A finales de 2024 se publicó el artículo de Manuel R. Torres Soriano “¿Será la tecnofobia el motor de una quinta oleada de terrorismo?”.[1] El artículo en sí es un resumen de diferentes tipos de terrorismo[2] a lo largo de los últimos siglos y un análisis de las posibilidades de que se produzca en el futuro una oleada de actos violentos contra personas basados en unos ideales “contrarios a la tecnología” (así, en general). Según Torres Soriano y su bola de cristal, a partir de 2040, casi con toda seguridad, va a producirse una oleada de terrorismo “antitecnológico”:
Este artículo tiene como propósito plantear una hipótesis de futuro, señalando que la causa predominante que motivará la conflictividad terrorista de la quinta oleada (aproximadamente en el año 2040) será principalmente las motivaciones de carácter tecnófobo.[3]
Sobre el artículo en sí, podrían decirse muchas cosas, como por ejemplo: ¿Son todas las corrientes, grupos, o personas que Torres Soriano menciona en su texto realmente como él los describe? ¿Es tan probable que se produzca dicha oleada en contra de la tecnología moderna o de la tecnología en general? ¿Tiene realmente sentido tratar de encontrar un vínculo común a todos los grupos o personas que practican el “terrorismo”? Etc. Pero si sólo fuera eso, no nos habríamos molestado en escribir nada. El mundo está lleno de escritos insulsos e intelectualmente mediocres acerca de cualquier tema imaginable. Si nos hemos esforzado por comentar dicho artículo es sólo por alusiones, porque Torres Soriano nos menciona cuando habla de los orígenes del terrorismo antitec(nológico). Así, tras hablar de Ted Kaczynski, se refiere a nosotros como “indomitistas” (nosotros jamás hemos aceptado ni utilizado tal palabra para referirnos a nosotros mismos), sugiere que tenemos algún tipo de relación ideológica con una serie de grupos extremistas supuestamente “antitecnológicos” y dice que nuestro trabajo se ha visto inspirado por el Manifiesto de Unabomber, “Industrial Society and Its Future”[4] y que debido a ello hemos terminado convirtiéndonos “en proselitistas que se dedican a traducir y analizar [los escritos de Ted Kaczynski]”.
Veamos que hay de verdad en lo que dice este catedrático tan “bien informado” (de forma indirecta y por terceros[5]) sobre nuestra actividad:
- Dice Torres Soriano que somos “proselitistas” de Ted Kaczynski dedicados a traducir y analizar sus escritos. En nuestra página web hay más de un centenar de textos, traducciones o reseñas y ni siquiera una decena de ellos son obra de Ted Kaczynski, luego queda claro que hacer proselitismo de las ideas de Kaczynski no es nuestra única ni principal actividad como redactores de la página web Naturaleza Indómita.
Es cierto que hemos traducido y publicado unos cuantos textos de Kaczynski en nuestra página, pero sólo porque muchas de las ideas de Kaczynski sobre la Naturaleza salvaje y la sociedad tecnoindustrial nos parecen acertadas, valiosas o simplemente muy interesantes y dignas de ser meditadas, tenidas en cuenta y difundidas.[6] Al contrario de Torres Soriano, nosotros no caemos en (ni difundimos) la falacia de descartar todo lo que una persona diga sólo porque lo que esa persona hace es considerado “malo” por algunos, es ilegal o no concuerda con los valores de la sociedad en la que vive. Ni tampoco en la falacia contraria: pensar que todo lo que diga alguien con muchos “galones y medallas” (una supuesta autoridad en la materia con prestigio reconocido en determinados círculos) ha de ser siempre necesariamente cierto, razonable o digno de ser tenido en consideración.
- Lo principal y más preocupante del artículo de Torres Soriano es que se nos meta en un mismo saco con diversos grupos terroristas alegando una supuesta afinidad ideológica (en muchos casos inexistente - ¿qué tienen que ver el yihadismo, el animalismo o el extremismo cristiano con la defensa del valor y la preservación de la Naturaleza salvaje?-). Nosotros nunca hemos defendido ni alentado explícitamente desde nuestra página el terrorismo (entendido como la violencia ilegal contra personas basada en motivos ideológicos) ni otros actos ilegales “similares” (por ejemplo, el sabotaje o destrucción ilegal de propiedades y bienes concretos basada en motivos ideológicos), precisamente porque somos muy conscientes de que son ilegales. Y, que sepamos, a día de hoy, el mero hecho de tener unas ideas y valores y difundirlos públicamente (es decir, la tan cacareada libertad de expresión) sigue siendo legal en España por mucho que, según parece, a algunos esto les moleste y estén esforzándose para que deje de ser así.
