fósiles y sus derivados.

 

 

Gráfico I: consumo mundial de varias de las fuentes principales de energía 1965-20056

 


Gráfico II: “producción” de petróleo en perspectiva a largo plazo desde el siglo XVII al XXV


La energía -y en la sociedad industrial esto significa combustibles fósiles- no es un aspecto más de la economía o un recurso más entre otros, como piensan los economistas, sino que es la base de toda la economía y el recurso fundamental para poder usar todos los demás. El petróleo y otros combustibles fósiles son la sangre vital de la economía industrial para todas las actividades importantes: fabricación, transporte, agricultura, producción industrial y masiva, turismo, actividad militar, minería, producción de electricidad, etc. Sin ellos, nada puede funcionar. Especialmente el petróleo -con su versatilidad, facilidad de transporte y almacenamiento y alta calidad y densidad termodinámica- ha tenido un rol crucial en la expansión demográfica y tecnológica de los últimos 100 años. El petróleo convencional siempre tuvo una TRE[l] muy favorable (aunque decreciente): 1:70 (un barril consumido por cada 70 barriles extraídos) en 1970[m], 1:30 en 1970 y 1:10 hoy en día. Los bajos precios de los combustibles fósiles, principalmente del petróleo, siempre fueron la base del optimismo y de la expansión económica de las sociedades industriales, especialmente del gran auge tras la Segunda Guerra Mundial. La edad dorada de la globalización neoliberal, durante las décadas de los 80 y 90 y hasta hace poco, sólo fue posible a causa del flujo constante de energía barata en la economía y el comercio mundiales. Y, por el contrario, las mayores contracciones económicas y aumentos del desempleo (“recesiones” en la terminología de la economía convencional), durante los últimos 60 años, han sido causadas principalmente por incrementos del precio del petróleo. “Energía barata” significa aquí flujo barato de energía neta (es decir, cantidad de energía utilizable para algún propósito industrial, no cantidad extraída). Un bajo precio de la energía neta normalmente (aunque no necesariamente) significa un bajo precio de mercado del petróleo y otras fuentes de energía.

Los combustibles fósiles son fuentes de energía no renovables y siempre ha habido advertencias acerca de su agotamiento, especialmente respecto al petróleo, desde la década de los 20 en adelante. Pero el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo fue aumentando de forma continua, con grandes descubrimientos primero en Norteamérica en las décadas de los 20 y 30 y luego en Oriente Medio después de 1940. El pico de descubrimientos ocurrió en la década de los 60 (véase gráfico III), pero, aunque hubo algunos grandes descubrimientos después, como en el Mar del Norte en la década de los 70, la tasa de descubrimientos fue desacelerándose de forma continua. Mientras los descubrimientos no puedan reemplazar los yacimientos de petróleo existentes, el pico será inevitable y sólo su fecha puede ser tema de discusión. El geólogo estadounidense King M. Hubbert predijo en 1956 que el pico del petróleo para EE.UU. (en los 48 estados contiguos) llegaría en 1970. La curva original de Hubbert (véase gráfico IV) suponía que la “producción”7 de petróleo seguiría una línea ascendente, llegaría a un pico y luego comenzaría a caer, al principio lentamente y luego más rápido.8 Hubbert predijo el pico para la extracción mundial de petróleo primero para 1995, luego para 2000 (“si las tendencias actuales continúan”), pero nadie le escuchó -incluso su propia compañía (Shell) intento silenciar su análisis- y murió olvidado en 1989. Su nombre se ha hecho famoso en los últimos diez años, cuando hombres de diferentes procedencias y profesiones -geólogos del petróleo retirados, periodistas, analistas académicos- han ratificado sus ideas originales usando modelos más sofisticados y llegando a algunas conclusiones diferentes. La primera generación fue de geólogos del petróleo retirados, como Colin Campbell, Walter Youngquist, Jean Laherrère9, y Kenneth Deffeyes, y la segunda fue de escritores, periodistas y académicos, como Richard Heinberg, James Kunstler, Nate Hagens, Jan Lundberg, Michael Lardelli, Jeremy Leggett, Ugo Bardi, Guy McPherson, Gail Tverberg, Dmitry Orlov, John Greer, Sharon Astyk, Michael Klare, Rob Hopkins, Peter Goodchild, George Mobus, Carolyn Baker y muchos otros.

                                                                                                                                       

 

Gráfico III: tasa de descubrimiento de yacimientos de petróleo desde la década de los 30 hasta hoy con predicciones para el futuro. Préstese atención a la significativa desaceleración del incremento de la “producción” de petróleo después de 1980. Tras 2005, la tasa de incremento de la “producción” ha sido casi cero. Los dos últimos años exitosos fueron 1999 y 2000, pero después de eso no ha habido ningún descubrimiento significativo hasta 2007 ó 2008. Hay una gran carencia de descubrimientos entre 2001 y 2007 y éste es petróleo que debería ponerse en circulación para el año 2009 y siguientes.

 

Gráfico IV: Curva original de Hubbert de 1956

 

El pico del petróleo no significa el fin del petróleo, sino el fin del petróleo barato o de la extracción y consumo de aquél más fácilmente extraíble y de mejor calidad.10 El pico del petróleo significa el fin de la primera fase (ascendente) de la era de los combustibles fósiles. El pico del petróleo es la disminución de la capacidad para producir petróleo de alta calidad barato y económicamente extraíble según la demanda. Lo más relevante no es el momento en que la “producción” de petróleo se acaba, sino cuándo comienza a disminuir. El pico del petróleo significa el máximo de producción de petróleo en un año o en un trimestre pero también puede referirse a la llamada meseta del pico, periodo más largo en el cual la producción de petróleo permanece más o menos estable (a diferencia de la curva original de Hubbert, la cual supone un declive agudo en la “producción” de petróleo). El pico del petróleo contemporáneo, como veremos, es sencillamente una meseta del pico tras 2004. El término “pico del petróleo”, sin embargo, es un poco desafortunado -no significa la extracción de la mitad de las reservas existentes de petróleo, como a menudo se ha dicho- ya que puede haber vastos recursos del llamado petróleo no convencional, como la arena bituminosa canadiense o el petróleo pesado venezolano. No obstante, la TRE -o extracción de energía neta útil- es crucial en el pico del petróleo, ya que los vastos recursos de “petróleo no convencional” no son de mucha utilidad si hace falta consumir demasiada energía (y agua) para su extracción. Por ejemplo, gran cantidad del “petróleo no convencional” solo puede ser extraída si los precios del petróleo están por encima de los 100 dólares/barril; pero la economía no puede tolerar tales precios por mucho tiempo. Por lo tanto, el pico del petróleo no es necesariamente un caso clásico de agotamiento/escasez de recursos (los cuales pueden ser sustituidos por alguna otra cosa) sino algo más importante: el fin del valor favorable de la TRE, el comienzo de la disminución de la energía neta y el fin del crecimiento económico a nivel mundial (aunque no en todos y cada uno de los países a la vez).

Las primera (1973) y segunda (1979) crisis del petróleo mostraron claramente la gran vulnerabilidad de la importación de petróleo, especialmente desde Oriente Medio, en la sociedad industrial “avanzada”, y esta dependencia fue creciendo de forma constante. EE.UU. importaba alrededor del 30% de su petróleo en la década de los 70 y hoy importa alrededor del 70%. La primera y la segunda crisis del petróleo causaron grandes problemas e interrupciones en el funcionamiento normal de las economías occidentales, pero su efecto no duro mucho tiempo ya que fueron causadas por factores políticos -el embargo árabe y la revolución iraní- que cambiaron rápidamente. Ambas fueron inconvenientes menores en la larga primera fase de la era de los combustibles fósiles con una producción siempre en aumento. El descubrimiento y explotación de grandes yacimientos occidentales de petróleo en el Mar del Norte y en Alaska a partir de la década de los 70 mitigó la situación y ayudó a  superar las crisis energéticas. Pero estas crisis fueron una advertencia temprana para el futuro. Desde 1985 hasta 2002, el precio promedio del petróleo fue de entre 15 y 20 dólares por barril (d/b): la base para la llamada revolución informática y la gran globalización neoliberal.

Después de 2000, el precio, con algunas fluctuaciones menores, fue creciendo continuamente hasta el verano de 2008 (véase gráfico V). Al analizar los precios del petróleo tenemos que mirar las tendencias a largo plazo, no las fluctuaciones en el corto plazo. En el periodo 2003-2009 el precio promedio del petróleo fue de entre 80 y 85 d/b, un incremento enorme respecto al periodo 1985-2002. La gran subida del petróleo de 2007-2008, con un precio de 148 d/b a principios del verano de 2008, fue causada parcialmente por especulaciones del mercado de valores, pero sólo debido a las expectativas acerca de una demanda en constante crecimiento.11 A diferencia de la primera y de la segunda crisis del petróleo, las cuales fueron causadas por una escasez artificial, la tercera fue causada por límites geológicos objetivos. La OPEP[n] estuvo controlando los precios desde la década de los 70 hasta alrededor de 2002 y Arabia Saudita era uno de los llamados productores cruciales, pero en los últimos años esto ha cambiado. En 2009 Rusia se convirtió en el mayor productor de petróleo del mundo, con una extracción de petróleo por encima de los 10 millones de barriles por día (mb/d), aunque, dadas las malas condiciones de sus viejos yacimientos, difícilmente podrá sostener este nivel de extracción.

 

 

Gráfico V: precios del petróleo desde 1996 hasta el verano de 2009. A partir de entonces los precios crecieron más rápido, por encima de los 80 d/b en octubre de 2009. Préstese atención a la gran subida del petróleo en 2007-2008, pero también al continuo incremento en los precios del petróleo desde 2002 hasta el verano de 2008.

 

En los últimos 15 ó 20 años se ha producido la última gran revolución industrial en China, la India y algunos otros países “en vías de desarrollo”. La demanda ha estado creciendo rápidamente pero el abastecimiento ha crecido mucho más lentamente, especialmente después de 2004. Al final de 2004, la extracción mundial de todos los combustibles líquidos (petróleo, gas, etanol) fue de alrededor de 85 millones de barriles y a principios del verano de 2008, cuando los esfuerzos de extracción estaban al máximo debido a unos precios muy altos, fue de alrededor de 87,5 millones de barriles.12 La extracción mundial de combustibles líquidos alcanzó una meseta a finales de 2004 y ha fluctuado dentro de un angosto margen desde entonces. El pico del petróleo se produjo en 2005, y el pico de la energía (o el pico de todos los combustibles líquidos) en 2008. Ésta es la llamada meseta del pico, cuando la extracción mundial permanece más o menos sin cambios y probablemente13 ya no pueda ser aumentada significativamente, sin importar cuán altos sean los precios (véase gráfico VI). El pico del petróleo como acontecimiento ocurrió en 2008 y el pico del petróleo como proceso continúa hoy en día como la segunda fase de la era de los combustibles fósiles. El consumo doméstico en los países de la OPEP y Rusia aumenta tan rápido que estos países cada año tienen menos petróleo para exportar. Los altos precios implican la posibilidad de grandes subvenciones para los consumidores nacionales y el fomento del consumo nacional y, dado el estancamiento de la extracción de petróleo, esto supone menos petróleo para exportar a los países occidentales y que, a pesar de la grave crisis económica, los precios permanezcan altos en estos países.14 El pico del petróleo puede identificarse con la meseta del pico o segunda fase de la era de los combustibles fósiles. En la primera fase la extracción de petróleo aumentaban de forma continua, en la segunda fase se estanca y en la tercera fase -que puede empezar cualquier año de éstos, pero probablemente no antes de 3 ó 5 años, dependiendo de la demanda- declinará. La industria del petróleo ha estado corriendo en una cinta sin fin desde 2005 con la producción permaneciendo esencialmente sin cambios a pesar de que el petróleo elevase su precio hasta niveles jamás alcanzados. El capital para las inversiones en infraestructuras petroleras, que podrían haber hecho que producción nueva todavía siguiese compensando el declive durante unos pocos años más, se ha debilitado. Entre 2005 y 2008 la oferta no llegó a satisfacer la demanda. Los datos reales del pico del petróleo sólo serán conocidos después de que la extracción de petróleo comience descender de la meseta del pico, pero este hecho –la incapacidad de incrementar significativamente la “producción” a pesar de los altos precios- muestra que el pico del petróleo ya está aquí. La llegada del pico del petróleo -o el fin de la primera fase de la era de los combustibles fósiles y el comienzo de la segunda fase- significa también la llegada de una gran crisis económica, la peor crisis mundial después de la Gran Depresión de la década de los 30.15 Irónicamente el pico de la energía se ve enmascarado por la recesión económica, a partir del verano de 2008, la cual fue causada principalmente por el propio pico del petróleo. El año 2008 representó, como señala Richard Heinberg, la ruptura fundamental con las décadas pasadas, año en el cual la civilización industrial se estrelló contra el muro de los límites ecológicos.16 Las predicciones hechas hace mucho tiempo acerca de los “límites al crecimiento” finalmente se hicieron realidad.

