El gran punto de inflexión

Nota: dado que algunos de los textos son bastante largos y, por tanto, su lectura directa en esta web podría resultar complicada, aquí meramente aparecen las presentaciones de los mismos o un fragmento inicial de cada texto. Los textos completos pueden leerse en formato pdf haciendo "click" en el título del artículo o en el vínculo "Texto completo versión pdf". 


PRESENTACIÓN DE “EL GRAN PUNTO DE INFLEXIÓN

 

En Naturaleza Indómita ya hemos publicado anteriormente textos de Tomislav Markus ya que muchas de sus ideas son muy acertadas pero, como también hemos señalado previamente, a veces se equivocaba. El siguiente texto data del año 2010 y quizá su principal interés radique en que es un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas. En concreto, en este artículo Markus ahonda en los mismos temas (y errores) que en “El ocaso del mundo integral” (Véanse: http://www.naturalezaindomita.com/los-lmites-de-la-iluminacin-espiritual-dos-caminos-divergentes-el-ocaso-del-mundo-integral y http://www.naturalezaindomita.com/el-ocaso-del-mundo-integral).

Los principales errores de este artículo son tres: (1) fiarse de los cálculos, análisis y estimaciones  hechos acerca de la cantidad de combustibles fósiles existente y extraíble, tanto por parte las fuentes oficiales y las empresas petroleras y del sector de la energía como de los creyentes en el pico del petróleo (movimiento de moda en aquella época). (2) fiarse de los pronósticos concretos, con fechas precisas y acerca de acontecimientos exactos, de esas mismas fuentes acerca de la extracción y disponibilidad “futura” (a partir de 2010) de petróleo y combustibles fósiles en general, así como acerca de las consecuencias que el supuesto declive de éstas acarreará a la sociedad tecnoindustrial. Y (3) simpatizar con el llamado Movimiento de las Ciudades de la Transición y tomarlo como referencia significativa, cuando éste es un movimiento claramente reformista, e incluso izquierdista y jipi, a pesar de que el autor trate desesperadamente en este texto de salvarle la cara.

Y lo más lamentable es que Markus podría fácil y elegantemente haber evitado estos errores siendo un poco más astuto y cuidadoso a la hora de expresarse. Porque en general muchas de las cosas que dice en el artículo son importantes e incluso probablemente puedan llegar a ser ciertas. Sin embargo, como suelen decir los angloparlantes, el demonio está en los detalles, y parece ser que éste logró engañar a Markus (y a muchos de aquellos en los que el autor se basó: los creyentes en el pico del petróleo).

Comentemos estos errores más en detalle:

1.  Fiabilidad de los datos manejados en el texto: los datos sobre la producción de energía sólo pueden proceder de dos fuentes: las oficiales (empresas del sector energético, gobiernos, agencias internacionales, etc.) o los creyentes en el pico del petróleo y gente similar (gente preocupada por una posible escasez de energía y sus consecuencias para la civilización industrial). Si uno quiere manejar datos concretos, no le queda otra que fiarse de estas fuentes. Pero la pregunta es: ¿son realmente fiables? Para empezar, ninguna de dichas fuentes es totalmente imparcial e independiente. Ambas partes tienen interés en manipular los datos en un sentido u otro. Además, independientemente de la parcialidad de las fuentes, los propios datos acerca de la producción de energía y de sus reservas son intrínsecamente poco fiables. Aunque realmente se quisiese saber a ciencia cierta cuánto petróleo, gas natural o carbón aprovechable queda, y se contase con los medios adecuados para investigarlo, es realmente muy difícil o imposible lograr saberlo en realidad y, en consecuencia, determinar la fecha del pico de su extracción.[a]

Así que, si para hacernos una idea general de la situación energética global partimos de datos que son en gran medida especulativos, sesgados, dudosos y poco fiables, las conclusiones que extraigamos no podrán ser muy precisas y fiables a su vez. Y si nos empeñamos en que éstas sean precisas, como es el caso del autor (y de aquellos a quienes toma como referencia), aferrándonos a dichos datos y basándonos en ellos, lo más probable es que erremos. Y mucho.