No es que en Naturaleza Indómita creamos que una libertad de expresión plena haya existido o sea posible alguna vez. La represión y persecución oficiales, la corrección política y la presión social contra aquello que no se ajuste a las normas imperantes siempre han existido y, en consecuencia, la difusión de ideas disidentes y la tolerancia hacia las mismas siempre han tenido un límite en toda sociedad humana, por muy “abierta” y “plural” que ésta se considere. Y así seguirá siendo siempre, mientras los seres humanos sigan siendo humanos. Pero en la actualidad, en algunos países, como España, que son normalmente aclamados como paraísos democráticos y “estados de derecho”, el control institucional y social sobre lo que se dice o hace, está adquiriendo formas inauditas por lo retorcidas, sutiles y engañosas: por ejemplo, bajo pretextos como luchar contra la “desinformación” o el “terrorismo”, algunas personas expertas en “ciencias” políticas y supuestamente “bien informadas” están dedicándose a proponer y justificar públicamente que se silencie a ciertas personas y grupos y se tomen acciones legales contra ellos, sólo porque al “experto” o analista de turno (y sobre todo a aquellos para quienes trabaja) le resulta incómodo o amenazante lo que esas personas o grupos defienden. Véase al respecto el podcast “Sierra Delta Contra 37: la mujer en Afganistán; una teoría sobre la posible ‘quinta ola’ terrorista: tecnofobia”, 6/12/2024, en ivoox: https://www.ivoox.com/sd-contra-37-mujer-afganistan-una-audios-mp3_rf_136637895_1.html. A partir del momento 1:14:40, en dicha entrevista a Torres Soriano puede oírsele decir:
“Toda esta literatura que yo mencionaba, por ejemplo, sobre esas tres corrientes extremistas, que decíamos que pueden verse afectadas por la tecnofobia […] está accesible. Resulta muy fácil descargar estos documentos. Podemos identificar cuáles son los foros y las plataformas donde se produce ese intercambio ideológico. Y esto es algo que, como digo, resulta sorprendente porque en otros terrorismos hemos identificado claramente que es algo que hay que tratar de erradicar; es decir, que hay que dificultar el acceso a ese elemento propagandístico, que hay que cerrar las plataformas donde se produce esa comunicación y donde galvanizan esas comunidades virtuales. Pero, otras manifestaciones extremistas donde parece que el elemento violento no está tan claro o al menos no preocupa tanto, pues parece que no se ven afectadas tanto por esa política que en el ámbito del yihadismo a dado tan buenos resultados.
“[…] Lo que está a día de hoy a dos clics de distancia es toda esta ideología [tecnófoba]. Y sería una tragedia que nos diésemos cuenta de que es necesario eliminarla de esa esfera pública cuando ya su manifestación violenta sea evidente, cuando ya empecemos a preocuparnos y a decir “esta gente quién es y de dónde viene”. Yo creo que ahí hay una acción preventiva [posible] y es la de expulsar de ese entorno virtual todo este contenido porque su efecto acumulativo es evidente. Al final son cada vez más personas las que se sienten aludidas por este mensaje, esas comunidades se van creando y yo creo que lo que habría que hacer es extender toda esa acción represiva del discurso violento que se ha utilizado por ejemplo con el yihadismo también a estos ámbitos, porque esto no es libertad de expresión. Realmente de lo que estamos hablando es de la legitimación de la violencia, de la llamada al asesinato, es decir, toda una serie de elementos que realmente ya han entrado en el ámbito delictivo y penal y [esto] no tiene nada que ver con la censura o con el control de las ideas.
Si bien es cierto que Torres Soriano no afirma en ningún momento clara, inequívoca y abiertamente que la crítica radical de la tecnología moderna (eso que él abyectamente demoniza denominándolo “extremismo tecnófobo”) siempre vaya asociada a la violencia terrorista o la destrucción ilegal de bienes, también lo es que evita siempre reconocer clara, inequívoca y abiertamente que no toda la crítica radical de la tecnología moderna va asociada a la (defensa de la) violencia terrorista o la destrucción ilegal de propiedades. Ni tampoco dice meramente que haya que censurar y perseguir (“reprimir”) sólo a aquellos que practiquen y defiendan el terrorismo o la destrucción ilegal de bienes (que es lo que debería decir claramente si realmente “[esto] no tiene nada que ver con la censura o con el control de las ideas”). Por el contrario, Torres Soriano por lo general prefiere expresarse de una forma lo suficientemente vaga o artera como para más bien sugerir de forma tácita en las mentes de los receptores incautos de su discurso la noción de que la crítica radical a la tecnología moderna sí va inevitablemente unida al terrorismo y la destrucción ilegal de propiedades.[7] Si Torres Soriano es experto en algo es en manejar y manipular vilmente el lenguaje para insinuar la conclusión lógica que él quiere que se extraiga; eso sí, sin llegar a darla clara y explícitamente él mismo.