Un gran incremento en el precio del petróleo fue la principal causa de la crisis económica contemporánea -la economía y especialmente la economía de crédito-y-débito con un “crecimiento” continuo no pueden funcionar normalmente sin energía abundante y barata17- y sólo queda preguntarse cuál fue la causa de ello. Los hechos nos dicen que la principal razón fue una relación cada vez más desfavorable entre una demanda en aumento y una oferta estancada. Las compañías petroleras y las organizaciones como la Agencia Internacional de la Energía piensan que la razón principal de la tercera crisis del petróleo fue una falta de inversiones (en buques petroleros, tecnologías de perforación, refinerías, etc.) debida a los bajos precios del petróleo entre 1985 y 2002. Ésta es la opinión de muchos analistas, especialmente de aquellos que trabajan dentro de la industria petrolera o en algunas agencias pro-gubernamentales, como la AIE[o] o la CERA[p].18 Pero esto no explica el bajo nivel de inversiones a partir de 2002, cuando los precios del petróleo estaban subiendo. Las compañías petroleras saben que las reservas de petróleo disponibles (es decir, apropiadas para la extracción con una TRE favorable) son mucho más pequeñas de lo que se afirma oficialmente y que las grandes inversiones no valdrán la pena. En los negocios petroleros las inversiones pueden empezar a ser rentables al cabo de diez años o más, pero dentro de diez años habrá (mucho) menos petróleo que ahora, así que no hay grandes inversiones.19 Para la extracción de petróleo no convencional (arena bituminosa, petróleo pesado) se necesita un precio de triple dígito (entre 100 y 150 d/b), pero la economía no puede tolerar tales precios durante mucho tiempo.

 

 

Gráfico VI: “producción” (real y anticipada) de petróleo y “producción” de gas 1930-2050 en miles de millones de barriles. Préstese atención a la meseta del pico 2005-2015.

 

Para los economistas convencionales -simplemente académicos intelectuales con algún grado de influencia política- las bases de la economía son el dinero y el trabajo humano, no la energía y la riqueza naturales (“recursos” en la terminología antropocéntrica). Para ellos, los únicos factores limitantes son el capital y el trabajo humano, no los límites ecológicos. Piensan que la energía es sólo un recurso, pero, en el mundo real, la energía es la fuente de todos los demás recursos. Las teorías económicas contemporáneas son el producto del crecimiento económico robusto de las últimas décadas, por lo que es natural que asuman la fe en la eterna expansión económica. Tras la crisis de 2008 muchos economistas abandonaron el fundamentalismo neoliberal del libre mercado y aceptaron el neokeynesianismo. Ahora piensan que una falta de regulación estatal en la industria financiera ha causado estos grandes problemas y nos ha puesto al borde del colapso. De modo que su consejo a los gobiernos es: bombeen dinero dentro del sistema bancario, den paquetes de estímulos y rescates financieros, pongan en funcionamiento fuertes políticas fiscales y la economía se recuperará.20 Esto debería evitar que se repita la Gran Depresión de la década de los 30. La megacrisis contemporánea es, creen, sólo un “ciclo recesivo”; uno entre muchos, quizás un poco más fuerte y largo que lo habitual. Para ellos y para los gobiernos, ésta es sólo una “crisis financiera” sin conexión con el factor energético en absoluto. En respuesta a esta “crisis financiera” que se hacía cada vez más profunda, la mayoría de los estados han intentado aumentar sus aportes de dinero. Estas medidas pueden traer algunos efectos a corto plazo, como una muy limitada revitalización de la actividad económica en la segunda parte de 2009 y fáciles réditos políticos para aquellos gobiernos que sólo piensan en las próximas elecciones, pero a largo plazo no conducen a ninguna parte. Sólo crean nuevos problemas, como el gran peligro de un colapso del dólar o de una burbuja deficitaria que puede fácilmente explotar y provocar un rápido agravamiento de la crisis económica.

Las élites políticas y económicas intentan suministrar a los bancos dinero fresco con el fin de que puedan prestárselo a las empresas para la creación de nuevos empleos y la restauración de la vieja economía. La idea es simple -y equivocada, ya que no hay energía (barata) en esta ecuación. Sin energía barata no puede haber créditos baratos. La obsesión con el dinero es consecuencia de un hecho simple: la cantidad de dinero puede ser expandida ilimitadamente, pero la cantidad de energía -especialmente la de energía neta barata- no. “Recesión” y “depresión” son términos de la economía convencional y, debido a que conllevan la idea de una “recuperación”, no son de utilidad en este caso. La llegada del pico de la energía significa el comienzo de una profunda crisis estructural de la economía mundial y de la civilización industrial en su totalidad. Simplemente, la economía tradicional -ya sea liberal o marxista- no está preparada para tratar con esto a causa de su negación de los límites ecológicos y, en el caso liberal, de la fe ciega en los mecanismos del libre mercado. La Derecha y la Izquierda tradicionales han estado y siguen estando de acuerdo acerca de la creencia en el cuasidivino poder humano sobre la naturaleza y en la omnipotencia humana para trascender los límites naturales. Como apropiadamente dice un teórico del pico del petróleo, la Derecha culpa a los extranjeros, a los “terroristas” y a los izquierdistas, y la Izquierda culpa a los ricos y a las grandes empresas, pero ninguno de los dos enfoques aportan gran cosa a la hora de resolver el problema fundamental del agotamiento crucial de la energía y del agravamiento de la megacrisis. El público culpa a los gobiernos y a las compañías, los gobiernos culpan a los “especuladores” y a los extractores de petróleo, etc. Buscar chivos expiatorios es un ejemplo típico de un pensamiento anticuado, atrapado en el paradigma anacrónico del crecimiento ilimitado.

Para el público y los políticos los 148 d/b en el verano de 2008 no fueron una llamada a despertar sino un estímulo para la caza de brujas o para buscar chivos expiatorios (elija usted uno y culpe a los especuladores, a la OPEP, a las compañías petroleras, al gobierno, etc.). Mucha gente piensa que el incremento de los precios del petróleo se debió a una burbuja especulativa y, para ellos, la gran disminución de los precios, después del verano de 2008, fue una “prueba” de ello. Existe la opinión popular de que el pico del petróleo es propaganda de las compañías petroleras para justificar los altos precios del petróleo. Pero en realidad las compañías petroleras o bien no dan ninguna importancia a la cuestión del pico del petróleo o bien sostienen que pertenece a un futuro lejano. Creen más conveniente fomentar las ilusiones sobre abundantes cantidades de petróleo y gas. Sin embargo, si esto es cierto, entonces los altos precios del petróleo son, al menos en parte, consecuencia de la manipulación de las compañías petroleras. Para los precios altos sólo puede haber dos explicaciones con sentido: o el pico del petróleo o la manipulación, con una implicación sustancial del negocio petrolero. Los portavoces oficiales de las élites políticas y económicas sostienen que quedan reservas de petróleo mucho más grandes de las que previamente se consideraban extraíbles y que las “nuevas tecnologías” volverán extraíble ese petróleo. Pero, incluso si eso fuera así, no suelen mencionar el factor crucial: una TRE muy desfavorable. Una de las razones por las cuales la economía mundial se ha hecho tan opulenta de una forma tan rápida durante las últimas generaciones es precisamente que el petróleo tenía una TRE muy alta. En los primeros días del petróleo, por cada barril de petróleo usado en la exploración y la perforación, se obtenían hasta 100 barriles. En fechas más recientes, a medida que la extracción del petróleo se iba haciendo más difícil, esa tasa se iba haciendo significativamente menor. Ciertas “fuentes” de energía alternativas, tales como muchos métodos de producción industrial de biodiesel y etanol o la extracción de arenas y esquistos bituminosos, en realidad pueden tener una TRE de menos de uno.

La AIE -creada tras la primera crisis del petróleo de 1973 para supervisar los precios de la energía- es el “perro guardián” de la energía de los países desarrollados y muchos gobiernos diseñan sus políticas de energía de acuerdo con las predicciones de la AIE para el futuro de la demanda, el abastecimiento y la producción mundiales de energía. La AIE siempre ha insistido en que el pico del petróleo estaba a décadas de distancia e incluso en sus últimos dos informes (World Energy Outlook, 2008 y 2009) afirmaba que no se espera que la producción mundial de petróleo llegue a su pico antes de 2030. Además, en el informe de 2009 no se transmitía una sensación de urgencia acerca del agotamiento de los yacimientos petrolíferos -a diferencia de en de 2008 y de los comentarios públicos de algunos miembros de la AIE en 2009. En estos dos informes la AIE predijo un incremento en la producción mundial de petróleo, alcanzando los 105 mb/d en 2030 (una predicción muy poco realista, como ya hemos señalado). En los círculos de debate sobre el pico del petróleo a menudo se ha acusado a la AIE de restarle importancia a la inminente escasez por miedo a disparar las compras por pánico y se dice que EE.UU. ha jugado un papel influyente a la hora de alentar a la Agencia a presentar de forma atenuada la tasa de disminución de los yacimientos petrolíferos existentes y a exagerar a su vez las posibilidades de encontrar nuevas reservas.21 Casi todos -el público, los gobiernos, la industria, los banqueros, etc.- tienen interés en no decir o no saber cuál es la verdad. Si los especuladores del mercado de valores supieran la verdad, los precios del petróleo se pondrían por encima de los 200 d/b en aproximadamente una semana, con devastadores efectos para la economía mundial. No hay plan B -ni ninguna estrategia destacable para el futuro cercano- entre las élites políticas y económicas; hay una gran posibilidad de pánico masivo en los mercados de valores y en el público; así como otros peligros. Los políticos (al igual que los técnicos) sólo pueden pensar en la perspectiva “problema-solución”, pero en este caso no existe una “solución”. Y ellos, como optimistas profesionales, no pueden hablar sobre las malas noticias, salvo como “problemas” temporales esperando ser “solucionados”. Por lo tanto, ¿para qué decir la verdad de todos modos? Además, el pico del petróleo -a diferencia del cambio climático- es un recién llegado del que se ha empezado a debatir con más frecuencia sólo en los últimos diez años, más o menos. Sólo tiene una conexión natural con el discurso, ya hace mucho tiempo olvidado, de la década de los 70 acerca de los límites al crecimiento.

Algunos gobiernos occidentales, sobre todo en Norteamérica, probablemente sean conscientes del pico del petróleo desde hace varios años. La aventura militar estadounidense en Oriente Medio, especialmente la invasión a Irak de 2003, sólo tiene sentido en este contexto.22 Pero las élites políticas en EE.UU., Canadá o cualquier otro país no hablan públicamente acerca del pico del petróleo, ya que creen que el pico del petróleo no es el pico de la energía.  Probablemente sepan que el pico del petróleo –y no la falta de regulación estatal de la industria financiera o algo así- es la causa real de la crisis económica pero creen que la energía barata regresará y hará posible un retorno de la vieja economía y que todo seguirá como siempre. Esta energía barata no vendrá del petróleo convencional, sino de una combinación de “alternativas”, como el carbón, el gas, la fisión nuclear, la energía eólica, la solar y el petróleo no convencional, más algunas nuevas formas de energía que dependen de avances tecnológicos futuros, como la fusión nuclear. El programa del nuevo presidente estadounidense Barack Obama23 para la “energía limpia” y las “tecnologías limpias” (para la mentalidad convencional, energía y tecnología son una misma cosa) tiene muy amplios apoyos y popularidad dentro y fuera de EE.UU. Existe un gran entusiasmo respecto a los “avances” tecnológicos, al “capitalismo natural”, a la “energía limpia”, a la “revolución solar”, a la “independencia energética”, a la “revolución verde” y a muchas otras formas de “soluciones” y “milagros” rápidos.24 Diferentes instituciones y grupos que prometen muchas maravillas tecnológicas, como el Breakthrough Institute[q], gozan de una amplia popularidad. Sin embargo, esto no es más que una gran ilusión y un síntoma de la fe en los milagros tecnológicos, un fenómeno muy frecuente en la sociedad industrial.

 

 

Gráfico VII[r]: Fuentes de energía mundiales y consumo en 2004. Hoy (2010) la situación es similar, pero el porcentaje de carbón y energía nuclear ha aumentado. Nótese la absoluta primacía de los combustibles fósiles la cual es aún mucho mayor si se tienen en cuenta sus formas indirectas (es decir, que son la base energética para todas las otras fuentes de energía).

