La sombra del pasado

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PRESENTACIÓN DE “LA SOMBRA DEL PASADO

 

A continuación, reproducimos el capítulo final del libro Historia verde del mundo, de Clive Ponting (1992, Ediciones Paidós Ibérica). Lo hacemos no tanto porque compartamos las argumentaciones o los datos utilizados por el autor sino por el análisis general que hace de la civilización hasta el siglo XX. Este análisis resalta las importantes consecuencias que tuvieron dos “transiciones”, como las denomina el autor: la adopción de la agricultura y la industrialización. Ambas han condicionado y, seguramente, condicionarán los modos de vida y el comportamiento general de las sociedades que las han ido adoptando. La expansión de las culturas agrícolas e industriales cobra una importancia fundamental a la hora de entender cómo se desarrollan las sociedades, por encima de cualquier otro factor cultural. Esto significa que son los “factores materiales” (la tecnología, la demografía, la ecología, etc.) los que dan forma a las características principales de una sociedad y los que condicionan y determinan su evolución futura, por encima de otros factores (como su forma de gobierno, su religión, su ideología, etc.). Este texto proporciona un análisis de esta clase; ahí reside su interés principal.

Quizá algunos de los datos que presente estén desfasados ya que son de 1991. Ponting revisó este libro y lo volvió a publicar en 2007 bajo el título A New Green History of the World. Hasta donde nosotros sabemos, no hay traducción en castellano.

Otros datos continúan estando vigentes. Ha querido la casualidad que pocos días antes de escribir estas líneas [2011] se hiciera oficial que la humanidad había superado la cifra de los 7.000 millones de habitantes. Y la proyección para el 2025 es alcanzar los 8.000 millones, que es la cifra que da Ponting. El crecimiento de la población es un claro ejemplo de lo que significa la primacía de los factores materiales. Ningún gobierno ha decidido que había que alcanzar esas cifras sino que este aumento de la población humana es una consecuencia directa de la industrialización. El tamaño de la población humana es un factor clave a la hora de entender el impacto que se tendrá sobre la naturaleza.

Ponting afirma que: “Una amenazadora crisis global y un deterioro social provocados por el agotamiento de las materias primas y la energía parecen tener en la actualidad menos probabilidades de producirse en un futuro inmediato [...]. Las presiones más serias e inmediatas se están dando en la actualidad bajo la forma de degradación y destrucción de algunos otros recursos vitales de los que dependen las sociedades: reguladores medioambientales globales, suelo, agua, aire y biodiversidad.” Cabe dudar de que esa probabilidad sea menor, ya que, al fin y al cabo, es la búsqueda de materias primas y fuentes de energía para satisfacer las crecientes necesidades de la sociedad tecnoindustrial la que genera principalmente la degradación y destrucción de esos “recursos vitales”. Si lo uno está ligado a lo otro, resulta chocante ese cálculo de probabilidad. Quizá esta afirmación se deba a que cuando se escribió el libro los modelos que estudiaban la importancia del agotamiento de los recursos estaban desacreditados y se creían poco fiables, como los describió Ponting (consúltese “Los límites del crecimiento tras el cenit del petróleo”, Charles A. S. Hall y John W. Day, Jr., Investigación y Ciencia, Octubre, 2009).

Finalmente, hay que señalar lo que viene siendo una tendencia generalizada dentro de algunos análisis ecológicos: la inclusión de la desigualdad en el reparto de la riqueza entre las naciones (y la “desigualdad social” en general) como una variable más a estudiar dentro de la perspectiva ecológica. El texto de Ponting no escapa a este defecto.