Por tanto, hay que señalar que, por mucho que trate de negarlo de forma poco convincente, Torres Soriano, con esa constante y ladina equiparación implícita entre “extremismo tecnófobo” y violencia terrorista, está insinuando soterradamente y justificando en realidad que se acalle y persiga también a cualquier persona o grupo que meramente defienda ciertas ideas que supuestamente sean similares a las que inspiran a quienes practican y/o defienden el terrorismo, aunque dicha persona o grupo actúe completamente dentro de la legalidad vigente.
Más en concreto, si la intención de Torres Soriano no es censurar y perseguir la libre expresión de ideas, no tiene sentido lógico que insinúe que existe alguna relación entre Naturaleza Indómita y el terrorismo, sea éste “antitecnológico” (signifique lo que signifique esta última palabra) o no.[8],[9] Pero mucho nos tememos que, sin embargo, su verdadera intención es precisamente ésa: justificar la represión y persecución de la libre expresión de las ideas contrarias a la tecnología moderna, en general. Y esto sólo tiene un nombre: censura.
Como dejamos claro en la portada de nuestra página web,[10] nosotros consideramos malo aquello que atenta contra la autonomía de la Naturaleza, y el desarrollo tecnológico no ha hecho sino aumentar el impacto de las sociedades humanas sobre los sistemas y procesos ecológicos naturales, tanto directamente como amplificando el efecto, ya de por sí devastador, del crecimiento superexponencial de la población humana en los últimos siglos. Buena parte del resto de nuestras ideas no es más que el desarrollo lógico de estas premisas. Si por el mero hecho de reconocer que la forma de sociedad basada en la electricidad y el motor de combustión (lo que nosotros llamamos sociedad tecnoindustrial) es aquella que en mayor medida daña la Naturaleza salvaje y que el continuo desarrollo de este tipo de sociedad sólo empeorará la situación (al menos a nivel ecológico, que es el más importante para nosotros) algunos “expertos”, como Torres Soriano (o sus jefes en el poder), deciden insinuar que practicamos o hacemos apología del terrorismo y que nuestra actividad de mera difusión ideológica se debe declarar ilegal y ser acallada y perseguida, entonces es que algo no va bien (y no sólo a nivel ecológico) en esta sociedad que esos presuntos expertos pretenden salvar de la “barbarie” terrorista.
Nada raro, por otra parte, si tenemos en cuenta que el sistema tecnoindustrial no puede tolerar el cuestionamiento de su valor más básico, preciado y extendido: la idea de progreso (es decir la noción de que el desarrollo, sobre todo tecnológico, pero también económico y social, es algo incuestionablemente bueno, una mejora), porque le va su propia perpetuación en ello. Y, por tanto, para evitar ese cuestionamiento, hará todo lo que sea necesario (ayudado por “expertos” y gestores, por supuesto), desde manipular el lenguaje y ocultar información hasta aterrorizar con “hombres del saco” artificiosamente inflados (¡que viene el coco del terrorismo “tecnófobo”!), pasando por desviar el cuestionamiento a debates sobre asuntos secundarios o triviales (izquierda-derecha, democracia-autoritarismo, igualdad-desigualdad, justicia-injusticia, etc.); o incluso por perseguir y censurar a quienes intenten poner en cuestión dicho valor y el engaño que lo mantiene, sean terroristas violentos o no. Y, por supuesto, todo esto Torres Soriano lo sabe muy bien, que para eso le pagan.
En fin, quizá lo que nos resulta más repulsivo del discurso de gente como Torres Soriano no sea tanto ese intento de justificar y defender la persecución y represión de la libre expresión de ideas (algo en el fondo inherente a la naturaleza y a la historia de nuestra especie, y algo completamente esperable por parte del sistema tecnoindustrial, como ya hemos señalado), sino su forma deshonesta, despreciable y sibilina de hacerlo.