 

Las apropiadas palabras de Seppo Korpela -que “la humanidad está atrapada sin esperanzas en un dilema distinto a cualquier otro al que se haya enfrentado con anterioridad”25- a menudo son reiteradas en la literatura sobre el pico del petróleo. La inmensa mayoría de la gente -el público, los medios de comunicación de masas, las élites políticas y económicas- no es consciente de la gravedad de la situación en que se halla el ser humano. Hay una esperanza generalizada de que o bien las reservas de petróleo sean enormes, o bien podamos desarrollar fuentes de energía alternativas justo a tiempo “para dejar el petróleo antes de que el petróleo nos deje a nosotros”. Desafortunadamente, no hay tales “alternativas”. Las así llamadas alternativas26 -la energía nuclear, la solar, la eólica, la geotérmica, etc.- son sólo tecnologías para la producción de energía eléctrica. La tecnología no es energía y las “alternativas” en realidad no son más que derivados de los combustibles fósiles. Eso significa, que debemos tener enormes cantidades de petróleo y gas baratos para poder desarrollar las tecnologías alternativas, pero, a causa del pico del petróleo, no las tenemos. Producir “energía alternativa” gasta “energía procedente del petróleo”; o, dicho de otro modo, todas las fuentes de energía y combustibles no fósiles dependen de una economía impulsada por los combustibles fósiles. Tener fe en las “tecnologías de energía limpia” es simplemente hacerse ilusiones. En el mundo real sólo existen los combustibles fósiles y sus derivados (para la producción de electricidad). Las fuentes de energía “alternativas” simplemente están aumentando (en lugar de desplazando) el uso de combustibles fósiles. Las sociedades industriales fueron construidas, en los últimos 200 años, en base a la energía de los combustibles fósiles y no pueden crear rápidamente -si es que realmente pueden hacerlo de algún modo- ninguna base energética diferente. El consumo de otras fuentes de energía sólo aumenta el consumo de combustibles fósiles, pero no lo reemplaza. En el mundo posterior al pico del petróleo el desarrollo de “alternativas” significará un gran incremento de la demanda de petróleo y gas, el precio subirá y la economía se desplomará o se contraerá en una recesión aún más profunda. El desarrollo de “alternativas” sólo es posible mediante un constante crecimiento económico, pero el requisito fundamental para ello -combustibles fósiles baratos- ya no existe.

Las formas de energía “alternativas” simplemente no pueden reemplazar a 30 mil millones de barriles anuales de petróleo (el problema de la “energía neta”) y siempre supusieron, suponen, y (probablemente) supondrán pérdidas de energía neta. Hay otros problemas con las “alternativas”, como su difícil captura, ya que el sol, el viento o el agua no están simplemente en el suelo, como el petróleo, el gas, o el carbón y, por tanto, no siempre están disponibles y dependen mucho del (rápidamente cambiante) clima. Si los precios del petróleo están bajos (por debajo de 40 d/b) las “renovables” no son competitivas en el mercado, y si los precios están muy altos (más o menos por encima de 90 d/b), no pueden ser desarrolladas extensamente, dado que derivan del petróleo. El hidrógeno es un portador de energía (muy ineficiente), no una fuente de energía. La energía nuclear, que sólo sirve para producir grandes cantidades de electricidad, es demasiado costosa y peligrosa.27 Hay cantidades significativas de carbón, pero mucho menos de lo que se piensa normalmente y su uso masivo incrementará drásticamente el cambio climático y la polución en los hábitats humanos. El carbón no puede ayudar en algunos sectores, como el transporte o la agricultura, los cuales son completamente dependientes del petróleo y del gas.28 La extracción de arena bituminosa en Canadá y en algunos otros países es particularmente costosa en dinero, petróleo (un gran problema en el contexto del pico del petróleo, su TRE es sólo de 1:1,5) y agua y tiene consecuencias ecológicas terribles, desde la contaminación del entorno inmediato a su contribución al cambio climático. Lo mismo puede decirse de las perforaciones mar adentro, incluso si los desastres ecológicos -como el recientemente ocurrido en el golfo de México, cuando una plataforma petrolífera se hundió en abril de 2010- son considerados meramente como “accidentes” aislados.

El segundo problema con las “alternativas” es que simplemente no hay tiempo para tal transición energética masiva. La primera crisis del petróleo (1973) fue una buena (pero desaprovechada) oportunidad para el comienzo de la transición energética, ya que se necesitarán entre 30 y 50 años para llevarla a cabo. Todas las otras fuentes de energía combinadas no podrán cerrar la creciente brecha en el abastecimiento durante los próximos 10 ó 20 años. Invertir en “alternativas” supone un desperdicio de dinero. Por tanto, la era de la energía barata no puede volver y sin ella no habrá recuperación a largo plazo. Los economistas convencionales simplemente no pueden entender eso ya que para ellos la escasez de recursos es algo imposible. Si los precios suben, la producción se incrementa o se encuentran alternativas rápidamente. Pero hoy en día ninguna de estas dos opciones es posible. Esto significa que todas las propuestas acerca del “desarrollo sostenible”, la “modernización ecológica” y conceptos similares simplemente son paparruchas y autoengaños. La tecnología no es energía y las innovaciones tecnológicas no sirven de mucho si se sigue dependiendo masivamente de los combustibles fósiles.29

Actualmente, la economía mundial está en una situación difícil.30 A pesar de la gran crisis económica de 2008 el uso mundial de petróleo ha caído sólo un 2,7%, hecho que muestra bien lo dependiente del petróleo que es la economía mundial. Cuando la actividad económica se recupere, la demanda de petróleo y los precios de éste aumentarán exponencialmente de nuevo ya que la oferta no irá a la par de la demanda. El precio del petróleo en los últimos meses -entre 75 y 80 d/b- es realmente astronómico para un estado de crisis. Una condición fundamental para la recuperación es la abundancia de energía barata o el retorno de los precios del petróleo a los 15 ó 20 d/b. Por supuesto esto no es posible. En medio de la profunda (y cada vez más grave) crisis, los precios del petróleo estuvieron escalando hasta 70 d/b en el verano de 2009 y por encima de los 80 d/b en octubre de 2009. La industria de las aerolíneas -es decir, de las grandes compañías aéreas; muchas de las más pequeñas han desaparecido ya- está al borde del colapso con esos precios tan altos y lo que queda de la industria automotriz no está en una situación mucho mejor. La Reserva del Banco Federal en EE.UU. emite cada vez más moneda y créditos para prevenir que los bancos y los fondos mutuos colapsen. El gobierno estadounidense devalúa intencionadamente su moneda nacional (una medida de gobierno habitual en el caso de una gran deuda) pero un dólar más débil significa unos precios del petróleo más altos, no la recuperación económica. El desempleo crece de forma continua en casi todos los países. Hay varias burbujas esperando estallar en un año o dos. Los gobiernos y los medios masivos ven “brotes verdes” y “signos de recuperación” en todas partes, pero éstos son sólo cuasirrecuperaciones temporales dentro de una contracción económica a largo plazo.

Los rescates financieros y los paquetes de estímulos no tendrán un efecto a largo plazo sin el regreso de la energía barata. No hay, ni habrá, un rescate energético. Estas medidas sólo pueden desacelerar la tasa de contracción económica y, a causa del gran incremento de la deuda pública y del déficit estatal que provocan, retrasar meramente la quiebra financiera de la economía mundial. Las instituciones financieras no pueden funcionar sin crecimiento económico, y éste no es posible sin energía barata. Si la economía realmente se llega a recuperar, la crisis del abastecimiento de petróleo (escasez física de petróleo, no sólo precios altos) y un gran aumento de los precios serán probablemente inevitables. En la era de la energía barata mucha gente pudo vivir más allá de sus posibilidades, pero eso se acabó. Los paquetes masivos de estímulos han creado una deuda pública masiva -y la transformación de la deuda privada en pública- y déficits en los presupuestos estatales; una situación intolerable para los años venideros. Incluso las principales instituciones -como el banco francés Société Générale en noviembre de 2009- están advirtiendo de un gran peligro de colapso económico. La mayor burbuja patrocinada por un gobierno está, por supuesto, en China (y en su crecimiento fantasmal de más de un 8%), donde son construidos edificios sin inquilinos, carreteras sin vehículos y centros comerciales sin consumidores ni empleados. Las masivas intervenciones gubernamentales muestran que la economía está en cuidados intensivos, incapaz de sostenerse en pie por sí misma. En el último año, los “cambios fundamentales” en las instituciones y regulaciones -que el presidente estadounidense Obama prometió- no se han producido, sólo ha habido un apuntalamiento temporal de las instituciones basadas en el crecimiento, mediante un aumento masivo de la deuda. Sin energía barata no hay crecimiento, sin crecimiento no hay reembolso de los préstamos y sin el reembolso de los préstamos todo el edificio de la economía de deuda y crédito comienza a derrumbarse. Los gobiernos de muchos países ya han tenido que imponer “medidas de austeridad” -recortes del gasto público, incremento de los impuestos, recortes de salarios, pensiones y empleos- esperando así disminuir el intolerable déficit y mantener la confianza de los inversores extranjeros. Pero estas medidas o bien serán meros gestos cosméticos o bien, de ser implementadas seriamente, supondrán la muerte del estado social, un estancamiento económico y una contracción económica mucho más profundos y el suicidio para los gobiernos. Es dudoso que los gobiernos puedan seguir insistiendo en llevar a cabo medidas restrictivas contra la voluntad de su propia ciudadanía. De todos modos, ni siquiera estas duras medidas podrán evitar la quiebra de los estados bajo el aplastante déficit y la deuda en un año o dos.

II. Tendencias futuras

En este momento, estamos a la mitad de la primera fase (fase introductoria) de una megacrisis, en la que la producción de petróleo mundial es estable. O, si observamos la época moderna en un contexto energético más amplio, estamos a mitad de la segunda fase. La primera fase fue ascendente, con una producción de petróleo siempre en aumento (con fluctuaciones menores principalmente a causa de problemas geopolíticos). La “producción” y la oferta de petróleo siempre iban por delante de la demanda. Esta fase terminó alrededor de 2005. La segunda fase -de estancamiento- comenzó en el último trimestre de 2004, con la desaceleración del incremento en la tasa de “producción” de petróleo. Desde 2005 hasta hoy la “producción” de petróleo ha estado estancada entre los 85 y los 87,5 mb/d para todos los combustibles líquidos y entre los 72 y los 74 mb/d para el petróleo crudo. La demanda de petróleo comenzó a exceder a la oferta en 2006 y en el futuro cercano puede esperarse una brecha creciente (gráfico VII). En los próximos años podemos esperar el agravamiento de la crisis con un mayor incremento del desempleo y una disminución de la demanda31 debida a los altos precios del petróleo (alrededor de 70 d/b es el mínimo aceptable o precio “justo” para la OPEP; el “precio justo” era de 20 d/b en 2002 y de 40 d/b en 2004). En el futuro cercano (entre 1 y 4 años a partir de hoy; o durante el tiempo que dure la meseta del pico) los precios del petróleo fluctuarán descontroladamente; el agravamiento de la crisis económica los hará descender, pero las medidas de la OPEP y la demanda en constante aumento de los países no pertenecientes a la OCDE[s] (las llamadas economías emergentes) los hará aumentar; las especulaciones del mercado actuarán en ambas direcciones, dependiendo de las “señales de recuperación” y de las “señales de depresión”, dentro de un rango de entre 60 y 80 d/b. A largo plazo, especialmente después de 2012, los precios del petróleo y de la energía aumentarán debido a la brecha en constante crecimiento entre una demanda en aumento y una extracción en declive. La tercera fase o fase descendente comenzara cuando la extracción empiece a caer de la meseta del pico32, al principio lentamente, luego más rápido, probablemente después de 2012, quizás incluso antes, dependiendo de la demanda y de la capacidad de la OPEP para compensar el continuo descenso en la extracción de los países no pertenecientes a ella. Sólo una gran destrucción de la demanda -y una gran depresión- puede posponer el fin de la segunda fase del final de la era de los combustibles fósiles durante varios años. Éste será el comienzo de la verdadera crisis con un aumento de la escasez de la oferta, apagones de energía, desempleo masivo, alta inflación y altos precios, al margen de la demanda. Llegados a ese punto, incluso una demanda en continuo descenso no podrá ya ayudar a que bajen los precios. Los precios relativamente bajos del petróleo en 2009 y 2010 sólo son la calma antes de la tormenta.

El año 2008 es un punto de ruptura fundamental en la historia de la civilización moderna, el fin de la globalización (expansiva) y el comienzo de la desindustrialización y de la relocalización[t]. Ese año será considerado, por los historiadores futuros, como el comienzo del fin de la civilización industrial. Por supuesto, éste tiene que ser entendido como un proceso a largo plazo, no como un acontecimiento singular.33 Tradicionalmente, los analistas del pico del petróleo han centrado su atención en los aspectos de la oferta global de petróleo referentes a la tasa máxima de extracción. Pero, la exportación neta de petróleo es el mayor problema hoy en día, ya que la extracción está estancada en una meseta y el consumo doméstico en los países exportadores de petróleo está en constante aumento. Por lo tanto, cada año hay menos petróleo en el mercado internacional incluso aunque la tasa de extracción siga siendo la misma. Muchos analistas del pico del petróleo piensan que la crisis de la exportación neta de petróleo será el acontecimiento geopolítico que defina la próxima década.34 Probablemente estamos corriendo hacia el “precipicio de la energía neta” con una caída en la rentabilidad energética de la extracción de petróleo y una hambruna energética en cada vez más sectores de la sociedad. Así que, en el mundo posterior al pico del petróleo, la extracción de petróleo no sufrirá un declive gradual, sino una caída mucho más rápida.