2.  Fiabilidad de los pronósticos hechos en el texto: si ya los datos y la imagen general de la situación energética global obtenida a partir de ellos son poco fiables, los pronósticos basados en esa imagen y datos dudosos no pueden ser muy precisos y dignos de confianza a su vez. Pero es que hay más, en general e independientemente de la fiabilidad de los datos manejados, los textos que realizan pronósticos precisos o/y con fechas más o menos concretas, se arriesgan demasiado a no acertar. El desarrollo de los procesos y dinámicas de sistemas complejos, como la sociedad tecnoindustrial, dependen de tantos factores (algunos de ellos totalmente imponderables) que son en gran medida intrínsecamente impredecibles y, más allá de ciertas nociones muy generales, es imposible decir exactamente qué va a suceder en ellos, cuándo y cómo. Sin embargo, el autor se aventuró a dar fechas demasiado exactas para acontecimientos demasiado concretos y a explicar dichos acontecimientos con excesivo detalle… y falló, claro. Así, según él, el sistema económico debería haber comenzado a declinar a partir de 2008; los estados tendrían que haber entrado en quiebra en 2011 ó 2012[b]; desde antes de 2013 ó 2014 tendría que haber habido escasez de petróleo[c]; etc. Lamentablemente, la realidad a día de hoy (2020) es que se ha seguido extrayendo petróleo (incluso, según ciertas fuentes, aumentando la cantidad extraída[d]), la economía no ha colapsado (ni siquiera con la grave crisis económica causada por la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2; y, desde luego, no por una crisis energética), los estados siguen ahí, etc. Así que podemos hacernos una idea de la fiabilidad de otras de las predicciones del autor a más largo plazo, como que en 2025 se producirá un colapso demográfico y social[e]; que la producción de petróleo en 2030 será la mitad que en 2008[f]; que la población caerá a partir de que se alcancen los 7.500 millones de personas[g]; etc.

Otro aspecto flojo de las predicciones de los creyentes en el pico del petróleo es que no han sabido tener en cuenta suficientemente el efecto del desarrollo tecnológico en el desarrollo del sistema social tecnoindustrial. Para ellos la tecnología depende de la energía, pero nunca al revés. Sin embargo, la relación entre ambas es más compleja y, aunque ciertamente la energía es la variable principal (sin energía ni materia disponibles, no puede existir tecnología, obviamente), en cierta medida se da en ambos sentidos. En concreto las mejoras tecnológicas, no sólo en lo referente a la capacidad de extracción de combustibles fósiles o a la eficiencia en el consumo de combustible por parte de las máquinas, sino a la eficiencia en el uso de energía y materiales en general, suponen un aprovechamiento mayor de los recursos disponibles, prolongando la capacidad del sistema tecnoindustrial para seguir adelante y crecer, incluso sin un aumento de  la extracción energética.

¡Ojo! Que no estamos diciendo que no pueda llegar a producirse un colapso “espontáneo” del sistema tecnoindustrial, el agotamiento de ciertos recursos, un descenso de la población, o cualquier otra de las cosas que Markus vaticina en el artículo. De hecho, es bastante probable (aunque no seguro) que muchas de ellas sucedan antes o después. Lo que ponemos en duda son las fechas, las causas y los detalles que este autor da, o dicho de otro modo, la seguridad que muestra respecto a que desarrollarán esos acontecimientos en el futuro y a cómo, por qué y cuándo se producirán. Eso no lo sabe con exactitud ni Dios, y si por casualidad Markus llegase a acertar en alguno de sus pronósticos, sería solamente eso: pura casualidad. Esto es como aquél que todos los años dice que se va a morir ese mismo año. Al final inevitablemente llega un año en que acaba acertando, pero lo más probable es que, hasta que eso suceda, haya muchos años en los que sus predicciones fallen y quede en ridículo.

Esto de los pronósticos precisos (y generalmente fallidos) acerca del futuro del sistema tecnoindustrial tiene además otras consecuencias negativas a nivel estratégico. En realidad es un ejemplo de la fábula del pastor y el lobo: al final la gente se harta de ser asustada y engañada con pronósticos fallidos y deja de tomar en serio y prestar atención a quienes los realizan e incluso a los temas a que éstos se refieren, a pesar de su gravedad.