- Para terminar, si Torres Soriano hubiese querido informarse (e informar) correctamente sobre nosotros y nuestras posturas podía haber hecho lo más obvio en estos casos: referirse directa y concretamente a nuestras palabras o textos (por ejemplo, a las presentaciones de muchos de los escritos publicados en la web Naturaleza Indómita). Sin embargo, no lo ha hecho. Parece que, a la hora de escribir su artículo, Torres Soriano estaba más preocupado en meter miedo y en hacer que su historia traída por los pelos sobre el terrorismo “antitecnológico” sirviese así a los fines políticos de quienes le dirigen, que en ser riguroso y objetivo y en conocer y/o dar a conocer la verdad. ¡Menudo experto de las narices en combatir la “desinformación”![11]
[1] Torres Soriano, Manuel R. “¿Será la tecnofobia el motor de una quinta oleada de terrorismo?”, Documento de Opinión IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos) 106, 2024. Disponible en: https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/sera_la_tecnofobia_el_motor_de_una_quinta_oleada_de_terrorismo.
[2] Torres Soriano ni siquiera se molesta en definir clara y adecuadamente el término “terrorismo” que tanto usa, expresándose de manera vaga respecto a sus límites y dando por hecho que es un termino que siempre es usado por todo el mundo con el mismo significado y que, por tanto, todos sus lectores sabrán inequívocamente a qué se está refiriendo y a qué no con dicho término. ¿Hasta qué punto esto es meramente otro ejemplo más de la típica incompetencia e irresponsabilidad propia de muchos “científicos” sociales y hasta qué punto es confusionismo deliberado y planificado?
[3] Op. cit., pág. 3.
[4] Theodore John Kaczynski, 1995. Existen diversas ediciones en inglés de “Industrial Society and Its Future”, la última autorizada por el propio autor está recogida en Technological Slavery. Enhanced Edition, Fitch & Madison, 2022, págs 27-111.
Hay edición en castellano de “Industrial Society and Its Future”: La sociedad industrial y su futuro, Isumatag, 2011.
[6] Y, por cierto, también hay muchas ideas de Kaczynski con las que no coincidimos o incluso consideramos muy equivocadas; especialmente en lo referente a estrategia.
[7] Como cuando dice en su artículo que “El extremismo antitecnológico comparte con otras formas de violencia terrorista la búsqueda de una meta maximalista”. Es decir, que considera que el “extremismo antitecnológico” es siempre una forma de violencia terrorista. Y recordemos que él llama “extremismo antitecnológico o tecnófobo” a cualquier forma de rechazo o crítica de la tecnología (moderna).
[8] Por ejemplo, en el podcast anteriormente mencionado, en el minuto 43:05 dice que aunque no tenemos una “derivada [sic] violenta” sí que justificamos la opción asesina de Kaczynski y somos un precedente del terrorismo “tecnófobo”. Es decir, que, según Torres Soriano, no somos terroristas, pero sí que lo somos.
[9] Por cierto, ser antitecnológico implicaría, por definición, estar en contra de la tecnología en general (de todo tipo de tecnología). Y ésta es una de las razones por las que nosotros siempre hemos rechazado utilizar esta etiqueta para autodenominarnos. Si Torres Soriano se hubiese molestado en leer siquiera la página principal de nuestro sitio web (“Presentación”: https://www.naturalezaindomita.com/), se habría dado cuenta de que nosotros no rechazamos todo tipo de tecnología.
Es decir, no sólo no somos terroristas, ni hacemos apología del terrorismo, sino que ni siquiera somos antitecnológicos o indiscriminadamente “tecnófobos” (por utilizar su maliciosa terminología). Nosotros siempre hemos dejado explícitamente claro que la tecnología contra la cual estamos es sólo la tecnología compleja o moderna, es decir, de aquella tecnología que requiere de un enorme y complicado sistema social para existir y funcionar, no de la tecnología (es decir, de los útiles y herramientas materiales) en general.
Pero, a Torres Soriano, mencionarnos y meternos en el mismo saco que a la chusma “antitec”, “ecoextremista”, yihadista, etc. le venía muy bien para tratar de reforzar su relato sobre una supuesta futura oleada terrorista “tecnófoba”, así que prefirió pasar por alto éstas y otras cosas.
[10] “Presentación”: https://www.naturalezaindomita.com/.
[11] Véase: “Manuel Torres Soriano”, sección “Trayectoria”, en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_R._Torres.