 

 

Gráfico VIII: brecha creciente entre la demanda de petróleo y la oferta ["Historical oil production-EIA"="Producción histórica de petróleo según la AIE"; "Demand not constrained by lack of credit or high price"="Demanda no restringida por la falta de crédito o precios elevados"; "One estimate of future production"="Una estimación de la producción futura"; "Growing gap leads to financial distress; reduced consumption"="La divergencia creciente lleva al agotamiento financiero; consumo reducido"].

 

En general, hay dos posibles escenarios para el futuro cercano: (1) el continuo agravamiento de la crisis, o continuación de las tendencias de los últimos 16 meses hacia la segunda Gran Depresión (el escenario más probable) y (2) una corta recuperación, especialmente en China e India, y luego una caída repentina debida a la explosión de los precios y a la hiperinflación. Ambos escenarios conducen a la crisis económica debido al colapso de la burbuja económica y a la quiebra masiva y la incapacidad de muchos estados para pagar sus créditos y deudas. Desde una perspectiva que tenga en cuenta el pico del petróleo, el segundo escenario –recuperación, aumento de precios, contracción, descenso de precios, recuperación, etc.- quizás sea el mejor. La mayoría de la gente sólo se toma el pico del petróleo en serio cuando los precios del petróleo suben pero, cuando los precios bajan, creen muy equivocadamente que el pico del petróleo es irrelevante. Los analistas del pico del petróleo solían predecir, antes de la escalada de la crisis en 2008, que el pico del petróleo/energía causaría una contracción económica, que los precios del petróleo caerían, que habría una recuperación corta y parcial, que los precios subirían de nuevo, que habría una nueva contracción, etc. El ciclo de contracción-recuperación-contracción se repetiría, pero cada vez a un nivel más profundo y grave. Sin embargo, hay otro escenario, que a día de hoy (primavera de 2010) parece ser más probable. Según parece, el sistema de créditos financieros -en países superendeudados, como EE.UU., la mayoría de los países europeos y Japón- ya no puede ser reparado y su consiguiente implosión es inevitable debido a la imposibilidad de reiniciar el crecimiento económico. Los rescates financieros y los “paquetes de estímulos” podrán servir para ganar algo de tiempo, pero no podrán impedir la ulterior contracción de la economía. El agravamiento de la crisis, con unos precios relativamente bajos, enmascarará el pico del petróleo/energía -el evento más importante de nuestra era- durante mucho tiempo. En 2010, a medida que el proteccionismo y la depresión económica y social aumenten, muchos estados se verán empujados (algunos ya lo están siendo) a elegir entre tres difíciles opciones: (hiper)inflación, impuestos altos y reducción del gasto público (con gran aumento del desempleo, serias tensiones sociales, caída de gobiernos, etc.) o el impago de su deuda (es decir, la bancarrota). La bancarrota -o de la burbuja de rescates/deudas, “la madre de todas las burbujas”35-probablemente sea inevitable para la mayoría de los países. La crisis de Grecia, a comienzos de 2010, es sólo el principio de esta tendencia.

El descontento masivo, las huelgas y la agitación callejera son una posibilidad muy real en el próximo par de años, ya que, sin el constante abastecimiento de energía barata (o no tan cara, como ahora), las grandes ciudades son barriles de pólvora. La crisis alimentaria será galopante, debido al aumento de los precios de la energía, a la falta de inversión y a la mala meteorología. Este será el fin, entre otras cosas, de la sociedad plural, liberal, democrática y multicultural. En la era de la energía barata, el gobierno puede ser relativamente tolerante y diversos grupos étnicos y religiosos pueden vivir juntos de forma relativamente pacífica. Pero en la era de la escasez y de la crisis económica y energética creciente, la tensión social aumentará y los gobiernos aplicarán políticas más represivas y medidas más draconianas: pena capital, cierre de fronteras y prohibición de la inmigración, restricciones de las libertades civiles, etc. El constante incremento de los precios, del desempleo y de los impuestos causará el empobrecimiento y la desaparición de las clases medias. La mayoría étnica buscará chivos expiatorios y con frecuencia éstos serán algunas minorías (raciales, étnicas, religiosas). Algunas de estas medidas -leves indicios de las tendencias futuras- ya podemos verlas hoy en día.36 Algunos pensadores del pico del petróleo, como John M. Greer, predicen el llamado colapso catabólico o procesos de desintegración social a largo plazo durante varios siglos.37 Muy probablemente, hará falta menos tiempo para que esta desintegración suceda, como máximo varias décadas, sobre todo a causa de la tormenta perfecta (hablaré acerca de ello más adelante) y de la completa dependencia de la economía industrial del petróleo y de otros combustibles fósiles. Resulta difícil creer que se trate de una desintegración a largo plazo, como, por ejemplo, la del Imperio Romano o la de la civilización maya clásica.

Más adelante en el futuro, aproximadamente a partir de 2025, podemos esperar una desintegración real de las sociedades industriales y procesos cada vez más acelerados de colapso demográfico (descenso de la población) y social (descenso de la complejidad política, tecnológica y económica).38 En 2030 la producción mundial de petróleo será la mitad del nivel de 2008, pero con alrededor de 8.500 millones de seres humanos; en ningún caso una perspectiva muy halagüeña. Esto no es catastrofismo ni el apocalipsis, sino un nuevo caso de colapso de una sociedad compleja, un tema de estudio científico frecuente. La reciente caída de los precios del petróleo, desde el verano de 2008, acarreará una crisis futura de abastecimiento (escasez física de petróleo, quizás en los próximos 3 ó 4 años), ya que muchos proyectos de prospección e inversión en yacimientos petrolíferos están siendo cancelados. Estas cancelaciones incrementan la probabilidad de que el pico concreto de la “producción” -87,5 mb/d en julio de 2008- nunca sea superado. La actividad económica podrá recuperarse un poco (como durante el verano de 2009) a corto plazo a causa de las políticas fiscales de los gobiernos (rescates financieros, paquetes de estímulos, etc.) pero una recuperación real y a largo plazo  no podrá alcanzarse sin el regreso de la era de la energía barata y abundante. La violencia geopolítica en aumento y las políticas de acaparamiento (que impiden que la exploración y “producción” adecuadas sean aplicadas a las reservas de recursos) disminuirán además la cantidad de petróleo disponible en el mercado mundial en el futuro. Los conflictos por las reservas de energía restantes crecerán en un futuro cercano.39 La globalización será relegada al basurero de la historia y las grandes megaciudades -supuestamente “demasiado grandes para caer”- colapsarán y desaparecerán. Además, la mayoría de los estados también desaparecerán. Después del colapso del imperio estadounidense no habrá otra hegemonía mundial –como mucho una primacía a corto plazo de Rusia, única superpotencia con reservas significativas de petróleo y gas natural. Sobrecargada por el creciente déficit y por el aumento de los precios de la energía, China también colapsará. Pero este colapso tiene que ser entendido como un proceso gradual y a largo plazo, aunque esté limitado a sólo algunas décadas. Las diferentes regiones se verán afectadas de distintas maneras, dependiendo de la densidad demográfica, del entorno geopolítico, de si la estructura social es étnica/social/religiosamente homogénea o heterogénea, del nivel de industrialización, etc.

El final de la primera fase de la era de los combustibles fósiles tiene una gran importancia para la población humana.40 Desde la domesticación neolítica hasta el siglo XVIII la población fue incrementándose, pero muy gradualmente y con muchas crisis demográficas locales y regionales. La población mundial era de 800 millones en 1800, de 1,6 mil millones en 1900 y hoy en día es de 6,8 mil millones (ver gráfico VII). El gran aumento de la población en los últimos dos siglos ha sido sólo en cierta medida consecuencia de la ingeniería genética aplicada a las plantas comestibles y de la explotación agrícola de nuevas tierras cultivables. En su mayor parte, ha sido consecuencia de los combustibles fósiles, especialmente del uso del petróleo en la agricultura. La primera revolución industrial en la agricultura a mitad del siglo XIX, basada en el guano peruano y los fosfatos de nitrógeno (comienzo de la química agrícola), hizo posible el gran aumento de la población europea. A partir de 1950, la segunda revolución industrial en la agricultura -la llamada revolución verde (nombre irónico, dada la destrucción masiva de hábitats salvajes que supuso)- provocó un gran aumento de la producción alimentaria y fue completamente dependiente del uso masivo de petróleo y gas baratos. Los fertilizantes, los pesticidas y los herbicidas son fabricados a partir del petróleo y del gas natural. La agricultura no industrial tradicional no puede sustentar a más de mil millones de personas; probablemente a muchas menos. Muchas tierras previamente cultivables son (o serán) inútiles para la agricultura a causa del cambio climático (desertificación), de la escasez de agua o de su envenenamiento con sustancias químicas industriales.

El pico de la energía también significa el pico de la población, la cual crecerá durante los próximos años, hasta alrededor de 7.500 millones, y luego comenzará a caer, lenta o rápidamente, dependiendo de las circunstancias. Sin energía barata, no habrá una segunda “revolución verde”. Las previsiones demográficas convencionales -aumento de la población hasta alrededor de los 10 mil millones y luego una estabilización- son el producto de los deseos de los demógrafos, no las tendencias más probables. El único medio racional para lograr el descenso de la población es la disminución de la producción de alimentos (inevitable en cualquier caso), ya que a todo aumento de la cantidad de alimentos le sigue un aumento de la población. Sin embargo, un colapso demográfico abrupto y violento en el siglo XXI, probablemente por debajo de los mil millones, o mucho menos (por debajo de los cien millones en caso del peor escenario -guerra termonuclear + enfermedades pandémicas-), es el resultado probable más realista de la tormenta perfecta: la convergencia del agotamiento de los combustibles fósiles, el cambio climático y muchos otros problemas. Enfermedades, violencia social (interna y externa) y hambrunas serán los principales mecanismos del colapso demográfico del siglo XXI. La superpoblación y el colapso se vuelven posibles cuando una especie encuentra una rica fuente de recursos que promueve su reproducción, lo que a su vez tras cierto periodo de tiempo hace que dicha fuente se agote. En el contexto del pico del petróleo todas las aspiraciones a alcanzar un “estilo de vida americano” de las poblaciones pobres de los países del Tercer Mundo (y también de los países “desarrollados”) deberán ser abandonadas para siempre, ya que tampoco la minoría rica podrá mantener durante mucho tiempo su derrochador estilo de vida. El fin de la civilización industrial global supondrá, durante un largo tiempo, el fin de la civilización como tal. En la historia reciente, el colapso de una civilización hacía posible el surgimiento de alguna otra sociedad compleja. Pero hoy ya no hay ningún territorio no colonizado[u] o espacio vacío para permitir tal surgimiento. Además, la restauración de una civilización agrícola compleja no será posible a causa de la carencia de suelo fértil. Sólo en el futuro distante, después de varios siglos o más, las sociedades complejas quizás aparezcan de nuevo, pero la civilización industrial nunca volverá a ser restaurada. Es/fue algo que no se volverá a repetir, ya que los combustibles fósiles no pueden regenerarse en una escala de tiempo humana.