Y no sólo eso, a nivel psicológico, la estrategia de aquellos creyentes en el inminente pico del petróleo que a la vez rechazan la sociedad tecnoindustrial es muy cómoda porque les evita tener que preocuparse en esforzarse por echarla abajo: “Total, se va a hundir ella sola debido al pico del petróleo un día de estos; ¿para qué molestarse en tratar de combatirla?”, es lo que parecen pensar. El problema, como hemos visto es que puede que no se hunda ella sola tan fácilmente ni tan pronto como a ellos les gusta creer.[h]

3.  El Movimiento de la Transición: Markus en este texto hace una publicidad, a nuestro juicio muy equivocada, del Movimiento de Transición (llamado "Ciudades de la Transición” –“Transition Towns”- en un principio; en la época en que escribió ese texto). Lo de la “Transición” es ecorreformismo puro y duro. El movimiento se llamaba así porque buscaba formas de lograr que la transición a un estado de escasez de petróleo fuese lo menos traumática posible para la sociedad tecnoindustrial. Defendían las energías alternativas, el ahorro energético y un montón de propuestas clásicas del ecologismo (muchos de los modos de vida, organización y producción “alternativos” defendidos desde siempre por los ecologistas más jipis). Y daban mucha importancia a la “comunidad” (lo cual dice mucho, y poco bueno, acerca de ellos; huele demasiado a colectivismo, socialismo, etc.). Pero, por mucho que Markus diga que algunos de sus líderes estaban en contra de la sociedad industrial (¡a saber qué entendían ellos por “sociedad industrial” y por estar en contra de ella!) o incluso de la civilización, en la propaganda del movimiento no se ve que busquen acabar con ellas, sino más bien su supervivencia (previa reforma a un estado de mayor independencia energética respecto de los combustibles fósiles y otras típicas paparruchas “verdes” –desarrollo sostenible, permacultura como panacea, “antiglobalismo”, “justicia medioambiental”, etc.-).[i]  Y por algo les apoyaron y se interesaron (y siguen interesándose) por ellos los grandes grupos ecologistas, o incluso la administración en muchos casos.[j] En el fondo, los valores básicos flojos de Markus (paz, igualdad, comunidad, etc.) le traicionaron, llevándole a apoyar dicho movimiento con el ánimo de mitigar el impacto del supuesto colapso de la civilización industrial en la gente. Al final, pesó más su humanismo compasivo que su perspicaz y acertado desdén por la civilización. Sin embargo, el único objetivo ha de ser el colapso de la sociedad tecnoindustrial, no mitigar sus efectos sociales, ni crear nuevas comunidades “sostenibles” tras él.

Estos son los tres principales errores de Markus en este artículo, aunque no son los únicos.

Por ejemplo, confundir el fin de la civilización industrial con el fin de toda civilización es también un error serio, que parece ser más una proyección emotiva de sus deseos subjetivos que una conclusión racional. Por desgracia, la civilización en general (las “civilizaciones agrícolas”, como las llamaba Markus) no va a desaparecer de ningún modo, a no ser que desaparezcan los seres humanos (cosa mucho menos probable que el mero colapso de la sociedad tecnoindustrial). Siempre quedarán zonas en las que la agricultura a gran escala mediante el empleo de la fuerza humana y animal sea posible y permita la concentración de altas densidades poblacionales en torno a núcleos urbanos. Una cosa es lo que nos gustaría que pasase (vuelta a la caza-recolección nómada) y otra lo que realmente sucedería en caso de colapso de la civilización tecnoindustrial (una mera vuelta a sociedades no industriales; algunas de ellas de seguro civilizadas).

También queda por ver qué sucederá antes: el colapso climático, el colapso energético u otro tipo de colapso (debido a otras causas); si es que llega a suceder alguno de ellos.

A pesar de todo, el artículo plantea muchos temas importantes y dignos de reflexión y también hay que reconocerle dicho valor.

 

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