 

 

 

Gráfico IX: aumento de la población mundial desde el siglo IX al XXI

 

 

Gráfico IXa: cuánta gente puede sobrevivir dependiendo de una fuente energética específica

 

El pico del petróleo y la crisis energética son los temas principales de este artículo. Hay muchas otras dificultades (que no problemas) haciendo que la situación humana sea particularmente difícil, como la erosión del suelo, la carencia de agua, nuevas enfermedades, etc. pero aquí no podemos escribir acerca de ellas en detalle. La más importante es, por supuesto, el cambio climático rápido, probablemente provocado en su mayor parte por el hombre. Los teóricos y activistas del cambio climático normalmente ignoran el pico del petróleo o, irónicamente, le dan la bienvenida considerando que será un estímulo para un abandono más rápido de la economía de los combustibles fósiles (como si esto fuera posible). Se habla mucho acerca del cambio climático en público, en los medios de comunicación de masas e incluso en los círculos políticos -quizás porque es una amenaza externa, apropiada para el pensamiento tecnocrático de “problema-solución”. Sin embargo, el impacto del cambio climático es más lento y las sociedades industriales quizás podrían adaptarse si existieran cantidades ilimitadas de energía barata. Las consecuencias del cambio climático probablemente sólo serán devastadoras si se combinan con el fin de la era de los combustibles fósiles. El pico del petróleo, que está basado en firmes hechos geológicos, es interno (es decir, amenaza los fundamentos del funcionamiento normal de las sociedades industriales) y, por tanto, constituye una amenaza mucho mayor que el cambio climático.41

El pico del petróleo y el cambio climático son dos partes fundamentales de la tormenta perfecta y deben ser considerados juntos -no separados, como a menudo sucede- como causa probable del colapso demográfico y social en el siglo XXI. Pero ambos no tienen la misma importancia, al contrario de lo que muchos escritores y analistas piensan.42 Como Kjell Aleklett y varios analistas del pico del petróleo han señalado, los escenarios dominantes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático son poco realistas debido a que ignoran la problemática del pico del petróleo.43 Estos escenarios dan por hecho que se seguirá funcionando como hasta ahora y que el aumento de la extracción y consumo de combustibles fósiles será continuo.44 Pero, en vista del pico del petróleo y de la energía, ésta es una suposición equivocada e incluso los escenarios más catastróficos no son realistas. El probable colapso de la civilización industrial en el siglo XXI será consecuencia de la carencia de energía neta, no de la ausencia de un clima estable. Las sociedades industriales colapsarán mucho antes de que las peores consecuencias del cambio climático se hagan evidentes. La megacrisis contemporánea y la sacudida de las bases de la economía mundial en 2008 y 2009 no tienen nada que ver con los cambios climáticos sino que se deben (casi) por completo al factor de la energía o pico del petróleo. En los círculos políticos y por parte del público, se está dando demasiada importancia al fenómeno del cambio climático y restándosela al pico de la energía. Kurt Cobb ha dado dos razones para explicar esto: primero, los gobiernos pueden ocultar los verdaderos datos acerca de las reservas de petróleo pero no acerca del clima, y segundo, el petróleo está en las profundidades, es difícil de medir y su extracción depende de factores políticos, financieros, tecnológicos y de otros tipos.45

Un enfoque sistemático en la gestión de recursos y una lenta reducción de la población serían ciertamente la opción más deseable. La disminución gradual de la producción, el consumo, la tecnología, la población y las ciudades debería se la prioridad fundamental de los gobiernos y del público. En lugar de suprimir los síntomas, nuestra prioridad debería ser la eliminación de las causas profundas de la difícil situación en que se halla el ser humano. Sin embargo, ésta no es una opción realista, ya que los seres humanos apenas somos capaces de trabajar con una visión global y a largo plazo. Peor aún, la opción más racional se halla en oposición directa a los valores ideológicos fundamentales del mundo moderno: fe en los milagros tecnológicos y en la bondad de la expansión tecnológica y demográfica, fe en el “progreso histórico” (“no podemos volver atrás”), prejuicios humanistas acerca de los “derechos humanos”, etc. La difícil situación en que nos hallamos es y será interpretada, tanto por el gobierno como por el público, como un mero “problema” para el cual buscar alguna “solución” (tecnológica). Pero hasta el autoengaño humano tiene un límite.

Diversas respuestas han sido/son desarrolladas a medida que la crisis social y ecológica de la civilización industrial ha ido/va aumentando. Hay una de tales respuestas que merece ser mencionada aquí: el llamado movimiento de las Ciudades de la Transición[v] (MCT) en Gran Bretaña, Nueva Zelanda, EE.UU. y varios otros países. Este movimiento contiene programas y preparativos para la escasez de energía y el cambio climático venideros. Su principal objetivo es la desglobalización y la localización[w], especialmente en lo que a seguridad energética y producción alimentaria se refiere. Su idea central es que una ciudad, pueblo u otra área pequeña puede hacer la transición energética y alimentaria a un mundo postpetróleo mediante los esfuerzos de la gente local, sin depender de los grandes gobiernos o de las grandes empresas. Se hace hincapié sobre todo en la permacultura y otros modos de vida locales. Los ciudadanos de las Ciudades de la Transición deberían vivir, en teoría, con completa autosuficiencia y hacer uso de la infraestructura local para la agricultura, la vestimenta, la metalurgia y otros aspectos básicos de su vida.46 El MCT es, hasta ahora, el mejor enfoque práctico y constructivo para la presente situación e intenta, acertadamente, conectar el pico del petróleo con el cambio climático. Un gran valor del MCT es su enfoque basado en la comunidad. Los seres humanos son animales sociales y ciertamente vivirán en algún tipo de sociedades tras el colapso de la civilización industrial, no aislados como Robinson Crusoe, con un arsenal de armas y 10 acres[x] de tierra.47 Pero esta transición debe ser entendida en el contexto del colapso demográfico y social (durante el colapso), no como un medio para evitarlo (contra el colapso). De otra manera, será un caso más de optimismo injustificado de ciertos miembros de la clase media que creen firmemente que el futuro “será lo que queramos que sea”. Personalmente Hopkins piensa que el futuro descenso energético y una vida más local serán inevitables, pero el MCT incluye a mucha gente con convicciones más reformistas. Esta orientación reformista puede ser, como sostiene Trainer, dominante en el presente, pero las tendencias desintegradoras futuras ciertamente aumentarán las opciones más radicales. En el MCT hay una convicción generalizada de que las fuentes de energía alternativas (renovables) son posibles “soluciones” a la dependencia de los combustibles fósiles y al cambio climático, pero, como ya hemos visto, esto no es correcto. Para muchos de los miembros del MCT, la “transición” es hacia una sociedad industrial reformada, basada en nuevas energías (renovables) y con una escala tecnológica algo menor (pero aún muy compleja). De cualquier forma, el MCT es una ejemplo de como el concepto del colapso industrial no debería implicar pesimismo o catastrofismo nihilista[y]. Por el contrario, puede y debería ser una llamada a la desintegración constructiva de la megaestructura industrial y a la afirmación de las comunidades locales como el nuevo/viejo contexto social humano. Las convicciones subjetivas reformistas de  la mayoría de sus miembros no son cruciales ya que los procesos objetivos de desintegración social y demográfica forzarán a la gente a adaptarse a las nuevas circunstancias. Actualmente se ubican en el espectro verde claro[z] pero eso podría cambiar muy rápidamente.

Los teóricos y activistas del pico del petróleo a menudo han sido y son acusados de tener una visión sombría del futuro humano. Con frecuencia, esta visión se ve reforzada por su pensamiento, en principio positivo, acerca de la sociedad industrial. Es decir, la gran mayoría de quienes se preocupan por el pico del petróleo creen que la civilización industrial contemporánea –al menos en su forma presente- es insostenible y que un colapso o reducción de la población y de la complejidad y tecnológica/política, es inevitable en un futuro cercano. Pero, al mismo tiempo, muchos de ellos, especialmente ciertos geólogos retirados (Campbell, Deffeyes y otros), creen también en muchos aspectos de la ideología oficial de la sociedad industrial: en el mito del “progreso histórico”, en la civilización como “ascenso y logro”, en el orden industrial como un “pináculo del progreso”, en la democracia liberal como sociedad de libertad y prosperidad, etc.48 Esta interpretación no sólo es incorrecta –he escrito acerca de las razones de ello en otros sitios49- sino que crea dilemas adicionales. Al aceptar esta ideología debilitan innecesariamente su propia argumentación. Si la gente cree firmemente en la ideología oficial del industrialismo (consumismo=bienestar, expansión tecnológica=progreso, medicina=salud, estado=seguridad, etc.)  probablemente hará todos los esfuerzos para sostenerlo e ignorar, hasta el último momento, todas las advertencias acerca de su insostenibilidad. Si la gente cree que la sociedad industrial es algo “avanzado” y que es parte de la “evolución cultural progresista[aa]”, luchará duramente para mantenerla. Pero si cuestionamos esta ideología y entendemos que la historia no es progresista y que la sociedad industrial es el orden social más antinatural[bb] de la historia humana, su colapso parecerá algo no solamente inevitable sino deseable. La pregunta crucial no es: ¿podemos sostener esta civilización (o la civilización en sí)?, sino: ¿deberíamos siquiera intentarlo? Ciertamente habrá una mortandad masiva, mucho sufrimiento y mucha destrucción entre los seres humanos, pero el colapso de la civilización industrial no debe ser entendido como una tragedia o un desastre. Supondrá la oportunidad de reconstruir pequeñas comunidades, más apropiadas para los animales humanos y más adecuadas a la naturaleza humana.50 Algunos grupos humanos quizás serán capaces de recuperar la vida cazadora-recolectora, nuestro contexto evolutivo natural.51 El colapso demográfico y social salvará muchos ecosistemas y especies de la destrucción causada por el hombre. El colapso de la civilización industrial no será una catástrofe o el fin del mundo, ni siquiera el fin de la especie humana, sino sólo un caso más de colapso de una sociedad compleja, un fenómeno frecuente en la historia humana reciente.52 El colapso de la civilización no implica la caída en una especie de caos primordial, sino un regreso a condiciones de vida más típicas/normales en la historia humana. El colapso demográfico y social relajará la presión humana masiva sobre los hábitats y especies salvajes y hará posible, a largo plazo, la restauración de muchos aspectos del mundo natural salvaje, nuestro verdadero hogar. Tenemos muchas posibilidades de evitar repetir los problemas antropogénicos típicos de las sociedades agrícolas tradicionales -pequeñas guerras locales, enfermedades contagiosas, grandes desigualdades, etc.- ya que la restauración de las civilizaciones agrícolas no será posible en un futuro cercano. No hay condiciones ecológicas favorables (“territorios no colonizados”[cc] o espacio vacío, posibilidad de agricultura intensiva, etc.) para el crecimiento de algunas otras sociedades complejas cuando la civilización industrial caiga. El MCT puede ser un buen comienzo para nuestro incierto futuro postindustrial.


NOTAS:

1.    Última actualización del artículo: 18 de junio de 2010.

2.  En la física moderna la energía normalmente es entendida como la capacidad para hacer algún trabajo. En la Tierra, prácticamente toda la energía disponible proviene del Sol, incluyendo los combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón). Algunos expertos han defendido, en los últimos años, la llamada teoría abiótica del petróleo -que sostiene que hay reservas ilimitadas de hidrocarburos primordiales líquidos a gran profundidad en la Tierra que se están reponiendo continuamente mediante procesos abióticos- pero es una opinión muy poco probable y muy minoritaria (Heinberg 2004b). Acerca de la energía en la historia de las sociedades humanas, véanse: Smil 1994, 2003, Price  1995, Heinberg 2005, Crosby 2006, Ruddiman 2007, Pimentel-Pimentel 2008 y Markus 2009b.

3.   Acerca del liberalismo, el marxismo y otras ideologías modernas y de sus implicaciones ecológicas, véase: Hay 2002, Sunderlin 2003, Dryzek 2005, Barry 2007 y Dobson 2007.

4.   Algunos analistas contemporáneos han advertido que las teorías demográficas modernas pasan por alto constantemente el papel jugado por el factor energético -incluyendo los combustibles fósiles- en el crecimiento demográfico (Zable 2002, Pimental 2008 y Chefurka 2009).

5.   Este proceso no fue rápido sino muy gradual. A nivel mundial, el siglo XIX aún era la época de la madera y en el siglo XX el carbón era (e incluso sigue siendo hoy) la principal fuente de energía, siendo el petróleo una fuente secundaria. Además, la tasa de extracción de carbón aumentará en el futuro cercano a medida que la extracción de petróleo se estanque en la meseta del pico. Acerca de la historia de la explotación del petróleo y de los combustibles fósiles en general, véanse: Catton 1980, Smil 1994, Youngquist 1997, Heinberg 2005, Klare 2005, Duncan 2006, Kunstler 2006, Dekanic 2007, Greer 2008a y Yergin 2008.

6.   Todos los gráficos pueden hallarse en: www.wikipedia.org y en  www.energybulletin.net[dd]

7.  Las comillas significan que no existe la “producción de petróleo” (o de gas, o de carbón). Al igual que el aire o el agua, los combustibles fósiles no pueden ser producidos, sólo pueden ser hallados, extraídos y transformados en sus diferentes derivados industriales. Podemos hablar acerca de la “producción” de energía eléctrica o de máquinas pero no acerca de la producción de combustibles fósiles. Como muchos escritores en los círculos de debate sobre el pico del petróleo han señalado, la palabra correcta no es “producción”, sino “extracción”.

8.  Acerca de Hubbert y su análisis original véanse: Heinberg 2005 y Deffeyes 2008 (véase también el gráfico IV). William Catton fue el primer autor que advirtió, en un extenso análisis, que los combustibles fósiles son el talón de Aquiles de las sociedades industriales (Catton 1980).

9.  Campbell y Laherrère publicaron el famoso artículo “The End of Cheap Oil?” (Scientific American, marzo de 1998[ee]), cuando el precio del petróleo estaba muy bajo, entre los 10 y los 12 d/b. Su conclusión principal -que la era de la energía barata terminaría muy pronto y abruptamente, probablemente antes del 2010- fue ridiculizada o, en la prensa popular, completamente ignorada.

10.  Aquí “pico del petróleo” se refiere a la máxima cantidad absoluta de petróleo extraído, pero también puede significar máxima cantidad de petróleo extraído per cápita. En este segundo sentido, el pico del petróleo ocurrió alrededor de 1990 (4,5 barriles per cápita).

11.  Existe la opinión generalizada en el público de que la especulación del mercado es la causa principal del incremento en el precio del petróleo. Esto puede ser cierto –tanto para el aumento como para la disminución- pero la especulación siempre tiene un fundamento, es decir, se basa en la relación entre la demanda y la producción. Si la extracción de petróleo está más o menos estancada, como lo ha estado en los últimos años, entonces la expectativa de un incremento de la demanda causará un rápido aumento de los precios. Ése fue el caso en 2007 y 2008, y de nuevo en el verano-otoño de 2009, con los primeros signos de recuperación económica. También, hay políticas de acaparamiento y mucha violencia en algunos países ricos en petróleo (Nigeria, Irak) que impiden la exploración y extracción, pero esto es posible sólo a causa de que hay una cantidad limitada de petróleo. En un mundo ideal -con un máximo en inversiones y cooperación internacional y sin acaparamiento ni violencia- la tasa de extracción podría ser significativamente más alta, pero ése sería petróleo de 80, 100 ó 150 d/b, algo que la economía no puede tolerar por mucho tiempo, y sería de baja calidad. Y esos precios altos deberían mantenerse estables durante unos diez años -a los inversores no les gustan los precios volátiles-, pero esto tampoco existe.

12.  Existe la opinión de que los números de la producción de 2008 fueron inflados, y de que el récord de mayo de 2005 (85 millones de barriles) es el récord histórico, el cual nunca ha sido excedido (y probablemente nunca lo será). No obstante, también hay una diferencia entre el pico del petróleo (2005) y el pico de todos los combustibles líquidos (2008).

13.  Hay cierta incertidumbre aquí ya que no se conocen los datos exactos de las reservas mundiales de petróleo (extraíble). Arabia Saudita y otros países de la OPEP no quieren mostrar todos los datos concernientes, considerándolos un alto secreto de estado. Pero el estancamiento de la extracción mundial de petróleo entre 2005 y 2008 puede ser entendido como una prueba indirecta de la afirmación recurrente acerca de que los datos oficiales de la OPEP están inflados o exagerados. No hay razón, si los datos ofrecidos son correctos, para que la OPEP no repita la misma estrategia de la década de los 80: incremento significativo de la extracción, desbordamiento del mercado con petróleo barato, disminución de los precios y… voilà, ya no hay crisis. Los acontecimientos de la segunda mitad de 2008 han mostrado que un incremento grande y rápido de los precios es peligroso no sólo para los importadores de petróleo sino también para los exportadores. En este artículo los términos pico del petróleo y pico de la energía son usados como sinónimos.

14.  Para un buen análisis, véase Rubin 2009.

15.  A menudo se hacen analogías y comparaciones entre la Gran Depresión y la crisis actual, pero las similitudes son superficiales y las diferencias son mucho más importantes. La Gran Depresión no tuvo nada que ver con los precios de la energía, de hecho, entonces los precios del petróleo en EE.UU. y otros países desarrollados eran muy bajos (el descubrimiento del pico del petróleo en EE.UU. se produjo precisamente en la década de los 30). Fue causada principalmente, como la mayoría de las crisis de la economía capitalista anteriores, por la sobreproducción y el bajo consumo. Las crisis posteriores, incluyendo las tres crisis del petróleo (1973, 1979 y 2007-2008), fueron causadas principalmente por el aumento del precio de la energía. La situación en la actualidad es bastante diferente y mucho más difícil de resolver. La crisis contemporánea ha sido causada principalmente por el pico del petróleo (o, dicho de forma más correcta, por el pico de la energía) el cual es parte del proceso del fin de la era de los combustibles fósiles, combinado con el cambio climático y muchos otros problemas “menores”. Así que el neokeynesianismo no servirá de mucho.

16.  Heinberg 2010b.

17.  La obsesión con el “crecimiento” no es un error subjetivo -como muchos adherentes de la “economía del estado estacionario” o de “vivir dentro de los límites” piensan- es la consecuencia objetiva de un sistema económico basado en deudas y créditos rotativos. Sin “crecimiento” los créditos y deudas viejas no pueden ser pagados, los bancos se hunden, el desempleo crece rápidamente y el sistema entero comienza a desmoronarse. Las intervenciones masivas por parte del estado pueden desacelerar temporalmente este proceso pero, sin el retorno de la energía barata, no podrán restaurar la vieja economía.

18.  Mills 2008 y Yergin 2008. Analizaremos los detalles del debate sobre el pico del petróleo en un ensayo aparte.[ff]

19.  Es cierto que hubo algunos descubrimientos significativos en 2007 y 2008 en aguas profundas (la costa de Brasil, el golfo de México) y en otros lugares difícilmente accesibles (y habrá también otros descubrimientos en el futuro), ya que los altos precios del petróleo hacen que la prospección tenga sentido. Pero se necesitarán entre 7 y 10 años de inversiones masivas y un precio del petróleo estable -ni demasiado bajo (colapso de la inversión) ni demasiado alto (colapso de la economía), 70 u 80 d/b-, para comenzar la extracción. Ésta no es una perspectiva realista si tenemos en cuenta el agravamiento de la crisis económica (grandes gastos excesivos y déficit en el presupuesto de los estados más “desarrollados”) y la gran volatilidad de los precios del petróleo en años recientes. ¿De dónde vendrá el dinero necesario para la inversión en la futura extracción de petróleo? La TRE será mucho más pequeña ya que los nuevos yacimientos son menos accesibles que los más viejos. Si la “producción” comenzara en algún momento, sólo pequeñas cantidades de petróleo serían extraídas, aproximadamente entre el 15% y el 20%, a partir de 2016.  Mientras tanto, los viejos yacimientos de petróleo gigantes, los cuales generan alrededor del 70% de la “producción” mundial, caerán al 40% ó 50%. Por tanto, no hay lugar para el entusiasmo acerca de los “nuevos descubrimientos”, tan a menudo presente en las noticias de los medios de comunicación de masas. Estos descubrimientos sólo confirman la tesis central del pico del petróleo: los seres humanos ya habrían extraído y consumido cerca de la mitad del petróleo existente, el más fácilmente obtenible y de mejor calidad. Si realmente hubiera vastas cantidades de petróleo a nivel mundial, como los críticos de la tesis del pico del petróleo argumentan, sería de esperar que la tasa de descubrimientos en los últimos 5 ó 6 años hubiese sido mucho mayor de lo que ha sido. También se produce mucha confusión a causa de no distinguir entre los recursos (cantidad total estimada de petróleo en el yacimiento) y las reservas (parte extraíble en las condiciones de operación actuales). Tras el pico del petróleo, sólo una pequeña parte de los recursos son realmente reservas y pueden ser extraídos.

Por una mera cuestión de conveniencia, estoy manteniendo aquí el habla antropocéntrica habitual acerca de “recursos”, “reservas”, etc., pero mi simpatía es para con la filosofía ecocéntrica radical, la cual reconoce el valor intrínseco de la naturaleza salvaje y de las demás especies.

20.  En los círculos del pico del petróleo hay muchos análisis, cortos pero buenos, de la miopía económica (p. ej., Hanson 1999, Heinberg 2008, Rubin 2009 y Lardelli 2009c).

21.  En noviembre de 2009, dos “informantes” (fuentes anónimas de dentro de la Agencia) confirmaron estas afirmaciones. Éste es el primer reconocimiento interno de que los gobiernos han estado sobreestimando intencionadamente la cantidad de petróleo que tenemos y podemos extraer del suelo. Por supuesto, estas noticias no son nuevas para cualquiera familiarizado con el tema del pico del petróleo. De hecho, afirmaciones de este tipo han sido hechas a menudo por muchos teóricos del pico del petróleo en los últimos años. La AIE no es una institución neutral que persiga la objetividad científica, sino una institución creada y patrocinada por los gobiernos occidentales, establecida en 1974 como un cuerpo cuasipolítico para prevenir otra crisis del petróleo, vigilar y estudiar el mercado mundial del petróleo y salvaguardar el abastecimiento de petróleo para Occidente. Siempre tuvo que decir lo que los gobiernos occidentales (especialmente el estadounidense) querían escuchar. Y hay otros problemas con la AIE (y con instituciones similares, como el Departamento de Energía de EE.UU.) que ahora incluye en “producción de petróleo” todos los combustibles líquidos, incluidos el etanol y los combustibles sintéticos, obviamente para aumentar las cifras de la producción.

22.  Sobre ello véanse Klare 2005 y 2009.

23.  Obama es el primer presidente no blanco de los EE.UU. y para muchos su elección fue una protesta contra las políticas del régimen de Bush. Pero en 2009 cambió realmente y las viejas políticas (nacionales y extranjeras) han continuado hasta hoy (véase Cohen 2009). Las políticas de Obama han sido (y siguen siendo) una mera extensión de las viejas políticas tardías y fracasadas de Bush, que intentan restaurar algunos fragmentos de la vieja economía. Esto no es culpa de Obama ya que él es parte del sistema (especialmente de los bancos “demasiado grandes para caer” de Wall Street) y, en el mundo del pico del petróleo, el sistema ya no puede funcionar normalmente. Las personas son más o menos insignificantes. La obsesión de Obama con la reforma del sistema de asistencia médica es otro síntoma de su completa falta de comprensión de la situación al concentrarse en problemas insignificantes. El sistema de asistencia médica -o, dicho de forma más correcta, la sociedad medicalizada y la medicina industrial- son un producto típico de la era de la energía barata que no puede ser mantenido -mucho menos expandido- ahora que esta era llegó a su fin. El programa de Obama para el desarrollo masivo de “alternativas” -meta poco realista en cualquier caso- es consecuencia del cambio climático y de la “independencia energética” de EE.UU. respecto del petróleo extranjero, no de una conciencia acerca de la grave situación energética.

24.  Por ejemplo, véanse Huber 2004, Frazier 2004, Hawken 2007 y 2008, Pernick y Wilder 2008, Friedman 2008 y Nordhaus y Shellenberg 2009. Estos autores piensan que hablar de los límites naturales es contraproducente y superfluo, ya que hay ingentes recursos y el único problema es la carencia de la tecnología apropiada y de inversiones. Ciertamente, no es ideológicamente correcto hablar acerca del pico del petróleo y de otros límites ecológicos en las sociedades industriales, incluso en la era posterior al pico del petróleo.

25.  Korpela 2008.

26.  Muchos autores han escrito acerca de los problemas de las “alternativas”. Véanse: Catton 1980, Youngquist 1999 y 2000, Goodstein 2005, Heinberg 2005 y 2009c, Kunstler 2006, Homer-Dixon 2006, Greer 2008a, Holmgren 2009 y Hall y Day 2009. En los círculos de debate sobre el pico del petróleo existe cierta fe limitada en que alguna mezcla de energías sostenibles, con primacía de las “renovables”, será posible en el futuro distante (por ejemplo, Leggett 2006, Klare 2006, 2009b y Heinberg 2009c), pero en general no hay un gran entusiasmo al respecto. Las oscuras advertencias acerca de una dolorosa transición energética, con una probable mortandad masiva, son mucho más comunes y son la principal razón de que habitualmente se acuse de “catastrofismo”[gg] a dichos círculos. 

27.  Para diferentes perspectivas sobre la energía nuclear, véanse: Goodstein 2005, Mahaffey 2009 y Cooke 2009. Los defensores de la energía nuclear -James Lovelock, el “padre” de la teoría de Gaia, es probablemente el más famoso- a menudo sostienen que ésta no contribuye al cambio climático ni a la polución. Pero esto es cierto si tenemos en cuenta exclusivamente la reacción nuclear en cadena, la cual no produce dióxido de carbono u otros gases de efecto invernadero. Todas las demás actividades (la minería y el refinamiento de la mena de uranio, el transporte del mismo, la construcción de las centrales nucleares, etc.), necesarias para obtener la energía nuclear, producen enormes cantidades de dióxido de carbono y contaminación ambiental y son muy costosas. Y hay otros grandes problemas, desde los residuos hasta la proliferación de armas nucleares. Por ejemplo, los mismos que pretenden prohibir el programa nuclear iraní son a su vez fervientes creyentes en la energía nuclear (aunque, por supuesto, ellos son líderes ilustrados, democráticos y pacíficos, no fanáticos mullahs teocráticos…).

28.  Acerca del carbón véase Heinberg 2009a. Heinberg -y algunos otros analistas e instituciones (como el Energy Watch Group alemán -predicen el pico del carbón dentro de los próximos 15 ó 20 años, quizá incluso antes, dependiendo de su uso como sustituto para las menguantes reservas de petróleo y gas. Algunos expertos cuestionan el análisis de Heinberg y piensan que las cantidades extraíbles de carbón son mucho mayores, pero habitualmente ignoran el problema central del pico del petróleo. Otro problema con el carbón es que no vivimos en el siglo XIX con unos mil millones de seres humanos cuya gran mayoría eran campesinos tradicionales (aún no incluidos en el orden industrial).

29.  La hipótesis acerca del así llamado petróleo abiótico -que el petróleo es creado continuamente y repuesto en el manto de la Tierra mediante procesos no orgánicos- fue mencionada a menudo hace varios años. Pero probablemente es científicamente incorrecta y carece de consecuencias prácticas. La reposición natural no puede compensar la extracción humana (Heinberg 2004b).

30.  Para una buena discusión acerca de la situación económica desde una perspectiva del pico del petróleo, véanse: Rubin 2009, Heinberg 2009b y Tverberg 2009a y b.

31.  Algunos economistas y analistas defensores del crecimiento eterno encuentran una “solución” en el “pico de la demanda” en los países ricos. Pero el pico de la demanda significa el fin del crecimiento, y no permitirá escapar de una crisis permanente que se agrava continuamente. El pico de la demanda es sólo una consecuencia del pico de la energía, es decir, del intolerable aumento de los precios de la energía. La tesis del pico de la demanda -y de la mencionada previamente meseta del pico- son la última línea de defensa de los negadores del pico de la energía. Como dice apropiadamente M. Lardelli, esto no es más que un engaño para escamotear el hecho de que el abastecimiento menguante de petróleo ha acabado con el crecimiento económico en el mundo “desarrollado” (Lardelli 2009b).

32.  Desde 2009, la CERA sostiene  que la meseta del pico durará varias décadas, pero esto probablemente sea otra predicción incorrecta más. Considerando los factores básicos -tasa de agotamiento de los viejos yacimientos petrolíferos, baja tasa de descubrimiento de nuevos yacimientos, incremento del consumo de petróleo en los países exportadores de petróleo, cancelación de muchos megaproyectos de extracción de petróleo no convencional, etc.- es realista sostener que la meseta del pico no durará más de 5 ó 10 años, incluso si Occidente se sume totalmente en una segunda Gran Depresión. Por supuesto, todo incremento del consumo en Occidente -síntoma de “recuperación”- acortará la duración de la meseta. Pero, incluso si el pronóstico de la CERA es correcto, no será de mucha ayuda para los países occidentales importadores de petróleo, a causa de la creciente crisis de exportación neta. Los países “productores” de petróleo consumen cada vez más cantidades de petróleo y cada vez hay menos petróleo para el mercado internacional.

33.  Para buenos análisis al respecto, véanse: Kunstler 2006, Greer 2008, Rubin 2009 y otros escritores que tratan el tema del pico del petróleo.

34.  Rubin 2009, Chefurka 2009 y Heinberg 2009a y 2009c.

35.  Marshall 2009a. Marshall -aunque carece de conocimientos acerca del pico del petróleo y de la conexión entre energía y economía- señala que los paquetes de estímulos masivos sólo estaban retrasando lo inevitable (el colapso económico y la Gran Depresión), haciendo que esto vaya a ser mucho peor cuando la burbuja de deudas estalle. La llamada recuperación económica es sólo una ilusión, existente sólo para las especulaciones financieras del mercado de valores. Esta vez los economistas keynesianos estarán equivocados, ya que el gasto público y el crédito fácil no son el camino de salida (Marshall 2009a y 2009b.) Esto, por supuesto, es cierto, pero la razón real es que la era de la energía barata se acabó, para siempre. Sin embargo, en la teoría clásica de Keynes el gasto público no significaba un incremento del déficit estatal y de la deuda pública, al contrario de lo que sucede con la práctica contemporánea, ya que Keynes vivió en la era de la energía barata y abundante.

36.  Hace ya varios años, el demógrafo William Stanton predijo la muerte del multiculturalismo y de los regímenes liberales debido a la llegada de la era de la escasez y del agotamiento de la energía (Stanton 2003). No es sorprendente que fuese atacado tanto desde la derecha como desde la izquierda ya que sus afirmaciones maltusianas -prohibición de la inmigración, toda mujer tiene derecho a tener un solo hijo (sano), infanticidio obligatorio de los niños deformes, legalización de la eutanasia voluntaria y obligatoriedad de la eutanasia forzada para los pacientes terminales- no sólo son políticamente incorrectas, sino que son anatema para los liberales, los izquierdistas, los cristianos y otros humanistas. Pero en la era posterior al pico del petróleo, era de creciente escasez y tensiones sociales, estas propuestas resultarán bastante razonables y sus oponentes serán tratados como lunáticos.

37.  Greer 2008. También hay muchos artículos excelentes de Greer en Internet.

38.  Para los diferentes enfoques y visiones de futuro, véase: Price 1995, Smith, Lyons y Moore 2000, Cocks 2003, Heinberg 2004, 2009b y 2009c, Kunstler 2006, Greer 2008a, 2009 y Holmgren 2009. Muchos libros survivalistas, a menudo en forma de novela, acerca de la supervivencia durante el colapso gradual de la civilización industrial, han sido publicados en los últimos años (por ejemplo, Kunstler 2008 y Rawles 2009). Podemos hablar acerca de las tendencias más probables en un futuro cercano, aunque la situación puede cambiar, por ejemplo, con repentinos descubrimientos de muchos yacimientos de petróleo y gas fáciles de extraer (algo muy poco probable, pero posible).

39.  Acerca de la energía y la geopolítica, véanse: Homer-Dixon 2001, 2006 y 2009, Heinberg 2004a y Klare 2005 y 2009a.

40.  Exceptuando algunos valientes pensadores, como P. Erhlich y G. Hardin, hubo un largo silencio, en círculos ecológicos y similares, acerca de la explosión demográfica a partir de 1945. Esto ha cambiado lentamente en los años recientes y mucho pensadores y activistas consideran abiertamente la cuestión demográfica como un problema, enfatizan que la explosión demográfica fue y es un gran (probablemente el mayor) problema y/o argumentan a favor de la reducción de la población (Catton 1980, 1998 y 2009, Youngquist 1999, Smail 2002 y 2008, Stanton 2003, Sunderlin 2003, Heinberg 2004a y 2007, Linner y Ola 2004, McKee 2005, Pimentel 2008, Hall y Day 2009, McKillop 2009 y Lardelli 2009a). Por supuesto, sus respectivas proposiciones concretas son muy diferentes. Michael Lardelli piensa que los países pobres superpoblados son los verdaderos enemigos de la supervivencia humana, ya que chocar contra los límites ecológicos es mucho más duro si la población es grande. El crecimiento demográfico no puede ser detenido y revertido tan rápido como el crecimiento económico (Lardelli 2008 y 2009a).

41.  Como muestran las experiencias recientes, sólo unos precios del petróleo muy altos, por encima de los 100 d/b pueden hacer que el discurso sobre el pico del petróleo se haga visible en los medios masivos y círculos políticos. De otra manera, prevalece el silencio no sólo a causa de que hablar sobre límites ecológicos absolutos es incorrecto, sino sencillamente porque los políticos no tienen ningún plan para la crisis energética. Si no sabes que hacer acerca del pico del petróleo, no lo menciones en absoluto. Sin embargo, el grado de comprensión existente en los gobiernos acerca de la problemática del pico del petróleo sigue siendo un misterio. El agotamiento del petróleo fue un asunto importante para la administración estadounidense desde 1998 en adelante, especialmente a partir de 2001 (véase: Klare 2005). El principal objetivo de la ocupación estadounidense de Irak en 2003 fue el control de sus grandes reservas de petróleo. Hubo algunas advertencias oficiales tempranas -como el famoso informe de Robert Hirsch en 2005 para el Departamento de Energía de EE.UU., “Peaking of World Oil Production”- pero sin efectos duraderos. Los gobiernos de algunos países menores (Irlanda, Nueva Zelanda) crearon de forma latente comisiones para dedicarse a la cuestión del pico del petróleo en 2007 y 2008, pero este intento fue abandonado después de la caída de los precios del petróleo. Este silencio probablemente se romperá en los próximos años, después de que los precios del petróleo comiencen a aumentar exponencialmente y los gobiernos ya no sean defensores del statu quo, simplemente a causa de que ya no habrá ningún statu quo que defender. Incluso los archidefensores de la sociedad industrial, como la AIE, ya reconocen que el modo de vida tradicional es “patentemente insostenible” (World Energy Outlook 2008). La AIE había sostenido, en el informe de 2007, que las reservas mundiales de petróleo serían suficientes para satisfacer el crecimiento en la demanda hasta 2030. En el informe de 2008 (y de 2009) se prevé el pico del petróleo para 2020 y una tasa de declive en el producto de los yacimientos petrolíferos del 6,7%, no del 3,7% como en el informe de 2007. Pero para los gobiernos y el público esto sólo fue un pequeño cambio técnico en las cifras -si es que siquiera se percataron de ello-.

42.  Heinberg 2007 y 2009ª y Holmgren 2009. Heinberg admite que el factor de la energía y el pico del  petróleo son la amenaza fundamental en la actualidad, pero piensa que la innovación tecnológica puede hacer rentable la extracción futura de carbón y petróleo no convencional con efectos climáticos catastróficos (Heinberg 2009a:113-127). Nosotros no lo creemos, ya que el agravamiento de la crisis económica y social, en el futuro cercano, incapacitará la economía y hará imposibles grandes esfuerzos de extracción. Las innovaciones tecnológicas son posibles si hay una economía estable y en crecimiento, energía barata abundante y un funcionamiento normal de la megaestructura industrial, pero esta situación ya no existe. Y Heinberg enfatiza que, debido a los límites en el abastecimiento de carbón (y de combustibles fósiles) los peores escenarios para el cambio climático no sucederán (Heinberg 2009a: 146). Heinberg ha criticado apropiadamente a los líderes de la cumbre de Copenhague de diciembre de 2009 por vivir en un mundo de fantasía, por no hacer ninguna mención acerca del pico del petróleo y de la crisis energética y por su fe en el crecimiento eterno y en la urbanización mundial (Heinberg 2010a).

43.  Aleklett y Campbell 2003, Aleklett 2007 y 2010. No podemos hablar aquí en detalle acerca de la(s) causa(s) del cambio climático. Hay una numerosa minoría de “escépticos” entre los científicos del clima que no niegan que el cambio climático sea real, pero que cuestionan la hipótesis de su carácter antrópico y de que el uso de los combustibles fósiles sea un factor crucial. Para nuestra postura, esto no es particularmente relevante ya que el pico de la energía es un dilema mucho más significativo que el cambio climático.

44.  Recientemente, varios artículos climatológicos cortos han intentado incluir las problemáticas del pico del petróleo (por ejemplo, Lynas 2008 y Kharecha y Hansen 2008; para una reseña, véase: Bardi 2009) pero piensan que el carbón será usado como un sustituto para la oferta decreciente del petróleo y del gas. Ésta es una posición problemática, ya que el pico del petróleo y de todos los combustibles líquidos significa el comienzo de la gran crisis de la civilización industrial, como hemos podido ver en los últimos 2 ó 3 años. Muchos proyectos para la extracción de carbón y petróleo no convencional tuvieron que ser cancelados debido a la falta de capital y al descenso de los precios. La creciente desintegración de la infraestructura industrial en un futuro cercano, hará la extracción normal de carbón (y otros sustitutos) aún más difícil. Para un buen análisis de esto, véase: Heinberg 2009a.

45.  Cobb 2006.

46.  El británico Rob Hopkins, probablemente la persona más notoria MCT, escribió recientemente un manual (Hopkins 2008) que contiene análisis de diferentes aspectos de la futura transición energética y de la relocalización[hh]. Existen varias críticas amistosas a diferentes aspectos de este movimiento, desde que muestra demasiado optimismo (Greer 2008) a que su cuestionamiento de la cultura consumista de la clase media y del capitalismo en general son limitados (Trainer 2009a, b y c). Sin embargo, también hay otras críticas, que dicen que el MCT es demasiado radical, y que le presta demasiada atención al colapso (Steffen 2009), aunque ésta no es una descripción válida de la mayoría de los participantes del MCT. La crítica de Peter Goodchild es mucho más aguda, postulando que el MCT es una especie de espectáculo de clase media que ignora la auténtica enormidad de la difícil situación en que se encuentra el ser humano (Goodchild 2010). Esto probablemente sea cierto, viendo el optimismo de clase media que prevalece en el MCT, pero la transición a un futuro post-industrial debe comenzar por algo.

47.  Este enfoque basado en la comunidad es enfatizado por otros analistas del pico del petróleo, como John M. Greer, Guy McPherson, Richard Heinberg y muchos otros. Obviamente, el “movimiento” del pico del petróleo -si es que ésta es una etiqueta correcta- no es simple “catastrofismo”, ni siquiera “survivalismo” como piensan sus detractores.

48.  Típico de este enfoque es el conocido libro The Long Emergency de James Kunstler con su defensa del “proyecto de civilización”. Muchos otros miembros de la comunidad del pico del petróleo también aceptan la ideología oficial de la sociedad industrial, aunque, por supuesto, sin creer en su sostenibilidad. “Salvemos la civilización” también es un eslogan típico de los teóricos del cambio climático. Sin embargo, también hay cierta ambigüedad en muchos escritores del pico del petróleo que creen que el colapso de la megaestructura industrial y la restauración de pequeñas comunidades tendrán consecuencias positivas. Los escritos de Richard Heinberg son típicos de este enfoque (Heinberg 2004a, 2005 y 2007). Richard Heinberg, uno de los pensadores más prominentes sobre el pico del petróleo, fue un crítico radical no sólo del industrialismo, sino de la civilización en su totalidad en la década de los 90 (Heinberg 1995 y 1996). Pero, en los años recientes, Heinberg cambió significativamente su opinión y ahora es ambivalente acerca de los “beneficios” del orden industrial, aunque también hay muchos comentarios “primitivistas” ocasionales en sus artículos y ensayos recientes. Para muchos pensadores del pico del petróleo, el cuestionamiento fundamental de la civilización y del “progreso” es algo completamente impensable. Chuck Burr es una excepción dentro de los círculos del pico del petróleo con su crítica del “progreso histórico” y de la civilización (Burr 2008). Por tanto, es bastante incorrecto etiquetar a los pensadores del pico del petróleo como “neoludditas” o “antiprogresistas” (Mills 2008).

49.  Markus 2006, 2009a, 2009b y 2009c.

50.  Este punto es enfatizado muy a menudo en los escritos de Greer, Heinberg, Kunstler, Baker y otros miembros de la “corriente” humanista dentro del movimiento del pico del petróleo. Ciertamente hay un aspecto positivo, no sólo pesimismo, en la visión de futuro de sus escritos.

51.  Durante millones de años nuestros ancestros estuvieron viviendo no en la “Edad de Piedra” (o en la “Garganta de Olduvai” de R. Duncan), sino en la Edad Verde, o en el mundo salvaje natural, un entorno limpio y orgánico; no en una especie de paraíso, sino en las circunstancias sociales y ecológicas normales para las cuales estamos adaptados genéticamente. Vista desde la perspectiva de la calidad de vida humana (es decir, satisfacción de las necesidades fundamentales: comunidad, territorio propio[ii], igualdad, entorno limpio y salvaje, etc.) la civilización ha resultado ser un muy mal experimento y siempre ha sido una Edad Oscura. Por consiguiente, la reducción de la complejidad social no sería en absoluto una cosa tan mala.

52. Para casos anteriores de colapso, véanse: Caldararo 2004, Homer y Dixon 2006, Tainter 2007, Ponting 2007, Diamond 2008 y McAnany y Yoffee 2009. Este tipo de literatura a menudo pasa por alto la situación concreta de las sociedades industriales y su completa dependencia de fuentes de energía nuevas (combustibles fósiles). La superpoblación y el colapso -es decir, la reducción de la densidad poblacional y de la complejidad social- eran una posibilidad en el mundo agrario, pero son inevitables (o eso parece hoy en día) en el mundo industrial debido a su dependencia de fuentes energéticas no renovables. Este hecho crucial fue enfatizado correctamente por William Catton hace treinta años (Catton 1980). Esto significa que el colapso de la civilización industrial será mucho más rápido -varias décadas como mucho- de lo que lo fueron los anteriores.

     

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[a] Por ejemplo, en la entrada “Peak oil” de la Wikipedia (https://en.wikipedia.org/wiki/Peak_oil; según acceso de mayo de 2020) se puede ver cómo las fechas propuestas para el pico del petróleo han ido cambiando a lo largo del tiempo, sin aparentemente acertar en ningún caso. Al menos de momento.

[b] “Ni siquiera estas duras medidas podrán evitar la quiebra de los estados bajo el aplastante déficit y la deuda en un año o dos”.

[c] “Acarreará una crisis futura de abastecimiento (escasez física de petróleo, quizás en los próximos 3 ó 4 años)”.

[d] Véase “Peak oil” Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Peak_oil.

[e] Aproximadamente a partir de 2025, podemos esperar una desintegración real de las sociedades industriales y procesos cada vez más acelerados de colapso demográfico (descenso de la población) y social (descenso de la complejidad política, tecnológica y económica)”.

[f] “En 2030 la producción mundial de petróleo será la mitad del nivel de 2008, pero con alrededor de 8.500 millones de seres humanos; en ningún caso una perspectiva muy halagüeña”.

[g] “El pico de la energía también significa el pico de la población, la cual crecerá durante los próximos años, hasta alrededor de 7.500 millones, y luego comenzará a caer, lenta o rápidamente, dependiendo de las circunstancias”. Compárese esto con lo dicho en la cita de la nota de pie de página anterior. ¿En qué quedamos? Si el máximo poblacional sería de 7.500 millones de seres humanos, según Markus, ¿cómo podría llegar a haber 8.500 millones en 2030, también según Markus?

Sea como sea, a día de hoy (primavera 2020) la población mundial ronda ya los 7.800 millones de personas.

[h] Acerca de éstos y otros problemas de los creyentes en el  pico del petróleo puede verse también la reseña del libro de R. Heinberg The Party Is Over en Naturaleza Indómita (http://www.naturalezaindomita.com/resenas/the-party-is-over)

[j] No en vano, por ejemplo en España, tras la entrada al poder de los socialistas, el antiguo “Ministerio de Medio Ambiente” ha sido rebautizado, por enésima vez, como “Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico”; si alguien pensaba que esto de la “Transición” no era reformista, este mero hecho debería hacer que se lo replantee seriamente.

[k] El original en inglés se encuentra en la web de Markus— http://www.isp.hr/~tmarkus/ —bajo el título “Great turning point: Oil peak and disintegration of industrial civilization”. Traducido por M. y U.R. Nota del traductor.

[l] “EROEI” en el original. Tasa de Retorno Energético, en español. Es el cociente entre la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar un recurso energético y la cantidad de energía total que es capaz de producir dicha fuente de energía. N. del t.

[m] Obviamente esta fecha es errónea. Según algunos gráficos que aparecen buscando en Google (por ejemplo: http://www.roperld.com/science/minerals/EROEIFossilFuels.htm#oil), parece que en 1930 la TRE del petróleo era de 1:100, descendiendo a 1:30 en 1970, y a aproximadamente 1:10 en 2000. N. del t.

[n] “OPEC” en el original. Organización de Países Exportadores de Petróleo. N. del t.

[o]IEA” en el original. Se refiere a la Agencia Internacional de la Energía. N. del t.

[p] Cambridge Energy Research Associates. N. del t.

[q]  El Breakthrough Institute fue fundado en 2003 por Ted Nordhaus y Michael Schellenberger. Es una organización que promueve el ecomodernismo. N. del t.

[r] En el original figura como gráfico XII. El siguiente gráfico figura como el VII, y los que le siguen como VIII y VIIIa. El error ha sido corregido en la presente traducción. N. del t.

[s] “OECD” en el original. Se refiere a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. N. del t.

[t] “Re-locatization” en el original. Se refiere a volver a centrarse en lo local frente a lo global. N. del t.

[u]Frontier” en el original. Literalmente “frontera”. Se refiere a la forma en que en inglés se llama a la zona del territorio de una civilización que limita con territorios no colonizados por ninguna civilización. N. del t.

[v] “Transition Towns movement” en el original. N. del t.

[w] “Localization” en el original. Véase nota de pie de página j en este mismo artículo. N. del t.

[x] Un acre equivale a unas 0,4 hectáreas. N. del t.

[y]Doom-and-gloom or nihilistic doomesterism” en el original. Probablemente con “doomesterism” el autor se refería a “doomerism”. N. del t.

[z] “Light-green” en el original. Literalmente “verde claro”. El autor se refiere quizá al llamado “light-green environmentalism” (“ecologismo verde claro”) una rama del ecologismo basada en la responsabilidad personal y el cambio en el estilo de vida. Aunque, por el contexto, podría estar refiriéndose más bien al llamado “bright-green environmentalism” (“ecologismo verde brillante”), que se basa en la creencia en que el cambio tecnológico y la innovación social constituyen la vía más adecuada para alcanzar el desarrollo sostenible. Véase, por ejemplo, la entrada “Bright green environmentalism” en Wikipedia:        https://en.wikipedia.org/wiki/Bright_green_environmentalism#Origin_and_evolution_of_bright_green_thinking. N. del t.

[aa] “Progressive” en el original. “Progressive” en inglés puede significar “progresivo” o “progresista”. En este texto se ha considerado por el contexto (y por otros textos del autor) que la traducción correcta es “progresista”, en el sentido de “acorde con el progreso”. N. del t.

[bb] “Unnatural en el original”. En inglés “unnatural” puede significar o bien “innatural” (no natural) o bien “antinatural” (contrario a lo natural). Se ha considerado que aquí la traducción correcta es “antinatural”. N. del t.

[cc] Véase la nota de pie de página k en este mismo artículo. N. del t.

[dd] Página web inaccesible en la actualidad (2020). N. del t.

[ee] Existe traducción al castellano: ¿El final de la era del petróleo barato” en Investigación y Ciencia, mayo 1998. N. del t.

[ff] El autor murió poco después de escribir este artículo (2010). Este traductor desconoce si existe tal ensayo. N. del t.

[gg] “Doomesterism” en el original. Véase nota de pie de página n de este mismo artículo. N. del t.

[hh] Véase nota de pie de página j, en esta misma traducción. N. del t.

[ii] “Homeland” en el original. N. del t.

[jj] Existe traducción al castellano: Rebasados: las bases ecológicas para un cambio revolucionario, Océano, México D.F., 2010. N. del t.

[kk] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[ll] Existe traducción al castellano: Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen, Debate, Barcelona, 2006. N. del t.

[mm] Existe traducción al castellano: Pensamiento político verde, Paidós, Barcelona, 1997.

[nn] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[oo] Existe traducción al castellano: Caliente, plana y abarrotada: por qué el mundo necesita una revolución verde, Planeta, Barcelona, 2010. N. del t.

[pp] Página web inaccesible en la actualidad (2020). N. del t.

[qq] Ídem. N. del t.

[rr] Existe traducción al castellano: Se acabó la fiesta. Guerra y colapso económico en el umbral del fin de la era del petróleo, Barrabés, Benasque, 2006. N. del t.

[ss] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[tt] Existe traducción al castellano: Sangre y petróleo: peligros y consecuencias de la dependencia del crudo, Tendencias (Urano), Barcelona, 2006. N. del t.

[uu] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[vv] Existe traducción al castellano: La gran emergencia, Barrabés, Benasque, 2007. N. del t.

[ww] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[xx] Existe traducción al castellano: Seis grados: el futuro en un planeta más cálido, Librooks, Barcelona, 2014. N. del t.

[yy] Existe traducción al castellano: Orígenes del mundo moderno, Crítica, Barcelona, 2007. N. del t.

[zz] Existen traducciones al castellano de los cuatro artículos que constituyen la recopilación “Integral Theory”: “Los límites de la iluminación espiritual”, “Dos caminos divergentes”, El ocaso del mundo integral” y “las trampas de la ecología wilberiana”, todas ellas en Naturaleza Indómita (http://www.naturalezaindomita.com/los-lmites-de-la-iluminacin-espiritual-dos-caminos-divergentes-el-ocaso-del-mundo-integral y http://www.naturalezaindomita.com/resenas/las-trampas-de-la-ecologa-wilberiana). N. del t.

[aaa] Existe traducción al castellano: Algo nuevo bajo el sol. Historia medioambiental del mundo en el siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 2011. N. del t.

[bbb] Existe traducción al castellano: Las redes humanas: una historia global del mundo, Crítica, Barcelona, 2010. N. del t

[ccc] Existe traducción al castellano: Los límites del crecimiento 30 años después, Galaxia Gutenberg, 2006.

[ddd] Existe traducción al castellano: La revolución limpia: invertir en tecnología y crecer en el futuro inmediato, Ediciones Gestión 2000, Barcelona 2008. N. del t.

[eee] Existe traducción al castellano: Cómo sobrevivir al fin del mundo tal y como lo conocemos, Paidotribo, Badalona, 2011. N. del t.

[fff] Es posible que la página web que aparece en la actualidad en esta dirección no se corresponda con aquella a la que el autor hacía referencia. Desde luego, el texto mencionado no aparece en ella hoy en día.  N. del t.

[ggg] Existe traducción en castellano del capítulo sexto y último de dicho libro: “El colapso de las sociedades complejas: resumen e implicaciones”, en Naturaleza Indómita:  http://www.naturalezaindomita.com/textos/teora-del-desarrollo-social/el-colapso-de-las-sociedades-complejas-resumen-e-implicaciones. N. del t.

[hhh] Página web inaccesible en la actualidad. N. del t.

[iii] Ídem. N. del t.

[jjj] Ídem. N. del t.

[kkk] Ídem. N. del t.